Judaismohoy
Buscador . . . . . . . . . . . .
 






Shabat Shalom


Religiosos fanaticos....
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



RELIGIOSOS, FANATICOS ORTODOXOS Y ULTRAORTODOXOS

Así, y de muchas otras formas, el mundo describe a la persona que cuida la Tora y cumple los preceptos que Hakadosh Baruj Hu nos ordenó.

Estamos invitados a un casamiento. Después de la “Jupa” comienza la fiesta, la “comida”, y a veces, siempre dependiendo desde dónde enfocamos, en lugar de una fiesta vemos un campo de batalla. Los invitados “toman posiciones”, se sientan alrededor de las mesas, servidas con varios tipos de ensaladas, panes, bebidas, etc. La relación “invitado-comidas” cambia de persona a persona. Aquí es donde entra la descripción de personas normales, ortodoxos (o en términos que se usan: “mehadrim”), o ultraortodoxos (“jaredim”, o “mehadrin min hameadrin”). Veamos como es el caso de cada uno.

Está la persona que llamamos normal, que se conforma con un poco de la abundancia y variedad que hay en las mesas. Los “mehadrim” se preocupan por no dejar pasar la maravillosa oportunidad que se les presentó, llenan sus platos con cada una de las comidas que encuentran a su alrededor. Y los “mejores”, o ultraortodoxos, no solamente llenan sus platos con lo que hay en sus mesas, sino que se ocupan también de “limpiar” las mesas vecinas, que no quede nada sin probar, jalila. Y cuidado, que no vaya a pasar que en otra mesa hay una variedad que en su mesa no hay. En ese caso, hay que llamar de inmediato al jefe de mozos para que corrija la terrible equivocación. Unos y otros se esmeran por no entrar en la categoría de “despreciar” lo que se les ofrece, y sus deseos son que esa fiesta, esa “alegría” no deje tristeza en sus corazones (o en sus estómagos), porque no aprovecharon la oportunidad de servirse todas las porciones posibles.

Todo esto puede parecer un poco exagerado, pero, seamos realistas, la persona que está acostumbrada a presenciar fiestas, puede asegurarnos que esto sucede en casi todas las ocasiones. Tantos chicos como grandes se suman a esta clasificación de “mehadrin”. Y al ver como nos comportamos con respecto a las cosas materiales, al ver que hay personas “meticulosas” en alcanzar la “perfección” en lo concerniente a este mundo, resulta interesante ver el comportamiento de la misma persona frente a un asunto espiritual. Supongamos que ahora viene una persona con un “paquete” de propuestas para ayudar y hacer favores a nuestros semejantes, con cursos y temas para fijar tiempos de estudio o con consejos para cumplir otros preceptos. Esta persona “vuelca” su mercadería frente a la gente de la misma forma que en la fiesta están los platos servidos sobre la mesa a la espera de que los invitados se sirvan. Vemos que si lo que está servido son preceptos, buenas acciones o tiempo de estudio, la gente NO SE TIRA SOBRE LAS MESAS NI SE EMPUJAN UNOS A OTROS PARA AGARRAR MAS QUE QUE LO QUE AGARRO MI VECINO. Tampoco se le va a acercar gente a este hombre pidiéndo recibir más y más “porciones” de preceptos. Y aunque seguro que vamos a encontrar unos pocos que están dispuestos a realizar acciones de favor o cumplir preceptos, es muy difícil encontrar a quien pida cumplir más o ofrecer más de lo solicitado, muy difícil encontrar al que quiera “repetir” el plato. Como algo muy bueno, veremos que cada uno buscará tomar lo que sea más fácil de realizar, lo que le demande menos esfuerzo, para poder decir que “cumplí”. Solamente algunos “elegidos” serán los que no desaprovecharán la oportunidad para hacer más y cumplir más, los que buscan la perfección en lo espiritual.

En general, encontraremos que el que busca la perfección en las cosas del mundo material, se conforma con “poco” en los temas espirituales. Y parece ser una gran contradicción, si busca la perfección en lo material, ¿por qué no busca también la perfección en los asuntos espirituales? Si en lo espiritual se conforma con lo mínimo, ¿por qué no obra de la misma forma con sus deseos materiales? Y la realidad nos mostrará que no hay contradicción alguna, que es lógico que así sea.

En nuestra perasha encontramos los dos grupos de personas: los meticulosos en los temas materiales y los meticulosos en los temas espirituales. Al comenzar la perasha pregunta “Rashi”: ¿por qué la Tora juntó la perasha de la Menora (candelabro) con la perasha de los Nesiim (los príncipes de las tribus que llevaron sus ofrendas)? Y contesta que cuando Aharon Hacohen vio las ofrendas que llevaban los príncipes para la construcción del Mishkan, se entristeció, porque ni él ni su tribu (los leviim) tendrían parte en las donaciones del Mishkan. Le dijo Hakadosh Baruj Hu: “Alegrate, tu parte será más grande que la de todos ellos, vos encenderás y cuidarás el candelabro”. Pregunta el “Ramban”: ¿por qué Aharon sintió envidia de que ellos trajeron ofrendas y él no? Había siete días, los días de “miluim”, en los cuales él acercaba gran cantidad de ofrendas, y en esas ofrendas los príncipes no tenían ninguna parte!

A la pregunta del Ramban, el rab hagaon Iejezkel Levinstein ztz”l viene a respondernos. Seguro que Aharon acercaba muchas ofrendas, pero vio que había otra “variedad”, una que él nunca había ofrecido, otro precepto, y era muy duro para él saber que había un precepto más y que no podía cumplirlo.

Otro ejemplo: la Guemara en el tratado de Menajot  habla sobre rabi Akiva, que explicó cada punto, cada detalle de la Tora, sacando de todo lugar pruebas para el cumplimiento de las leyes. En el momento en que lo llevan hacia la muerte, dice: “toda mi vida sufrí, pensando cuándo tendría la oportunidad de llevar a la práctica lo que dice este versículo”. Los malvados “peinaron” su cuerpo con peines de acero, y en ese momento él recita el versículo “Shema Israel...” para cumplir con el precepto de decir el “Keriat Shema” en su tiempo. Sus alumnos le preguntaron: “Rabenu, ¿es para tanto?” Y rabi Akiva les contesta que ese era el momento que esperó toda su vida, el momento de “amar” al Creador, con “toda su alma”!!!

Rabi Akiva cumplió muchos preceptos, pero tenía clavada una “espina”, sufría, porque le faltaba algo, ¿qué le faltaba?, un precepto que todavía no había “probado”: amar a Hashem con todo el alma, aunque te estén arrancando el alma.

¿Entre quiénes podemos ver acciones tan grandes? Solamente en personas íntegras, apegadas a la Tora. Y debería ser al revés, una persona con pocos preceptos en su haber tendría que “abalanzarse” sobre ellos para aumentar su patrimonio. Pero vemos que ellos sólo se abalanzan sobre una buena comida. ¿Por qué se sienten satisfechos con los pocos preceptos que cumplen? Contestaron Jazal en el tratado de Berajot que en cuestiones materiales, un recipiente vacío puede “llenarse”, en cambio un recipiente lleno no puede recibir nada más. En cambio, cuando se trata de asuntos espirituales, lo correcto resulta a la inversa, un recipiente lleno, recibe y se llena más, uno vacío no puede recibir nada y siempre seguirá vacío. En otras palabras, para almacenar cosas hacen falta recipientes vacíos, en un recipiente lleno no hay lugar para más cosas. De la misma forma que una tierra seca puede recibir agua cuando llueve, pero si la tierra está más que húmeda, está ya mojada e inundada por la última lluvia, no puede recibir más agua. En cuanto a la Tora y sus preceptos, cuando una persona está vacía del “contenido” espiritual, cuando no tiene “información” de lo que significa la espiritualidad, tampoco siente la “sed” por tomar de la “fuente de aguas vivas”, se siente satisfecha, no quiere aumentar en preceptos o en buenas acciones. Solamente el que está lleno de Tora y de preceptos, el que sabe lo que es un precepto, una buena acción, siente más y más sed, pide más y más...

Otro ejemplo en nuestra perasha: los hombres que en el momento de realizar el sacrificio de Pesaj estaban impuros se quejan frente a Moshe Rabenu, ¿por qué nosotros no podemos hacer la ofrenda en su momento como los demás integrantes del pueblo de Israel? Y preguntamos, ¿qué problema tienen?, Hashem los liberó del cumplimiento del precepto, si están libres de la obligación, ¿por qué preocuparse? Jazal nos enseñan que en el momento que Moshe dictaminó que no se pueden realizar ofrendas sagradas en estado de impureza, estos hombres se lanzaron sobre Moshe para que les encuentre una solución para que puedan acercar la ofrenda de Pesaj. Vemos que no eran personas que se conformaban con decir “cumplí”, sino que buscaban siempre más... Jazal describen a estos hombres como aptos y “jaredim” para los preceptos, de la misma forma que al comenzar hicimos la descripción de “jaredim” por una ensalada o por una porción de helado...

El tercer ejemplo en nuestra perasha nos muestra la otra cara de la moneda. Desde luego que no estamos en condiciones de criticar a la generación del desierto, que estaban en una categoría de cumplimiento por demás superior, y cuando decimos que pecaron, lo decimos de una forma que no podemos describir, porque no tenemos la capacidad de entender una medida tan pequeña. Pero, de todas formas, esto es Tora, y nosotros necesitamos aprender como comportarnos y de que cosas cuidarnos y separarnos.

El versículo dice: y salieron del monte de Hashem, nuestros jajamim, en el Ialkut Shimoni nos explican que salieron rápido del monte como un chico que se escapa de la escuela. Después de haber estado allí, acampando durante todo un año, apenas reciben la orden de seguir viaje, salen como disparados. Jazal los compara con un chico al que no le gusta estudiar, que cuando tiene la oportunidad se escapa de la clase.

Pero en este caso, Hashem les ordenó viajar, ¿cuál es el problema de decir que salieron rápido cuando Hashem es el que les ordena viajar?

Explica el Saba Mislavodka ztz”l, que desde luego, está permitido apurarse para cumplir la voluntad de Hashem, más pensando que el destino es llegar a la tierra de Israel. Pero en el Cielo las cosas se ven de otra forma, se ve que no sintieron sufrimiento por abandonar el lugar en el que estudiaron y recibieron la Tora. Por eso, aunque argumentamos que el apuro es por cumplir la orden de Hashem y viajar hacia la tierra de Israel, de todas formas faltaba el sentimiento, el dolor de separarse del lugar donde tuvieron el gran mérito de recibir la Tora.

Y estos conceptos cobran vida al recordar lo que está escrito en perashat Beshalaj. Allí Moshe Rabenu, después de la partición del mar, conduce al pueblo hacia el desierto, y Rashi dice que los saca “a la fuerza”, no querían salir porque estaban juntando las riquezas que traían consigo los egipcios. Después de morir ahogados, todas sus pertenencias aparecieron en la orilla del mar. Entonces vemos que aquí, a pesar de la orden de Hashem, Moshe necesita arrastrarlos, en cambio en el monte Sinai, salen solos y con apuro, por eso Jazal los compara como el chico que se escapa de la escuela, ya que de acuerdo a la categoría espiritual alcanzada deberían estar tristes de desprenderse de ese lugar. Todo lo contrario respecto a la conducta de Aharon Hacohen, que buscaba acercar ofrendas adicionales.

Dice la Guemara que en el futuro, vendrán de todos los pueblos a reclamarle al Bore Olam: al pueblo de Israel le diste la posibilidad de cobrar recompensa, les diste los seiscientos trece preceptos, pero a nosotros no. Si hubiéramos estado en el monte Sinai, también habríamos recibido la Tora... Dijo Hashem: tengo un precepto para ustedes, que se llama “Suca”. Enseguida todos construyeron las “Sucot”, pero Hashem “sacó al sol de su funda”, aumentó de tal forma la temperatura ambiente, que todos salieron corriendo destrozando las Sucot.

Jazal dijeron, ellos hicieron bien, si no se puede estar cómodamente en la Suca, estamos libres de cumplir con el precepto. Bien, seguro que estamos libres, pero hay formas y formas de salir de la Suca, cuando nosotros vemos que llueve, no tenemos la obligación de permanecer en la Suca, salimos tristes, como el esclavo que sirvió una copa a su dueño y el dueño se la tira en la cara, sufrimos al salir, en cambio ellos salieron como diciendo Baruj Hashem que salimos...

Comenzamos con un casamiento y así terminamos. El rab hagaon Iankele Galinski Shlita contó que cuando fue a estudiar a Novardok lo mandaron a esperar a su compañero de estudio en el Beit Hakneset. De pronto escucha una dulce voz que recita de la Guemara: “este mundo se compara a un casamiento, agarrá y comé, agarrá y tomá”. Y repetía una y otra vez el mismo párrafo. Era su compañero de estudio, que estaba estudiando en un cuarto al lado del Beit Hakneset. ¿Quién resultó ser? El rab hagaon Iaacov Israel Kanievsky ztz”l, el “Staipeler”. La Guemara  nos dice que estamos en este mundo, en el Olam Haze, por un corto tiempo. Igual que en un casamiento, donde las mesas están servidas y si la gente no se apura a servirse, los mozos se llevan todo, por eso, el que quiera comer, que se apure. Lo mismo debemos hacer con el cumplimiento de los preceptos, apurarnos a atrapar todos los que estén a nuestro alcance, porque este mundo no es eterno.

Que sea la voluntad de Hakadosh Baruj Hu, que nuestra parte esté dentro de los que buscan más y más para la vida del Olam Haba, con lo que cumpliremos Su Voluntad y viviremos una vida llena de recompensa (espiritual).

 

Lekaj Tov.

 

Leiluy Nishmat     Efraim ben Shimon z”l

   




Tus comentarios:
Nombre
Apellido
EMAIL Dirección obligatorio
Mostrar mi email?
Si   No
Resumen (en una línea):
Comentarios obligatorio

Campo validacion 6+2=:
 
 suscripción
 direccion email:
  Clik

Semana a semana
Perlas
Visiones
Brainstorming
Temario semanal
En profundidad
Actualidad
Selecciones
Haftara semanal

 

Judaismo para Hoy en español
Copyright © 1995-2021 Todos los derechos están reservados a judaismohoy.com
Queda prohibida la reproducción de todo el material escrito y dibujos usados en este sito sin la autorización de judaismohoy.com
Por favor no leer el contenido de este sitio en Shabat y en las Fiestas judías



[ CONTACTENOS ]

[Vida Judía]    [Nuestras Fuentes]    [Cocina Judía]    [Entendiendo el Judaísmo]   
[Cocina Judía]    [Festividades]    [Para Reflexionar]    [Januca]   
[Para Reflexionar]