Judaismohoy
Buscador . . . . . . . . . . . .
 






Shabat Shalom


No. 305-Shmini-3
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס”ד

EL CUMPLEAÑOS DEL JAFETZ JAIM

“Y vendrá con lo que tiene en la casa...” (Vaikra 14,35) 

¿Qué significa que lo que tiene en la casa es “de él”? El versículo quiere enfatizar sobre algo que es exclusivo de la persona, que la persona lo hizo propio, y que no quiere prestar, argumentando no tenerlo…

Hakadosh Baruj Hu se encarga de hacer público lo que la persona intenta esconder, cuando tiene que vaciar su casa, en especial haciendo ver las cosas que no quiere prestar.

Y Rashi explica que este hombre vive así con la mirada puesta en los demás, pero, no para ofrecer ayuda, sino pensando que todos quieren sacar provecho de sus cosas, por eso no quiere dar…

El Pirke Avot nos relata (cap.2,8) sobre rabi Iojanan ben Zakai, que estudió Tora de Hilel y Shamai, y decía: si estudiaste mucha Tora, no creas que sos algo especial (el hebreo usa las palabras “tajazik tova”), ya que fuiste creado para eso, para estudiar Tora.

La palabra tajazik significa también retener, entonces explican Jazal: si tu estudio de Tora lo retenés, lo guardás en tu interior, sin intentar transmitirlo a los demás, entonces, esa Tora y esa Irat Shamaim, ¿para qué existen?

Para redondear el concepto agregamos lo que está escrito en el tratado de Nida (hoja 30b). Sabemos que cuando un bebé está en la panza de la mamá un ángel le enseña toda la Tora, y cuando este bebé nace y sale para vivir en este mundo, viene el ángel y, con un golpe en la boca le hace olvidar todo lo que estudió.

Si nuestra finalidad en el mundo sería únicamente el ser una persona estudiosa y preocuparnos exclusivamente por nosotros, hemos cumplido el objetivo antes de nacer siendo un gran estudioso en la panza de nuestras madres. Por eso, estamos obligados a decir que el hombre nace para transmitir y enseñar la Tora a los demás, para sacar afuera esa posesión espiritual y poder dar parte de su mérito a otras personas. Como con cualquier otro bien, una persona que “piensa” sabe que si Hashem le dio una gran posesión, tiene ahora que comportarse como un buen tesorero para administrar en la debida forma esta posesión, que, en realidad, es suya por un tiempo limitado…

El problema se presenta cuando suponemos que el bien es de nuestra propiedad, que es algo que tengo en mi casa, que yo traje a mi casa para mi uso particular, mío y solamente mío, que ni siquiera quiero prestar y por eso cuando alguien me pregunta contesto que yo no tengo lo que la gente está buscando… Por eso tiene que presentarse el Bore Olam y hacer que vacíe mi casa para que todos vean que sí tengo lo que están buscando, simplemente que no sólo que no quiero darlo, tampoco prestarlo. Tanto pensamos que todo lo que tenemos alrededor nos pertenece, hasta que no logramos darnos cuenta de cuánta gente podría resultar beneficiada con lo que tenemos, y casi sin esfuerzo. Esto es el producto del “mal ojo”, de la envidia que no nos permite ni siquiera hacer un negocio con nuestro hermano, por miedo a que alguien pretenda tomarnos ventaja. Y la consecuencia será que aparecerá la mancha en la casa…

Y a pesar de la envidia que tiene la persona, ésta quiere cumplir todos los preceptos, en especial el que nos ordena: te cuidarás de la mancha de la lepra, y la persona se presenta frente al Cohen, consciente de que puede perder toda su propiedad, sabiendo que pasará vergüenza frente a todos sus vecinos, ya que todos estarán parados alrededor de su casa, y verán con claridad que su casa está repleta y no prestó… y a pesar de que vemos aquí la “mano” de Hashem, sigue igual, sin cambiar…

Y existen otros casos, en los que no aparece la mancha de la lepra, pero, aparecen otros factores que provocarán que todo lo que tiene en su casa, oculto, quede a la vista de los demás.

Lo mismo ocurre cuando Hakadosh Baruj Hu nos regala la sabiduría y la inteligencia para poder estudiar Tora y la guardamos dentro, sin la intención de transmitirla. Debemos saber que somos solamente un tesorero que administra las posesiones del Bore Olam, y nuestra obligación es hacer nuestro trabajo con honestidad, repartiendo la bendición de Hashem como corresponde.

Ya lo dijo una vez rabi Israel Salanter, cuando escuchó que había un hombre al que consideraban un gran “jasid”, un hombre muy piadoso, al que llamaban rabi Leib Mikelem. Si rabi Leib está dispuesto a convencer a un comerciante en el medio del día para que deje su negocio por una hora y vaya a estudiar al Beit Hamidrash, quedando él ocupando su lugar, entonces podrá ser llamado jasid …

Esto significa repartir también nuestra parte en el Mundo Venidero.

Y vemos que esta obligación de enseñar a los demás, no recae solamente sobre las personas sabias. Todos estamos obligados, todos tenemos algo que enseñar, y ya nos lo demostraron Jazal, en el Midrash Raba, con un relato muy conocido:

Un vendedor ambulante recorría las ciudades cercanas a Tzipori y gritaba a toda voz vendiendo su mercancía: vengan y compren la fórmula para la vida! Rabi Ianai estaba en el altillo de su casa enseñando Tora a un grupo de alumnos cuando escucha que alguien, en la calle, está ofreciendo una medicina para vivir mejor. Rabi Ianai se asoma a la ventana y le pide al vendedor que le traiga una porción para él, pero el vendedor se niega, diciéndole que él, rabi Ianai, no lo necesita.

No queda conforme rabi Ianai, sale a la calle y obliga al vendedor a que le dé de su mercancía. El hombre saca de su bolsillo el Sefer Tehilim y le muestra el versículo que dice quién es el hombre que quiere la vida, y sigue diciendo, que aleje su lengua del mal… que se aparte del mal y haga el bien… Dijo rabi Ianai, toda mi vida leí este versículo y no pude entender algo tan simple, hasta que llegó este vendedor ambulante y me lo reveló!

¿Cuál fue la novedad que descubrió rabi Ianai?

Rabi Ianai suponía que la única forma de transmitir la Tora era de la forma que él mismo lo hacía, un rab sentado en un amplio salón rodeado de sus alumnos. Pero ahora tuvo una nueva visión, todo el mundo corre al encuentro de este vendedor, y, desprendiendo sus ropas le piden a gritos: pasame un poco de tu aceite mágico por mi cuerpo!!! El mundo entero está a su alrededor, mucha gente que nunca fue al Beit Hamidrash, y él, el vendedor, puede darle su enseñanza…

Nunca entendí algo tan sencillo, decía rabi Ianai, algo que David Hamelej siempre proclamó, ¿quién quiere la vida?... El rey David no comienza pidiendo alejar nuestra lengua del mal, sino que comienza con la misma fórmula del vendedor, que todos vengan a escuchar, de lo que vemos, que a veces hay que hacer un poco de trampa, atraer a la gente y después las palabras entrarán al corazón.

El Jafetz Jaim ztz”l, que escribió su famoso libro que nos muestra lo grande que será el premio para quien cuide su forma de hablar y lo terrible que puede llegar a ser el castigo, lo alenu, para quien no se cuide, cuando alcanzó la edad de ochenta años, reunió a todos sus hijos, familia, alumnos y conocidos y les dijo:

Hoy llegué a la edad de ochenta años, y seguramente todos ustedes estarán extrañados, ¿acaso ahora yo quiero hacer lo mismo que hacen los otros pueblos y festejar mi cumpleaños, y para eso los invité?

Todos saben que cuando publiqué mi libro sobre el Lashon Hara, era muy joven, aunque con todas mis fuerzas siempre intenté cuidar y hacer cumplir lo que escribí en él. Durante años tuve miedo, que si Hashem hubiera querido que yo muera siendo joven, la gente comenzaría a decir muchas cosas. Entre ellas que si el vendedor ambulante decía que el que quiere la vida (y alargarla) debía cuidar su boca, estaba a la vista que el Jafetz Jaim solamente escribió sobre cuidar la boca y no lo cumplió...

Otra cosa que la gente diría es que las palabras de David Hamelej no eran correctas, jas veshalom, y todo sería por mi culpa. Ahora que llegué a los ochenta años puedo estar contento por no haber profanado el Nombre de Hashem, todo lo contrario, la fórmula que ofrece el vendedor es verdadera...

El Jafetz Jaim vivió cerca de cien años y toda su vida la dedicó a trasmitir Tora, para la gente estudiosa y para la no tanto, para todos y para todas las ocasiones, y hasta un Gadol Hador puede estudiar de su Mishna Berura...

Dibre Hagada. Rab hagaon Iosef Shalom Elioshiv Shlita.

Leiluy Nishmat

Alberto Abraham ben Amalia ז”ל




Tus comentarios:
Nombre
Apellido
EMAIL Dirección obligatorio
Mostrar mi email?
Si   No
Resumen (en una línea):
Comentarios obligatorio

Campo validacion 5+2=:
 
 suscripción
 direccion email:
  Clik

Semana a semana
Perlas
Visiones
Brainstorming
Temario semanal
En profundidad
Actualidad
Selecciones
Haftara semanal

 

Judaismo para Hoy en español
Copyright © 1995-2021 Todos los derechos están reservados a judaismohoy.com
Queda prohibida la reproducción de todo el material escrito y dibujos usados en este sito sin la autorización de judaismohoy.com
Por favor no leer el contenido de este sitio en Shabat y en las Fiestas judías



[ CONTACTENOS ]

[Vida Judía]    [Nuestras Fuentes]    [Cocina Judía]    [Entendiendo el Judaísmo]   
[Cocina Judía]    [Festividades]    [Para Reflexionar]    [Januca]   
[Para Reflexionar]