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Shabat Shalom


La Hoja Parashat Ree
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס"ד

 ¿POR QUE DEBEMOS DAR CARIDAD?

“abrirás tu mano...” (Devarim 15,8)

Preguntó el malvado tornosropus a rabi Akiva: si el D-s de los iehudim ama a los pobres, ¿por qué no los alimenta y hace que dejen de ser pobres? Contestó rabi Akiva: para salvarlos del juicio del Gueinom (tratado de Baba Batra, 10).

Y muchos preguntan, si la finalidad es salvarlos del juicio del Gueinom, Hakadosh Baruj Hu podría haberles dado otro precepto para cumplir, y no hacerlos soportar el sufrimiento de ser pobres. Aclara sobre esto el Saba Mikelem, el Maran Simja Zizel ztz”l, que a través de los pobres, la gente cumple con el precepto de Tzedaka, hacen caridad, y este precepto no termina con el hecho de dar la caridad, sino que el precepto llega mucho más lejos.

Decimos que el precepto de Tzedaka está cumplido, cuando por intermedio de ella, el hombre llega a querer a su compañero, cumpliendo con otro precepto: amarás a tu prójimo como a ti mismo, y no es posible llegar a este grado de amor sino únicamente por medio de la Tzedaka!

Y tenemos aquí una novedad: si una persona da caridad y todavía no llegó a la categoría de sentir el sufrimiento de su compañero como propio (hasta sufriendo también), sino que entrega la Tzedaka simplemente porque sabe que Hakadosh Baruj Hu nos ordena dar y él siente temor hacia el Bore Olam, y, desde luego, quiere cumplir lo que Hashem nos ordena, entonces, decimos que todavía no cumplió el precepto de Tzedaka con la integridad que merece...

Porque lo principal, la finalidad del precepto de Tzedaka, el punto que debemos alcanzar es llegar a olvidar que existe un precepto llamado Tzedaka, y que ahora le estamos dando caridad a nuestro compañero porque sabemos que tiene hambre y sentimos como si fuéramos nosotros mismos los que tenemos hambre, y a esto se le llama veahabta lereaja camoja, amarás a tu prójimo como a ti mismo, exactamente como a ti mismo...

De la misma forma en la que estamos ordenados a comer y a beber, ya que está escrito “y cuidarán sus almas”, si alguno de nosotros se priva voluntariamente de comer o beber, estará cometiendo un pecado, Hashem nos ordena cuidar nuestra alma: no dañar nuestro cuerpo, alimentarlo en la forma debida, entonces, cuando una persona está hambrienta, porque no tiene lo que comer, no recuerda que existe un precepto que le dice que debe alimentarse, sencillamente está hambriento, y cuando encuentra algo o alguien le da algo para comer, come porque el hambre lo empuja a comer, no porque en ese preciso momento esté pensando que tiene que cumplir con un precepto...

Esta es la forma en que debemos proceder con el precepto de Tzedaka, así debe llegar a ser el sentimiento de amar a nuestros compañeros...

Y aunque el precepto de Tzedaka en verdad existe, no debemos dar debido al precepto sino por el sentimiento, porque sentimos el hambre y el sufrimiento de nuestro compañero como nuestro, por eso, porque esta es la finalidad, es imposible reemplazar el precepto de Tzedaka, con lo que resulta imposible el pensar que no existan pobres en el mundo, ya que solamente con la Tzedaka se puede llegar a alcanzar este grado de cumplimiento.

Y encontré un apoyo para este razonamiento, dice el rab hagaon Iaacov Noiman ztz”l, en el libro Ktab Sofer, cuando explica en la perashat Mishpatim el versículo “cuando prestarás dinero...”, y así dice: El hecho de que el prestar dinero esté expresado como una posibilidad y no aparentemente como una obligación, quiere mostrarnos que el precepto de Tzedaka y el de Guemilut Jasadim, hacer favores, deben cumplirse de forma que el hombre sienta piedad por el pobre y se asocie en su sufrimiento, y así, con ese sentimiento ayudarlo en todo lo posible, y este es el verdadero precepto, y no dar o prestar porque lo ordena Hakadosh Baruj Hu, sino que el corazón lastimado siente la necesidad de dar o prestar, a pesar de que en la Tora el precepto aparezca como posibilidad y no como obligación...

Y en el mismo sentido explicamos la discusión del Mearsha en el tratado de Ketuvot (hoja 67), donde expresa que Nakdimon ben Gurion no hacía caridad, ya que salía de su casa con una bolsa que arrastraba por detrás, y los pobres se agachaban para sacar cosas de la bolsa como posternándose hacia él. Jazal discuten diciendo que los pobres se agachaban para rendirle honores y que la Tzedaka, en este caso, no era con la intención pura de dar a los pobres.

Pero otros explicadores discuten y sostienen que aunque la Tzedaka se dé sin intención, de todas formas tiene pago, porque algo bueno hizo aunque no cumplió con el precepto de Tzedaka como debe ser, sintiendo el sufrimiento de nuestros compañeros, lo que asegura que el premio será, una garantía de que no verá una disminución en sus posesiones, y sabemos que finalmente, Nakdimon perdió todo lo que tenía...

 

Darje Musar.

 

 ANI LEDODI VEDODI LI

 

Forma parte de una de las Mishnaiot del Pirke Avot, en nombre de Hilel Hazaken. Yo, entrego mi ser para Hakadosh Baruj Hu, y el Bore Olam hará lo mismo conmigo.

Las iniciales de las palabras de esta frase, forman la palabra ELUL, el mes que bendecimos este Shabat, el último mes del año. Y las letras finales de cada palabra de la frase, forman el número cuarenta, sumando el valor numérico de cada una de las letras, frente a los cuarenta días que hay entre Rosh Jodesh Elul y Iom Hakipurim.

Porque en estos días nuestros corazones pueden acercarse al Creador, con la ayuda del arrepentimiento, y así, Hashem, que también está más cerca durante estos cuarenta días, recibirá nuestro sincero arrepentimiento con amor (Mishna Berura, principio del capítulo 581).

 

Con las palabras del Mishna Berura, las palabras de Hilel adquieren una nueva dimensión, respecto a la relación bilateral entre Hakadosh Baruj Hu y el pueblo de Israel. Cuando los hijos de Israel se dirigen con su arrepentimiento hacia su Creador, El también, Hashem Itbaraj, viene hacia nosotros para recibir nuestras palabras, con amor y calor...

 En el libro “Sabib Shuljano shel Maguid”, el rab Pesaj Krohan Shlita nos trae un relato sobre esta relación.

Un niño estaba jugando solo en la playa, junto a la orilla del mar, mientras que sus amigos ya se habían alejado del lugar, y estaban muy entretenidos jugando y alejándose más, dejando a este niño totalmente fuera del grupo.

Se acerca al niño un hombre mayor y le pregunta: -Pequeño, ¿por qué estás aquí jugando solo? ¿Por qué no vas y te juntás con tus amigos que se divierten tanto y que a cada instante se alejan más de acá? Ellos están trepándose a los árboles, jugando a la pelota y vos estás aquí solo, jugando con un poco de arena...

El niño, lo mira con atención y le dice: yo estoy jugando acá porque estoy esperando un barco que está por pasar, y cuando el barco llegue le pediré al capitán que coloque mi bandera en el mástil de su barco!!!

Al hombre le causó mucha gracia la inocente ocurrencia del muchacho y le preguntó: ¿de dónde sacaste semejante disparate? Un barco no puede acercarse a la playa. Un barco puede viajar solamente donde hay aguas profundas, mar adentro, por eso no existe ningún motivo para que estés en este lugar esperando. Por eso, lo mejor, es que vayas y te juntes con tus amigos, y juegues con ellos...

-No, mirá, ese, justamente es el barco que estoy esperando!!!, dijo el niño con absoluta seguridad. Estoy esperando poder entregarle al capitán del barco mi bandera para que la suba a lo alto del mástil de su barco.

 -Hay demasiada imaginación en esta historia, dijo el hombre, el capitán de un gran buque que transporta por los mares cientos de turistas es una persona muy importante, y yo te puedo decir que pongo en duda que siquiera pueda verte, desde la posición tan alejada en la que se encuentra el barco. Y tampoco encuentro ningún motivo para que el capitán fije su mirada en estas costas...

-En cambio, yo estoy completamente seguro no solamente de que el capitán tiene en su cabeza la idea de buscarme, sino que sabe con certeza que yo lo estoy esperando para darle mi bandera, y eso lo llena de alegría. Porque además entiende que cuando él coloque mi bandera en lo alto yo también estaré muy contento, y mi alegría es también su alegría!!!

-¿Cómo podés estar tan seguro de lo que me estás diciendo?, preguntó el hombre lleno de asombro. El niño lo miró con picardía y le dijo sencillamente: porque el capitán del barco es mi papá!

 Todos nosotros somos hijos de Hakadosh Baruj Hu (con lo cual resulta que somos hermanos y deberíamos conducirnos entre nosotros como tales), y Hashem con su bondad y sus favores nos busca permanentemente desde Su Lugar, en las alturas. Y tanta es Su Grandeza y más grande es Su Humildad. El solo saber que nosotros lo buscamos y queremos acercarnos bajo las condiciones de ANI LEDODI, es suficiente para que inmediatamente Hashem Itbaraj venga hacia nosotros, deje las alturas, para recibirnos con amor y alegría, haciendo Su Parte: VEDODI LI!

Traducido del libro Lekaj Tov.

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom

 Harav Hagaon Moshe Shlomo Halevi ben David זצ"ל




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