Judaismohoy
Buscador . . . . . . . . . . . .
 






Shabat Shalom


No. 182 - Tetzave



“CATIT”, ¿ACEITE BATIDO?


Comienza nuestra perasha: "...y ordenarás a los hijos de Israel que tomen para tí aceite de oliva puro, exclusivo para el encendido, y con él encenderás la vela que permanecerá siempre encendida..."


El “Or Hajaim” nos explica, de acuerdo a las palabras del “Zohar Hakadosh”, que hablamos aquí sobre las cuatro “redenciones” del pueblo de Israel. De la primera fuimos salvados por el mérito de Abraham Avinu, de la segunda, gracias a Itzjak Avinu, de la tercera, gracias a Iaacov Avinu, y la cuarta, la que buscamos y esperamos y llegará seguramente muy pronto, de la que seremos redimidos por el mérito de Moshe Rabenu. Por eso Moshe ordenará a los hijos de Israel, porque Moshe Rabenu será “Rey”, y este es el motivo por el cual la salvación se hace esperar tanto, porque Moshe Rabenu, para ser el Rey, está esperando un pueblo que se ocupe exclusivamente de la Tora, por eso está escrito “y tomarás para tí”, no como en la perasha pasada, perashat Teruma, que dice “tomarás para Mí”, tomarás para tí, vendrán y te traerán la Tora, te traerán “aceite de oliva”.


Es sabido, nos cuenta el rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita, que la “oliva”, nuestra “aceituna”, es algo amargo, si no lo más amargo que hay, por supuesto, en su estado natural, si sacamos una aceituna del árbol y le damos una “mordida”, podemos estar una semana tomando “petel” sin que se vaya la amargura de la boca.
Pero si a esta aceituna la trituramos, extraemos su aceite, no hay aceite mejor, más dulce que el aceite de oliva, tomarán para tí aceite de oliva, y a la Tora se la compara con el aceite de oliva, porque así es la Tora al principio, como la aceituna, amarga, porque no entendemos nada, es difícil. Pero cuando la persona se “exprime”, se rompe la cabeza para entender, invierte su tiempo, ahora se convierte en el aceite, es lo más lindo y lo más dulce que existe en el mundo...


No, no, nos dice el ietzer, no intentemos entender, no estudiemos con las explicaciones para poder comprender, no busquemos “entrar”, y nosotros, si nos entregamos al estudio, veremos ¡qué dulce!, al punto que después de entrar, ya no nos deja salir...


Continúa el “Or Hajaim”, no solamente aceite de oliva, sino puro, la Tora es pura, no alcanza con estudiarla, como dijeron Jazal: el que estudia Tora para no cumplirla, es mejor para él no haber nacido, ¿por qué? Porque en este estado la persona ya estuvo antes de nacer, cada bebé antes de nacer estudió toda la Tora en el vientre de su madre, sin poder cumplirla!!! Ahora después de nacer la persona pretende hacer lo mismo pero ¡teniendo la posibilidad de cumplir!!!, ¿para qué naciste, querido?


Y tampoco estamos hablando del que estudia para “negar”, jas veshalom, a la Tora o del que estudia simplemente para engrandecerse, para que lo llamen “rabi”, desde luego que esto tampoco se puede llamar “puro”.


Y el versículo nos dice que tenemos que estudiar con una intención pura, leshem shamaim, pero eso tampoco es suficiente, el aceite debe ser puro y además “catit”, ¿qué es catit?, pregunta el rab Levinstein. Buscando en algunas traducciones “importantes” de la Tora al castellano, encontramos que traducen “catit” como “batido” (¿?). Pero eso no es lo que dice Rashi, en la explicación del versículo. Rashi dice que al exprimir la aceituna, al machacarla con el mortero, la primera gota que sale es absolutamente líquida, sin ninguna partícula del fruto, eso es catit, la primera gota, pura, exclusiva, que sirve para encender la vela eterna, si tiene alguna partícula, el aceite también es puro, pero ya no es catit, y tiene muchas otras aplicaciones, pero no es apta para el encendido de esta vela.


Para nuestro asunto, el del estudio, la palabra “catit” tiene dos implicancias. La primera, como ya adelantamos, requiere una entrega total al estudio, por supuesto, para cumplir con lo que estudiamos, y por el mismo hecho de estudiar. Siempre resulta útil recordar cómo nuestros jajamim se brindaron hacia la Tora, el Jazon Ish, por ejemplo, así contaba el rab Shmuel Greineman, cuñado del Jazon Ish. En Vilna, hubo un tiempo en que el Jazon Ish estudiaba en la casa de rabi Shmuel. Un día, se escuchó del cuarto donde estudiaba el Jazon Ish un tremendo golpe, entraron y vieron al Jazon Ish “derrumbado” en el suelo. ¿Qué pasó?, le preguntaron. No había pasado nada grave, simplemente que el Jazon Ish estudiaba hasta que se le terminaban las fuerzas, sólo dejaba de estudiar cuando sentía que tenía nada más que la fuerza suficiente para llegar desde el “stender” hasta la cama, y ese día calculó mal la distancia, y no llegó hasta la cama!!! En el camino entre el stender y la cama se cayó, porque quedó sin fuerzas!!! Eso es “catit”...


Ya en Bnei Brak, en una ocasión lo encontraron durmiendo sin almohada. La almohada estaba en el piso. Y, desde luego, cuando se despertó le preguntaron por qué no levantó la almohada para dormir más cómodo. Dijo: “Si hubiera tenido fuerzas para levantar la almohada no me hubiera acostado!!!”. Catit...
Eso es entregarse, pero hasta el final.


El “Noda Iehuda” no dormía en la cama durante los días de semana... Nuestros jajamim, los grandes jajamim, dieron “todo” por el estudio de la Tora, estudiaron y estudiaron, en medio de una terrible pobreza, y no pararon de estudiar. Ninguna otra cosa existía para ellos, solamente el estudio de la Tora.


Escribió Rabenu Iaacov, el “Baal Haturim”, en las leyes de Shabat, que si una persona no tiene para pagar los gastos del almacén, ¿qué hará en Shabat? Que “transforme” el Shabat en un día de semana (no comprando cosas para honrar el Shabat cuando no puede pagar) en lugar de “pedir” caridad, en lugar de necesitar ayuda de la gente. ¿A qué llaman transformar el Shabat en día de semana? Anda al puerto, compra algunas sardinas, cómelas con un poco de aceite, y listo... Pero esto no es tan simple, hay leyes que indican cuándo y cómo se puede hacer esto y cuándo no. Rabenu Iaacov, se encontraba en una situación económica muy comprometida y quería saber si entraba o no dentro de esta categoría. Mandó una carta con la pregunta a su padre, el “Rosh”, Rabenu Asher ztz”l y “no tuve una respuesta completa”. El hijo no recibió la respuesta que esperaba, ¿qué intentó decir? Muy simple, si un hijo le dice al padre que no tiene plata para los gastos de Shabat..., lo más lógico es que si el padre tiene un poco de plata, le envíe algo de dinero al hijo para ayudarlo, esa es una respuesta “completa”, si el hijo no recibió una respuesta “completa”, es porque el Rosh estaba en el mismo estado de pobreza que su hijo, y tampoco tenía plata para los gastos de almacén y tampoco para ayudar con algo a su hijo... Esto es catit, ya entendimos el primer sentido de la palabra, dale todo a la Tora, hasta el final, y la Tora te dará todo...


Pasemos a la segunda implicancia de la palabra “catit”. Humildad, no pobreza, sentirse humilde, llamémoslo para entender “bajo perfil”, recato, no intentar sobresalir, eso es humildad, la persona que estudia puede sentir un “orgullo” que puede hacerle daño, y si no estudió no tiene razón para sentirse orgulloso.
Ocurrió con un matrimonio, que el marido quería comprar un auto, pero no un auto de esos que solamente echan humo, un auto que “camine”, de esos, y comenzó a discutir con la esposa que trataba de convencerlo de que no compre un coche demasiado ostentoso. -Pero yo quiero, lo necesito, argumentaba él. -Te van a envidiar, te van a hacer el “mal de ojo”, le decía la mujer... Hasta que el marido fue a preguntarle al rab Steiman Shlita, y le puso todos los argumentos suyos y de la esposa sobre la mesa. El Rosh Ieshive le preguntó: decime, ¿tú sabes todo el Shas (todos los tratados del Talmud) de memoria? -No, le contestó. -¿Un tratado de memoria? -Tampoco. -¿Un capítulo de memoria? -No. -Entonces anda y cómprate lo que quieras, ¿quién te va a envidiar si no sabes nada?!!!


Aunque de todas formas, hoy en día hay mucha gente que se enorgullece de cosas vanas, de cosas por las cuales no hay de qué sentirse orgulloso, simplemente son “engaños” al orgullo, y de estos engaños hay muchos. Cuenta el rab Reuben Karelinstein Shlita sobre los “basureros”. Hoy en día es todo automático, ni necesitan ensuciarse, aprietan dos botones y el camión levanta los tachos y los vuelca dentro del camión. Pero antes, la cosa no era tan fácil, el camión no tenía botones, era un camión común y corriente, había una persona abajo y otra arriba del camión (más precisamente arriba de la montaña de basura), ¿quién tenía el trabajo más difícil? Aparentemente, el de abajo, que tenía que hacer el esfuerzo para tirar la basura hacia arriba, donde estaba esperando su compañero. Pero, por otra parte, el que estaba arriba no tenía que hacer tanto esfuerzo, pero estaba “con las manos en la masa”, más exactamente con los pies, en la basura, no era lo que podemos llamar placentero...


Un día estaba el de abajo lanzando las bolsas, una tras otra, con el calor de Bnei Brak, y unos chicos empezaron a reírse de él. El hombre, sin dudar, se dirigió a los niños y les dijo: ustedes no van a creer, pero si quiero, en un “chic chac”, cambio el lugar con mi compañero, no lo hago porque no necesito honores...


Y, en verdad, se le permite a los jajamim tener orgullo de lo que estudiaron, solamente, cuando se puede llamar que estudiaron. El problema es que hoy, aparece uno que estudió dos renglones y ya se infla de orgullo, cuando otros, que nadie sabe cuánto y cuánto estudiaron y no les se ve una “gota” de orgullo, al revés, se mantienen en la más grande humildad.


Contaron sobre un muchacho, que después de haber estudiado un poco, se había inflado bien, hasta el punto que cada vez que le presentaban una posible candidata para ser su esposa, la rechazaba de inmediato... Y decía, no tienen vergüenza, tratar de presentarme una chica así, que no esté para nada a mi altura... Y así siguió, hasta que cumplió los treinta y dos años y todavía seguía soltero...
El rab de la Ieshiva se acercó para aconsejarlo: tienes que trabajar seriamente sobre tu humildad, si seguís con ese orgullo no podrás casarte...
Y el muchacho comenzó a estudiar cómo ser más humilde, y se corrió la voz en la ciudad sobre la seriedad con que encaró el mejoramiento de sus cualidades. Se le acercó una persona que hacía dos años había intentado presentarle una chica, para ver si ahora, que había estudiado mejor, existía la posibilidad de formalizar la unión. El muchacho, al ver que intentan presentarle una chica que ya había rechazado le dice al “casamentero”: ¿Cómo no sentís vergüenza? Si cuando yo era orgulloso, la chica no era apta para mí, ahora, QUE ADEMAS SOY HUMILDE, menos que menos que puede ser apta!!!


Pero la Tora nos exige ser “catit”, el que quiera que la Tora penetre hasta las “entrañas”, que sea humilde, y la Tora va a entrar... ¿Por qué se comparó la Tora con el agua? Así como el agua sale de un lugar alto y se dirige a uno más bajo, también la Tora, por eso “catit” significa que la persona sea humilde, y cuanto más humilde, más Tora podrá adquirir.


Y el versículo dice “catit”, y después continúa y dice “lamahor”, para la luz, ¿cuál es la luz? Si nosotros estudiamos, con una intención pura, con entrega total, y además con humildad, esto traerá luz al mundo.


Prosigue el rab Levinstein contando (hace tres años): estuve hace dos semanas en un casamiento y se me acerca una persona y me dice: ¿ves a ese hombre?, te puede contar una historia increíble... Y como yo siempre busco historias, fui a hablar con él y le pedí que me cuente el relato.


Había una pareja que se casó, en cierto país, pasó un año, dos, siete, pasaron diez años, lo alenu, y no podían tener hijos. Después de los diez años, decidieron subir a la tierra de Israel, todo el mundo sabe y es algo que Rashi escribió, que la tierra de Israel “ayuda” a tener hijos. Por un motivo o por otro, problemas familiares, etc., el viaje se fue demorando y pasaron otros diez años... Después de veinte años de casados, llegaron a la tierra de Israel. Y siguió pasando el tiempo y los hijos no llegaban. El que relata, el rab Segal, contó, al paso, que él mismo fue a ver a un gran rab para pedir una bendición para ellos, y el rab le dijo que no tenían que desesperar, tendrían hijos!!!


Un día, veintitrés años después del casamiento, tres años en Israel, un comerciante iehudi que conoce al matrimonio llega a Israel, se encuentra con el hombre, un gran amigo, se saludan, y el hombre le dice, nosotros, Baruj Hashem, esperando la “salvación”. El comerciante, asombrado, le pregunta: ¿todavía tienen la esperanza de tener hijos? -Seguro, seguimos intentando... -No lo puedo creer, ya basta, ¿para qué seguir intentando? Veintitrés años intentando, no podrán tener hijos!!!
Este “amigo”, no fue con la intención de martirizarlo, solamente, como buen amigo, quería mostrarle la realidad, que se acostumbren, lamentablemente, hay matrimonios que no pueden tener hijos.
De vuelta en su casa, el comerciante le contó a su esposa sobre el encuentro. -Pero sos un animal, ¿cómo pudiste decirle semejante cosa? ¿quién dijo que no pueden tener hijos? ¿Y si tienen? -¿Y si tienen?, repreguntó el comerciante, si tienen dejo todas mis ocupaciones, me radico en Israel y me siento en una Ieshiva a estudiar todo el día!!!
Hace tres semanas en la casa del rab Segal hubo un “Shalom Zujer”, y no sólo eso, nacieron mellizos, un varón y una nena, veintitrés años después del casamiento!!!
¿Nu? Hay un hijo, ¿y ahora qué? Hay una promesa, y hay que cumplirla!!!
El comerciante vuelve a Israel y va directo a ver al rab Jaim Kanievsky Shlita, le dice, Rebe, así y así pasó, ¿qué tengo que hacer?
¿Qué tienes que hacer? Cierra tus negocios, sube a Israel y siéntate a estudiar, ¿dónde está la pregunta?
Pero, Rebe, puedo enviar a alguien en mi lugar, pongo a una persona a estudiar todo el día, y le pago un buen sueldo de por vida, así dicen, anda con el Jajam, él te va a “abrir una puerta”, te va a solucionar el problema...
Dijo el rab Jaim, escucha, ¿quién sabe?, ¿quién sabe si los bebés que nacieron, este gran milagro se debió exclusivamente a tu promesa de estudiar todo el día? Una promesa como esta hay que cumplirla sí o sí!!! Si vos estudias traerás LUZ al mundo, todo el mundo se ilumina con la luz de los que estudian. Para pensarlo...

En su mayoría, extraído de una charla del rab Shlomo Levinstein Shlita.


Leiluy Nishmat
Sara Rajel bat Moshe z”l




Tus comentarios:
Nombre
Apellido
EMAIL Dirección obligatorio
Mostrar mi email?
Si   No
Resumen (en una línea):
Comentarios obligatorio

Campo validacion 2+1=:
 
 suscripción
 direccion email:
  Clik

Semana a semana
Perlas
Visiones
Brainstorming
Temario semanal
En profundidad
Actualidad
Selecciones
Haftara semanal

 

Judaismo para Hoy en español
Copyright © 1995-2021 Todos los derechos están reservados a judaismohoy.com
Queda prohibida la reproducción de todo el material escrito y dibujos usados en este sito sin la autorización de judaismohoy.com
Por favor no leer el contenido de este sitio en Shabat y en las Fiestas judías



[ CONTACTENOS ]

[Vida Judía]    [Nuestras Fuentes]    [Cocina Judía]    [Entendiendo el Judaísmo]   
[Cocina Judía]    [Festividades]    [Para Reflexionar]    [Januca]   
[Para Reflexionar]