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Purim y el Mes de Adar


La Fortaleza Oculta de Ester



La fiesta de Purim representa el mejor de los tiempos. Sin embargo, surge del peor de los tiempos.

Nunca estuvimos más cerca de la aniquilación, tanto espiritual como física. El hedonismo de la cultura persa prevaleciente era parte del aire que respirábamos y anuló nuestros sentidos hasta el punto de que cuando el rey Ajashverosh apareció vistiendo las ropas del Cohen Gadol (Sumo Sacerdote), presentando los tesoros que habían sido robados del Templo Sagrado con la indiferencia de un encargado del museo, no hubieron protestas.

Nosotros también llegamos al punto de poder decir: "Qué hermoso, qué fascinante", cuando una vez dijimos: "Si yo te olvidase Jerusalem, que mi mano derecha sea olvidada". Nos hicimos insensibles respecto de nosotros mismos y de D'os.

D'os es el "personaje" oculto del libro de Ester. Su nombre nunca es mencionado. Cuando los eventos ocurrían en su tiempo real, muy pocos pudieron ver la presencia oculta de D'os.

Uno de esos pocos fue Ester. De alguna manera ella se había escapado de esa falta de sensibilidad.

De la Soledad a la Fortaleza

Observemos a Ester para poder aprender a ver siempre - como ella hizo - más allá de la fachada exterior que se llama a sí misma "realidad".

Su padre había fallecido mientras que su madre estaba embarazada de Ester; su madre murió al dar a luz. Entonces, ella llegó al mundo con la herida de no pertenecer a nadie.

Su tío Mordejai, quien más tarde se convertiría en su guía espiritual y finalmente en su marido, la adoptó. El Maharal de Praga (siglo XVI) nos dice que las circunstancias de su nacimiento no fueron coincidencia. Alienación y soledad son herramientas como cualquier otras y se nos dan a nosotros para permitirnos llegar a ser lo que podemos ser. Fue desde ese lugar de vacío que floreció ese profundo apego de Ester a D'os.

La palabra hebrea ester proviene de la misma raíz que la palabra séter, lo que significa "ocultamiento". Su nombre describía su verdadera esencia - la habilidad de atravesar las paredes del ocultamiento y encontrar a D'os donde los otros no pudieron.

Muchas veces nosotros somos engañados por la naturaleza opaca de nuestras interacciones con D'os. Aparentemente Él no reacciona cuando nosotros nos salimos del camino. No somos sorprendidos mediante relámpagos cuando tomamos malas decisiones.

Similarmente, no nos enriquecemos repentinamente o nos mejoramos de salud instantáneamente cuando elegimos abrir nuestra visión a lo que es profundo y eterno dentro nuestro.

Los malvados parecen prosperar y los justos parecen existir con los mismos apremios que el resto.

Por supuesto, así es como aparenta ser si no nos comprometemos a penetrar la superficie. Ester era una profesional en atravesar las paredes que nos rodean. Este era su arma, la que se había autoenseñado durante sus años de soledad y anhelo.

Ester aprendió a ver a D'os en cualquier lugar que miraba. Ella lo veía a Él como su único padre y ella dejó que Su presencia sea su guía.

Todos nosotros tenemos dentro nuestro lugares vacíos. En lugar de permitir que ellos nos lleven hacia la angustia, usémoslos como una escalera.

Como un Mirto

Ester tenía otro nombre también: Hadasa. La palabra hebrea hadas significa "mirto", y es una de las cuatro especies que nosotros usamos en Sucot. El etrog (cidro) tiene la forma del corazón y lo simboliza, el lulav (la rama de palmera) representa la columna vertebral, la aravá (las hojas de sauce) representan los labios, y el hadas representa los ojos. Los ojos de Ester podían ver la realidad interior tan claramente como nuestros ojos pueden ver la realidad externa.

Su nombre no fue casualidad, sino que fue la mejor descripción de su más fuerte cualidad.

Observemos la naturaleza del hadas más cercanamente para obtener una visión de la naturaleza de Ester, y finalmente de la nuestra.

Las hojas del mirto son uniformes y verdes. Si yo le pondría el nombre de una planta a un niño (lo cual sería poco probable) yo tendería más a ponerle Rosa, Lily - o en el peor de los casos Daisy - pero estaría muy lejos de llamar a alguien Mirto o Hadasa.

Pero el Maharal señala que su indiscernible imagen encierra una fortaleza interna. La imagen que Ester proyectaba era una imagen en la cual las separaciones superficiales que nos polarizan no jugaban ningún papel.

Cuánto más grande es nuestro enfoque en la unicidad de nuestras identidades externas (edad, apariencia, cultura) más separados estamos de la unidad y la incorporación de nuestras identidades internas (la necesidad de amar, de anhelar un verdadero significado y logros genuinos, temor al rechazo y al caos interno). Nosotros nos convertimos en los hijos de un Padre cuando nos permitimos a nosotros mismos ver más allá de la fachada de la identidad superficial.

El Talmud nos da un ejemplo concreto:

A Ester se le concedieron siete sirvientas, como era la costumbre de la Corte. En función de recordar cuándo era Shabat ella las llamó con los nombres de los días de la semana. En una sociedad tan estratificada como la antigua Persia, ella las pudo fácilmente haber deshumanizado al llamarlas Lunes, Martes, Miércoles, etc. Nada podía ser un insulto más grande al valor humano de ellas.

Sin embargo, en lugar de eso, ella las llamó de acuerdo al orden de la creación de D'os: una era Luz, la otra Trascendencia, etc. Todas ellas, eventualmente, se convirtieron al judaísmo, a pesar de que eso no había sido en absoluto la intención de Ester. Al tener más conciencia de quiénes realmente ellas eran, ellas pudieron poner sus pensamientos en lo que ellas querían llegar a ser. Ella tuvo éxito en llevarlas a una conciencia genuina de la esencia interna de cada una.

Frescura y Calidez

El Talmud nos dice que Ester, así como el hadas era "verde".

Esto no significa que alguien podía confundirla con Robin Hood o el cocodrilo Lyle, sino que su esencia estaba simbolizada por el color verde.

El verde es un color que está hecho por dos componentes primarios - azul y amarillo. El azul simboliza frescura y el amarillo calidez.

La luz interna de Ester también estaba compuesta por dos fuerzas - una pasión ardiente como el sol y la nutrición refrescante del agua.

Puesto que ella desarrolló su propia naturaleza espiritual tan completa, ella podía acercarse a cualquiera y encontrar dentro ella la capacidad para conectarse. Su "verdor" era el símbolo espiritual de la humildad, sensibilidad y comprensión.

Cuando nosotros podamos sacarnos la capa de oropel y desatino que hoy son los restos del palacio de Ajashverosh, encontraremos la parte nuestra que - como Ester - puede atravesar cualquier armadura, incluso la nuestra.

Entonces veremos a D'os donde nosotros nunca creímos que podíamos encontrarLo - en nuestros corazones, en los de otros y en los acontecimientos diarios que conforman nuestras vidas.




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