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Shabat Shalom


Parashat Vayetze-1- Ohr Somayach



Resumen de la Parashá

Huyendo de Esav, Yaakov dejó Beer Sheva y se dirigió a Jarán, la ciudad donde vivía la familia de su madre.

Después de pasar 14 años estudiando en la Yeshivá de Shem y Ever, Yaakov continuó su jornada y llegó al Monte Moriáh, lugar donde Avraham ofreció a su padre Ytzjak como sacrificio, y donde en el futuro se construiría el Templo. Yaakov se acostó a dormir y tuvo un sueño profético en el que vió a ángeles ascendiendo y descendiendo una escalera situada entre el cielo y la tierra. Hashem le prometió darle la tierra de Israel y también que sus descendientes van a formar una gran Nación y le aseguró que va a tener siempre la protección Divina. Yaakov se despierta y promete construír allí un altar y también dar diezmos. Desde allí viaja a Jarán y se encuentra con su prima Rajel (Raquel) en el pozo. Yaakov pide a Labán la mano de Rajel en matrimonio, a cambio de siete años de trabajo, pero Labán le engaña y sustituye a Rajel por su hija mayor Leah. Yaakov promete trabajar otros siete años para Rajel.

Leah le da cuatro hijos , Reuven, Shimón, Levi y Yehuda, las cuatro primeras tribus de Israel. Rajel no puede concebir y está celosa,  por eso le da a su marido a su asistenta Zilpáh en matrimonio. Zilpáh concibe a Gad y a Asher. Leah vuelve a quedar embarazada y nacen de ella Yissajar, Zevulún y una hija Dina.

Finalmente Hashem se apiada de Rajel y la bendice con un hijo,Yosef.

Yaakov decide dejar a Labán , pero a Labán no le entusiasma la idea porque sabe lo mucho que se beneficia del trabajo de Yaakov, pero finalmente acaba el contrato que tenía con él, y le deja marchar, no sin antes tratar de engañarle otra vez. Yaakov es consciente de la mala voluntad que le tiene Labán y aprovecha una ausencia de éste para marcharse de la casa, llevándose con él a toda su familia. Labán les presigue pero Hashem le advierte que le deje en paz. Labán y Yaakov firman un convenio y Labán se retira a su casa. Yaakov continúa en su camino hacia el enfrentamiento con su hermano Esav.

 


Comentario a la Parashá

¿LOS ANGELES TEMEN PISAR?

“... Y he aquí que había una escalera sobre la tierra y la parte superior llegaba al cielo; y he aquí que ángeles de D-os subían y bajaban por ella” (28:12)

Menciona la palabra “ángel” y en tu inconsciente probablemente flotará la imagen de un bebé no-aerodinámico, excesivamente rollizo y con alas, que va volando y practicando tiro al blanco con arco y flecha...

La palabra hebrea “malaj” tiene muy poco que ver con “ángel”, En realidad, no hay palabra castellana que sea traducción literal de “malaj”.

El “malaj” es un mensajero espiritual incorpóreo. Entonces ¿por qué los ángeles necesitan una escalera? Seguramente son capaces de llegar a su destino sin necesidad de un aparato tan mundanal.

Yaakov es el tercero de los Patriarcas. Abraham, el primero, representa el “jesed”, la benevolencia: ir hacia la gente, el modo expansivo, emocional. Su hijo, Ytzjak, representa el “din”, el autocontrol, el análisis y el juicio intelectual. Yaakov es la escalera que une a ambos. Yaakov es la síntesis.

Yaakov demuestra que no tiene por qué haber contradicción entre la cabeza y el corazón. Yaakov es la escalera que se apoya sobre la tierra, con la parte superior llegando al cielo. En esa escalera, la perfecta conexión entre la cabeza y el corazón, los ángeles pueden viajar a su destino designado.

Rabí Reuven Lauffer, Rabí Menajem Nisel

 


GATO FINO

“Y Yaakov partió de Beer Sheva...” (28:10)

Debe ser maravilloso ser gato. Hay tanta comida por todas partes. Cada tacho de basura debe ser como un restaurante exclusivo. No hay diferencia entre ese olor y el olor de un bife recién hecho. El hecho de que tu comida recién haya salido del plato de otro no te molesta en lo más mínimo. Obviamente, la única desventaja es... que tienes que ser gato.

Yo, personalmente, aunque mis oportunidades gastronómicas sean más limitadas, prefiero ser un ser humano.

Al desarrollar una relación más cercana con D-os, desarrollamos también una cierta sensibilidad al mundo que nos rodea. La letra de las canciones de la radio que solíamos tararear de pronto nos parece grosera y de mal gusto. Carteles que antes ni siquiera veíamos, ahora nos resultan increíblemente indecentes. Se nos abrieron los ojos y los oídos. Ahora olemos la diferencia entre la basura y el bife.

Rashi nos dice que la Torá eligió la palabra “partir” en vez de “ir” para señalar que la partida de un justo deja una impresión. Cuando hay un justo en una ciudad, la ilumina con su presencia. Y cuando se va, se siente su falta.

Surge el interrogante: ¿por qué la Torá no empleó también el verbo “partir” cuando Abraham se fue de su lugar natal? Ciertamente, cuando Abraham se fue de Jarán debió haber habido la misma falta que cuando Yaakov se fue de Beer Sheva.

Cuando Abraham se fue de Jarán, dejó atrás una ciudad de idólatras, personas cuya sensibilidad espiritual era del nivel de un gato, más o menos. En ningún momento percibieron la estatura espiritual de Abraham, mientras vivía en medio de ellos, y por eso su partida pasó inadvertida.

Cuando Yaakov se fue de Beer Sheva dejó atrás a sus padres, Ytzjak y Rivka. Fue en ellos que su partida dejó una gran impresión. Ytzjak y Rivka eran sensibles a la barométrica diferencia que causó la partida de Yaakov. Sin embargo, para el pueblo de Jarán no había ninguna diferencia entre un tacho de basura y un bife.

Jatam Sofer

 


PLATAFORMA A LAS ESTRELLAS

“Y he aquí que había una escalera sobre la tierra y la parte superior llegaba al cielo; y he aquí que ángeles de D-os subían y bajaban por ella. Y he aquí que Hashem estaba parado encima de él...” (28:12)

La “guematria” (el equivalente numérico) de la palabra “sulam” (escalera) es la misma que la de Sinaí = 130. Esto se debe a que el Monte Sinaí es la escalera que conecta lo físico con lo espiritual. D-os “Se paró” en la parte superior de la escalera que vió Yaakov en su sueño, así como D-os “se paró” en la parte superior de la montaña cuando fue entregada la Torá. Los ángeles que suben y bajan corresponden a Moshé y Aarón, quienes bajaron la Torá a este mundo. Hay una sola escalera que sale de este mundo. Una sola forma de alcanzar las estrellas. La plataforma de lanzamiento es el “Sinaí”. La aeronave es “la Torá”.

Midrash

 


PIEDRAS QUE HABLAN

“Y tomó de las piedras del lugar, y las colocó alrededor de su cabeza, y se recostó en aquel lugar” (28:11)

El Midrash nos dice que cada una de las doce piedras querían tener el mérito de ser la piedra sobre la cual colocara su cabeza el gran tzadik, Yaakov.

Las doce piedras simbolizan las doce tribus de Israel. La discusión que tenían las piedras era acerca de cuál era la tribu que constituía la esencia del Pueblo Judío.

¿Era Levi, con los sacerdotes que habrían de oficiar en el Templo Sagrado? ¿O acaso era Issajar, quien habría de estudiar Torá? ¿O tal vez Zebulún, quien, a través de sus negocios, habría de sustentar a Issajar, para que pudiera estudiar Torá?

Cada una de las piedras afirmaba ser ella la esencia del Pueblo Judío, hasta que por fin Hashem las reunió a todas y las convirtió en una sola. Porque ninguna parte del Pueblo Judío por separado es su esencia, sino que la esencia de Israel reside en su unidad, pues solamente al estar unidos podemos cumplir con nuestro propósito: reflejar la Unidad del Creador, Quien une todas las cosas en Una Unidad.

oído de boca de Rabí Calev Gestetner

 


EN BUSCA DE STATUS

“Está en mi poder hacerte daño; pero el D-os de tu padre Se dirigió a mí anoche, diciendo: ‘Cuídate de hablar con Yaakov, ni bien ni mal’” (31:29)

Si Labán quería asustar a Yaakov, diciéndole que estaba en su “poder hacerte daño...”, ¿por qué luego destruye toda su credibilidad admitiendo que Hashem le dijo que tuviera cuidado de “hablar con Yaakov ni bien ni mal”?

Así actúan los que buscan ganar status y poder a los ojos de los demás.

Siempre que pueden, dejan oír un nombre importante. Y Labán no pudo resistir la tentación: le dijo a Yaakov que nada más ni nada menos que Hashem le había hablado, si bien tal mención habría de frustrar todas sus amenazas.

oído de boca de Rabí Mordejai Perelman


"Y Labán tenía dos hijas; el nombre de la mayor era Lea y el nombre de la menor, Rajel. Y los ojos de Lea eran débiles" (29:16,17)

Las tres de la mañana. Se pone a llorar el bebé. Si dejas que llore, probablemente se vuelva a dormir en un par de minutos. Después de todo, los bebés se pasan buena parte de la vida llorando. Te podrías dar vuelta y seguir durmiendo. El bebé va a dejar de llorar en un par de minutos.

El bebé deja de llorar porque, en su inconsciente, él sabe que las lágrimas no sirven.

Pero cuando tu bebé empieza a llorar, y tú lo alzas, le estás enseñando una lección invalorable en la vida.

Nuestros Sabios nos enseñan que los ojos de Lea eran débiles porque constantemente lloraba al pensar que, como la hija mayor de Labán, estaba destinada a casarse con el hijo mayor de Yitzjak, el malvado Esav.

Sin embargo, a pesar de que Yaakov amaba a Rajel y de que trabajó siete años por ella, y a pesar de todas las precauciones que se tomó Yaakov para que Labán no lo engañara, haciendo que se casara con Lea, las lágrimas de Lea lograron, no sólo anular el decreto de que ella se casara con Esav, sino que inclusive ella fuera la primera mujer de Yaakov.

Cuando se han cerrado todas las puertas del Cielo, las puertas de las lágrimas continúan abiertas.

Eso es algo que le puedes enseñar a tu bebé, inclusive a las tres de la mañana.

Jidushei ha Lev

 


"Y Yaakov besó a Rajel y alzó su voz, y lloró" (29:11)

¿No te has fijado que cuando le compras un regalo a un niño, después de unos cuantos minutos, le llama la atención la caja en la que venía envuelto el regalo, más que el regalo en sí?

En lo que a mitzvot respecta, somos como niños a los que se les da un regalo que posee un valor imposible de calcular. No tenemos ni siquiera la más remota idea de lo que es una mitzvá, ni tampoco del valor que tiene. Si le das a un niño un collar con diamantes y rubíes, lo va a agarrar y se va a poner a jugar con él. Es brillante, y le llama la atención. Pero después de unos minutos probablemente ya se haya aburrido de él y se ponga a jugar con la caja de terciopelo rojo en la que ven[a1]ía envuelto."Y Yaakov besó a Rajel y alzó y la voz, y lloró".Yaakov lloró porque vino a Rajel sin un centavo. En el camino a Jarán, el hijo de Esav, Elifaz, actuando por orden de su padre, fue tras Yaakov y estuvo a punto de matarlo. Sin embargo, Elifaz había sido criado por su abuelo, Yitzjak, y no podía rebajarse al punto de matar a su tío Yaakov.

Elifaz le preguntó a Yaakov qué debía hacer: ¿cómo podía dejar con vida a Yaakov y aun así cumplir con la mitzvá de honrar la orden de su padre?

Yaakov le dijo que se llevara todo su dinero. Porque los Sabios dicen que la persona pobre es considerada como si estuviese muerta. De ese modo, Elifaz podía cumplir la orden de su padre.

Pero se trata de un diálogo muy raro: si el padre de una persona le dice que coma una hamburguesa en McTreife, ¿acaso sería penalizado por no cumplir con la mitzvá de honrar a sus padres?

Dicha mitzvá termina en el momento en que ellos te piden que quebrantes la voluntad de D-os. Entonces, ¿por qué Elifaz buscó el consejo de Yaakov sobre cómo honrar a su padre? Es evidente que Elifaz no estaba obligado a cumplir con ninguna mitzvá.

Pero a partir de esto vemos cuán grande era el amor de aquellas primeras generaciones por las mitzvot de Hashem. Tanto, que Yaakov estuvo dispuesto a quedarse sin un centavo para que Elifaz pudiera cumplir con la mitzvá de "kibud Av" (honrar al padre).

El tzadik es consciente de que hasta el regalo más insignificante que nos hace Hashem es igual de importante que el más grande. No se lo puede malgastar ni rechazar. Si bien Esav quería la muerte de Yaakov, y no su empobrecimiento, no obstante Yaakov Avinu renunció a toda su fortuna para que pudiera cumplirse una mitzvá.

Los Avot (patriarcas) conocían, como nadie lo ha sabido desde entonces, el valor de los "diamantes de la caja". Ellos no hubieran pensado dos veces en si dar o no de regalo la caja, renunciando a toda su fortuna, porque la caja no es más que el envase de los diamantes. Ellos sabían que este mundo y todas sus riquezas no son más que una caja de terciopelo rojo.

Maianá shel Torá

 


"Y he aquí una escalera con sus pies fijos en la tierra, y su cabeza lllega al cielo; y he aquí que ángeles de D-os suben y bajan por ella" (28:12)

El hombre es como una escalera.

Necesariamente, los pies del Hombre están "fijos en la tierra", en el mundo físico. El tiene la obligación de ocuparse de la existencia material. No obstante, si aquello que hace es por amor al Cielo, entonces "su cabeza llega al cielo".

Nuestros actos en este mundo influyen en forma directa en el modo en que el reino espiritual interactúa con la Creación. Nosotros podemos inclinar la balanza hacia lo positivo o hacia lo negativo: "ángeles de D-os suben y bajan por ella"

Hasta los ángeles dependen de la escalera que crea el hombre por medio de sus acciones en este mundo. El Hombre es la fuerza dominante y el foco de toda la creación. Hasta tiene el poder de hacer bajar a los ángeles, o elevarlos.

Kojav mi Iaakov, en Maianá shel Torá 


"Ella concibió y dio a luz un hijo y declaró: 'Esta vez quiero alabar con gratitud a Hashem' por eso lo llamó Iehuda..." (29:35)

Cuando alguien te hace un favor, ¿cuántas veces le dices 'gracias'?

¿Una vez, dos, tal vez tres veces? ¿Cada vez que te encuentras con esa persona? ¿Por el resto de tu vida? ¿Por toda la eternidad?

El Talmud relata que desde el día en que Hashem creó el universo, nadie Le agradeció hasta el momento en que Lea le agradeció su cuarto hijo (Rabí Iojanan en nombre de Rabí Shimon bar Iojai/Berajot 7b).

¿Cómo es posible que antes que Lea nunca nadie Le hubiera dado gracias a Hashem?

¿Acaso Abraham, Sara, Itzjak, Rivka y Iaakov eran todos unos ingratos?

Además, ¿por qué la propia Lea aguardó hasta tener su cuarto hijo para agradecerle a Hashem? ¿Tres hijos no eran bendición suficiente?

La respuesta es que Lea sabía, gracias a su visión profética, que habrían de nacer doce tribus a Israel. Como Yaakov tenía cuatro mujeres, cuando Lea tuvo su cuarto hijo, se dio cuenta de que Hashem le había dado más de lo que por derecho le correspondía (Rashi).

Y al darse cuenta de eso, de que le habían dado más de lo que se merecía, Lea reconoció que en realidad no "se merecía" ninguno de sus hijos; que en la vida todo es un regalo enorme del Amo del Universo

No es que nadie Le hubiera dado gracias a Hashem en absoluto antes que Lea, sino que nadie Le había agradecido del modo que Le agradeció ella.

Con este cuarto hijo, Lea quiso decirle 'Gracias' a Hashem de una manera única y maravillosa. Y al bebé lo llamó "Iehuda", que proviene de la raíz "agradecer". Para que a lo largo de todas las generaciones, hasta el Final de los Días, cada vez que alguien le pusiera de nombre a su hijo "Iehuda", perpetuara el agradecimiento y la alabanza que Lea sintió hacia Hashem cuando llamó a su hijo "Iehuda".

 

(Adaptado de Mizmor le Todá por Rabí Daniel Travis)

 


"Y tomó de las piedras del lugar, y las colocó alrededor de su cabeza, y se recostó en aquel lugar" (28:11)

El Midrash nos explica que cada una de las doce piedras quería tener el mérito de ser la piedra en la que apoyaría la cabeza el gran tzadik, Iaakov.

Las doce piedras simbolizan a las doce tribus de Israel. La discusión entre las piedras giraba en torno a cuál de las tribus constituiría la esencia del pueblo judío.

¿Acaso era Levi, y sus descendientes, quienes realizaban el servicio en el Templo Sagrado? ¿O Isajar, quien se dedicó al estudio de la Torá? ¿O Zevulún, quien, por medio de sus negocios, daría sustento a Isajar, para que éste pudiera concentrarse en el estudio de la Torá?

Cada una de las piedras clamaba ser ella la esencia del pueblo judío, hasta que Hashem las tomó a todas y las transformó en una sola. Porque ninguna "parte" del pueblo constituye su esencia, sino que la verdadera esencia de Israel es su unidad, pues solamente en un ambiente de unidad Israel será capaz de cumplir con su objetivo, que es reflejar la Unidad del Creador, quien Une a todos los objetos y seres en Uno Solo.

 

(Oído de boca de Rabí Calev Gestetner)

 


"Está en mi poder hacerte daño; pero el D-os de tu padre Se dirigió a mí anoche, diciendo: 'Cuídate de hablar con Iaakov, ni bien ni mal" (31:29)

Si Laván quería asustar a Iaakov, diciéndole que estaba en su "poder hacerte daño...", ¿por qué luego destruye toda su credibilidad admitiendo que Hashem le dijo que tuviera cuidado de "hablar con Iaakov ni bien ni mal"?

Así actúan los que buscan ganar status y poder a los ojos de los demás.

Siempre que pueden, dejan oír un nombre importante. Y Laván no pudo resistir la tentación: le dijo a Iaakov que nada más ni nada menos que Hashem le había hablado, si bien tal mención habría de frustrar todas sus amenazas.

 

(Oído de boca de Rabí Mordejai Perlman)

 


"Y Iaakov trabajó siete años por Rajel y le parecieron unos pocos días, a causa de su amor por ella" (29:20)

El hombre entra al restaurant y le pide al mozo: "¿Qué hay hoy de rico?" Cuando el mozo le responde: "¡El pescado está de maravillas!", el hombre sonríe y dice: "¡Excelente! ¡Me encanta el pescado!"

En realidad lo que dice este hombre es que "se encanta a sí mismo", porque si en realidad le importaran un poco los peces, colgaría un cartel en la entrada del restaurant, que dijera: "ESTE RESTAURANT ASESINA A LOS PECES"

Todos los "amores" de este mundo, ya sean amor por un objeto o por una persona, todos los amores convencionales, no son amores puros de aquel que ama hacia lo que ama, sino más bien al revés: el que ama en realidad se ama a sí mismo. El objeto de su cariño no es más que un medio para su autogratificación.

Cuando el amor consiste de tomar para sí, de autogratificarse, entonces cada hora en la que no se cuenta con ese objeto, las ansias son insportables.

Pero en el amor que consiste de dar, ese amor se efectiviza cuando damos. "Yaakov trabajó siete años por Rajel". A partir del momento en que Yaakov empezó a trabajar, le estaba dando a Rajel, y entonces "los años le parecieron unos pocos días, a causa de su amor por ella".

El héroe romántico le protesta a su 'amada': ¡Querida... cada minuto que pasó, desde que te vi por última vez, ha sido para mí una eternidad....! Los minutos fueron como años, las horas como siglos. ¡Qué diferentes son los sentimientos de las novelas al amor sin tiempo que Iaakov sentía por Rajel!

El "amor" que toma para sí expande el tiempo, pero el que da lo contrae.

(Adaptado de Rabí Eliau Lopian)


"Ella (Leah) concebió otra vez, y tuvo un hijo y declaró 'Esta vez voy a alabar a Hashem en agradecimiento' y por eso llamó a su hijo Yehuda..." (29:35)

Sra. Jacobs...aqui está su salario mensual

Muchas gracias

Sra. Jacobs, además de su salario mensual; aqui tiene un regalito que no se esperaba.

Muchisimas gracias!! no sé como agradecérselo

No nos es facil, a veces, dar gracias por algo de lo que no nos sabemos merecedores, Leah sabia que daria luz a tres de las doce tribus, de eso se sabia merecedora, pero al tener al cuarto hijo, Leah sintió que había recibido un regalo inesperado, y por consiguiente dió gracias a Hashem de todo corazón. También es posible que al tener al cuarto hijo Leah sintiera que no se merecia ni siquiera a los tres previos...que todo en esta vida es un regalo de Hashem...y asi podia estar tan agradecida por los tres primeros hijos como por Yehuda.

 

(Basado en en escrito de Rav Jaim Shmuelevitz, ztz"l, por Rabbi Mordejai Perlman, shlita)

 


"Y de todo lo que Tu me das voy a dar diezmos..." (28:22)

Al dejar este mundo lo único que nos pertenece son las Mitzvot que cumplimos. Todas las riquezas y honores, querramos o no, las dejamos aqui con el cuerpo. Asi lo expresa Yaakov Avinu en este versículo. De lo que Tu me dás Hashem, lo único que "tengo" son los diezmos que dí, eso va a quedarse conmigo, lo demás va a quedarse atrás en este mundo terrenal. Las Mitzvot no solo quedan contigo sino que las mandas por anticipado al mundo venidero.

(Basado en Kometz Ha Minjah)

 


"Esta no es otra que la Casa de D-os..." (28:17)

No como Avraham que la llamó (Beit Hamikdash) Montaña, ni como Yitzjak que la llamó Campo, sino como Yaakov que la llamó Casa (Pesajim.88a)

Que es una casa? Basicamente cuatro paredes, una puerta, y tal vez una ventana. Las paredes sirven para tres funciones, Primero, crean un espacio interior, un dominio privado, separado del dominio publico..

El hogar judio debe crear un medio ambiente con valores morales judios, un centro de espiritualidad que nos sirva de fundamento para practicar la Torah. En segundo lugar las paredes forman unos compartimentos que ayudan a unir a los habitantes de ese dominio privado. Cada individuo en esa casa se siente parte de un todo, cada uno usando sus talentos individuales para mejorar la comunidad. Finalmente las paredes sirven de barrera para protegerse del mundo exterior, y su influencia hostil a los valores de la Torah. Una vez que este espacio interior está impregnado de santidad, entonces la luz de adentro se emana por las ventanas y la santidad es proyectada al exterior, al mundo en general.

Yaakov percibió ese aspecto de CASA que tiene el Beit Hamikdash y estuvo dispuesto a exiliarse a un lugar donde sus hijos serian, como el polvo de la tierra, pisados por todas las Naciones del mundo, pero a la vez, una fuente de inspiración para toda la humanidad.

En el exilio, el concepto de Casa de D-os, seria aceptado como Casa de Oración, Casa de Estudio y también la casa particular de cada judio, que debe reflejar la idea de Casa de D-os. Estos tres conceptos son como un preservante que guarda al pueblo judio en el exilio entero, hasta la venida del Mesias y el retorno a Israel, cuando podramos tener la verdadera casa EL TERCER TEMPLO.

Adaptado de "Outlooks & Insights" de Rabbi Zev Leff)


"Pero Labán tenía dos hijas, el nombre de la mayor era Leá y el nombre de la menor era Rajel. Y los ojos de Leá eran débiles..."(29:16-17)


Cuando todas las puertas de los Cielos están cerradas, la puerta de las lágrimas está siempre abierta. Nuestros Sabios nos enseñan que los ojos de Leá eran débiles por el llanto constante al pensar que, siendo la hija mayor de Labán, tenía que casarse con el hijo mayor de Itzjak, el malvado Esav. Pero, a pesar del amor que sentía Iaacob por Rajel y el haber trabajado por ella siete años, y a pesar de todas las precauciones que tomó Iaacob para que Labán no lo engañe y lo case con Leá en lugar de Rajel, fue el rezo lloroso de Leá por asistencia Divina, que tuvo éxito no sólo en revertir el decreto de que debía casarse con Esav, sino que incluso ella tenía que ser la primera mujer de Iaacob.

 

Haftará:

En el libro de Hoshea - Ashkenazim: Vaybraj Yaakov (12:13 – 14:10) Sefaradim: VeAmí Teluim (11:7 – 13:5) 

“Te corrompiste, Israel, pues tu ayuda es únicamente a través de Mí” (13:9)

 

Una vez, un gran rey le preguntó a uno de los sabios de Israel por qué, en el momento de la destrucción del Beit HaMikdash, fueron muertos tantos miles de judíos.

El sabio respondió que el Pueblo Judío siempre había confiado que Hashem los salvaría, y El siempre los había protegido. Ellos nunca se dedicaron a aprender la estrategia de la guerra, sino que siempre volcaron sus corazones en plegarias y ofrendas.

Por eso, cuando el Pueblo Judío pecó y consecuentemente perdió la protección de Hashem, se vio privado de defensas. Y cayeron ante sus enemigos como cae la cosecha erguida ante la guadaña, como corderos a los que el pastor ha abandonado, devorados por los lobos.

El Pueblo Judío es el cordero rodeado de setenta naciones. El cordero no está protegido por los F16 ni por el poderío militar, ni por ninguna potencia del mundo, por más anchos hombros que tenga. El Pueblo Judío tiene un solo Amigo: pero es el Unico Amigo que necesitamos.


 "Porque los caminos de Hashem son justos; los rectos transitan por ellos, pero los malvados se caen en ellos" (14:10)

Había una vez un hombre de una generosidad increíble, que no escatimaba esfuerzos ni dinero en recibir invitados en su casa. Una vez, preparó un gran banquete para todo el que quisiera asistir, y sirvió los manjares más exquisitos y exclusivos.

Uno de los invitados era de físico débil. No obstante, se deleitó con toda clase de exquisiteces, con el resultado de que se enfermó gravemente.

El hombre se puso furioso, acusando el dueño de casa de echar a perder la salud de la gente.

El dueño de casa respondió: "Por favor, pregúntele a los demás invitados si la comida también les cayó mal. Lo que ocurre es que, desgraciadamente, Ud es de salud frágil; por eso la comida le cayó mal. Este banquete estaba dirigido únicamente a personas que gozan de buena salud".

¡Qué error colosal! El tzadik no solamente se siente enriquecido y ennoblecido por las mitzvot, sino que su mismísimo sustento y fuerza vital los obtiene de ellas.

Por eso el profeta nos dice: "Los caminos de Hashem son justos" y "los rectos transitan por ellos", vale decir, que los rectos prosperan en esos caminos. Pero para los que piensan que los caminos de Hashem son una pesada carga, "el mal los hace caer"" Para los ciegos, espiritualmente hablando, las mitzvot son un "aguafiestas"

Pero la luz que irradian los tzadikim (justos) atestiguan la calidad de la "dieta".

 




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