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Shabat Shalom


No. 240-Itro-2
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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¿TENEMOS OIDOS EN LAS PIERNAS? 

“Y escuchó Itro...” (Shemot 18,1)

Ni bien comienza la perasha Rashi pregunta: ¿qué fue lo que escuchó Itro para que salga en busca de Moshe?, y él mismo contesta: la partición del mar y la guerra con amalek. Y a esta respuesta repregunta el rab hagaon Iaacov Noiman ztz”l, en su libro “Darje Musar”: ¿por qué Rashi no nombra la entrega de la Tora? El milagro del monte Sinai está por encima de cualquier milagro. El Ramban también pregunta, está escrito que Itro escuchó todo lo que Hakadosh Baruj Hu hizo a Moshe y a su pueblo Israel, que los sacó de egipto..., ¿por qué no dice que escuchó lo que hizo a Moshe y a Israel en la entrega de la Tora, una de las más grandes maravillas que Hashem le hizo a Israel en todos los tiempos?

Y cuando la Tora dice que Moshe le contó a su suegro todo lo que Hashem le hizo al faraón y al pueblo egipcio, sobre las plagas y como Israel pudo elevarse sobre egipto, salir de esa tierra y andar por el desierto, entonces Itro dice: “ahora sé, ahora reconozco la grandeza de Hashem...”, ¿por qué no le contó sobre la entrega de la Tora?, ¿de dónde Itro sabe que Hashem es verdadero y que Su Tora es verdadera, y que no hay nadie que pueda ocupar Su Lugar?...

Me parece poder contestar, con la pobreza de mi intelecto, prosigue el rab Noiman, de acuerdo al Midrash Raba, perashat Mishpatim: Aquiles le dijo al rey Adrianos: quiero convertirme y ser un integrante del pueblo de Israel.

El rey, sorprendido, le pregunta a su sobrino: ¿no encontraste otro pueblo mejor? Un pueblo al que desprecio tanto, en el que asesiné a tanta gente, ¿qué es lo que viste en ellos para querer convertirte?

Dijo Aquiles: el niño más pequeño ya sabe de que forma Hakadosh Baruj Hu creó el mundo, lo que creó el primer día, lo que creó el segundo. Saben cuantos años transcurrieron desde la Creación y también saben como se mantiene el mundo. Y por sobre todas las cosas, la ley de ellos, la Tora, es verdadera.

El rey jugó su última carta: andá y estudiá la Tora, pero no permitas que te hagan el Brit Mila.

-Eso es imposible, contestó Aquiles, ni siquiera el más sabio de tus sabios, ni siquiera un anciano de cien años puede estudiar la Tora sin circuncidarse, porque así está escrito en el Tehilim de David Hamelej: “...dirás las palabras a Iaacov, leyes y juicios para Israel... y no harás así con los otros pueblos...”

Vemos una regla muy importante, la Tora fue dada para el pueblo de Israel, y los integrantes de otros pueblos no pueden comprenderla en su totalidad. Porque para comprender la Tora en su profundidad no alcanza con la inteligencia, hace falta el alma y la santidad de Israel, inclusive hasta para entender las leyes entre personas (que son las cosas más lógicas).

Por este motivo, Moshe Rabenu no puede contarle a su suegro sobre la entrega de la Tora hasta que se convierta, porque para temas como esos, hace falta el alma de Israel, solamente una vez que se convirtió puede comprender lo que ocurrió en el monte Sinai...

Y hoy en día (el rab Noiman lo dijo hace más de cuarenta años), vemos a nuestros hermanos, lo alenu, que no se comportan como iehudim, que profanan el Shabat, que ingieren comidas prohibidas, y por eso no pueden entender lo que está escrito en la Tora. Pero se jactan como grandes conocedores de nuestros libros sagrados, Tora, Neviim y Ketuvim, y mezclan con su lenguaje versículos de la Tora para hacernos creer que tienen conocimientos y que entienden lo que realmente no entienden...

* * *

Repetimos la pregunta de Rashi: ¿qué escuchó Itro para venir? La partición del mar y la guerra con amalek. Pregunta el Rosh Ieshivat Lomza: ¿no sería mejor mencionar un éxito en lugar de mencionar una guerra? O sea, el milagro de haber vencido a amalek y no el comienzo de una guerra.

Y contesta que el comienzo de esa guerra resulta más asombroso que el milagro que inclina la guerra en favor de Israel. Itro no puede comprender, que después de que todo el mundo supo los milagros que Hakadosh Baruj Hu le hizo al pueblo de Israel, después de que todas las aguas del mundo se separaron para que Israel atraviese el mar por lo seco, después de la muerte de todos los egipcios en el mar, ¿cómo es posible que un pueblo quiera enfrentar en una guerra al pueblo de Israel?, ¿alguien puede cerrar los ojos para no ver que el Bore Olam está del lado de Israel? Esto es lo que escuchó Itro, que un pueblo se atrevió a enfrentar a Israel sabiendo que Hakadosh Baruj Hu está con ellos, y esto es lo que provoca su conversión, la necesidad de alejarse de un pueblo como amalek y de todos los que no piensan como los iehudim.

Y vemos hoy, como muchos de nuestros hermanos también cierran sus ojos (recordemos, estas palabras tienen entre cincuenta y sesenta años), sin ver lo que ocurre a su paso.

Empezando por la educación formal, con sus nefastos resultados a la vista de todos. Una educación que enseña a robar y asesinar, sin culpas, sin cuestionamientos. Y a esos establecimientos “educativos” la mayoría de la gente envía los hijos, y ellos, los padres, se convierten en los culpables en conducir a sus hijos al lugar donde aprenden cómo conducirse en una “cárcel”. Llegamos a una época en que la gente mata y se hace matar para profanar el Shabat!!! En Bnei Brak, hace un tiempo, se castigaba con severidad al que amenazaba o pretendía profanar el Shabat. Hoy en día, si alguna persona abandona, lo alenu, su estudio, o si un muchacho deja la Ieshiva, y continúa cuidando el Shabat, tenemos que alegrarnos de ello, porque la influencia de la calle es tan mala, que puede provocar cambios inexplicables (recordemos, no ahora, hace cincuenta años).

En otros tiempos, era posible aprender a temer a Hakadosh Baruj Hu en la calle, de los “Am Haaretz”, de la gente más común del pueblo, de los carentes de estudio. Recuerdo mi niñez, nos hace tener envidia el rab Noiman, que en una noche de Shabat, a las tres de la madrugada, fui al Beit Hakneset pensando que lo encontraría vacío. Llegué y comprobé que tendría que buscar lugar para poder sentarme. Había gente leyendo Tehilim, otros estudiaban Guemara, otros Halaja, otros la porción semanal de la Tora. Algunos leían todo el Tehilim antes de comenzar los rezos de la mañana, cada uno según sus posibilidades y conocimientos...

Hoy, ¿necesitamos que nos reprochen nuestros rabanim para empujarnos a estudiar Tora? ¿Para qué? Están a la vista las consecuencias, lo alenu, de no estudiar Tora. Itro, aprendió de amalek, se separó de todos los pueblos y se apegó a Israel, al ver que amalek no puede o no quiere “ver” lo que se ve a simple vista. Hoy vemos como padres, mandan a sus hijos a las cárceles o a las clínicas de rehabilitación contra las drogas!! Y tenemos que sentir hacia ellos solamente piedad y lástima. Ya que no saben lo que significa un Shabat en familia, recitar un rezo como “Vaibarej David...” y proclamar que Hashem alimenta a todo el mundo, ¡cuánta vida tienen esas palabras!

El conductor de un carruaje que transportaba a un anciano se veía agotado. El anciano le sugirió recitar el rezo “Nishmat” para recobrar las fuerzas. El cochero lo intentó una, dos, tres veces y todo seguía igual. Hasta que el anciano la recitó, cuando llegó a las palabras “todos mis huesos hablan...”, allí el conductor recobró sus fuerzas!!! ¿Cómo podemos hacer para transmitir este mensaje a nuestros hermanos que están alejados? ¿Cómo explicarles que no hay nada que tenga mejor gusto que el estudio de una hoja de Guemara?

Nosotros, Baruj Hashem, conocemos el “gusto” del estudio de la Tora. Al que estudia no hace falta “empujarlo”, el sabor dulce de la Tora le pide más y más. Y sin límite, porque la Tora no tiene límite, ni tampoco el placer de estudiarla, no como el placer material, que además de tener límite, se esfuma al poco tiempo...

Otra vez Rashi: ¿qué escuchó? La partición del mar y la guerra con amalek. Itro tenía siete nombres: Ieter, יתר, porque se agregó una perasha en su nombre. Itro, יתרו, cuando se convirtió y cumplió los preceptos de la Tora, le agregaron una letra más a su nombre...

El Alshij Hakadosh pregunta: ¿cómo la Tora lo llama Itro antes de convertirse? Ese fue el nombre que adquirió al cumplir los preceptos y cuando “escuchó” todavía no se había convertido, todavía no era Itro sino Ieter. Y más pregunta: después de llamarlo con ese nombre especial, Itro, ¿por qué recuerda que es sacerdote de midian, sacerdote de la idolatría? Además también recordamos que es el “suegro de Moshe”, y eso ya era sabido desde la perashat Shemot...

El Alshij nos quiere enseñar el camino más simple para conseguir la integridad, para ser una persona completa: escuchar con los oídos.

Al escuchar, el hombre puede inclinar su corazón hacia las palabras de Hashem, hacia el reproche y hacia el estudio. Escuchando la persona puede ir subiendo, escalón tras escalón. Esto es “Y escuchó Itro...”, con lo que escuchó inclinó su corazón y vio los milagros que Hashem hizo en egipto, así tuvo el mérito de acercarse a Hakadosh Baruj Hu, a ser una persona íntegra, hasta que la Tora le agregó una letra a su nombre y lo llamó Itro!

Todo el mundo escuchó lo que ocurrió en el mar, como dijo la mujer llamada Rajab a los espías, en el libro de Iehoshua (cap.2). Ella sabía que Hashem dividió el mar y sabía que el pueblo de Israel conquistaría la tierra.

En el Midrash, Shemot Raba, está escrito que todas las aguas del mundo se dividieron en dos. Todos escucharon, así decimos en nuestros rezos, en la porción “Az Iashir Moshe...”, escucharon los pelishtim, los reyes de edom, los habitantes de moab y los de knaan... Todos escucharon, ¿y dónde están?, ¿por qué no sintieron nada, por qué no se convirtieron? Inclusive los que no estaban apegados a la idolatría, para ellos sería más fácil inclinarse hacia Hakadosh Baruj Hu. Solamente Itro, a pesar de ser sacerdote de la idolatría, abandonó todo para ampararse bajo la protección de la Divinidad...

¿Por qué solamente Itro? Simplemente porque escuchó, escuchó como se debe escuchar. Todos escucharon, pero se puede escuchar y recibir, llevando las palabras al corazón, o se puede escuchar con los oídos tapados. Y la Tora enfatiza que era el “sacerdote de midian”, de la idolatría, para enseñarnos que el escuchar de Itro fue un escuchar muy especial...

Contaban sobre un filósofo que fue a hacerle diversos pedidos al rey. Se arrodilló y cayó sobre las piernas del rey, y así seguía con sus pedidos. Le preguntaron: ¿no sentís vergüenza al hacer así? Y contestó: puede ser, pero yo necesito hablar en los oídos del rey, ¿y qué puedo hacer si este rey tiene sus oídos en las piernas?

Todos los hombres fueron creados con oídos, pero para poder escuchar y sentir, para recibir el mensaje de Hashem necesitamos los oídos del corazón!

Darje Musar.

Leiluy Nishmat     Harabanit Shifra bat R. Biniamin  ע"ה




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