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Shabat Shalom


shabat hagadol-18
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס"ד

CONTANDO  OVEJITAS 

El Maguid Midubna hace una descripción maravillosa de los sacrificios que se ofrecían en el Mishkan (en el desierto), y después, en el Beit Hamikdash.

La perasha Vaikra comienza a hablar sobre el sacrificio en el que traían un toro. Termina diciendo que el Cohen lo quema (hiktir) sobre el altar (cap.1 vers.9)

Inmediatamente, la Tora prosigue con el sacrificio en el que se ofrendaban ovejas. Al igual que con el ganado vacuno, debía ser un animal macho y sin defectos. Finaliza con el acercamiento (hikriv) del animal y luego con el quemado (hiktir) en manos del Cohen (cap.1 vers.13).

Vemos una pequeña diferencia entre el sacrificio del ganado vacuno y el ovino, uno solamente se quema, el otro se acerca y se quema…

Dice el Maguid Midubna: lo comparamos con un hombre rico que negociaba con piedras preciosas. Tenía varios representantes en distintos países que se ocupaban de las ventas de sus piedras. En un descuido de los representantes de un país, robaron todas las piedras y la pérdida se calculó en varios millones de dólares.

Los empleados se presentaron llorando delante del poderoso hombre. Este les dijo que la responsabilidad era de ellos y debían pagar el daño.

No cabía duda que era imposible que los empleados pudieran llegar a pagar semejante monto. Por eso le pidieron al dueño pagar una pequeña parte, a modo de castigo o multa por la imprudencia. Ofrecieron pagarle diez mil dólares cada uno.

El hombre aceptó…

De todas formas, tampoco podían pagar ese importe de una vez, por lo que acordaron que, continuando con sus trabajos, le pagarían cada mes la suma de quinientos dólares, hasta alcanzar los diez mil.

Un día, se presenta delante del dueño, uno de los empleados con una gran sonrisa. Y le dice: este mes le voy a dar seiscientos dólares, porque los negocios anduvieron mejor que de costumbre…

Detrás de él, entra otro de los empleados, con una terrible amargura en su rostro, pidiendo disculpas porque sólo alcanzó a reunir cuatrocientos dólares, debido a que tuvo varias dificultades.

La familia del hombre rico, se percató que este segundo empleado fue mejor recibido por el dueño de casa, aunque trajo menos dinero, que el primero, que trajo una cantidad mayor. Y le preguntaron la causa de esta diferencia, a lo que contestó:

El daño que me provocaron, por no cuidar como corresponde las piedras, nunca podrán devolverlo. Pero lo que yo pretendo, es que ellos comprendan la gran responsabilidad que les di, ¿y cómo pueden llegar a entender eso?, solamente con la dificultad que representa el pago de las cuotas, cuando realmente les cueste pagarlas, sabrán que han obrado en forma irresponsable.

Por eso, cuando entiendan, sabrán que deben ser más responsables, así, podré enviarlos nuevamente para que vuelvan a representarme, y yo estaré seguro que no volverán a descuidarse, después de haber aprendido la lección.

El empleado que me trajo los cuatrocientos dólares, vino amargado, se nota que sufre para alcanzar a pagar las cuotas, por eso, puedo mandarlo tranquilamente a que ocupe un cargo que exija responsabilidad. En cambio, el que me trajo seiscientos dólares, llega sonriendo, pensando que me va a convertir en un hombre rico. Como si no supiera que sus seiscientos dólares no cubren ni siquiera la mínima parte del daño que provocaron. Y estoy seguro, que si le doy un cargo que requiera responsabilidad, seguirá de la misma forma, y con otro descuido semejante, podría causarme un daño mayor…

Sigue diciendo el Maguid Midubna, veamos el caso de un hombre que peca, ¿acaso el pecado se puede perdonar? La respuesta es no! Pero Hashem le dice al pecador: traeme un “Korban”, un sacrificio

Ahora, el pecador debe apoyarse sobre su Korban y luego confesarse. Sabe que lo que le harán a su Korban, merecería que se lo hagan a él. De la misma forma que le cortan el cuello al animal, a él deberían cortarle el cuello. Así como juntamos la sangre del animal, habría que juntar la sangre del pecador. Después se debe rociar el altar con la sangre del animal, pero él sabe que su sangre debería esparcirse por el altar… Por último, se quemaba la carne del animal, y ya sabemos qué carne se tendría que quemar…

Este hombre, sabiendo de la que se salvó, empieza a sentirse mal, por un lado puede ser que se sienta bien, ya que finalmente se salvó de ese terrible castigo, pero, en verdad, él merecía ese castigo y se lo están mostrando, esto, a la fuerza, despierta el arrepentimiento, y ahora existe la esperanza de que este hombre no vuelva a pecar, que se comporte con responsabilidad, como lo desea Hakadosh Baruj Hu.

Y el Korban cumple con su finalidad cuando el hombre siente la culpa, cuando se avergüenza, ¿pero qué pasa, en general, si este hombre trae un Korban de ganado vacuno? Este Korban le trae un sentimiento no deseado: se “agranda”, aparece el orgullo, y dice: con la carne que traje los Cohanim podrán comer una semana entera! Hasta puede llegar a pensar que el pecado fue productivo!!! Puede pensar que Hakadosh Baruj Hu está de acuerdo con su pecado porque gracias a él tiene mucha comida para los Cohanim…

Y esto, desde luego, no es lo que Hashem nos pide. La palabra Korban, קרבן, viene de la palabra קירבה, acercarse, acercarse a Hashem, y con el Korban de ganado vacuno no está escrito que lo acercarán, porque mientras la persona está parada “gorda” de orgullo, solamente puede estar escrito que los Cohanim lo quemarán…

Pero cuando el sacrificio se hace con ganado ovino, el hombre que está parado al lado de su ovejita siente vergüenza al ver muy cerca el Korban, un toro, que trajo su compañero que tiene más dinero. Este es el Korban, la ovejita, que quiere Hashem, y por eso aquí está escrito, y lo acercarán los Cohanim y lo quemarán en el altar…

Dos hermanos, alumnos del “Hajoze Milublin” se convirtieron, con el paso del tiempo, en Admurim, y tuvieron seguidores, como todo Admur.

Uno de ellos, tenía una multitud de gente que lo seguía a todas partes, en cambio, a su hermano, lo acompañaba muy poca gente…

Un día se encontraron, y uno le dijo al otro: ¡Esto es realmente increíble! Los dos estudiamos juntos, en el mismo grupo que dirigía el Hajoze Milublin, nuestro nivel de estudio fue similar, por no decir idéntico.

Cuando llegó el turno de estudiar para dirigir una comunidad, también estudiamos juntos, entonces, ¿por qué la gente no viene conmigo, y vos tenés tantos seguidores?

El hermano respondió: ¡Para mí también resulta sorprendente! ¿Por qué la gente me sigue solamente a mí, y tan poca gente te reconoce como su conductor?

Pero, después pude darme cuenta de la diferencia, puede ser que yo estoy sorprendido del “por qué vienen…”, cuando la sorpresa tuya es “por qué no vienen…”, por eso vienen hacia mí…

Esh Dat 5759.

 

Leiluy Nishmat  

Alberto Abraham ben Amalia  ז"ל




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