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Shabat Shalom


No. 272-Ki-Tavó-2
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס"ד

ESTE AÑO... SEAMOS AMIGOS DEL BORE OLAM

“si yo no me ocupo de mi persona, ¿quién se ocupará?”

(Pirke Avot 1,14) 

Lo primero que Hakadosh Baruj Hu nos pide, dice el rab hagaon Iejezkel Levinstein ztz”l, en su libro “Or Iejezkel - Iamim Noraim”, es un trabajo particular, personal, y no conformarnos con lo que escuchamos en las conferencias que nos llevan al reproche, no conformarnos con las palabras de nuestros rabanim, que nos empujan a realizar un balance de nuestras acciones, ni tampoco conformarnos con las cosas que leemos. Hashem nos reclama un esfuerzo más, no muy grande, pero exclusivamente de nuestra parte.

Por eso dijeron Jazal, “si yo no me ocupo de mí, ¿quién se ocupará?”, esto está muy bien y muy lindo para el Servicio del hombre durante todo el año, y, por supuesto, que tendrá su efecto positivo y una gran fuerza si lo aplicamos en el trabajo del mes de Elul, que requiere un trabajo inclinado hacia lo espiritual...

Pero tiene que ser claro, que lo principal en este trabajo es nuestro esfuerzo personal, aparte de las palabras que escuchamos de nuestros jajamim que proclaman por nuestro despertar espiritual.

Explicando las palabras del tratado de Avot, dice Rabenu Iona ztz”l: si la persona no ayuda, no pone todo lo posible de su parte, para que su alma despierte, todo el reproche del mundo no le alcanzará, es más, no servirá para nada.

Ya que el reproche, sin nuestra ayuda, puede entrar al corazón el día que lo escuchamos, pero de ahí en más el ietzer se ocupa de que lo olvidemos y de que desaparezca todo rastro...

Por eso, hay que agregar algo más al hecho de escuchar el reproche, no alcanza sólo el escuchar, el alma debe despertar y nosotros tenemos que introducir esas palabras en el corazón y pensar y analizar siempre sobre su contenido, y después de haber comprendido el significado y reconocer la importancia, agregar un poco más de nuestra parte para que queden grabadas en el corazón. Una vez que el corazón adquirió el reproche, éste se difunde hacia todos los rincones de nuestro cuerpo, de aquí la necesidad de aumentar, de poner algo (o mucho) de nuestra parte, y no apoyarnos en las palabras que escuchamos sin procurar que, con nuestro trabajo personal, queden grabadas en el alma (Shaare Teshuva 2,26).

Esto nos demuestra que el trabajo, el esfuerzo necesario que se nos pide, parece ser bastante grande, para lograr que las palabras de reproche que escuchamos perforen y provoquen un giro de ciento ochenta grados en los rincones del alma para conseguir cambiar nuestro camino en la vida.

Y sin este trabajo, aunque logremos entender el mensaje de los sabios que nos brindan su reproche, aunque estas magníficas palabras lleguen al corazón, mientras pensamos que las sentimos de verdad, el tiempo las hace olvidar, y entonces pasan, el viento se lleva las palabras sin que cumplan la función para la que fueron destinadas.

Resulta ahora claro, que si pensamos en el trabajo que debemos hacer para enfrentar el Juicio en Rosh Hashana, donde necesitamos alejarnos de cualquier cosa no buena y cambiar el rumbo de nuestras vidas, toda persona que no emprenda un trabajo en forma personal, no podrá conseguir que su trabajo llegue hasta el alma.

Sin poner algo particular, algo nuevo, los Iamim Noraim pasaran, lo alenu, como cualquier otro día, con la misma rutina, y solamente esta persona podrá mostrar hacia afuera que cambió en algo, puede ser que logre convencer a otra gente que se preparó para Rosh Hashana, pero su interior pide a gritos un trabajo personal, su interior sabe que todo sigue igual, o peor, pero este trabajo no es fácil, requiere seriedad, sinceridad, y a veces, un chiste me hace olvidar que tengo que ponerme serio, y a veces, también me conviene escaparme de las responsabilidades.

En el Midrash Raba (Bereshit 19,9) encontramos que Hakadosh Baruj Hu le pregunta a Adam Harishon: ¿dónde estás?

Y sin permitir que el hombre conteste, en ese mismo instante Hashem responde en lugar de Adam: “ayer estabas conmigo (o cumpliendo mis órdenes), hoy estás con la víbora. Ayer todo el mundo te pertenecía desde lo último (hacia un lado) hasta lo último (hacia el otro lado), y hoy, estás dentro de un árbol del jardín”.

Hakadosh Baruj Hu pretende despertar al hombre, provocar su arrepentimiento, acercándolo a reconocer y renunciar al mal, por eso le dice cosas que lo conducen al rechazo del pecado.

Primero, Hashem nos enseña que el pecado tiene una extraña fuerza para bajarlo de su categoría de estar en el camino del Bore Olam, actuando como Hakadosh Baruj Hu nos pide. Una fuerza que nos aleja, nos aleja de lo que se llama estar cerca de Hashem.

Ya que todo tiempo que el hombre no peca es como si él mismo fuera una parte del Bore Olam, este hombre está como entrelazado con Hakadosh Baruj Hu, y en este estado, tiene garantía de éxito en cualquier emprendimiento.

Porque todos los méritos para el mundo venidero, para la vida eterna, se consiguen por medio del apegamiento al Creador, algo absolutamente espiritual.

Y esta tragedia, el descenso en el nivel de apegamiento a Hashem, hace llegar, lo alenu, a pasar a ser el compañero de la víbora.

El hombre deja de estar hecho a Imagen y Semejanza del Bore Olam, deja de intentar parecerse a El, para hacer y pensar como la víbora, y resulta, que la más grande de las creaciones de Hakadosh Baruj Hu, el hombre, en el cual el Bore Olam puso todas Sus Esperanzas, pasa a ser una creación más, como el resto de los animales, o acaso peor, ya que pasa a ser el compañero de la víbora, el más pícaro de los animales, si cabe decirlo...

Vemos, que el pecado tiene la fuerza para dar vuelta al hombre, para hacerlo pasar de una categoría superior, el apegamiento al Bore Olam, hasta hacerlo llegar al fondo del abismo más profundo. Este es el significado de las palabras con que Hashem contesta en lugar del hombre, ayer estabas conmigo, en el estado del hombre completo, y ahora estás dentro de un árbol del jardín, Hashem nos salve...

Estos pensamientos nos obligan a buscar el arrepentimiento, debemos comprender que al ser un hombre seremos merecedores de un gran premio, y lo contrario... Dos polos opuestos, sin un punto de equilibrio, o buscamos ser el hombre perfecto, o no... No conformarnos con la mediocridad, ya que fuimos hechos a Su Imagen y Semejanza.

Lekaj Tov.

  

Leiluy Nishmat Alberto Abraham ben Amalia ז"ל




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