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Shabat Shalom


Parashat Lej Leja
Por. Rav Arie Natan



Parashat Lej Lejá.

Nuestra sección semanal de la Torá, comienza con las palabras "lej lejá", es decir "anda para ti"; el Creador ordena a Abraham, nuestro patriarca, abandonar el lugar donde habitaba para emprender un viaje a una tierra que le será revelada más adelante. Según la explicación de los comentaristas, la expresión "para ti" indica un cierto beneficio personal en el obedecimiento de este mandato divino; dentro del medio familiar y social en el cual Abraham vivía estaba limitado en tres dimensiones que forman las bases sobre las que se apoya el desarrollo humano.

Podemos por lo tanto comprender que la ausencia de hijos es una realidad no fácil de enfrentar, cuando las personas construyen una pareja y esta no se ve bendecida con la presencia de los hijos, los sentimientos encontrados comienzan a mermar las bases mismas de la personalidad de los esposos, ya sea en forma consciente o inconsciente, ya sea que lo acepten o no. Parejas que en apariencia crecen como personas, aunque no sean padres, finalmente la propia vida les demuestra que todos los esfuerzos que no recaen en generaciones futuras son llevados por cualquier viento, no tienen contenidos de permanencia. E incluso varias veces suele ocurrir que parejas carentes de hijos deciden adoptar niños para completarse como familia.

La Torá nos relata que Abraham no tenía hijos, escuchamos más de una vez que se entristeció por esta carencia "yo camino como un árbol seco… no me diste hijos, y he aquí mi mayordomo me heredará" (Bereshit 15,3), muchos años vivió con Sará su mujer, pero no hubo hijos. Razón por la cual en el contenido más profundo del mandato divino de "anda para ti", se presenta un elemento que cambiaría para siempre la vida Abraham y Sará. El Creador cuando envía al patriarca desde su tierra a otra, le declara lo siguiente: "haré de ti un gran pueblo", la posibilidad que esto se concrete está obviamente presente en el hecho de su descendencia, en otras palabras, en el lugar donde entonces vivía no tenía hijos, pero en el lugar a donde se dirigirá se verá bendecido con una gran simiente, es decir con un "gran pueblo". Esta certeza está en manifiesta contradicción con la propia realidad de un viaje, debido a que son precisamente los viajes los que suelen disminuir por múltiples motivos las posibilidades de los embarazos, entonces que se encuentre este elemento de la bendición en una actividad que parece impedirla, es una paradoja y demuestra la confianza que Abraham tenía en el Creador, cuando obedece el mandato y parte en viaje; no en vano la propia Torá define al patriarca como "temeroso del Eterno", siendo este término una forma de expresar la confianza absoluta en los designios divinos.

2) La posibilidad que una persona tiene de poder hacer que sus opiniones sean escuchadas, que su visión del mundo alcance difusión, se debe a varios factores; puede ser el carisma que tal persona posea, sus capacidades intelectuales o políticas o su alto nivel espiritual dentro de sociedades que valorizan esto último de manera principal. Abraham fue el primer hombre que por sus propias fuerzas llegó al convencimiento de la existencia de un Creador, único y supervisor, son diversas las opiniones entre nuestros sabios sobre el momento de la vida del patriarca en donde se produjo este reconocimiento; sin embargo sin entrar en los detalles técnicos del tema, el solo hecho que haya alcanzado este nivel en forma personal le llevó constantemente a tratar de difundirlo, a comunicar los errores de la idolatría y a acercar a las seres humanos de su medio al servicio del Creador.

Para concretar esta labor y para fortalecer su posición frente a aquellos que no fácilmente permitirían el éxito del monoteísmo, fue necesario que Abraham pudiera desvolverse con libertad económica, no tener lazos que lo ataran con la sociedad que quería criticar; por este motivo un segundo elemento en el mandato de abandonar su patria lo encontramos en la seguridad que recibe de D-os sobre la riqueza, dice el pasaje "te bendeciré" y la referencia es clara a los bienes materiales. Según sabemos por la estructura morfológica del hebreo, la palabra "bendición" (be-ra-ja) consta de tres letras radicales: la letra "bet", la letra "resh" y la letra "jaf"; cada una de estas letras tiene un valor numérico, según el orden de las letras del alfabeto, así la "bet" vale dos, la "resh" doscientos, la "jaf" veinte. Cada una de estas letras refleja la multiplicidad, ya que se refieren al número dos, cifra que se conecta fundamentalmente como el aumento, lo mínimo para indicar que algo es un plural es precisamente este dígito, de allí que aluda a la posibilidad de lo múltiple, del aumento, conceptos que son la base de la bendición. Cuando bendecimos a alguien, lo que deseamos es que aumente en salud, en bienes, en posibilidades, etc. Por lo tanto, la bendición asegurada a Abraham como parte del mandato de abandonar su lugar se refiere a aumentar su riqueza; siendo también una paradoja, ya que precisamente las posibilidades de aumentar en bienes durante un largo trayecto es casi nula, por el contrario conlleva generalmente a disminuir lo que se posee. Nuevamente vemos aquí la confianza absoluta del patriarca en los mandatos del Creador, ya que no dudó en emprender el viaje.

3) El último elemento que forma parte de lo dicho a Abraham por parte de D-os, fue que en la tierra a la que viajará su nombre será universalmente conocido. La fama de Abraham tenía una finalidad de tipo espiritual, debido a su constante lucha por las ideas monoteístas, la fama del patriarca era obviamente la difusión no sólo de su nombre sino también de sus postulados religiosos. Este paralelismo entre la fama personal de los grandes personajes, en especial de aquellos que lucharon por dimensiones espirituales de la realidad, y la difusión de sus propias ideas, se presentará a lo largo de toda nuestra lectura de la Biblia, siendo base importante de la personalidad de cada uno también en nuestra época; es decir difundir la propia persona por las ideas que sostiene.

Aunque podríamos sospechar que la fama personal lleva a un excesivo orgullo y a la vanagloria, cuando nos referimos a Abraham, vemos que este concepto operó diferente en él, simplemente y como ya comentamos que transitar de un ligar a otro disminuye ciertas actividades humanas, la procreación, los bienes materiales fueron ya mencionados y simplemente también la posibilidad de que una sociedad te conozca se ve menguada cuando se cambia constantemente de grupo social, estas consecuencias lógicas eran sabidas por Abraham, no obstante la confianza completa que tenía en el Creador del universo no le hizo dudar que debía emprender el viaje hacia donde le fuera indicado.

Estos tres elementos que forman el marco dentro del cual se comunicó en mandato de salir de su tierra: la posibilidad que en otro lugar tendría hijos, aumentarían sus bienes y que se engrandecería su nombre, son la materia de la fe de Abraham, sobre estos elementos construirá su vida futura para poder entregarse a la divulgación del Eterno como Creador del mundo. La experiencia de contemplar la vida de Abraham, la forma que tuvo de enfrentar todos los momentos que formaron su realidad, es un mensaje educativo para nuestras generaciones y para nuestro enriquecimiento personal. La preocupación por mantenerse a través de sus hijos, el anhelo de comunicar el monoteísmo a los hombres de su época fueron tan profundos que la orden divina contempla los factores que lo podrán poner en acto, "haré de ti un gran pueblo, te bendeciré y engrandeceré tu nombre…".

A lo largo del relato bíblico vemos como estos tres componentes del mandato divino a Abraham de dejar su primitiva tierra, se cumplieron por completo, así recibió dos hijos: uno de los cuales sería el antepasado de los árabes en general, Ismael y el otro, Isaac, sería la descendencia elegida sobre la cual se construiría el pueblo de Israel, de tal modo se cumplió la promesa de hacer de él "un gran pueblo", ya que la cantidad del pueblo judío suele compararse a la arena del mar y a las estrellas del cielo; aumentó en los bienes materiales que representaban la riqueza en aquellas épocas, ganados y esclavos; y su nombre se extendió por sobre toda la tierra hasta que por boca de los hombres de su generación escuchamos que fue llamado: "un líder del Eterno eres tú entre nosotros". La intimidad personal que el patriarca alcanzó con el Creador fue el marco dentro del cual se construyó su fe, frente a cualquier adversidad y frente a la paradoja de la vida, el temple de Abraham nos enseña el valor de la confianza en las capacidades propias y la sumisión a D-os, ambas características lo acompañarán constantemente y serán para nosotros un ejemplo a imitar. De tal modo cuando nos enfrentemos a lo desconocido y percibamos experiencias que nos confundan podremos meditar en la posición confiada y segura de nuestro patriarca cuando avanzó en el camino que le fijó el Creador.

Los sabios expresan de una manera ejemplar el significad de una personalidad como Abraham y el resto de los patriarcas, cuando declaran:

"que pena por los que ya no están, y que como ellos no es posible encontrar".

 




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