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Shabat Shalom


No. 215 - Ki Tavo-2
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



CIENTIFICOS o SABIOS


“Y será cuando vengan a la tierra...”
(Devarim 26,1)


Encontramos en el Midrash Raba: el primer versículo de la Tora, “Bereshit bara...”, en el principio Hashem creó..., viene en relación a los “Bikurim”, a las primicias de los frutos que también se llaman “reshit”. Y no deja de sorprendernos cómo es posible que este precepto resulte ser tan grande, que solamente por él Hashem creó todo el mundo...


Trataremos de explicarlo recordando que, para entender que Hakadosh Baruj Hu creó los cielos y la tierra no hace falta ni ser sabio ni científico, ya que sólo un tonto puede decir que el mundo en que vivimos haya salido de la nada, sin un Conductor.


Los jajamim vieron siempre como algo natural, indudable, que no necesita explicación, la afirmación de que Hashem creó el mundo. Luego, las culturas que negaron al Bore Olam, intentaron encontrar nuevas teorías, todas carentes de fundamento, como la de la evolución de las especies o la de la creación del mundo mediante una explosión (a la que nadie puede decir quien la hizo detonar...).


Contaba el rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita, sobre el rab hagaon Iaacov Kaminevsky ztz”l que entró a un negocio en Ierushalaim y se encontró con uno de los dirigentes del nuevo (¿?) pensamiento. El dueño había salido un momento y el hombre le pregunta al rab dónde está el dueño. El rab le dice que es un negocio que no tiene dueño, hubo una gran explosión en Haifa, y los vientos arrastraron las moléculas que se juntaron allí y formaron el negocio. El hombre sospechó que el rab había enloquecido. El rab le dijo: si yo digo que un negocio se hizo solo soy un loco, y todos los que afirman que el mundo se hizo solo, que no hay, jas veshalom, un Bore Olam, son todos normales!!!


Pero, hay algo que sí puede resultar más difícil de entender, y es cuando se trata de algo que el hombre hace con sus manos (o por lo menos eso pensamos). Allí debemos ser inteligentes y no torcer el pensamiento y decir: “esto lo hice yo!!, con mi fuerza y con mi inteligencia”, sino reconocer que Hashem hace TODO, que da la vida a todas las creaciones, y que debemos agradecer por cada respiración, ya que en todo momento el Bore Olam nos da vida y fuerzas para seguir adelante, nosotros somos como un “cacho de carne” (un pedazo de carne) al que Hakadosh Baruj Hu le da vida...


Así leímos la semana pasada: “cuando salgas a la guerra...”, salimos a la guerra con armas, entrenados, bien preparados, física y mentalmente, y sigue el versículo: “...y Hashem entregará al enemigo en tu mano!!!”, sin estrategias, sin emboscadas, solamente Hakadosh Baruj Hu.


Y este es el fundamento de los Bikurim. El hombre preparó la tierra, sembró, cosechó, hizo todos los trabajos necesarios para obtener los frutos, para llevar las primicias a Ierushalaim y decir con fe: “traje los primeros frutos que me diste”, anulando cualquier vestigio de orgullo, y reconociendo que todo lo obtuvo gracias al Bore Olam.
Pero con esto solo no alcanza, como dice la Guemara en el tratado de Rosh Hashana (hoja 16), no alcanza reconocer que Hashem creó el mundo, también debemos recordar que es el Rey, y que lo gobierna en todo momento, que cada movimiento, cada suspiro o respiración lo hacemos por Su Voluntad.


Darje Musar.


* * *


ESTE AÑO SI...


Mientras transcurren los días del mes de Elul y se acerca Rosh Hashana, dijo el rab hagaon Dov Iafe Shlita, nos vemos obligados a hacer un balance muy objetivo. Debemos “medir” los sentimientos que nos acompañan en estos días, para saber cuáles de ellos serán los que podremos realmente llevar a la práctica. Vemos, con este análisis, que muchas veces pensamos que podremos cambiar toda nuestra vida, que este año arreglamos todo, pero son sólo pensamientos, y de pronto, pasa Rosh Hashana, Iom Hakipurim, y no hicimos nada, nada más que pensar... Si así resulta, ¿qué podemos hacer para que no quede todo pendiente para otro año, para otro Jodesh Elul?


El versículo en el libro de Kohelet (9,14) dice: “una pequeña ciudad, con pocos habitantes...”, y la Guemara en el tratado de Nedarim (hoja 32b) nos agrega: la ciudad pequeña es nuestro cuerpo, y los pocos habitantes son nuestros miembros, y llega a la ciudad un gran rey que la rodea e impone el “estado de sitio”, es el ietzer hara, y construye trampas que son los pecados a los que nos empuja, y encontramos en la ciudad un pobre hombre pero sabio, ese es el ietzer hatov, que llena con su sabiduría toda la ciudad, son el arrepentimiento y las buenas acciones.


Y, explicando este párrafo de la Guemara, el rab hagaon Itzjak Blazer ztz”l agrega que hay dos clases de ietzer hara, el primero es el natural, que intenta torcernos y confundirnos desde el día en que nacemos. El segundo es el que se genera después de cada pecado, porque el pecado enceguece nuestro corazón, y así provoca una fuerza que empuja a seguir por el mal camino.


Este enceguecimiento es el que no permite que surja el arrepentimiento, porque no deja que la persona “sienta” la gravedad de su pecado. Si así no fuera, el pecador se arrepentiría de inmediato al comprender con tristeza en qué situación se encuentra, a qué punto descendió su espiritualidad y al pensar qué castigo le espera...


Pero el ietzer hara nos soluciona los problemas. No preocuparse, no pasó nada, cierra nuestro corazón y nos prepara para la próxima función...


Por eso decimos que los pecados son las “trampas”, porque el ietzer hara busca los caminos para seguir engañándonos. Y no se conforma con hacernos pecar, sino que continúa impurificándonos hasta que, lo alenu, quedamos totalmente fuera de control, haciendo que se cierren las puertas del arrepentimiento, cuando nos hace creer que es algo imposible y lejano.


Esta es la razón por la cual no sentimos el miedo al Juicio. Por un lado, somos absolutamente creyentes y sabemos que hay “premio y castigo”, también sabemos que en Rosh Hashana, Hakadosh Baruj Hu decreta quien vivirá y quien no..., con el agregado “real”, con lo que vemos como en el transcurso del año sucedieron distintos tipos de “tragedias”, accidentes, enfermedades y demás, lo alenu, en las que se fueron los que en el último Rosh Hashana tuvieron ese veredicto...


Pero, nuestro corazón ciego no ve lo que no quiere ver, y pareciera que no nos importa, entonces, no sentimos ningún temor al Juicio. Hasta aquí llegamos, ser indiferentes cuando deberíamos estar temblando...


Pero siempre está la solución correcta para los problemas (no la solución del ietzer hara). Hakadosh Baruj Hu creó al ietzer hara, pero creó primero la Tora para combatirlo. Así como los pecados enceguecen e impurifican el corazón, los preceptos lo iluminan, lo purifican, el arrepentimiento y las buenas acciones despejan el camino y nos hacen ver la realidad. Todo precepto que cumplimos, nos purifica y santifica.


David Hamelej vio su propio pecado, y rezó por todo el pueblo de Israel, no por él solo: “sacá mi alma de la oscura cueva para que pueda alabar Tu Nombre” (Tehilim 142,8). El alma está como encerrada, después de que la persona pecó, y hace falta mucho esfuerzo para sacarla de su encierro y llegar al arrepentimiento. Estamos en situación de desventaja, y no podemos “esperar” al ietzer hara en nuestro campo. No podemos darnos el lujo de esperar a que nuestro corazón se abra solo, sino que debemos “escuchar” los buenos consejos del ietzer hatov, arrepentimiento y buenas acciones, y llevarlos a la práctica. Todo precepto y todo pensamiento en rechazo al pecado, aunque no represente la medida de arrepentimiento necesaria, de todas formas, siempre ayuda...


En resumen, las buenas acciones aclaran la visión del corazón y llaman al arrepentimiento. Y todo rechazo al pecado que viene por medio de las buenas acciones, irá sumando hasta llegar al arrepentimiento completo.


Renovemos nuestras acciones:

Ahora llegó el momento de avanzar un poco más, vemos que gran parte del pueblo de Israel cumplen preceptos, estudian Tora y rezan, esto nos hace aumentar en santidad, ya que cada precepto nos santifica. ¿Por qué la santidad que proviene del cumplimiento no alcanza, entonces, para darnos fuerza en la lucha contra el ietzer hara, para que podamos enfrentarlo de igual a igual, en lugar de sentirnos siempre en desventaja? Dijo rabi Ietzele ztz”l que hay dos condiciones fundamentales para que el cumplimiento de los preceptos tengan la fuerza necesaria, para que aumenten en santidad. La primera condición: cumplir los preceptos en Nombre de Hashem, para Hakadosh Baruj Hu, porque El nos lo ordena, sin intereses particulares de por medio, sin realizar las buenas acciones en forma automática, como máquinas, sin vida, sin intención... La segunda: la obligación de cumplir los preceptos en forma completa, con todos sus pormenores, sin pensar que en ellos hay detalles innecesarios, o partes que no son para nosotros, sino para el que quiere ser por demás exigente...


Y agrega rab Itzjak que esta fue la intención de Jazal (Vaikra Raba 29,6) cuando explicamos el versículo del Tehilim (81,4): “toquen en el mes del Shofar”, renueven sus actos, que sus acciones sean “como nuevas” y no automáticas...


Cuando el pueblo de Israel recibió la Tora en el monte Sinai, desde luego que no existía en ellos la posibilidad de actuar automáticamente, sin sentir lo que hacían, como por costumbre, y cada precepto que se disponían a cumplir estaba “lleno” de intención.


Si cada uno de nosotros se dispone a cumplir los preceptos dignamente, ellos tendrán la fuerza y transmitirán la santidad que necesitamos para sobreponernos a cualquier obstáculo, y será un “arreglo” para nosotros y para nuestro futuro, para que el trabajo del mes de Elul, podamos aprovecharlo durante todo el próximo año...


El segundo asunto, realizar los preceptos en forma completa, tiene muchas implicancias, y hay que prestarle atención durante todo el día. Empieza muy temprano con los rezos de la mañana, con las bendiciones y continúa con nuestro estudio. Entonces tenemos que evaluar la calidad de nuestro estudio, el aprovechamiento del tiempo, y las ganas y las fuerzas que invertimos para estudiar mejor.


Las puertas están abiertas para todos, como así también los consejos del ietzer hatov, el arrepentimiento y las buenas acciones son cosas al alcance de cualquier “bolsillo”. En especial en este mes de Elul, en el cual debemos “hacernos notar” que todo es diferente. Y cuando nos proponemos cumplir los preceptos de la forma apropiada, veremos que el cumplimiento de un precepto empuja, con la ayuda del Bore Olam, a cumplir otro precepto. Y así, tendremos la esperanza de que cuando Hakadosh Baruj Hu vea que emprendimos un nuevo camino, El pensará en nosotros, en nuestro cambio, y nos pondrá el sello para la buena vida...

Lekaj Tov.


Leiluy Nishmat Rina bat Matilde (Aleha haShalom)




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