"Tomarán
para ti aceite de oliva puro..."
Nuestra
parashá comienza con la descripción del precepto de hacer aceite
puro para encender con él el candelabro del Tabernáculo. En cada
uno de los detalles del Tabernáculo debemos percibir dos dimensiones
de significado, una dimensión externa, es decir el precepto en toda su
rica normativa y el contenido interno de cada precepto, o sea su finalidad y
relevancia en los procesos espirituales. Este último aspecto en los detalles
que conforman el Tabernáculo, simplemente se extiende también
en todos las demás esferas que los preceptos se aplican, siendo que en
cada circunstancia es también necesario comprender los significados internos
y que nos dicen a nosotros los preceptos, y qué importancia tienen para
nuestra vida diaria; esto se hace bastante más principal cuando se trata
de los detalles del tabernáculo, cuya riqueza de contenidos espirituales
es basta.
Así
cuando profundizamos el significado que tiene dentro del marco de la Torá
de Israel el traer precisamente aceite, elaborado de manera especial, para encender
el candelabro, podemos internalizar que estamos frente a un tema trascendente;
el aceite simboliza la sabiduría, siendo además este último
termino "sabiduría" un nombre que
se intercambia con el de "aceite". Los sabios
lo expresan del siguiente modo: "quien ve aceite de olivas en el sueño,
que espere recibir entendimiento en Torá" (Berajot 54ª).
Y además: "aceite de olivas, esto simboliza a los sabios maestros
que están en la tierra de Israel que son suaves unos con otros en la
Halajá, como el aceite de olivas". (Sanhedrín 24ª).
También se declara: "el aceite de oliva hace que retorne el
estudio" (Hoariot 13b).
De todas
estas citas entendemos que el aceite señala la sabiduría y se
intercambia con ella en forma conceptual. Sin embargo, cabe preguntar por el
factor que conecta ambos términos, ¿Qué hay ciertamente
en el aceite que hace que quien lo utilice amerite recibir sabiduría?
¿Cuál es la fuerza trascendental que radica en este elemento que
le hace otorgar tantas cualidades? Los sabios han enseñado en el Midrash
(Shir Hashirim Rabá, 1) los significados que sobresalen sobre el aceite
y su íntima relación con el pueblo de Israel, entre todos estos
significados cabe tal vez rescatar los siguientes hechos:
(a) El aceite
no se mezcla con otros líquidos; del mismo
modo el pueblo judío se mantiene como una gota de aceite entre las naciones
del mundo que como el agua tratan de diluir su presencia. Esta autonomía
permite la preservación y mantenimiento de los caracteres tradicionales
de la nación, por mérito de no mezclarse se despliega toda la
esencia de Israel, toda su fuerza y su destino, como un pueblo que habita independiente.
(b) El aceite
sale de la oliva solamente después que se la ha machacado,
presionado, así también Israel conocen sus propias acciones a
través de los sufrimientos que traen estas mismas acciones, sus propios
frutos, son productos que se concretan en Israel solamente como resultados de
profundos dolores.
(c) Agregados
a los símbolos que los sabios en el Midrash perciben en el aceite, podemos
agregar un tercer punto, el aceite señala la sabiduría
profunda y oculta de la Torá, el mundo de la Kabalá.
El vino burbujea cuando lo sirven, hace ruido y su presencia se percibe; en
cambio el aceite es vertido en silencio, como si "viera sin ser visto";
así los conceptos más íntimos de la sabiduría mística
están presentes de manera discreta. Las propias olivas se pueden observar
y son amargas, a pesar que su contenido es aceite, y este es dulce.
El Maharal
de Praga explica que la cualidad de la discreción y el silencio son bases
para el éxito en el mundo de lo espiritual, y ayuda en el material. Así
la reina Ester, cuyo nombre proviene de una raíz que significa "ocultar",
ameritó que se le hiciera un milagro como consecuencia de su ejemplar
discreción, siendo ella misma símbolo del mundo de lo oculto (Or
Jadash, pag. 117). De tal modo se explica que Ester mandó atuendos especiales
a Mordejay, para que se cambiara las ropas de luto que se había puesto
en señal de duelo por el terrible decreto de exterminio, para señalarle
con esta alusión que él debía ocultar sus acciones y de
tal manera tendría éxito.
Las características
del aceite desde una perspectiva espiritual, y por este motivo encontramos que
después de haber participado de un banquete era costumbre, en tiempos
de la guemará (cf. Berajot 53b), de untarse las manos con aceites y recitar
el siguiente versículo: "santifíquense y sean santos,
porque Yo soy el Eterno, su Dios" (Vaikrá 20,7). Y esto no
era una simple metáfora, sino que por el contrario hay en ello una profundidad:
el aceite señala un nuevo nacimiento, un salir de lo oculto de la creación,
como se declara: "lo que está concentrado en las olivas ilumina
los rostros (cuando se lo unta) y alumbra los cuartos" (Yalkut Shimoní,
Shir Hashirim, 247, 981). Por este motivo el aceite recibe además el
la Torá el denominativo de "itzhar",
de una raíz que significa iluminar, y se conecta con la palabra mediodía,
en hebreo "tzahorayim" de la misma raíz,
debido a que alumbra como el medio día, así lo vemos relacionado
con el versículo que declara el mandato divino a Nóaj: "Un
"tzohar" (ente luminoso) harás al
arca".
De estos
conceptos podemos estudiar que se pierde mucho de la luminosidad de la Torá
cuando se realizan sus preceptos con finalidades de publicidad, cuando se busca
destacar delante de las demás personas. Cuando dejamos de lado la humildad
que se precisa para actuar correctamente en el mundo espiritual, nuestras acciones
se desgastan y no vemos que podamos enriquecernos de nuestros esfuerzos. Leemos
en el tratado Avot de Rabí Nathán (cap. 38) "Cuando sacaron
a Rabán Gamliel para matarlo (pues uno de los diez mártires que
fueron asesinados por el Imperio romano) le dijo a Rabí Ishmael –
hermano, ¿Por qué me llevan para matarme? – le respondió:
tal vez solías enseñar en forma pública y se alegró
tu corazón (o sea te enorgulleciste) y tuviste placer de las palabras
de la Torá... Le replicó Rabán Gamliel – me has consolado".
Podemos concluir si el gran sabio que todo lo que hacía, lo hacía
para mayor gloria de la Torá, pudo haber tenido un placer vano de su
magisterio y esto le causó un castigo tal, cuanto más una persona
que toda la intención de su magisterio es tener placer vano o buscar
la admiración del público.
De los contenidos
que vieron los sabios en el aceite podemos aprender reglas de comportamiento
moral para nuestra vida cotidiana, y percibir en lo trascendental de cada uno
de los detalles del Tabernáculo, una enseñanza que nos conecte
cada vez más con el mundo de la espiritualidad.
Las tres características traídas para identificar al aceite y
su relación con el pueblo de Israel, son los pilares sobre los cuales
se funda la consecuencia de este elemento, o sea como ya hemos indicado: la
sabiduría. Es necesario que una persona tenga al menos estas cualidades,
que sepa mantener autonomía, que tenga la predisposición de recibir
sufrimientos llegado el momento y tal vez podemos agregar la más sobresaliente
de todas que sea humilde y que no busque la fama y la admiración del
público.
La Torá
cuando continúa enseñando sobre el precepto para el cual se debe
extraer aceite, nos relata el proceso del encendido y podemos ahora adentrarnos
más en su significado, el aceite era para que se eleve una "vela
constante". La posibilidad de proporcionar una luz constante
está en la cualidad de los aceites y de las mechas, estas son símbolos
de actitudes humanas con respecto a la sabiduría, en tanto estas actitudes
reflejen comportamientos positivos podremos ameritar de una luz constante y
de no pederla sino de transmitirla.
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