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Shabat Shalom


Parashat Vaiejí
Por. Rav Arie Natan



La parashá "Vaiejí" (hebreo: él vivió) es la sección semanal décimo-segunda del ciclo anual de la lectura de la Torá y la última del libro Bereshit, el primero de los libros del Pentateuco o "Jumash".

La primera parte de nuestra parashá trata sobre la petición que hizo Yaakov a su hijo Yosef de ser enterrado en la Tierra de Israel. Yaakov vivió en Egipto 17 años durante los cuales fue mantenido por su hijo Yosef, misma cantidad de tiempo que él mantuvo a su hijo Yosef antes que desapareciera, cumpliéndose de esta manera un principio de equilibrio dentro de la espiritualidad. Yaakov vivió en total 147 años y cuando presintió que estaba cerca su fin, llamó a Yosef y le pidió que pusiera su mano debajo de su muslo y que jurase que no lo enterraría en Egipto, sino que lo llevaría hasta la tumba familiar en Jebrón. Yosef aceptó y finalmente así lo realizó.

Los sabios nos han enseñado que el deseo tan intenso de Yaakov de ser enterrado en Jebrón y no en Egipto se debía a razones muy profundas, Rashí explica que Yaakov sabía de manera profética que la tierra de Egipto sería atacada por plagas y no quería que su expresión material, es decir su cuerpo, sufriera también las consecuencias de los castigos que Dios mandaría contra los egipcios y su comportamiento; además Yaakov poseía una gran e internalizada fe en la resurrección de los muertos y según esta fe todos los muertos que son enterrados fuera de la tierra de Israel deberán rodar sus huesos por túneles subterráneos hasta llegar a la tierra de Israel donde ocurrirá el milagro que cierra el proceso de la vida cósmica, es decir la resurrección; como punto tercero Yaakov tenía la sospecha que debido al hecho que su venida a Egipto había terminado con el período de hambruna que los afectaba, esta bendición les haría pensar a los egipcios que había divinidad en el propio Yaakov y quisieran transformarlo en un ídolo con la consecuente idolatría.

Estos tres motivos que tenía el padre de Yosef le hizo pedir bajo juramento a su hijo que no dejara que lo enterraran en Egipto, y como Yosef era la persona indicada en ese momento para realizar su funeral, no dudó incluso honrar a su hijo para que cumpliera este pedido. Yosef comprendiendo las íntimas razones de su padre, accede inmediatamente y con cortejo real es llevado el patriarca a Jebrón donde es finalmente sepultado. La tradición oral nos enseña que Yaakov murió el primer día de la futura fiesta de Sucot, es decir el 15 de Tishre, y procedieron a realizar un proceso parecido a embalsamar que les tomó cuarenta días, siendo enterrado setenta días después de su muerte (cf. Rashí a 50,3. Setenta días que fueron cuarenta del embalsamar y treinta de duelo), siguiendo las fechas del calendario judío setenta días después de Sucot recae la fiesta de Janucá (15 días de Tishre, 30 de Jeshván, otros 25 para 70 – el 25 de Kislev, o sea Janucá).

La conexión espiritual entre la vida de Yaakov y Yosef y las circunstancias que rodearon la historia del pueblo judío se basa en el principio enseñado por nuestros sabios, "las acciones de los patriarcas son señales para sus descendientes", cada uno de los hechos en los que participaron los patriarcas y las acciones que realizaron imprimieron un contenido espiritual que se expresa en las generaciones futuras. El Midrash relata que antes de presentarse a su hermano Esav, Yaakov contendió durante toda una noche con un misterios ser, la fuerza espiritual que rige a Esav, el hecho que lo llevó a encontrarse solo en el campo fue que olvidó unos utensilios pequeños que le pertenecían y volvió por ellos, así en medio de la noche el ser contendió con él. Rashí sobre este versículo (Bereshit 32,25) cita la opinión de los sabios y nos revela que los utensilios olvidados eran unos "cántaros" (en hebreo pajim, plural de la palabra paj, cántaro). El Talmud cuando nos relata los acontecimientos que ocurrieron durante la revuelta de los Macabeos, nos enseña que al ingresar al Templo impurificado encontraron un pequeño cántaro de aceite (hebreo "paj shemen") que no había sido profanado y pudieron con él encender la Menorá (candelabro), siendo que había en el cántaro aceite sólo para un día, ocurrió un milagro y les alcanzó para ocho días. Este milagro ocurrió el 25 de Kislev, precisamente el día que fue enterrado Yaakov y que además murió Esav.

Esta conexión tan especial entre Yaakov con los hechos que generaciones más tardes constituirían el marco de la victoria de los macabeos sobre los griegos, se ve también expresada en la contienda misma del ángel con él en aquella noche. La explicación de este episodio según la traducción de Yonatán Ben Uziel es la siguiente: "Se presentó un ángel a él como un hombre y le dijo, acaso no dijiste que sacarías diezmo de todo lo que tienes, y sin embargo tienes doce hijos y una hija y no has sacado de ellos diezmo (es decir uno hijo únicamente para el servicio divino). Inmediatamente separó cuatro hijos primogénitos de sus cuatro mujeres, y le quedaron ocho y volvió a contar desde Shimón (en la segunda cuenta el noveno) saliendo Leví décimo..." Es decir de los ocho hijos que le quedaron después de separar a los primogénitos que ya tienen por lo tanto una función, comenzó a contar lo restantes que eran ocho y volvió a repetir la cuenta, siendo que el décimo (diezmo) fue Leví, no en vano la familia de los Macabeos, cohanim, provienen de la tribu de Leví; aquellos que fueron separados como diezmo para el Creador, o sea para dedicarse únicamente a su servicio.

La Bendición a Menashé y Efraim.

Más tarde, Yosef enterado del grave estado de su padre decide llevar a sus hijos, Menashé y Efraim, para verlo. Yaakov se incorporó y dijo a Yosef que Dios cuando s ele apareció a él en al ciudad de Luz, lo bendijo, diciéndole que se multiplicarían sus descendientes y que les daría la Tierra de Canaán para siempre. Yaakov adoptó a hijos de Yosef como suyos y les concedió herencia junto con sus propios hijos. (Generador 48:5 - 6.) Yaakov recordó además cuando él vino de Paddan, Rajel murió en el camino, al dar a luz a su hijo Biniamín, y él la enterró en Ephrath, cerca de Bet-Lejem. Yaakov vio a hijos de Yosef y preguntó quiénes eran, y Yosef te dijo que eran los hijos que Dios le había dado en Egipto, así que Yaakov pidió que Yosef los trajera cerca de modo que él pueda bendecirlos. Yosef los tomó y los ubicó frente a su padre, y se inclinó profundamente, puso a Ephraim que estaba a su derecha frente a la mano izquierda de Yaakov, y a Menashé que estaba a su izquierda frente a la mano derecha de Yaakov. Pero Yaakov puso su mano derecha en Ephraim, siendo el menor, y su mano izquierda en Manashé, el mayor, y rogó que Dios bendiga a estos niños, y que su nombre sea recordado en ellos como el nombre de su padre Isaac y su abuelo Abraham, y pidió además que se multiplicaren sobre la tierra. Sorprendido por la acción de su padre, Yosef levantó la mano derecha de Yaakov para moverla a Manashé el mayor, pero Yaakov se negó, diciéndole que sabía que Menashé era el mayor y que llegaría a ser su descendencia muy importante, pero su hermano más joven sería preponderante. Yaakov dijo a Yosef que él moriría, pero Dios estaría con él y lo traería de nuevo a la tierra de sus padres, y Yaakov le dio una porción (Shejem) sobre sus hermanos, la cual Yaakov había conquistado del emorita con su espada y arco.

Explica Rashi que la decisión de Yaakov de cruzar sus manos y de este modo de poner su derecha sobre el niño que estaba su izquierda, y su izquierda sobre el que estaba s su derecha se denomina en hebreo con un apalabra que quiere decir "intelecto" (Sikel, cruzar las manos y sejel, intelecto provienen en hebreo de la misma raíz), según como se entiende de las traducciones arameas "sabiduría". Sin embargo cabe preguntar cual fue realmente la sabiduría aplicada en esta acción, y además según lo estudiado anteriormente que cada acción de un patriarca tiene repercusiones futuras; las imágenes de Efraim y Menashé nos acompañarán durante el transcurso de toda la historia judía como lo leemos en el Tanaj. Yehoshua el alumno y sucesor de Moshé, el líder que se encargó de ingresar al pueblo a la tierra de Israel y de conquistarla provenía de Efraim, siendo una personalidad de corte estratégico y espiritual; sin embargo también su hermano Menashé llegaría a tener parte importante en los acontecimientos futuros del pueblo, como sabemos que el juez Guidón descendía de Menashé, etc. Es decir la sabiduría que mostró Yaakov en su decisión de cruzar sus manos estaba vinculada a una visión profética sobre el futuro del pueblo. Vemos también aquí la profunda influencia que las acciones de personas de elevada espiritualidad pueden tener sobre los acontecimientos futuros, en especial si estas personas son los constructores del pueblo judío, sus patriarcas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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