Judaismohoy
Buscador . . . . . . . . . . . .
 






Shabat Shalom


No. 246-Vaiakhel-2
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



Hashem es solvente

y no se presenta en quiebra

 (segunada parte)

Comienza la perashat Vahiakel, Moshe reúne a todo el pueblo y sus primeras palabras se refieren al Shabat Kodesh. En el libro Shnaim Mikra (el nuevo Talalei Orot) leemos sobre la costumbre que existía en Bagdad, donde el Ben Ish Jai reunía en el pequeño Beit Hakneset alrededor de cuatro mil personas cada Shabat, y les hablaba durante aproximadamente tres horas, después del rezo de Minja Guedola. El pequeño Beit Hakneset no era pequeño, se llamaba así porque estaba al lado del gran Beit Hakneset, y, comparado con él, podemos decir que era pequeño. Solamente había cuatro semanas, entre ellas, Shabat Hagadol y Tshuva, en las cuales el Ben Ish Jai hablaba en el gran templo ante nada menos que diez mil personas, y durante cuatro horas…

El rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita se encontró con un amigo que le pidió que lo alcance hasta la casa de una persona, lo alenu, que estaba de duelo por el fallecimiento de su padre. En el camino, le dice al rab que su amigo, el que está de duelo “sabe todo el Talmud!!!”, cosa que le causó gran asombro, y el rab Shlomo aclara que su asombro se debe a que no hay muchas personas en el mundo que “sepan” todo el Talmud. ¿Cuántas personas abandonan el mundo dejando entre sus descendientes uno que sepa el Talmud? Algo no tan simple. Seguramente el fallecido debe haber tenido muchos méritos…

Llegaron al lugar y el hijo del fallecido comenzó a contar que su padre había crecido en Haifa, era el cuñado del rab hagaon Baifus Shlita, el rab que escribió los libros “Lekaj Tov”, era un iehudi nacido en Hungría poseedor de acciones de la empresa de transportes “Hashajar”, la principal del norte de Israel. Esta empresa después se fusionó con su similar del sur de Israel y finalmente se unieron a la que funcionaba en Ierushalaim, formando la conocida empresa “egued”.

En esos tiempos, la situación económica en todo el país era muy difícil, hasta el punto que si una persona contraía enlace, en el medio de sus “Sheva Berajot”, buscaba un trabajo temporario como albañil, para que, con su salario del día, poder comprar un pan y una botella de jugo de uva para el festejo de esa noche. Pero, este hombre, por ser poseedor de acciones de la mayor empresa de transportes del país, tenía una situación holgada…

Un día le surgió la pregunta, la empresa no cuidaba el Shabat, y él, por ser poseedor de acciones de la firma, obtenía ganancias provenientes de la profanación del Shabat. ¿Estaba permitido o prohibido? Fue a preguntarle al rab de la ciudad de Haifa, el rab Klain, el que no quiso contestar a una pregunta tan compleja. Le sugirió viajar a Bnei Brak, con una carta que él escribiría para el “Jazon Ish”, y, lo que el Jazon Ish dijera, se debía tomar como palabra santa…

El debería ingresar a ver al Jazon Ish, con la carta del rab Klain, y escuchar la respuesta. El viaje entonces no era como hoy, tomaba medio día llegar a Bnei Brak desde Haifa, llegó, encontró al Jazon Ish recostado, ya que estaba muy débil, y al ver la carta el Jazon Ish dijo solamente: asur (prohibido)…

El hombre no preguntó nada, dio media vuelta, viajó de regreso a Haifa, en el camino a su casa entró a las oficinas de la empresa, vendió sus acciones, llegó a su casa y le dijo a su esposa: Hashem ayudará, para que podamos sustentarnos…

No fue fácil, los primeros seis meses no encontraba nada que hacer, y su suegro lo ayudaba con lo que podía, durante el siguiente año y medio consiguió trabajos eventuales, hasta que finalmente empezó a desempeñarse en un trabajo digno, vendedor ambulante de una empresa de jabones para lavar la ropa.

Así, día tras día, de puerta en puerta, recorría las subidas y bajadas de las calles de Haifa cargando una gran bolsa repleta de jabones. Un rab muy importante que habló en su homenaje, contaba que una vez se encontró con él llevando su bolsa de jabones y le dijo: ¿vos pensás que llevás una bolsa al hombro? Llevás el Shabat en el hombro!!!

Con el tiempo, las cosas fueron mejorando y compró un antiguo ómnibus con lo cual ya no tenía que arrastrar las pesadas bolsas. También se hizo distribuidor de papel higiénico, con lo que pudo aumentar un poco más sus ingresos. Y transcurrieron años y años…

Más tarde comenzó a distribuir verduras congeladas, llegó el año de Shemita, y tuvo que cerrar su negocio. En fin, avanzaba peldaño tras peldaño, con mucho esfuerzo y sacrificio. En sus últimos días, el tener un hijo que era secretario en una Ieshiva, le hizo conseguir un trabajo sencillo: ordenar el comedor, tapar agujeros en las paredes, etc., etc. Frente a la Ieshiva había un barrio de jubilados de su antigua empresa de transportes. Un día se encontró con uno de sus compañeros de trabajo que le dijo: lástima, lástima que dejaste la empresa, mirá lo que sos hoy, a tu edad tenés que seguir trabajando, nosotros, en cambio, estamos jubilados, tenemos el sustento asegurado, una hermosa casa, auto…

No siguió la conversación, entró a la Ieshiva y le dijo a otra persona, ¿para qué vino este hombre, para confundirme? ¿Qué tiene él, una casa linda, un coche, jubilación? ¿Y qué tengo yo? Yo soy el ejemplo para las generaciones, no hay punto de comparación…

Ahora todos podemos entender cómo este hombre dejó en el mundo un hijo que sabe toda la Guemara. Porque Hakadosh Baruj Hu nunca se declara en “bancarrota”, puede pagar y paga! Este hombre entregó su vida por cuidar el Shabat, el premio lo está esperando.

Ahora tenemos una pregunta: ¿quién fue el primer hombre que murió santificando el Nombre de Hashem? La respuesta no es sencilla, fue Haran, el hermano de Abraham Avinu. Sabemos la historia de Abraham Avinu, cuando descubrió que Hakadosh Baruj Hu manejaba el mundo. Un día su padre, fabricante y vendedor de ídolos, tuvo que salir por un rato y dejó como encargado del negocio a su hijo. Cuando volvió el negocio estaba destruido.

Todos las estatuas quedaron hechas pedazos con excepción de la más grande, que tenía un palo en la mano y delante una bandeja con restos de comida. El padre le preguntó, ¿qué pasó acá, quién rompió todo? Y Abraham le contestó que no tenía por qué preguntar “quién rompió”, ya que vino una señora con una fuente de comida para presentar como ofrenda a las estatuas. Todos los ídolos estaban hambrientos, parece que hace tiempo no comían, y empezaron a pelearse entre ellos, hasta que el más grande tomó el palo en su mano y rompió todos los demás para poder comer tranquilo, podés ver lo que dejó…

El padre, lo mira a Abraham, y le dice: ¿me estás cargando? Tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven, tienen oídos y no escuchan…

¿Qué estás diciendo, papá, que los ídolos no pueden hacer nada? Entonces, ¿por qué vos creés en ellos? ¿Cómo enseñás a la gente a creer en ellos?

Teraj, escuchó a su hijo Abraham, y fue a ver al rey, a nimrod, y le dijo que tenía un hijo rebelde, que no escuchaba a su padre, él no sabía como corregirlo, que el rey decida qué hacer con él.

Abraham Avinu se presenta delante del rey, que le dice que escuchó de él algunas cosas muy extrañas... -Es cierto, dice Abraham, todo lo que escuchaste de mí es cierto.

Dijo el rey, mirá, nosotros creemos en el fuego, serví al fuego como todos nosotros, sin hacer problemas, y listo…

Abraham le preguntó: ¿por qué ustedes creen en el fuego, no será mejor servir al agua, que es más fuerte, ya que puede apagar el fuego?

El rey escuchó la idea de Abraham y dijo: muy bien, creamos en el agua, ¿vos también vas a servir al agua?

Abraham pensó un instante y dijo: no, un momento, si ustedes aceptan servir al agua, mejor será creer en las nubes, que traen el agua…

Bien, dijo el rey, sirvamos a las nubes, pero, ¿y vos?

No, todavía no estoy conforme, dijo Abraham, mejor será servir al viento, que desparrama, lleva y trae a las nubes…

Nimrod, se cansó y le dijo: mirá, nosotros creemos en el fuego, si vos servís a nuestro D-s estará todo bien, y si no, te arrojaremos a un horno de fuego, si tenés un D-s más fuerte que el fuego, entonces que te salve del fuego.

Abraham Avinu aceptó ingresar al horno. Jazal escribieron que calentaron tanto el horno, que nadie podía acercarse a él. Tuvieron que entrarlo con un carro de hierro ya que si alguien se acercaba al horno quedaba incinerado. Cuando lo ingresaron, las sogas que lo ataban al carro se quemaron de inmediato, y Abraham comenzó a caminar tranquilamente por el interior del horno.

Nimrod le preguntó a Haran, el hermano, si estaba con Abraham o estaba con ellos. El dijo que no sabía qué hacer pero que si Abraham salía con vida, entonces estaba con su hermano. Esperó al lado del rey y cuando Abraham salió del horno, Haran exclamó: Hay un D-s, hay un D-s, y lo arrojaron al horno. Haran, no tenía la fe completa que tenía Abraham ni tampoco sus méritos. Como su fe era exterior, salió vivo del horno, pero cuando llegó a su casa murió, ya que todos sus huesos y órganos estaban quemados porque su fe era sólo exterior.

Vemos que Haran fue el primer hombre que murió al Kidush Hashem. ¿Acaso recibió algo a cambio de su acto heroico?, pregunta el rab Levinstein.

Dice el Jatan Sofer, recibió como premio que todas las “madres” del pueblo de Israel descienden de él. El tuvo tres hijos: Isca, Milca y Lot. Sabemos que Isca es nada menos que Sara Imenu. Milca, la segunda hija, se casó con Najor, el hermano de Abraham, y tuvo varios hijos, el último: Betuel, y Betuel tuvo a Rivka Imenu, y otro hermano que todos conocemos: Lavan, que tuvo cuatro hijas: Lea, Rajel, Zilpa y Bilah.

Vemos que todas las madres de Israel salieron de Haran, pero no termina allí, Haran tuvo otro hijo, Lot. Este Lot, se casó con sus hijas, y de él salieron dos pueblos, Amon y Moab. De Moab salió Rut, la abuela de David Hamelej, y una de las hijas de Amon que se casó con Shlomo Hamelej, fue la madre de Rejabam ben Shlomo, rey de Iehuda. Entonces, ¿vale la pena sacrificarse por Hakadosh Baruj Hu o no?

Seguro, conviene hacer negocios con Hashem, sacrificarnos por cada uno del pueblo de Israel, por Sus Hijos, sacrificarnos por la Tora, por el Shabat, Hakadosh Baruj Hu paga, y paga bien…

Nosotros debemos saber, que si estamos donde estamos, es porque nuestros padres y abuelos, tuvieron méritos para que nosotros estemos aquí, puede ser que pensemos en cambiar o mejorar alguna de sus cosas, pero eso no es posible, lo que sí podemos hacer, es cambiar nosotros, hoy mismo, hacer algo para que nuestros hijos y nietos tengan donde apoyarse.

Rab Shlomo Levinstein Shlita.

Leiluy Nishmat     Abraham ben Lea  ז"ל




Tus comentarios:
Nombre
Apellido
EMAIL Dirección obligatorio
Mostrar mi email?
Si   No
Resumen (en una línea):
Comentarios obligatorio

Campo validacion 1+2=:
 
 suscripción
 direccion email:
  Clik

Semana a semana
Perlas
Visiones
Brainstorming
Temario semanal
En profundidad
Actualidad
Selecciones
Haftara semanal

 

Judaismo para Hoy en español
Copyright © 1995-2021 Todos los derechos están reservados a judaismohoy.com
Queda prohibida la reproducción de todo el material escrito y dibujos usados en este sito sin la autorización de judaismohoy.com
Por favor no leer el contenido de este sitio en Shabat y en las Fiestas judías



[ CONTACTENOS ]

[Vida Judía]    [Nuestras Fuentes]    [Cocina Judía]    [Entendiendo el Judaísmo]   
[Cocina Judía]    [Festividades]    [Para Reflexionar]    [Januca]   
[Para Reflexionar]