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Shabat Shalom


Parashat Ki Tavo 20



EL SHOFAR: LA TROMPETA MAGICA

Ya estamos bien dentro del mes de Elul, el Shofar de cada mañana intenta llamarnos (el Shofar para los Ashkenazim, para los Sefaradim serán las Selijot) como dice el Rambam en las leyes de Teshuva (cap.3): “...despierten de sus sueños, revisen sus acciones y recuerden al Bore Olam...” Y el “Tur”, rabenu Iejiel ben rabenu Asher, nos dice (siman 581): “por eso Jazal establecieron el toque del Shofar durante todos los días del mes de Elul, todos los años, para que el pueblo de Israel se preocupe y se apresure a arrepentirse...” Veamos como “trabaja” el Shofar durante el mes de Elul para ayudarnos a provocar el arrepentimiento, y qué representa en sí mismo...

En un pueblo muy alejado de toda civilización, sus habitantes eran personas muy simples, sin cultura, sin estudio, y un día, decidieron enviar a uno de ellos, uno de los más importantes e instruidos (¿?), para que, con una valija llena de dinero, recorra el gran mundo con la misión de comprar algún invento, algún desarrollo tecnológico que sea aplicable para el bien de la comunidad. El hombre salió y comenzó su recorrida por el gran mundo. Un día, mientras se acercaba a una ciudad amurallada, vio a lo lejos que había un gran incendio en alguna parte de la ciudad, era impresionante la columna de humo. Al acercarse, vio que había un hombre sobre la muralla, que hacía sonar una trompeta. En su simpleza, entendió que había una relación entre la trompeta y el incendio, ya que mientras el hombre continuaba con la acción de hacer sonar la trompeta, el fuego y el humo iban disminuyendo. Por ello, llegó a la conclusión que no se trataba de una trompeta común y corriente, sino de una trompeta “mágica”, que tenía el poder de apagar incendios...
Enseguida su corazón se llenó de alegría, había encontrado algo útil para su pueblo, un invento revolucionario, y decidió entrar a la ciudad. Fue en la búsqueda del dueño de la trompeta para comprarla a “cualquier” precio. Y cuando lo encontró le dijo que quería comprarle la “trompeta apaga incendios”, y después de una pequeña negociación, emprendió el regreso a su pueblo con su “tesoro”...

Cuando por fin llegó al pueblo y le contó a todos lo que traía en su mano, la alegría del pueblo no tenía límites: había podido conseguir un elemento sofisticado y a la vez muy importante, ¡una trompeta que apaga incendios!

Un día, se desató un incendio en el pueblo, y en lugar de ocuparse en el intento de apagarlo, todos fueron a la casa de este hombre para ver con sus propios ojos, como funcionaba la trompeta maravillosa que apagaba los incendios solamente con su música. El hombre se paró en la puerta de la casa y comenzó a hacerla sonar. Mientras tanto, el fuego crecía y se propagaba peligrosamente. Pero todos se quedaron en sus lugares, al lado del trompetista, con la esperanza de ver cómo la trompeta apagaba el fuego.

Pasó por allí una persona que viajaba de un pueblo a otro y se dirigió a ellos con asombro y casi con desesperación: ¡El fuego está devorando las casas, ¿por qué no corren a apagarlo?! Le contestaron: no te preocupes, tenemos una trompeta, que en un instante apagará todo el fuego.

El hombre les dijo: ¡no puedo creer lo que escucho! Puede ser que exista una relación entre el sonido de la trompeta y la extinción de un incendio. Pero eso no quiere decir que la trompeta apaga incendios. Solamente “despierta” a la gente para que se ocupen de apagarlo. Sin la ayuda de su sonido, habría que ir de puerta en puerta avisando a cada persona sobre el peligro del incendio y la necesidad de que cada uno ayude con su trabajo en la extinción...

Este relato, nos enseña que no alcanza sólo con “escuchar” la voz del shofar. El shofar viene también a despertarnos. Al escuchar el shofar recordamos que Rosh Hashana está llegando, y hay que aprovechar estos pocos días para cumplir más preceptos, realizar buenas acciones y hacer un balance objetivo de lo que hicimos con nuestras vidas en este año que termina. Solamente así podemos decir que el shofar cumplió su función...

Y comenzaremos con la tzedaka, un tema muy extenso, que incluye además cosas que podemos regalar a nuestros semejantes, como dijeron Jazal: es más grande e importante hacer favores que la caridad, ya que la caridad se da a los pobres, y los favores los hacemos tanto a los pobres como a los ricos (Talmud Babli, tratado de Suca, 49b).

Y así menciona el libro “Hajinuj” el tema del precepto de caridad (precepto 279): no pienses, hijo, que el precepto de tzedaka se cumple solamente con un pobre que no tiene un pan para comer y una prenda para vestir... porque la Tora siempre nombró primero al favor (guemilut jasadim) antes que a la caridad, y nos ordenó dar todo lo que esté al alcance de nuestras manos a nuestros semejantes, tanto sea dinero, comida u otras necesidades, hasta incluso lindas palabras, palabras de consuelo, todo entra dentro del precepto de tzedaka, y el pago por el cumplimiento de este precepto es muy, pero muy alto.

La Tora nos enseña sobre el precepto de tzedaka, en una forma que no se habla en ninguna otra cultura. También la persona que no tiene plata (hablando de gente muy joven o niños, que en general no tienen dinero en su poder) puede realizar muchos actos de tzedaka y favores. Toda ayuda que se hace a otra persona, la aceptación de su pensamiento con unas palabras de aliento o con una buena cara, una sonrisa en su momento justo, o simplemente prestar atención al semejante cuando está hablando, a todo esto se lo llama tzedaka.

No llegamos a entender cuánta tzedaka, cuánto jesed (favor) podemos hacer cuando simplemente decimos “Shalom”, o “buenos días”, a una persona que cruzamos en nuestro camino. Y es sabido de tanta gente que retornó al buen camino por la fuerza de un “lindo” Shalom que escuchó de la boca de un niño.

En la perasha “Ki Tetze” estudiamos hasta dónde llega la meticulosidad de la Tora en las relaciones entre las personas. “No entrará el amoni y el moabi a la congregación de Hashem”, dice el pasuk y continúa reforzando que ni siquiera la décima generación de esos pueblos, nunca entrará a nuestro pueblo un descendiente de ellos. Gente que salió de otros pueblos y se convirtió a nuestra creencia puede casarse con una hija del pueblo de Israel, pero para los hijos de amon y moab está prohibido. ¿Por qué? Porque cuando el pueblo de Israel salió de egipto no se adelantaron a ofrecerles pan y agua...

¿Por qué la Tora se pone severa solamente con estos dos pueblos? Ningún pueblo se adelantó a ofrecerles pan y agua al pueblo de Israel. Dice el Ramban, de los antepasados del pueblo que salió de egipto, Abraham Avinu, salvó a su sobrino Lot de una muerte segura, y de Lot salieron los pueblos de amon y moab, por lo tanto, estos pueblos quedaron en “deuda” con el pueblo de Israel, y tienen la obligación de hacerles favores cuando se presente la oportunidad. Tan lejos llega la orden y la necesidad de saber reconocer y agradecer un favor que nos han hecho... Hasta el punto de que no solamente se considera un pecado sino que provocó que la gente que pertenece a esos pueblos no se puedan convertir. Un pueblo que tiene un defecto tan pequeño (al parecer), no puede tener ninguna relación con el pueblo de Israel.

Cuando el rab hagaon Iser Zalman Meltzer ztz”l tenía aproximadamente ochenta años, llegó a su casa uno de sus alumnos para invitarlo a la fiesta de “Bar Mitzva” de su hijo. El rab recibió la invitación y le dio una calurosa bendición al niño, y padre e hijo volvieron a su casa alegres y satisfechos, no porque pensaban que el rab asistiría a la fiesta, de ninguna forma habían pensado molestar al rab en asistir a la celebración, sino por el agradable recibimiento que tuvieron y por la hermosa bendición del rab. Llegó el día de Shabat por la mañana, y después de los rezos el padre ofreció un “Kidush” en su casa para festejar el acontecimiento. De pronto ingresa el rab Iser Zalman para asociarse al festejo que resultó ser muy emotivo...

Ultimamenente, no era costumbre del rab asistir a las fiestas, por eso sintió que todo el mundo esperaba una explicación.

Tuve la necesidad y la obligación de agradecer al “Bar Mitzva” y por eso estoy aquí presente. Y todos quieren ahora preguntarme por qué yo le debo gratitud. Bueno, cuando el entonces niño llega a mi casa acompañado de su padre para invitarme, pensé: ¡me acuerdo de cuando nació como si fuera ayer!, y miren, ya cumple trece años. ¡El tiempo pasa muy rápido! ¿Cuándo me voy a dar cuenta y aprovecharé el tiempo?!!! El resultado de la invitación fue para mí como un “despertar”, me levantó la fuerza espiritual, y esto merece un reconocimiento, por eso me esforcé y me asocié a esta alegría...

Todos los “grandes” de nuestro pueblo son detallistas en el reconocimiento de los favores que les hacen, y no faltan relatos sobre cómo agradecen a sus semejantes. Si encontramos una persona que estudió mucha Tora pero que sus cualidades no son muy buenas, sepamos que a esta persona no la podemos llamar “grande”, ya que la humildad y las buenas cualidades son las bases en el servicio al Creador.

Todo tiempo que una persona se considere “Yo” y piense solamente en él, no será un servidor de Hashem. Porque lo único que busca es hacer lo que le es cómodo, y le cuesta demasiado arrancar sus cualidades no buenas.

Por eso es tan importante trabajar sobre nuestras cualidades, como dijeron en nombre del Gaon de Vilna:

Lo importante en la vida es fortalecerse para “romper” las cualidades (no buenas), y si no, ¿para qué la vivir? Y que importante es acostumbrarnos a realizar favores a nuestros semejantes, para que de esa forma consigamos cambiar nuestra naturaleza y así también podremos mejorar en los preceptos que se relacionan entre nosotros y Hakadosh Baruj Hu.

Ya dijo en una oportunidad el rab Shlomo Levinstein Shlita, en nombre del rab Jaim Mivoloshin, que no vinimos a este mundo para “nosotros”, sino solamente para hacer favores a la gente...

Para concluir, una carta que escribió el rab hagaon Biniamin Mendelson ztz”l, a un muchacho que cumplía trece años:

Comenzaron los días de Elul. Nuestros libros sagrados dicen que las iniciales de la palabra Elul son: “ani ledodi vedodi li”. Y quiero explicar la intención de estas palabras. Para un niño pequeño la contestación “yo quiero” es muy corriente en sus labios. Cuando le preguntamos ¿por qué vos querés? Tiene una sola respuesta: porque yo quiero.

O sea, no es necesario ningún motivo, solamente que “yo quiero”, yo, y eso es suficiente. El niño no entiende que debería avergonzarse al no encontrar un motivo para justificar su voluntad, simplemente porque yo quiero. Pero, cuando comienza a comprender un poco, sí siente vergüenza.

Y en realidad, necesitamos dejar de pensar en lo que “yo” quiero, y buscar lo que nos hace falta de acuerdo a nuestra Tora, que es la voluntad de Hakadosh Baruj Hu. Y esto es “anular nuestra voluntad por Su Voluntad” (Pirke Avot 2,4). Pero, lamentablemente, nosotros no anulamos nuestro “yo”, y para no avergonzarnos buscamos excusas y distintos motivos que justifican cada cosa.

Tenemos que intentar ser “objetivos”, escarvar bien para determinar exactamente cuál es nuestra intención, si hacemos las cosas “leshem Shamaim” (en nombre de nuestro Creador), o si las hacemos en nombre del “yo”. Y en este mes de Elul decimos “ani ledodi”, “yo” entrego mi voluntad al Bore Olam, queriendo expresar que “yo” quiero solamente lo que Hashem Itbaraj quiere.

Y el premio por esto es “vedodi li”, que Hakadosh Baruj Hu cumple con nuestros deseos, con nuestros pedidos, con nuestra buena voluntad, y nos brinda salud, para poder estudiar la Tora con fuerza, para poder entenderla, para poder rezar con la intención y concentración debidas, para que podamos sentir el “gusto” de servir al Creador.

Por eso, no dejemos pasar estos días sagrados, aprovechemos cada segundo, santifiquemos cada instante para estudiar con todas las ganas. También podemos intercalar cada día algunos capítulos del libro de Tehilim, y rezar para que Hashem nos fortalezca más y más, con salud, inclinando nuestro corazón hacia la Tora, y adquiriendo “Irat Shamaim”.

También rezá por mí, para que Hashem ensanche mi corazón dentro del pueblo de Israel, en todo sentido...


Lekaj Tov.

 

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom

Rajel bat Shlomo    Aleha Hashalom

Rina bat Matilde    Aleha Hashalom


Consultas: gabrielgiber@gmail.com

 

 




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