
La Higiene Correcta
Durante la Edad Media, no era raro que los judíos sean acusados de envenenar los manantiales e infectar con plagas a la población gentil. Dando apoyo a su reclamo, los oponentes de los judíos señalaban el hecho de que el porcentaje judío de enfermedades era generalmente más bajo que el de la población en general.
Estas estadísticas pudieron haber sido verdad. Los judíos siempre han sido conocidos por su conciencia respecto de la limpieza y una mejor salubridad. La tradición judía particularmente sobresalió durante la Edad Media - cuando la realeza frecuentemente se ponía perfumes y no se bañaban, y cuando el clima era muy frío no era raro que las personas se queden con la misma ropa durante todo el invierno.
Una de las primeras asociaciones explícitas entre la ley judía y el lavado la encontramos al comienzo de la parashá de esta semana, la cual ordena la construcción del "kior". El kior era una gran vasija, con doce grifos o canillas, puesto en el medio del patio del Templo. Era requerido que cada Cohen (sacerdote) lave sus manos y sus pies antes de comenzar su servicio diario. (Ellos lavaban sus pies porque debían estar descalzos para hacer el servicio en el Templo).
Rabenu Bejaié explica el significado profundo que hay detrás de este ritual. Él nota que puesto que el Templo era principalmente un conducto para traer la bendición de D'os a este mundo, el agua que salía del kior estaba simbólicamente ligada con la bendición de la lluvia que cae sobre la tierra.
Najmánides (España, s.XII), dice que esta ceremonia del lavado era una señal de respeto. Él explica que así como alguien no se presentaría frente al rey con una apariencia sucia, así también los Cohanim eran particularmente cuidadosos de presentarse correctamente en el santuario - el palacio del Rey de reyes!
Najmánides también habla sobre el procedimiento de los Cohanim en el lavado: ellos primero ponían su mano derecha sobre su pierna derecha, y lavaban las dos simultáneamente. Luego repetían este mismo procedimiento con la parte izquierda. Él dice que las manos - cuando están extendidas sobre la cabeza - son la parte del cuerpo que están más cercanas al cielo, mientras que los pies son las partes más bajas de la persona. Esto es una alusión a la idea de que uno debe dirigir simultáneamente todas las partes de su ser al servicio a D'os.
A pesar de que está claro que las ceremonias judías del lavado son esencialmente espirituales en su naturaleza, no hay duda de que esto ha fomentado una visión saludable de la limpieza y la higiene en la mente de los judíos a lo largo de las generaciones.
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