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Shabat Shalom


Parashat Bereshit - Ohr Somayach



Resumen de la Parashá Bereshit

En el principio, D-os creó el universo en su totalidad, incluyendo el concepto de tiempo, de la nada. La Creación se completó en seis días. En el séptimo día D-os descansó, ese descanso nos trajo el Shabbat que experimentamos cada semana, con su universo espiritual. Adán y Eva, la pareja humana, aparecen en el Edén o Paraíso. La serpiente tienta a Eva y ella come de la fruta prohibida dándosela a su vez a comer a Adán.

Al absorber el pecado en su ser se vuelven incapaces de permanecer en el Paraíso espiritual del Edén y son desterrados. Mortalidad, Trabajo duro (físico y espiritual) aparecen en la tierra, así como el parto angustioso y la lucha interna para corregir la equivocación que cometieron Adán y Eva. Esta lucha será el tema central de la Historia Universal.

Caín y Abel los hijos primogénitos de Adán y Eva ofrecen sacrificios a D-os. Abel ofrece lo mejor de su ganado y D-os acepta la oferta. Caín, por el contrario ofrece lo más inferior de sus cosechas y D-os lo rechaza, los hermanos luchan y Caín mata a Abel. Por ese pecado D-os le condena a errar por la tierra.

La Tora, seguidamente, traza la genealogía de los otros hijos de Adán y Eva así como de los descendientes de Caín hasta el nacimiento de Noé. Después de la muerte de Seth la humanidad peca y desciende a un nivel tal de bajeza que Hashem decide acabar con el mundo y manda el Diluvio. Noé y su familia son los únicos que se salvan.

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Comentarios de la Parashá Bereshit

"En el comienzo de la creación de D-os del cielo y de la tierra" (1:1)

La Torá no es un libro de historia. Es el manual de instrucciones del mundo, que fue escrito por el Hacedor del mundo.

Entonces, ¿por qué la Torá no comienza con la primera de las instrucciones del Hacedor? (La santificación de la Luna Nueva, en el Libro de Shemot). No: la Torá se pasa todo el Libro de Bereshit identificando al Creador, y la conexión que tiene con El el pueblo judío.

Rashi, en su comentario de estas palabras iniciales de la Torá, se hace la misma pregunta. Y responde que si las naciones del mundo llegaran a afirmar: "¡Ladrones! ¡Ustedes les robaron la tierra a las siete naciones de Canaán!", entonces el pueblo judío podrá sostener en alto el Libro de Bereshit y responder: "Todo el mundo Le pertenece a Hashem. Él lo creó y El se lo dio a quien mejor Le parecía. El fue El Que decidió darles Eretz Israel a esos pueblos y El fue El Que decidió quitársela a ellos para dárnosla a nosotros". Por supuesto que todo de maravillas si aceptan que la Torá es la palabra de D-os. Pero las naciones del mundo no dan la impresión de estar precisamente desesperadas por aceptar la Torá...

La respuesta es que no podemos esperar que las naciones del mundo acepten que la Torá es auténtica, porque no estuvieron presentes en el Sinaí, ni tampoco cuentan con el beneficio de una cadena ininterrumpida de transmisión de la Torá.

Pero nosotros sí debemos saber que nuestro derecho a Eretz Israel proviene del Dueño del Mundo, y que nuestro "título de propiedad" es Su Torá.

Oído de boca de Rabí Najman Bulman zz”l

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"Hagamos al hombre a Nuestra imagen y a Nuestra semejanza" (1:26)

¿Cómo puede el hombre ser "a Nuestra semejanza"? ¿Qué comparación puede existir entre D-os y el hombre? D-os es el "Artista" y el hombre es la "pintura". ¿Cómo la pintura va a parecerse al artista?

Todos los animales de la Creación perciben al mundo a través de sus sentidos. Ellos son capaces de conocer aquello que ven, oyen, tocan o saborean. Su mundo está limitado a la percepción inmediata. Pero el hombre es diferente. En hebreo, Hombre se dice Adam, que proviene de "dimaión", imaginación.

La esencia misma del hombre, que está en su nombre, la cualidad que lo define, es su imaginación. El hombre puede volar por encima de la mera percepción física, transportándose a los confines del espacio y del tiempo: en su mente. Únicamente el Hombre puede tomar lo que percibe y comparar, analizar y deducir.

Esa es la comparación existente entre el hombre y su Creador. Hashem dijo: "Hagamos al Hombre...” para que el Hombre tenga el poder de imaginación necesario para extenderse, a través del pensamiento, a lugares en los que previamente no había nada.

Meshej Jojmá

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"... D-os vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno" (1:31)

Con cada nueva creación, la Torá dice: "y D-os vio que era bueno". Con una sola excepción.

La creación del Hombre. Tras la creación del Hombre, no dice: "D-os vio que era bueno". ¿Por qué?

La idea de que Hashem ve algo implica que la naturaleza de ese ente es fija e inmutable, por siempre. Pero el Hombre no es algo fijo. El tiene el libre albedrío necesario para poder elegir el bien o el mal. Por eso, en lo referente al Hombre, la Torá no dice: "Y D-os vio que era bueno".

Pero después de la creación del hombre, Hashem miró por segunda vez la Creación y consideró que era muy buena. Porque con la creación del Hombre comenzó a existir un ser que tenía la capacidad de elegir cumplir con la voluntad de Hashem, en vez de cumplirla en forma involuntaria, como las flores, o los animales, o las estrellas...

Por eso, cuando el Hombre cumple con la Voluntad de su Creador, está elevando toda la Creación de buena a muy buena.

Rabí Moshe Feinstein

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"Hagamos al Hombre..." (1:26)

Una de las razones por las cuales la Torá habla en plural es para enseñarnos que todos los seres humanos tienen la obligación de ser socios en la obra continua de la creación: haciéndose dignos de ser el objetivo y el propósito de la Creación.

Es por eso que la Creación concluye en forma específica con el Hombre: para indicarle que él es el "fin" de la creación: su propósito.

Por lo tanto, el Hombre no debe perfeccionar únicamente sus acciones, sino también su cuerpo. La mitzvá de Brit Milá (circuncisión) señala que el Hombre, al hacerse socio en su propia autoperfección física y espiritual, tiene parte en la perfección del universo.

Midrash Tanjuma

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"En el comienzo..." (1:1)

Comienzos. Y finales. El comienzo posee una característica que el final no posee, y el final tiene algo que le falta al comienzo.

El comienzo es fuerte en calidad, más débil en cantidad. El comienzo de algo es su fuente, su raíz, su punto central. Es la central de fuerza de su poder, la fuente de su fuerza vital.

Por el otro lado, el final es fuerte en cantidad, en tamaño, en alcance, mas es débil en calidad: el final de algo representa su máximo alcance, su máxima efusión en el mundo físico: su máxima presencia, su encarnación más desarrollada.

Sin embargo, su alcance más grande es también la expresión más débil de su esencia: las hojas del árbol tal vez definan su alcance último, pero al mismo tiempo son el punto más débil de su fuerza vital. Por el contrario, las raíces, si bien están ocultas, son las que contienen su esencia misma.

La grandeza de un imperio se mide según su puesto de avanzada más lejano, pero allí se encuentra en su nivel más bajo, pues sus líneas de provisión y de comunicación se han estirado a su punto máximo.

Todo esto se aplica al mundo físico, más en el plano espiritual, la cualidad y la cantidad son idénticas: en el comienzo y en el final.

Ese es el sello del Shabat. El Shabat es el fin de la creación, pero al mismo tiempo es su primer propósito y objetivo. "Ultimo en acción; en pensamiento, primero".

El Shabat llega recién después de seis das laborales. Y aunque nos perdamos en el desierto y nos olvidemos que día es, primero contaremos seis das, y recién entonces cumplimos con el día de Shabat. No al revés.

Pero el Shabat no es solamente el final. Porque cada Shabat, a lo largo de todas las generaciones, se sigue llamando "Shabat Bereshit": el primer Shabat, ya que cada Shabat contiene el poder primigenio de lo primero, de la raíz. La fuente de la bendición y la raíz de la santidad.

Adaptado de Rav Shlomo Iosef Zevin en Le Tora u Le Moadim

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"En el comienzo de la creación de D-os del cielo y de la tierra..." (1:1)

Llegaste a la casa de tus sueños. Dos años planeándola, tres años construyéndola. Haces pasar a tus invitados a la parte superior del ala occidental, y con orgullo abres la puerta de la suite de invitados. Las puertas dan un golpe. De pronto, un pequeño temblor sacude a la casa. Lo que suena como un gemido distante, de repente se hace más y más fuerte, y, ante tus propios ojos, toda el ala occidental se separa de la casa y se derrumba, cayendo a tierra como en cámara lenta. Tú y tus invitados se quedan helados del terror, mirando a cincuenta pies>??>? de nada, a dos pulgadas??? de los dedos de sus pies.

La Tora es el anteproyecto del mundo. Así como el constructor toma todas las precauciones, analizando en detalle el anteproyecto de la casa, antes de que una sola topadora alce sus garfios, ansiosa; y así como mide y calcula y hace estimaciones, con la calculadora siempre a mano, Hashem también crea el mundo a partir de Su anteproyecto: la Tora.

Por eso, se entiende que el Sefer Tora al que le falta una sola letra sea pasul, inválido. Porque así como una sola línea que falta en los planos de un edificio puede hacer que toda el ala occidental se haga ruinas enfrente de nuestros propios ojos, del mismo modo una sola letra que falte de un Sefer Tora es como si al mundo le hubieran sido borradas partes enteras.

Basado en el Jafetz Jaim

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"Pero tu deseo será hacia tu marido, y e l te dominará" (3:16)

El Talmud (Bava Metzia 59a) nos dice que cuando un hombre honra a su mujer, es de buen agüero para su cuenta bancaria: se hará rico.

Si nos ponemos a pensar en el asunto, tendría que ser al revés. El honrar a nuestra mujer con nuestra tarjeta de crédito, difícilmente nos augure riquezas...

Hashem siempre nos recompensa, medida por medida. Cuando el hombre honra a su mujer, mitiga el castigo que fue decretado para ella tras el pecado de Adam y Java "... y él te dominará".

Si el mitiga el castigo de ella, al no comportarse como un déspota, Hashem mitiga el castigo de él: "con el sudor de tu frente te ganarás tu pan".

En lugar de matarse trabajando para ganarse la vida, Hashem le envía riquezas, aliviando la cantidad de sudor que hace falta para servir pollo en Shabat... y su tarjeta de crédito... intacta.

En nombre de Rav Mordejai Druck, oído de boca de Rav Calev Gestetner

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Un Mar de Conocimientos

"Hashem desea, para bien de Su rectitud, que la Tora sea hecha grande y gloriosa" (42:20)

En el futuro, "la tierra estará llena del conocimiento de Hashem, así como el agua cubre el mar" (Ieshaiau 12:9). Pero eso no significa que ese conocimiento sea equivalente. El talmid jajam, que se ha afanado por conocer la Tora, sumergiéndose en su sabiduría día y noche, ha de poseer un conocimiento muy diferente de aquel que fue al shul solamente para Rosh Hashana y Iom Kipur. Y así como el mar da la impresión de ser liso e igual en toda su superficie, pero hay lugares de enorme profundidad, así también es su diferencia en el conocimiento de Hashem. En el futuro, el conocimiento de la Tora envolverá al mundo: "La Tora será hecha grande" (todos la conocerán) y gloriosa (Hashem hará que la Tora sea mil veces más grande y más profunda para aquellos que se afanaron y se dedicaron por entero a ella, inclusive antes de que cubriera el mundo.

El Jida citado en Maiana shel Tora

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"Al principio D-os creó el cielo y la tierra" (1:1)

Rashi nos dice que la razón por la que la Tora empieza con la Historia de la Creación es por si acaso las naciones del mundo nos acusan de ladrones, (nos apoderamos de la tierra de las siete naciones canaanitas) nosotros podemos contestar al mundo que "La tierra entera pertenece al Señor" El la creó y la dio a quien le pareció apropiado darla. Por voluntad de Dos los canaanitas recibieron su país y por la misma voluntad ellos lo perdieron y nosotros lo ganamos.

Si analizamos bien esta explicación parece poco razonable. Cualquier ladrón puede decir: "Sé que esta es su casa, Señor Cohen, pero toda la tierra pertenece al Señor, El creó su casa y ahora puede darla a quien quiera, Se la dio a usted y ahora me la va a dar a mí."

La respuesta es que todo en este mundo puede ser robado, todo menos la tierra de Israel.

Israel es único, porque es irrobable. El hecho de poseer la tierra de Israel es prueba de posesión legítima. Pero solo nos merecemos Eretz Israel si en verdad deseamos morar en Eretz Israel. Nuestro deseo de poseerlo debe corresponder al deseo de Hashem de dárnoslo, solo así podemos garantizar que Dos continuará dándonos este país.

Basado en un artículo de Rav Moshe Shapiro

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"Y apareció la noche y la mañana, el segundo día" (1:8).

De los demás días de de la creación la Tora nos dice que "estuvo bien, o muy bien" pero del segundo día no nos dice nada. ¿Por qué no fue el segundo día bueno? Los ángeles y el firmamento fueron creados en ese día, y por supuesto esas son grandes creaciones.

Para que algo sea "bueno" debe reflejar la intención primordial de la Creación. La intención primordial de la Creación es el ser humano, y su lugar pertenece al mundo físico "de abajo". Los mundos espirituales creados en el segundo día solo tienen el propósito de ayudar al hombre a jugar el papel que D-os tenía planeado para él en su plan para la Creación del Universo.

Por si solos, los ángeles no son "buenos" porque "Los sabios son más grandes que los ángeles" (Sanhedrin 93a)

Adaptado de Rabeinu Bachya

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"En el séptimo día D-os completó el trabajo que estaba haciendo y se abstuvo del trabajo que hiciere" (2:2)

Erase una vez un niñito sentado a la orilla de un sendero llorando desesperadamente. Un gran rabino pasó y agarró al niño en sus brazos. ¿Por qué estas llorando mi niño? le preguntó. El niño le contesto: "porque estuve jugando al escondite con mis amigos y yo les dije que me escondería y que ellos debían buscarme pero nadie me está buscando. El niño empezó a llorar otra vez. "No te preocupes, díjole el Rabino, D-os se siente muchas veces como tú. No hay mucha gente en este mundo que ande buscándole.

La palabra "mundo" en hebreo tiene la misma raíz que la palabra "oculto".

El mundo es un lugar donde Hashem se oculta. El destino del hombre es buscar a Hashem y así ganar esa cercanía que el Creador desea. Ese es el propósito de la Creación.

Cuando la Tora habla del trabajo de Hashem, obviamente que no está hablando de ningún esfuerzo, físico o mental, porque ese concepto no existe para Hashem. El "Trabajo" que D-os hace es la creación de "velos o coberturas", la creación de escondites, estos son necesarios porque sin ellos el hombre no tendría libre-albedrio.

Cuando un cortesano está enfrente del trono del Rey no es libre de cumplir o dejar de cumplir los deseos del Rey, el cortesano esta transformado por la reverencia que la presencia del Rey le inspira.

Cuando el Rey esta, por así decir, ocultándose detrás de la cortina del mundo, entonces el hombre tiene un escenario en el que ejercer su libre-albedrio y así posee la facultad de elegir el camino que la lleva a cumplir la voluntad de Dos.

En Shabbat cuando D-os "descansa" cesa de crear esas coberturas que le obscurecen y si nosotros somos capaces de guardar el Shabbat como D-os manda entonces sentimos la proximidad de D-os. Por eso el Shabbat se llama una imagen del mundo venidero "Olam Haba". Un mundo donde no existen velos ni escondites.

Basado en Mijtav MiEliahu y una historia eschuchada de Rabbi Zev Leff

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¿Qué es la Haftará?

Casi 2000 años atrás, en los primeros años del exilio del Pueblo Judío de la Tierra de Israel, fueron hechos decretos en contra de leer la Torá en los servicios de las sinagogas. Por causa del severo castigo por transgredir este edicto, los Sabios dijeron que estábamos exentos de leer la porción semanal en forma pública. En su lugar, instituyeron una lectura de los profetas que hablaba sobre un tema similar a la Parashá. Los Sabios nunca sacaron la lectura de los profetas aún cuando al Pueblo Judío se le fue permitido leer de la Torá en los servicios otra vez, pero el nombre de "Haftará" (excepción) quedó como un recuerdo de esos días de opresión.

Comentario de la Haftará Parashat Bereshit

Yeshayahu 42:5 - 43:10

La Haftará retoma del tema de la parashá: la creación. Enfatiza que la creación no fue solamente un acontecimiento primordial, sino que Hashem renueva la creación a cada instante. Sin esa constante recreación, el mundo dejaría de existir. Del mismo modo, Hashem no creó el mundo y lo dejó librado a sus propios recursos, como alguien que le da cuerda a un reloj. No: El Mismo Se ocupa del acto más insignificante de la creación.

Además, la Haftará refleja la creación de Adam, que es el jugador clave del propósito de Hashem en la creación del mundo, donde el pueblo judío ha de jugar el papel central, de ser una luz para las naciones. Y así como Adam peca, y cae, y se le da la oportunidad de redimirse en la parashá, la Haftará describe cómo el pueblo judío cae en el pecado, y, de todos modos, gracias a la compasión de Hashem, Israel jamás es abandonado, pues los judíos son los agentes del propósito original que tuvo Hashem al crear el mundo.

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Explicaciones sobre las Canciones que cantamos en la mesa de Shabat a través de las generaciones.

Shalom Alejem


"Bendito es Di-s por cada día y día..."

Esta canción de bienvenida a los ángeles, de quienes nuestros sabios dicen que nos acompañan a casa desde la sinagoga, sirve de introducción a todos los Zemirot cantados en Shabbat. Cuando el judío llega a casa y se encuentra con las velas encendidas que brillan, la mesa puesta festivamente y la casa entera ordenada el buen ángel que le acompaña dice "Que sea el deseo de D-os que la misma situación exista en él Shabbat venidero. Al otro ángel, al encargado de castigar a quien no prepara para Shabbat, no le queda más remedio que contestar "Amen".

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Ki Eshmera Shabat


"Si Observamos el Shabat..."

"Ot Hi Le Olmei Ad Beino Uveini"

"Es Señal Eterna Entre Ellos Y Yo"

Shabat es llamada "señal", según explica el Jafetz Jaim, debido a que es una señal (o cartel señalador) que el judo cuelga en su casa, por medio de la cual le declara al mundo que aquí vive un judo que cree que Hashem creó el mundo.

El artesano coloca un cartel afuera de su negocio para anunciar sus mercaderías. Siempre que el cartel esté colgado, sabremos que el artesano se encuentra en el oficio, a pesar de que ocasionalmente salga de viaje. Pero cuando quitan el cartel, significa que el artesano se ha mudado.

Del mismo modo, incluso si el judo a veces abandona su observancia de ciertas mitzvot, siempre y cuando siga observando el Shabat, esa señal anunciar que se mantiene en su antiguo domicilio, y leal a Hashem. Pero si deja de cuidar el Shabat, quitando este "cartel", anuncia que se ha mudado muy lejos de su fe. Por eso en Shabat entonamos con orgullo que, para nosotros, el Shabat es una "señal eterna".

 

Publicado con la autorización de Ohr Somayach, Copyright © Or Sameaj Internacional, Todos los derechos reservados.




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