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Shabat Shalom


No. 277-Sucot-2
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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JAG HASUCOT

 

EL IEHUDI EN LA MAQUINA DEL TIEMPO

En el transcurso del año, el iehudi se hace merecedor de cambios importantísimos en cuanto a su entorno espiritual. Y especialmente en estos días, cuando pasamos de un estado que busca el arrepentimiento a otro donde lo principal es la gran alegría, ya que está escrito para los días de Sucot: y te alegrarás en tu fiesta…

Todo el tiempo comprobamos, que el pueblo de Israel tiene algo que los demás pueblos no tienen. Es los que nos distingue de los demás, Hakadosh Baruj Hu y Su Tora, la muestra de la perfección, de la verdad, donde todo concuerda sin ninguna contradicción. Esto es lo increíble que Baruj Hashem poseemos y qué mejor que aprovechar la ventaja que se nos ofrece.

Pero, como siempre, estamos rindiendo examen, y aquí la prueba resulta demostrar cuán preparados estamos para mantener durante todo el año, la elevación lograda desde el principio del mes de Elul. Está escrito en los Tehilim de David Hamelej (cap. 27): Hashem es mi temor y mi salvación… y unos versículos más adelante trae un lenguaje que expresa que debemos encerrarnos o envolvernos o cubrirnos con la Suca. Y de aquí, Jazal hacen una asociación: mi temor es Rosh Hashana, mi salvación será Iom Hakipurim, y la última parte se refiere desde luego a Jag Hasucot (Midrash).

Y los jajamim nos recomiendan analizar profundamente este reparto tan particular. Ya que en Rosh Hashana, el Día del Juicio, llegamos a una categoría muy alta de temor al Bore Olam, teniendo una amplia visión de la verdad, al contemplar la luz de la justicia, y, en especial, con el sonido del Shofar, sobre el cual el Rambam escribe que su función es despertar, despertar a los que duermen, y al despertar podemos ver con gran claridad, con los ojos bien abiertos, los caminos de Hakadosh Baruj Hu y su forma de conducirse…

Y así pasamos del temor a la salvación, llegó el día de Iom Kipur, donde Hakadosh Baruj Hu nos “salva”, nos perdona todos nuestros pecados. Y sabemos, dice el rab hagaon Iaacov Noiman ztz”l, que los pecados atontan el alma, la cabeza y el corazón, y qué difícil nos resulta salir del pozo confuso y lleno de barro en el que nos encontramos, por eso Hashem Itbaraj nos dio Iom Hakipurim, que purifica, limpia y le saca brillo al alma con su inmenso favor, de esta forma Hashem nos perdona nuestros pecados, y nosotros logramos elevarnos y conseguir alcanzar una categoría espiritual más alta que la que habíamos alcanzado en Rosh Hashana.

Y el Creador sigue haciendo favores, y nos abre otra puerta para seguir subiendo más y más, con la posibilidad de alcanzar alturas impensadas y para que podamos disfrutar de la categoría alcanzada hasta el momento. Pero para entregarnos esta posibilidad nos pone una condición: debemos ocultarnos dentro de la Suca, esto es Jag Hasucot, donde la condición implica escondernos de ietzer hara y del mundo material, las cosas que atacan continuamente nuestro crecimiento espiritual, ocultarnos y escondernos para quedar a solas con el Bore Olam, ya que sin esta condición estamos propensos a perder, lo alenu, en un abrir y cerrar de ojos, todo lo alcanzado hasta ahora.

El Maran hagaon rabi Itzjak Blazer ztz”l acostumbraba decir que todo lo que alcanza una persona en Rosh Hashana con los rezos y el apegamiento al Creador puede perderse inmediatamente después de los rezos, con el condimento que le ponemos a la comida, o sea, con los deseos que nos empujan a ir detrás de los placeres (¿?) de este mundo, que son el peligro más fuerte que existe para la persona que busca ascender espiritualmente. El correr detrás de una sola cosa equivocada puede derrumbar montañas de espiritualidad alcanzadas.

Mi maestro, el Mashguiaj de la Ieshivat Lomza, rabi Moshe Rozenstein ztz”l decía sobre esto: todos conocen a un animal del desierto que se llama “bardelas” (buscamos y preguntamos, nos dijeron que bardelas era un animal parecido a un castor o una comadreja. Actualmente parece que el nombre lo adquirió una especie de tigre con el cuerpo muy alargado y la cabeza muy pequeña). Este animal tiene un maravilloso canto que atrae a la persona que lo escucha.

Cuando esta persona se acerca para escuchar la hermosa voz, el animal hace que el hombre entre a su cueva y una vez que el hombre entró, le quita toda la masa cerebral y deja al hombre muerto como si fuera una cáscara sin fruto dentro. Por eso, los hombres que acostumbraban a viajar por el desierto y conocían los poderes de este animal, también conocían el secreto para salvarse de él. Sabían que cuando el animal veía sangre, de inmediato abandonaba su presa, entonces, estos hombres se provocaban una herida pequeña para tener sangre a la vista de forma que si aparecía un bardelas y veía la sangre no tenían de qué preocuparse ya que se escapaba de ellos…

Sepamos que lo mismo ocurre con este mundo, igual que el bardelas, el mundo nos canta canciones atrayentes, que llaman a nuestros corazones con gran poder de convencimiento, y cuando el hombre corre detrás de estas tonadas, corre, corre hasta quedar envuelto y atrapado por este mundo, y desde allí es muy difícil escapar, porque el Olam Haze le saca el alma al hombre y deja su cuerpo vacío, queda sólo lo material sin espiritualidad. ¿Qué nos hace falta para combatir este ataque? El consejo que nos da David Hamelej, envolvernos en la Suca, envolvernos y escondernos lo más posible, alejándonos de los asuntos del Olam Haze!

Y así explicaba mi Rosh Ieshive ztz”l las palabras de Jazal que dicen que cuando el bebé está en la panza de su madre viene un ángel y le enseña toda la Tora. Y cuando sale viene otro ángel que le pega en la boca y le hace olvidar todo lo que estudió. Este último ángel, el que golpea, decía rabi Moshe, es la impureza de este mundo, toda esa materialidad que lleva consigo oscurece toda nuestra espiritualidad.

De acuerdo a estas palabras vemos que cuando estamos entre las paredes del Beit Hamidrash, cuando estamos estudiando Tora y buscamos elevarnos, corremos el peligro que al salir del Beit Hamidrash perdamos toda nuestra elevación, por eso debemos estar preparados y al salir, cubrirnos y envolvernos para protegernos de la lluvia del Olam Haze.

Aprendamos de la Suca, salimos de nuestras amplias y cómodas casas, para alojarnos en un pequeño ambiente, con un techo que nos deja ver las estrellas, pensando que puede caernos sobre la cabeza quién sabe qué. Pero ahora, estamos cubiertos, protegidos contra el ataque del mundo material, en nuestro refugio, donde gracias a la Santidad de la Suca y al estudio que podamos hacer dentro de ella, estamos más cerca de nuestro Bore Olam, que quiere sólo nuestro bien.

 

Darje Musar.

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ALABEMOS AL BORE OLAM 

Dice la Guemara sobre el “Hodu LaHashem Ki Tov” del Halel, en el tratado de Pesajim, que la intención de estas oraciones y el alabar al Creador se debe a que Hakadosh Baruj Hu se cobra nuestras deudas con algún reemplazante, y siempre para nuestro bien.

Por ejemplo, cuando Hashem debería tomar nuestra vida, a un rico le saca su toro, a un pobre le quita algún objeto valioso para él, a un huérfano le saca de los huevos que acostumbraban vender y a una viuda le quitaba una de sus gallinas.

O sea, hay veces, que lo alenu, hacemos cosas graves y hay que pagar, pero el Bore Olam, con su bondad, en lugar de quitarnos la vida, nos puede quitar alguna de nuestras posesiones que son sólo satisfacciones pasajeras en este mundo.

Es conocido lo que ocurrió con rabi Iehoshua ben Levi y Eliahu Hanavi cuando bajaron al mundo a visitar a una pareja de ancianos muy pobres…

En la época de Shlomo Hamelej, había un hombre que le insistía al rey Shlomo para que le enseñe el lenguaje de las aves. Tanto insistió hasta que por cansansio, el rey le enseñó. Tan contento estaba este iehudi con su gran adquisición de conocimiento!!!

Ese día escuchó que las gallinas hablaban sobre un robo que ocurriría en la casa de su patrón. Contrató personal de seguridad y atraparon a los ladrones.

Pasaron unos meses y otra vez escuchó que las gallinas comentaban que durante la noche se produciría un incendio en la casa del patrón. El iehudi permaneció despierto toda la noche y en el momento en que se desencadenó el incendio lo apagó de inmediato. Pensó, en su interior, que no había nadie tan dichoso como él…

Unos meses más, y escuchó a las gallinas que decían que esa noche el patrón dejaría este mundo. ¿Qué hacer ahora?, se preguntaba.

Corrió a preguntarle a Shlomo Hamelej para saber qué hacer.

Shlomo Hamelej con su sabiduría le preguntó: ¿quién te pidió saber el lenguaje de las aves? Si hubieras permitido que le robaran a tu patrón o que su casa se hubiera quemado ahora nadie estaría reclamando por su vida. Porque no le permitiste al Bore Olam cobrarse la deuda con un reemplazante ahora el deudor tiene que presentarse y pagar…

El problema es que quisiste ser demasiado inteligente…

 

Rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita. Esh Dat.

 

 

 

Leiluy Nishmat Alberto Abraham ben Amalia ז"ל

 




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