Cuando el
presidente Bill Clinton sostuvo una conferencia de prensa en la Casa Blanca
en Washington, para informar acercar de la culminación de uno de
los proyectos científicos más grandes de la humanidad - el primer
mapa del código genético humano - se asombró: "Hoy estamos
aprendiendo el lenguaje por medio del cual D'os creó la vida. Estamos
obteniendo mucha más conciencia de la complejidad, la belleza y la
maravilla del regalo más sagrado y divino de D'os: el maravilloso
mapa".
La evidencia del ADN de
un origen común
y la conservación
de un perfil genético
Escrito por el Rav
Yaakov Kleiman
Asesor Científico:
Dr. E. Simon, Ph.D. en microbiología, Universidad de Purdue
Una reciente investigación
publicada en el campo de la genética molecular - el estudio de las
secuencias del ADN - indica que las poblaciones judías de las distintas
comunidades de la diáspora no han perdido su identidad genética
a lo largo de todo el exilio. A pesar de las enormes distancias geográficas
entre las comunidades y el paso de miles de años, las alejadas comunidades
comparten un perfil genético común. Esta investigación
confirma el antepasado común y el origen geográfico común
del mundo judío.
Los hombres judíos
de comunidades que se desarrollaron en el cercano oriente - iraníes,
iraquíes, kurdos, yemenitas, romanos y ashkenazitas (judíos
europeos) - tienen perfiles genéticos muy similares, casi idénticos.
“A pesar de un largo
período de residencia en diferentes países y un aislamiento
entre las comunidades, la mayoría de las poblaciones judías,
no fueron significativamente diferentes en un nivel genético. Los
resultados apoyan la hipótesis que plantea que el gen paterno de
comunidades de Europa, el África del Norte y el Medio Oriente descienden
de una antigua población común del Medio Oriente, y sugiere
que la mayoría de las comunidades han permanecido relativamente aisladas
de comunidades vecinas no judías durante y después del exilio”
(M. F. Hammer, Proc. National
of Academy of Science, 9 de mayo del 2000).
La base de este nuevo campo
de investigación de poblaciones es el estudio del cromosoma Y,
que es transmitido, prácticamente sin cambio alguno, de padre a hijo.
Las mutaciones raras - que son cambios en la porción no codificada
de su ADN - pueden servir como señalizadores que pueden distinguir
a personas. Al estudiar las señales genéticas de varios grupos
se pueden hacer comparaciones para determinar las relaciones genéticas
entre los grupos.
La investigación del
cromosoma Y del pueblo judío comenzó como resultado del
estudio de los cohanim - la familia sacerdotal judía. Estos estudios
mostraron una gran afinidad genética entre los cohanim de hoy en
día - indicando que tienen un antepasado paterno común que vivió
estimadamente hace 3000 años.
Esta investigación
genética consiste en obtener muestras de ADN y hacer un análisis
de laboratorio comparando los señalizadores de ADN en el cromosoma
Y - que es transmitido de padre a hijo - y en el mtADN (ADN
mitocondrial) - que es transmitido de madre a hijo. Esta antropología
genética promete ser particularmente informativa para trazar la historia
de las poblaciones judías y para ayudar a resolver el debate de los
orígenes y emigraciones de las comunidades judías en la diáspora.
Los investigadores propusieron
contestar a la siguiente pregunta: ¿Los grupos dispersos de judíos
modernos son realmente los descendientes de los antiguos hebreos de la
Biblia, o algunos grupos de judíos modernos son conversos (no judíos
que se han convertido al judaísmo) y otros grupos se asimilaron a
través de los matrimonios mixtos, y como consecuencia de eso les
queda muy poco de sus “genes judíos”?
La compleja historia registrada
de la dispersión de la tierra de Israel y subsecuentemente la residencia
y movilización entre varios países de Europa, el Norte de África
y el Medio Oriente, se espera que produzca un patrón complejo de
relaciones genéticas dentro de las poblaciones judías, y entre
estas mismas poblaciones y las poblaciones no judías dentro de las
cuales vivieron.
La investigación se
ha basado en muestras de 29 poblaciones, 7 judías, categorizadas
principalmente en cinco divisiones: judíos, no-judíos del Medio
Oriente, europeos, africanos del norte y del Sud-Sahara.
Los resultados de la investigación
fueron que la mayoría de las comunidades judías, separadas unas
de las otras en Europa, el Norte de África, el Cercano Oriente y
la península Arábica, realmente parecen ser similares genéticamente,
y parecen estar muy relacionadas unas con las otras, compartiendo un origen
geográfico común.
Estas comunidades judías
están mucho más relacionadas unas con las otras y con las poblaciones
semitas del Medio Oriente - palestinos, sirios y druzos - que con sus
comunidades vecinas de la diáspora.
Los resultados también
indican un número bajo de mezcla (matrimonios mixtos, conversiones,
violaciones etc.), en el contenido genético de estas diversas comunidades
judías.
Dentro de las comunidades
que fueron tomadas en consideración para este experimento, los norafricanos
(Marruecos, etc.), fueron los más relacionados con los judíos
babilonios (iraquíes). Estas poblaciones pueden ser las que representan
mejor el contenido genético paterno de las antiguas poblaciones judías-hebreas
con origen en el período del Primer Templo, antes del exilio babilonio
(hace 2500 años aprox.).
Las señales del cromosoma
Y de los judíos yemenitas son también similares a aquellos
de otras poblaciones semitas y judías. En contraste, el contenido
del gen paterno de los judíos etíopes se asemeja más a
los de los etíopes de origen no judío.
Aunque la comunidad ashkenazita
(europea) se separó de sus antepasados del mediterráneo hace
1200 años y vivieron dentro de comunidades gentiles del centro y
este de Europa, su contenido genético paterno todavía se asemeja
a los de otros judíos y grupos semitas con origen en el Medio Oriente.
Una baja taza porcentual
de matrimonios mixtos entre judíos de la diáspora y gentiles
fue la razón principal para esta continuidad. Ya que los judíos
se establecieron primeramente en Europa hace más de 50 generaciones
se estimó que los matrimonios mixtos fueron sólo del 0.5% en
cada generación.
El contenido genético
paterno ashkenazita no parece ser similar al de los de habla turca de
hoy en día. Este hallazgo se opone a la sugerencia que indicaba que
los ashkenzitas son descendientes de los kuzares, el imperio turco-asiático
que se convirtió masivamente al judaísmo en el siglo VIII de
la era común.
Los investigadores continúan
expandiéndose en sus estudios, particularmente sobre la comunidad
ashkenazita. Ellos están esperando que al examinar los señalizadores
del ADN en las poblaciones judías de diferentes partes de Europa,
van a poder obtener patrones demográficos e históricos de las
poblaciones ashkenazitas.
Además de preguntas
de interés médico, existen muchas interesantes posibilidades
concernientes al origen de las comunidades ashkenazitas y sus migraciones
a Europa. Parece ser que los judíos comenzaron a llegar al este de
Europa probablemente hace 1000 ó 1200 años atrás, cuando
la infraestructura ya estaba lo suficientemente desarrollada como para
proveerles oportunidades de vida.
Una teoría plantea
que los judíos del este de Europa descienden predominantemente de
los inmigrantes de las zonas del Rin o de Italia, siendo así descendientes
directos de las antiguas poblaciones judías/hebreas.
Una segunda teoría
sugiere que fue una inmigración desde los Balcanes o del centro de
Asia, con la posibilidad de grandes cantidades de conversiones de eslavos
y kuzares al judaísmo.
Esta discusión es similar
a la controversia que existe con respecto al origen del idish - el idioma
de los judíos del este de Europa. Una teoría propone que los
judíos inmigrantes de las zonas del Rin y regiones vecinas hablaban
un antiguo alemán que llegaría a ser la base del idish.
Otros estudiosos niegan
que el alemán sea el origen del idish. Estos expertos en lenguas
ven la gramática del idish fundamentalmente eslava, con el moderno
idish desarrollado mediante la incorporación de un gran número
de palabras hebreas y alemadentro de un contexto básicamente eslavo
en gramática y sintaxis.
No ha habido suficiente
evidencia histórica para decidir sobre esas teorías. Hoy en
día, con los desarrollados métodos genéticos, es posible
probar estas ideas, por ejemplo probar si hubo alguna contribución
significativa de los eslavos a la comunidad ashkenazita. Indicaciones
tempranas de este estudio parecen apoyar el patrón que plantea la
corriente “Mediterráneo - Europa - Este de Europa”.
Los investigadores planean
continuar su estudio, investigando la variación genética en
las poblaciones que pueden trazar sus antepasados judíos a comunidades
de Europa, para un mejor entendimiento de la historia y el desarrollo
de la comunidad ashkenazita.
Estos estudios genéticos,
apoyan la tradición judía - tanto la escrita como la oral.
Después de mil años
de historia en la Tierra de Israel, los judíos se esparcieron por
muchas y distantes localidades alrededor del mundo.
Algunas comunidades judías
exiliadas estuvieron relativamente estables durante dos milenios - como
por ejemplo Babilonia (Irak) y Persia (Irán). Otras comunidades se
desarrollaron unos siglos después, siguiendo con migraciones al norte
de África y Europa.
Todas estas comunidades
mantuvieron sus costumbres judías y su observancia religiosa, a pesar
de largos períodos de persecuciones. Los judíos permanecieron,
en general, culturalmente aislados de sus comunidades de residencia. Estos
estudios genéticos son un testimonio de la fe familiar judía.
Sólo el pueblo judío
en la historia de la humanidad, ha retenido su identidad genética
por más de 100 generaciones estando esparcidos alrededor del mundo.
Esto es realmente único e inspirador!
Probablemente, lo más
fascinante es que todo este gran descubrimiento científico, D'os
ya se lo había adelantado al pueblo judío hace más de 3000
años!
"Y te esparcirá D'os
entre todos los pueblos,
desde un confín de
la tierra a otro,
y adorarás allí
otros dioses, que no has conocido,
ni tú ni tus padres;
de madera y piedra" (Devarim 28:64).
"Y retornará D'os
a tus cautivos y se apiadará de ti,
y volverá y te reunirá
de entre todas las tierras
donde te había dispersado
tu D'os allí" (Devarim 30:3).
"Así ha dicho D'os:
así como no podrá ser medida la altura del cielo arriba,
y ser mensurada la profundidad
de la tierra,
Yo jamás despreciaré
a toda la descendencia de Israel
por todo lo que han hecho,
palabra de D'os" (Irmiahu 31:36).
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