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Extraído
del Libro "Una Ventana a la Eternidad"
"…Y la zarza estaba
en llamas, y la zarza no se consumía…"
Éxodo 2:3
*
* *
El
Hombre Eterno
Parte
2: Ser Humano y… Ser Animal
Jorge:
¿Podría usted enseñarme uno de los principios de la palabra
de D'os?
Maestro: ¿Tienes un
minuto?
Jorge: ¿Sólo
un minuto?
Maestro: Sí. ¿Estás
preparado?
Jorge: Claro!
Maestro: Uno de los
principios esenciales del judaísmo o de la palabra de D'os, que
constituye asimismo una de las metas de la creación de este mundo
es: no te comportes como los animales (Sefer
Hajinuj, Rabino Aharon Haleví de Barcelona, 1270).
Jorge:
¿No te comportes como los animales?! ¿He hecho
un viaje tan largo sólo para oír esas palabras?
Maestro: Me he limitado
a contestar a tu pregunta.
Jorge: Pero maestro,
¿acaso con eso ya terminé el estudio de uno de los principios de
la palabra de D'os?
Maestro: Ya te he
explicado antes, que estudiar la palabra de D'os te llevaría una
eternidad. Yo sólo acabo de mencionarte uno de los principios
más importantes. El absorberlo y desarrollarlo te llevará
una eternidad. Y cuanto antes comiences, mejor será.
Jorge: Pero maestro,
antes de comenzar mi viaje hacia la eternidad, ¿podría usted explicarme
más detalladamente ese concepto de no te comportes como los
animales? Cuanto más lo analizo, más intrigado estoy.
Maestro: ¿Intrigado? ¿Por
qué?
Jorge: Verá usted. Por
lo que me enseñaron mis maestros, padres y amigos, siempre pensé
que la palabra de D'os o la Torá es una serie de leyes y costumbres
que conforman la religión judía. Además, tengo
entendido que todas ellas son muy complicadas, que su cantidad es inmensa,
y que por eso llegan a llenar cada minuto de nuestra vida.
Maestro: Veo que has
recibido buenas enseñanzas.
Jorge: Sí, pero
hay una gran contradicción entre lo que usted me acaba de decir
y lo que aprendí hasta ahora.
Maestro: No, no hay
ninguna contradicción. Uno de los principios de la palabra
de D'os es: no te comportes como los animales, y la forma
de llevarlo a la práctica, es a través de las leyes y costumbres
de la religión judía.
Jorge: Entonces, lo
que parecía ser sencillo hasta hace unos minutos, se volvió
complicado de pronto.
Maestro: De ninguna
manera. La religión judía es la más sencilla
de todas, si tenemos en cuenta que todas sus leyes se basan en ese concepto
de no te comportes como los animales.
Jorge: Cuanto más
lo escucho, más sorprendido estoy. Me interesa realmente comenzar
y quisiera que me explicara ese principio de no te comportes como
los animales con algún ejemplo.
Maestro: Empecemos
por entender el comportamiento del animal, y después te explicaré
cómo debemos actuar nosotros para ser distintos.
Jorge: Soy
todo oídos!
Maestro: Como seguramente
sabes, los animales actúan por instinto; por ejemplo, comen cuando
tienen hambre, duermen cuando están cansados, cohabitan cuando
así lo desean. Los animales no reflexionan antes de
decidir si esas actividades los benefician, sino que las realizan siguiendo
un impulso natural. En otras palabras, la naturaleza los
domina.
Jorge: Es verdad.
Pero los seres humanos no se comportan así. Sigo sin entender bien
por qué ese principio es tan importante.
Maestro: Es importante
porque muchos hombres también actúan como los animales, dejándose
llevar por sus instintos y no por su mente. Es decir, que
en realidad no se diferencian sustancialmente de ellos.
Jorge: ¿Y cuál
debería ser el comportamiento de los hombres?
Maestro: Cuando creó
al mundo, D'os le permitió al hombre hacer uso de él y gozar
de casi todo lo existente, pero le impuso ciertas limitaciones y le
ordenó que dominara sus instintos naturales. Es
decir, le ordenó que se condujera de forma opuesta a los
animales. Junto con esto que te digo,
no hay que olvidar que por cada cosa que la Torá le prohibió
al judío, le permitió otra semejante de la misma clase,
convirtiendo a la prohibición en una limitación solamente.
Jorge: ¿Cómo
se comporta el hombre que observa estas limitaciones?
Maestro: El hombre
que actúa según la Torá, aquel que se aferra a la palabra
de D'os, es quien controla sus instintos, pensando y recitando una bendición
antes de comer para agradecer así al Todopoderoso por el alimento
que Él le proporcionó. Es quien, al seleccionar
sus alimentos, se cuida de que la comida que ingiere sea casher y que
la carne sea de animales puros y después de comer bendice nuevamente
a D'os. También es quien se cuida de no trabajar en Shabat o en
días festivos observando las normas que regulan la conducta adecuada
de estos días, a pesar de que el trabajo le otorga una seguridad
económica. Además, alguien que actúa según
la Torá, le es fiel a su esposa en toda circunstancia, a pesar
de que su instinto y sus deseos lo pueden engañar. En
todo caso tienes que saber que hay muchas más cosas permitidas
que limitaciones.
Jorge: Aún así,
¿no cree usted que hay demasiadas prohibiciones en la religión
judía?
Maestro: En realidad,
no. El hombre puede disfrutar de casi todo lo que D'os
creó en el mundo. Las limitaciones sólo son un
recordatorio de que D'os es el Creador de todo lo que el hombre
disfruta. Sin ellas, el ser humano puede llegar a niveles
más bajos que el animal.
Jorge: ¿Cómo?! ¿Más
bajos que el animal?
Maestro: Como ya te
dije antes, el animal actúa para subsistir, es decir respondiendo
a un patrón. Cuando el león mata a un cordero y lo devora,
lo hace únicamente para apaciguar su hambre, pero no mata a cien
corderos sólo por el gusto de matar.
Jorge: ¿Y el hombre?
Maestro: Ah! El caso
del hombre es muy distinto. El hombre asesina por venganza, odio y envidia.
Jorge: Sí, pero
esos son casos individuales.
Maestro: ¿Casos individuales? En
las guerras del siglo 20 murieron ciento cuarenta millones
de personas aproximadamente. Y todo en nombre de ideologías
como el comunismo y el nazismo que el hombre “civilizado” ha creado
y utilizado como base para matanzas atroces, con Stalin, Hitler y Mao
entre otros...
Jorge: ¿Ha dicho usted
ciento cuarenta millones? O sea, ¿casi cuatro mil personas
muertas por día?
Maestro: Para más
precisión, dos personas por minuto! Y como tú
has dicho, 3.800 personas al día durante 36.500 días consecutivos. Para
darte un ejemplo te contaré que hace como cinco años atrás,
en Angola, un país africano, una tribu degolló
a 250.000 miembros de otra tribu enemiga en tan sólo tres semanas.
Jorge: ¿Y por qué
cae el hombre a esos niveles tan bajos?
Maestro: Porque D'os
lo creó con todas las facultades del animal, pero también
con un gran intelecto. La combinación de los dos puede
ser catastrófica, como la historia de la humanidad nos lo ha demostrado. Por
eso, D'os pone limitaciones al ser humano, para que mediante un patrón
de comportamiento, se desarrolle espiritualmente utilizando o limitando
sus instintos animales y evite así tragedias que pueden llegar
incluso a alcanzar proporciones mundiales.
Jorge: ¿Cómo
podemos recordar o controlar en la práctica el principio de no
comportarnos como animales?
Maestro: Bueno, la
Torá ya nos indicó que hay dos caminos a elegir: "He puesto
como testigos para ustedes hoy a los cielos y a la tierra; la vida y
la muerte, he puesto delante tuyo, la bendición y la maldición,
y elegirás la vida para que vivas tú y tu descendencia"
(Devarim 30:19). Cada
momento de nuestra vida elegimos entre estos dos caminos, es decir entre
comportarnos como hombres o como animales.
Jorge: ¿Tiene esto
algo que ver con el impulso del mal (yetzer hará)?
Maestro: Por supuesto. El
instinto del mal te quiere convencer de que te comportes como animal,
y el instinto del bien (yetzer hatov), de que te comportes como
ser humano. Además, todo esto está expresado en
el primer versículo de la Biblia: "En el comienzo D'os creó
los Cielos y la Tierra". "Los cielos" se refiere al ámbito
de lo espiritual y "la tierra" al de lo material. En otras
palabras, este mundo fue creado como una combinación de
lo físico y lo espiritual. En realidad, lo material
es una manifestación del Ruaj Hakodesh (Espíritu Divino) transformado
en forma física, y la función del hombre en este mundo es
liberar las chispas eternas del Ruaj Hako(Espíritu Divino) de ese
estado material. Toda la creación está basada en
el número dos, dos elementos que se oponen, como por ejemplo: alto
- bajo, izquierda - derecha, vida - muerte.
Jorge: Es la primera
vez que escucho algo así!
Maestro: Bueno, estas
ideas se encuentran en varios textos de filosofía y mística
judía. Pero muy poca gente las estudian y son menos
aún los que las llevan a la práctica.
Jorge: Por lo menos,
yo nunca he tenido acceso a libros de esta clase.
Maestro: Me lo imaginaba. La
tragedia de nuestros tiempos es que la mayoría
del pueblo judío tiene una ignorancia casi total
de su propia cultura. Si se enseñara su estudio al pueblo,
los judíos vivirían de acuerdo a sus tradiciones y obligaciones.
Jorge: ¿Obligaciones?
Maestro: Sí,
obligaciones y responsabilidades para con ellos mismos y para con
toda la humanidad. Ya que al cumplir con estos preceptos,
hacemos de este mundo un mejor lugar para vivir.
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