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Shabat Shalom


No. 269-Shoftim-2
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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בס"ד

PERASHAT SHOFTIM 

TIEMPO DE IR AL TALLER 

Entramos ya al mes de Elul, y sabemos o debemos saber, que no hay como los días de Elul para elevarnos espiritualmente, para corregir nuestras acciones tanto en lo relacionado exclusivamente con Hakadosh Baruj Hu como en lo que nos relaciona con nuestros semejantes. Son días en los que fluye la Siata Dishmaia, la ayuda proveniente del Cielo, en una dosis mayor que lo habitual, por eso estos días son también llamados ieme rajamim, días de piedad y misericordia. Precisamente en Rosh Jodesh Elul, Moshe Rabenu subió al Monte por tercera vez, y después de permanecer rezando allí, durante cuarenta días, escuchó del Bore Olam “te perdoné, como me pediste” (Rashi, Devarim 9,18).

Cuarenta días entre Rosh Josdesh Elul y Iom Hakipurim, nos mostraron el camino a recorrer en busca del perdón. De aquí resulta, dice el rab hagaon Iejezkel Levinstein ztz”l, el Mashguiaj de las Ieshivot Mir y Poneviz, que cada día del mes de Elul tiene la suficiente fuerza para que podamos obtener el perdón como si ese mismo día fuera Iom Hakipurim. Entonces, cada día que pasa sin que lo aprovechemos convenientemente, sin despertar y acercarnos al Creador, es una pérdida irreparable.

El mes de Elul es un producto muy valioso, del que solamente el pueblo de Israel fue merecedor. Hasta se puede decir que es una de las cosas que distingue al pueblo de Israel de los otros pueblos, y que gracias a él (al mes de Elul), el pueblo de Israel puede cuidar su lugar, su importancia. En cambio, los demás pueblos, que no llegaron a merecer este regalo, van y vienen...

Reuben y Shimon eran grandes amigos, podemos decir que eran más que amigos, como se dice, “amigos del alma”. Cada cosa que hacían, la hacían igual, cuando compraban algo, compraban de a dos. Un día fueron a comprar un automóvil y compraron el mismo modelo, el mismo color, dos autos gemelos.

El día que compraron los autos, se separaron sus caminos y por unos cuantos años ni siquiera se cruzaron.

Un día, Reuben iba con su auto por la calle, y ve frente a él un auto parecido al suyo, parecido en parte, ya que al lado de su auto que se mantenía impecable, el otro que veía a su frente parecía mucho más viejo y era difícil creer que podía andar por las calles sin quedarse en cualquier lugar. Pasó a su lado y vio que en el interior de esa “chatarra” estaba su gran amigo Shimon. Enseguida pararon a un costado de la calle y se juntaron en un fuerte y sentido abrazo, después de no verse por tantos años.

Hablaron, hablaron y hablaron, y sobre el final Shimon le dijo a Reuben: veo que después de que compramos los dos autos iguales, te compraste un auto nuevo. Yo no tuve la posibilidad, por eso sigo andando en el viejo auto.

Reuben le dijo: te equivocás, también mi auto es el antiguo auto que compramos juntos.

¿Cómo es posible?, preguntó Shimon, mirá lo que parece mi auto al lado del tuyo, nadie puede decir que son como dos gotas de agua...

Tratemos de entender y llegar a descubrir la diferencia, sugirió Reuben, decime, por ejemplo, ¿cómo preparás cada año al auto para el día en que hay que pasar por la revisación obligatoria para renovar el permiso anual?

Es sabido que si el auto no está en condiciones, no puede pasar la prueba, y hay cuestiones de seguridad de por medio, ya que un auto que no tiene sus mecanismos en forma puede ser peligroso para los transeuntes y para otros conductores...

Shimon esbozaba una gran sonrisa y le dijo a su amigo: no tengo ninguna dificultad para pasar la prueba anual, porque tengo buenos amigos en la oficina de permisos, que a cambio de un regalito, me renuevan el permiso sin siquiera mirar el auto...

Encontramos el origen de la diferencia entre nuestros autos, dijo Reuben. Yo te voy a contar lo que hago cuando se acerca el momento de renovar el permiso de mi auto. Como primera medida, llevo el auto al taller por unos días, y le pido al mecánico que me arregle todo lo que se debe arreglar. Y no sólo eso, le pido que revise bien todo buscando algo que esté pronto a fallar para arreglarlo antes de que aparezca el problema, y pueda provocar roturas mayores que más tarde significarán arreglos más costosos y complicados. En fin, hasta apretan los tornillos que se aflojaron, cambian piezas, gomitas, retocan la pintura, etc., etc.

Y cuando llega el día del test, el auto pasa todas las pruebas sin ningún problema y sin la necesidad de buenos amigos. Pero, fundamentalmente, mi mayor ganancia es que puedo así alargar la vida del auto y tener siempre un auto casi nuevo...

Bueno, Baruj Hashem descubrimos la diferencia, por cuanto que no me preocupé por las pequeñas reparaciones, descuidando el auto durante años, llegué a un estado que ya no tiene arreglo. Ahora resulta casi imposible mejorar su andar o su aspecto sin enfrentar una gran inversión que no lo justifica. En cambio, tu auto, en el que invertiste cada año para cuidarlo y mantenerlo a punto, está como nuevo.

Y queremos llegar a ver lo que significan los días de Elul, son los días en los que tenemos que prepararnos para pasar la prueba y renovar nuestro permiso, que nos dará un año más de vida: en Rosh Hashana nos inscriben y en el ayuno de Iom Hakipurim pondrán el sello, quién vivirá y quién no vivirá (lo alenu)...

Y para ser favorecidos en el Juicio y recibir un año más de vida, para que el año empiece con sus bendiciones, con la ayuda del Creador, nosotros podemos empezar a preocuparnos para que en el Día del Juicio seamos dignos de recibir los favores y las bendiciones de Hakadosh Baruj Hu, ¿qué debemos hacer para renovar nuestro permiso?, ojo, que acá no hay buenos amigos...

De nuestro relato encontramos la respuesta, debemos prepararnos para una revisación tan exhaustiva como lo es Rosh Hashana. Porque Hashem sabe lo que pasa en nuestros corazones y pensamientos.

Así decimos en los rezos de Rosh Hashana, entonces, para hacer nuestras reparaciones, también nosotros debemos entrar al taller, y Jazal nos dicen que el mes de Elul es el tiempo y el lugar que Hakadosh Baruj Hu preparó para nosotros, para que pongamos de nuestra parte todo lo necesario para mejorar. Es el tiempo para hacer un balance sincero, el tiempo para arreglar todo lo que necesita arreglo. Y si podemos aprovechar estos días en la forma debida, llegaremos al Día del Juicio preparados y merecedores de recibir la escritura y el sello para un año lleno de bendición.

Y esto no es lo único que podemos lograr haciendo una buena preparación para Rosh Hashana. Nuestra ganancia será mayor, porque logramos cuidar y mejorar nuestras cualidades, mantuvimos la pureza del alma, y además, como durante todo el año no acostumbramos a prestar mucha atención a nuestro camino, por lo menos durante este mes, sí lo hicimos. Y todos estos pensamientos ayudarán a dar marcha atrás a la caída (imperceptible) que tiene la persona que no vive haciendo continuamente el balance de lo que vive. Y así podremos cuidar nuestra “posición” espiritual, hasta el próximo mes de Elul...

Lekaj Tov.

Leiluy Nishmat Harav Hagaon Moshe Shlomo Halevi ben David זצ"ל




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