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Shabat Shalom


No. 281-Lej Leja-3
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס"ד

 

 

EL VALOR SIN VALOR

 

 

Apenas tres semanas pasaron desde Simjat Tora, donde, bailando con el Sefer Tora, cantábamos (en Hebreo) “es mejor para mí la Tora en mi boca, que todos los miles en oro y plata”. Esta canción también solemos cantarla cuando festejamos al finalizar el estudio de un tratado del Talmud. A veces, nos parece que la canción se escucha desde lejos, pero otras veces, su contenido nos acompaña por un largo tiempo. La pregunta es: ¿esa voz llega hasta nuestro corazón?, ¿creemos en verdad que el oro y la plata no valen nada comparados con el valor incalculable de la Tora? Y aunque afirmemos que creemos firmemente en esta aseveración, esto es solamente en teoría, podemos asegurar que si se nos presenta la elección siempre sabremos que la Tora está primero, pero todavía es imposible pensar qué puede ocurrir en un momento de “presión”, cuando la situación sea real, cuando tengamos delante la necesidad de elegir, ¿qué haremos?... Primero, pidamos a Hakadosh Baruj Hu que no nos ponga a prueba...

Lo más peligroso es elegir en un momento que está en juego la riqueza y los honores, en la elección entre el valor espiritual y el valor material, ¿podremos seguir cantando que preferimos la Tora antes que todo el oro del mundo?, aunque la prueba siempre será con mucho menos que eso…

En la perashat Lej Leja, dice el rab hagaon Iaacov Noiman ztz”l, en su libro sobre la Tora Darje Musar, estudiamos sobre dos personas que estuvieron frente a una prueba muy difícil. Tenían que elegir, o enriquecerse a cuenta de una pérdida espiritual, o resignar a la riqueza y ganar en espiritualidad. Como veremos, cada uno de ellos eligió un camino distinto, y las consecuencias no tardaron en llegar.

Desde luego que hablamos de Abraham y Lot, que tuvieron la misma prueba, en dos situaciones diferentes. Veamos primero la prueba que tuvo Lot. Abraham y Lot llegan a un punto en el que Abraham le dice a su sobrino: debemos separarnos. En ese momento, Lot levanta la vista y ve las praderas del Iarden, muy verdes y bien regadas por las aguas…, y Lot elige las praderas del Iarden, y viaja hacia allá y se separan. Su primer gran problema es el separarse de su tío, Abraham, la fuente de su espiritualidad, de quien él aprendió todo. Puede ser que la necesidad de la separación haya surgido de Abraham, pero no escuchamos que en ningún momento Lot se haya opuesto a esa separación.

¿Cuál fue, sin embargo, la respuesta de Lot a la propuesta de Abraham, que debían separarse? Lot ve las praderas del Iarden, una zona floreciente en riquezas, Sedom, un lugar donde tendrá asegurada su situación económica. Esta es la prueba y aquí cayó Lot. Se va a vivir entre la gente de Sedom, que son “muy malvados y pecadores para Hashem”. Jazal dicen sobre Lot palabras terminantes: se fue del mejor lugar del mundo, y se alejó, él mismo, sin que nadie lo obligue, como diciendo no puedo estar ni con Abraham ni con Hashem!!!

Pregunta el Saba Mikelem: ¿cómo pusieron Jazal palabras tan fuertes en la boca de Lot?, ¿acaso hay algo en los versículos que me indiquen que Lot pudo decir semejante cosa? El Saba contesta que las palabras vienen por sí solas: si Lot está dispuesto a resignar vivir cerca de un hombre santo como Abraham por el simple deseo de riquezas, es porque se convirtió en un renegado de Hakadosh Baruj Hu! La desconexión entre Lot y Abraham es el gran testigo que me afirma que a Lot ya no le interesan ni Abraham ni Hashem

Y continuando, veremos cuantos cambios sucedieron en la vida de Lot y su familia a partir de la decisión de Lot. Lot tuvo el gran mérito de vivir junto al hombre más grande de la generación, que le daba una garantía de vida plena, con una elevación espiritual permanente. Con Abraham a su lado, recibía las bases de la fe, y aprendía lo que significaba hacer favores a las personas, como atender a los pasajeros que se convertían en invitados de honor. Y en cualquier situación, tenía la posibilidad de aconsejarse con su tío, que le enseñaba siempre los caminos de la vida. Esto también le aseguraba la espiritualidad futura de sus hijos, estando todos a la sombra de semejante árbol. Y cuando se le presenta la primera posibilidad de enriquecerse en las praderas del Iarden, él mismo se escapa para vivir allí. Aunque estando al lado de Abraham también sería un hombre rico.

Y aunque sabe que la gente de Sedom es gente malvada y pecadora, eso no le importa, no le importa quién será su vecino ni quién jugará con sus hijos. Está pensando en los miles y miles en oro y plata que podrá conseguir allí, que son mucho más importantes que la Tora en su boca…

Estudiamos en la Mishna del tratado de Avot: dijo rabi Iosi ben Kisma, una vez que estaba viajando por el camino, me encontré con un hombre (el rab Jaim Mivoloshin ztz”l decía que ese hombre era Eliahu Hanavi, que se le presentó para ponerlo a prueba), que me saludó diciéndome Shalom y yo contesté su agradable saludo. El me preguntó: Rabi, ¿de dónde vienes?

-Vengo de una gran ciudad de sabios y eruditos en Tora, le contesté.

-Rabi, agregó, ¿te gustaría venir a vivir con nosotros, en nuestra ciudad? Si tu respuesta es afirmativa, yo te daré millones de monedas (dinares) de oro, piedras preciosas y diamantes.

-Aunque me des todo el oro y plata, piedras preciosas y diamantes del mundo, solamente podría vivir en un lugar de Tora. Ya que así escribió David Hamelej, en el Sefer Tehilim: es mejor la Tora en mi boca que todos los miles en oro y plata. Y no sólo eso, sino que en el momento en que la persona se separa de este mundo no la acompañan ni el oro, ni la plata, ni piedras preciosas ni diamantes, sino únicamente la Tora que estudió y sus buenas acciones (Avot, cap. 6).

Y esta fue la base del error de Lot. Está prohibido para Lot hacer cálculos y proyectos en base a los miles y millones que lo esperaban en Sedom, tenía que haber afirmado y gritado: no puedo vivir sino en un lugar con Tora!. Cuando Abraham mencionó la necesidad de la separación, Lot tenía que haber tratado de convencer a su tío de no hacerlo, buscando caminos alternativos para solucionar el problema que tenían entre ellos, sus pastores y sus rebaños. Debería haber buscado, a cualquier precio, evitar la separación. Y si finalmente resultó que la separación sería inevitable, Lot debía haber pensado en el futuro espiritual renunciando al deseo de enriquecerse, y no establecerse en Sedom.

Y como ya dijimos, las consecuencias no tardaron en hacerse ver. Se desencadena una terrible guerra entre cuatro reyes contra otros cinco, y la ciudad de Sedom resulta tomada por uno de los bandos. Los proyectos de enriquecimiento de Lot no se concretan, ya que lo capturan y lo ponen en prisión. Entonces, el establecerse en Sedom, no solamente que no le proporcionó las ganancias y riquezas esperadas, sino que le provocó la pérdida de todo lo que ya había conseguido adquirir con anterioridad!!!

¿Y quién corre a sacarlo de la prisión? Su tío, Abraham, del cual Lot había dicho que no existía para él la posibilidad de convivir con su tío. Sepamos, muchos pensamientos, cantidades de cálculos y proyectos tenemos en el corazón, pero solamente la palabra de Hakadosh Baruj Hu es la que gobierna y decide...

Podemos aprender algo muy importante, y lo debemos saber y recordar, nuestra vida tiene la obligación de estar dirigida y enseñada según el criterio de la Tora. Por eso, también cuando parece que elegir una vida de riqueza es más simple y placentero, hay que entender que la Tora y los preceptos valen mucho más, que están en una escala separada y mucho más elevada. Y cada vez que se presente el choque entre la riqueza y la vida de Tora, estamos obligados a empujar a la Tora hacia adelante y resignar (con decisión firme) a las riquezas. Entonces, cuando se presente la pregunta, cuando debamos saber dónde vivir, o con Tora, o con riquezas, debemos conducirnos como rabi Iosi ben Kisma.

Y podemos afirmar que Abraham Avinu tuvo una prueba parecida. Cuando termina la guerra, el rey de sedom le dice a Abraham: Dame a mí las almas, que la gente se quede conmigo, y vos llevate todos los bienes. El rey le ofrece a Abraham Avinu que se lleve todos los bienes de los pueblos que han sido sometidos, cuando en verdad, por cuanto que él ganó la guerra, no hace falta que nadie se lo ofrezca, ya son de su propiedad. Pero Abraham ve que la gente se puede confundir, casi una profanación del Nombre de Hashem, pensar que el rey de Sedom enriquece a Abraham y no Hakadosh Baruj Hu, como es en realidad.

Por eso, si vemos algo que quiere torcer la línea de pensamiento de la Tora, no importa cuánto haya de por medio, primero está la Tora! Y sepamos que con esta forma de actuar, nunca vamos a perder, el pago por mantenernos firme ante una prueba semejente es enorme, mucha bendición y riqueza en este mundo y el premio mayor para el Olam Haba.

 

Lekaj Tov.

 

 

Leiluy Nishmat  Alberto Abraham ben Amalia  ז"ל

 




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