Pero… ¿qué quieres de mí?!
Soy una buena persona....!!! ¿Para qué tantos rituales y costumbres extrañas,
"religiosas"? Lo importante es ser una buena persona...!! ¿Suena
conocido no? Pero todavía queda una pregunta más fuerte:
según nuestros Sabios la base de todo el Judaísmo es "amarás
a tu prójimo como a ti mismo", y si eso es cierto, ¿cómo
salen de esa base los preceptos de tefilin, las mezuot, shabat etc.?
Para contestar esta conocida
pregunta, lo que debemos hacer es ver quién es aquel personaje
que representa por excelencia al judaísmo y cómo es que él
llegó al Creador mismo...
Fascinantemente, la Torá
no nos describe a este personaje como un gran filósofo o científico,
sino como un hombre que era el pilar de la cualidad interna de Dar...
Interesante, alentador ¿no?, pero
¿cómo la cualidad de dar es la que representa en esencia
ser un Judío? Y más aún, ¿cómo es que esta cualidad
nos lleva a los "cuestionables" rituales?
La respuesta se encuentra
entendiendo en profundidad lo que significa la acción de Dar.
Comúnmente pensamos que dar
implica simplemente otorgar alguna cosa a otra persona. Una persona
que continuamente da dulces o dinero es considerada como alguien que posee esta
cualidad. Sin embargo, es indispensable diferenciar entre lo que
es expresarse uno mismo en el otro y realmente dar, porque en esta sutileza
se encuentra la diferencia entre la arrogancia y la humildad - el verse a uno
mismo o el ver al otro, el ver un vidrio o un espejo.
La definición Judía de
dar es "ser capaz de entrar en la realidad del otro, ver el mundo
desde su perspectiva y desde ahí ver lo que necesita y dárselo". Es
decir, el objeto físico otorgado al final es simplemente el resultado de
un gran trabajo previo que es el más importante. Hay
que vivir la realidad del otro, y para entender esta idea, un gran Sabio relata
una metáfora al respecto:
Si a un niño está jugando
en la tina a que su jabón es un barco, si le quitáramos el jabón,
sería lo mismo que hundirle un verdadero barco a un adulto, porque para
ese niño esa es su realidad - realmente el jabón es un barco para
él.
Si somos capaces de leer
con cuidado lo previamente mencionado las piezas empiezan a caer en
su lugar.
La esencia de un Judío es
dar. Incluso, en la introducción de uno de los libros místicos
judíos, el autor menciona que su padre le reiteraba siempre la importancia
de dar, porque esa apertura de poder ver el mundo del otro y salirte
de tu propio egoísmo, es la que te permitirá querer a otro ser humano.
Consecuentemente podremos entender algo más abstracto como es la realidad
del Creador del Universo, que constantemente esta dándonos
Lo que nos bloquea y no nos permite
comportarnos como El, no es la ciencia o falta de pruebas de Su existencia,
es un mero egoísmo y egocentrismo de no querer ver que existe alguien más,
y la prueba es que generalmente la gente con mejores cualidades internas son
más sensibles y reconocen con más facilidad al Creador, porque son
capaces de encontrar esos valores en ellos mismos.
Dar es salirte de tu mundo propio,
es ver lo que el otro necesita. Si un ser humano es capaz de ver tan claro las
necesidades de otro, al grado de que su propia persona no cuenta, esto le permite
ser sensibles a lo que el Creador del universo le pide, al cumplimieto de los
preceptos. La pregunta que cada uno de nosotros tenemos que hacernos
es si alguna vez realmente hemos dado, o seguimos intentando impregnar nuestros
gustos a todos aquellos que conocemos (dándoles nuestro
perfume favorito, llevándolos al restaurante que nos gusta etc.)
Pero lo que es aun más fascinante
es cómo queda todo en armonía con la filosofía básica del
Judaísmo y su código legislativo. Como lo hemos venido repitiendo
varias veces, nuestro objetivo en esta vida es cultivar esa ansiada relación
con lo infinito, con el Creador del Universo, y la manera de hacerlo es elegir
con nuestro libre albedrío parecernos a Él, porque en la medida que
nos parezcamos más a Él, las esencias se unen y el apego se hace más
fuerte. Lo que caracteriza al
Creador es la característica del Dar. Creó
un mundo sólo para dar. Observen las frutas, las flores, etc.
Y no sólo eso, nuestras fuentes nos dicen que el Creador está en constante
diálogo con cada uno de nosotros, se introduce en la realidad interna de
cada uno y desde nuestros gustos, humores, y estilos se comunica y nos va dando
señales que nos guían en el camino. El que es sabio las
sabe leer, el que no, a veces las aprende a leer por la fuerza, pero lo increíble
es que si el Creador es capaz de descender desde Su grandeza hasta cada uno
de nosotros y entendernos desde nuestra mente, emociones y realidad, cuánto
debemos aprender de eso para hacerlo con nuestro prójimo! No hay pretexto!
Si alguna vez dudas y crees que eres muy importante, acuérdate que también
te están "aguantando" a ti!
Y no sólo eso, en
nuestro código legal, en las leyes de tzdaka (caridad) dice que
se le da a cada persona según su necesidad, es decir, si un millonario
lo ha perdido todo es responsabilidad de la comunidad mantenerlo a su
previo nivel de vida, porque esa es su realidad y para él un vino
chileno es lo mismo que para un pobre una coca-cola, pues estamos lidiando
con el interior y la realidad de otro ser humano.
No debemos relegar a D-os nuestras
responsabilidades para con nuestros semejantes. Con nuestra vida
personal D-os interactúa todo el tiempo y nos habla constantemente. Con
el otro, el que manda es nuestro prójimo y nosotros cuando damos, "jugamos
el papel de D'os", y la muestra es que el hombre más conectado con
D-os - el mismo hombre que Lo descubrió, Abraham Avinu,
es descripto en la Torá como quien corrió a cocinar carne a la mostaza
para tres árabes ambulantes... Yo les pregunto ¿creen que a alguien que
tenía nivel de profecía de D-os le importaba la cocina "Gourmet"? Lo
que se nos enseña aquí es que a Abraham le importaba la realidad de
los demás y en ese momento él era el encargado.
No existe deleite y placer
más grande que dar sin esperar.
|