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Shabat Shalom


No. 321-Vaetjanan-3
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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בס"ד

Y LAS ESTUDIARAS CON TUS HIJOS

“... y hablarás en ellas, en tu casa, en el camino,

al acostarte y al levantarte”

(Devarim 6,7)

Estudiaron los jajamim: “y las estudiarás”, que las palabras de Tora estén afiladas en tu boca, que si una persona te pregunta sobre alguna cosa, no tengas que tartamudear (al no saber que contestar), es necesario contestarle de inmediato. (tratado de Kidushin 30).

Después de los días de los Emoraim, fue la época de los Gueonim. Ellos sabían a la perfección todo el Talmud, el Babli, el Ierushalmi, Sifre, Sifri y la Tosefta. Ellos le entregaron al mundo, todas sus apreciaciones, sus preguntas y respuestas sobre todos los temas, dado que el estudio del Talmud llega hasta profundidades desconocidas... Pero, no era para todos, ya que además de estar escrito en lengua aramea, mezclada con varias otras lenguas, un lenguaje conocido por todos en Babel y también en otros lugares cercanos, siempre hablando en los tiempos del Talmud.

En otras tierras y, más tarde, en los tiempos de los Gueonim, también la gente de Babel ya dejó de conocer el idioma del Talmud y para poder estudiar Guemara, primero debían estudiar el lenguaje, todo esto generaba muchas dudas, y contínuamente se escuchaban preguntas y más preguntas, en cada ciudad y ciudad los jajamim aclaraban conceptos. Las preguntas iban todas dirigidas a los Gueonim, que eran los únicos capaces de explicar a la gente los temas tan difíciles que trataba el Talmud, contestando siempre de acuerdo a la capacidad de entendimiento de la población...

Y la gente que preguntó, reunió las respuestas y con ellas escribieron libros para que todos puedan entender de allí en adelante. Y asi, en cada generación, sus Gueonim hicieron más libros para que todos puedan entender el Talmud, entre ellos encontramos algunos que explicaron las leyes, otros se dedicaron a desarrollar capítulos del Talmud que resultaban muy difíciles de comprender en esos tiempos. También encontramos algunos que explicaron tratados enteros. Más adelante, aparecieron libros con leyes sobre lo prohibido y lo permitido, obligaciones y excepciones, todos temas que la gente precisaba saber con “urgencia”, pero que le costaba entender al estudiarlo directamente de la fuente, del Talmud. Y por supuesto, resultaba muy práctico para los que estaban un poco más alejados del estudio, y no podían entrar en las profundidades del Talmud.

Estas son las palabras del Rambam, en la introducción de su monumental obra, el Mishne Tora:

Y este es un trabajo sagrado (editar libros de esclarecimiento), en el que se esforzaron todos los sabios del pueblo de Israel en todas las épocas, desde el día en que se compiló la Guemara hasta nuestros días, mil ciento ocho años después de la destrucción del Beit Hamikdash, o sea, el año cuatro mil novecientos treinta y siete desde la Creación del Mundo...

Y en esos días hubo muchos sufrimientos para nuestro pueblo, que provocaron que la sabiduría se desvanezca, por eso, lo que escribieron los sabios, los Gueonim, y que en su momento eran cosas “sabidas”, comenzaron a resultar difíciles, hasta llegar a ser inentendibles. Y no hablemos de la propia Guemara, tanto Babli como Ierushalmi, Sifre, Sifri y Tosefta, que requieren un amplio entendimiento y un largo tiempo de concentración, llegó a ser imposible alcanzarla, y menos entender cuando algo debía estar prohibido o permitido...

Y por todo esto, yo, Moshe Ben Maimon, con la ayuda de Hakadosh Baruj Hu, viendo la urgente necesidad, intenté reunir toda la sabiduría de los libros que ya fueron escritos sobre lo que está prohibido y permitido, sobre lo impuro y lo puro, junto con todos los estatutos que hay en la Tora.

Todo utilizando un lenguaje comprensible para todos, intentando no alargar demasiado, usando las palabras necesarias, concreto y a la vez claro, hasta que toda la Guemara quede perfectamente ordenada, sin dejar temas sin aclarar.

Y nunca diciendo que algo podría ser así o así, sino palabras precisas, cercanas y correctas, de acuerdo a lo que establecieron los Gueonim en los libros que me preceden, desde los tiempos de Rabenu Hakadosh hasta hoy, y de forma que todas las leyes que conocemos, tanto las que tienen pocos estatutos como las que llegan a una conclusión después de grandes discusiones, la ley de cada precepto y precepto respetando lo que ya establecieron nuestros jajamim y nuestros profetas...

La finalidad principal: para que ninguna persona necesite buscar nada en otro libro sobre las leyes que fueron dictadas para el pueblo de Israel, sino que se considere esta obra como la compilación de todos los estatutos que encontramos en la Tora “hablada” (el Talmud), junto con todo lo establecido por nuestros jajamim, y todas las costumbres y los decretos que más tarde se convirtieron en ley...

El libro contiene todo lo que se estableció desde los tiempos de Moshe Rabenu hasta la recopilación de la Guemara, así también como todas las explicaciones de los Gueonim y todas las decisiones que encontramos en los libros que se escribieron después de la Guemara.

Por eso, le di el nombre de “Mishne Tora”, porque así debe ser el orden de estudio, primero estudiar la Tora “escrita”, y después ya se puede ingresar a este libro, con lo que sabrán también toda la Tora “hablada”, y no tendrán necesidad de recurrir a otros libros. Hasta aquí las palabras del Rambam.

Después del Rambam, rebenu Moshe Mikotz escribió otro libro, tomando lo que escribió el Rambam e incorporando distintas opiniones de los grandes jajamim posteriores al Rambam. Y hubo más y más jajamim, y más y más libros, el Rokeaj, rabi Eliezer Mimitz, el Abi Ezri, el Or Zarua...

Y todos tuvieron la misma intención, cada uno de ellos escribió su libro de acuerdo a lo que vio como la necesidad de la generación, ya que vieron como con cada generación los conocimientos fueron disminuyendo, junto con la capacidad para profundizar en la Guemara, y no había hombre que pudiera saber sino con los libros que iban surgiendo.

Y llegó rabenu Shlomo, Halav Hashalom (Rashi), que vio con dolor que en sus días el saber cayó tanto, y por eso su corazón tuvo un despertar para explicar y enseñar todo el Talmud...

Detrás de Rashi, aparecieron los Tosafot, discutieron, discutieron y discutieron las expllicaciones, con rabenu Izjak a la cabeza, conocido como el Baal Hatosafot, y seguido por Rabenu Tam, rabenu Shimshon Mizantz y muchos otros grandes rabanim y alumnos.

Y es sabido, que no podemos decir que alguien profundizó en el estudio de la Guemara, si no comenzó estudiando la explicación de Rashi y Tosafot.

Y los sufrimientos continuaron, y el desgaste llegó también a las Ieshivot, y los Tosafot se convirtieron en algo difícil, y llegaron otros rabanim que explicaron a los Tosafot, cada jajam de acuerdo a su “cabeza”, para facilitar el estudio de la gente.

Pero en esos días, todavía se podía encontrar gente que sabía todo el Talmud, y que podían explicar todos los preceptos sacando las enseñanzas del mismo Talmud. Y estudiaban y repasaban su estudio, y sabemos, que la base de cualquier estudio es el repaso, de forma que se cumpla lo que está escrito en el Sifri y en el tratado de Kidushin (hoja 30a): y las estudiarás con tus hijos, que las palabras de Tora estén “afiladas” en tu  boca, que si un hombre te pregunta sobre algún tema, no vayas a tartamudear, sino que debés contestarle de inmediato y bien!!! Ya que no es posible que los preceptos que debemos cumplir no estén “preparados” para hacerse, y la boca del hombre no puede estar lista para contestar sino gracias al permanente repaso del estudio, como está escrito (tratado de Jaguiga 9b), no se compara a quien estudió un tema cien veces con quien lo estudió ciento una...

Y en el tratado de Taanit (hoja 8a) encontramos que Resh Lakish repasaba las leyes cuarenta veces antes de presentarse a estudiar con rabi Iojanan.

Y de la misma forma hacían todos los jajamim en la época del Talmud, porque lo fundamental en el estudio es el repaso. Y cuenta la Guemara en el tratado de Meguila (hoja 7b), que rab Ashe estaba sentado delante de rab Kahana, se prestaba a dar una conferencia pero no había llegado nadie a escucharlo, le preguntó entonces a rab Kahana: ¿por qué nadie vino hoy a estudiar? -Estarán ocupados con la comida de Purim, contestó...

Y dijo rab Ashe preguntando: ¿y no podían haberse sentado a comer ayer por la noche? A lo que contestó rab Kahana: ¿acaso no escuchaste las palabras de Robe, el que hace la comida de Purim por la noche, no cumplió con la obligación, ¿por qué?, porque está escrito (Ester 9,22): día de banquete y alegría.

¿Eso dijo Robe? -Sí, contestó rab Kahana. Y rab Ashe estudió esta ley cuarenta veces para no olvidarla jamás...

Y considerando que se trataba de una ley muy simple, pero igualmente la estudiaban y la repasaban gran cantidad de veces. Y hoy en día, tanto sea la ley simple como complicada, no encontramos que alguien la estudie más de una o dos veces. Y existen pruebas contundentes en varios lugares del Talmud, que nos muestran que era muy común entre nuestros sabios el hecho de repasar el estudio, y cada uno de ellos se proponía diariamente estudiar una cantidad determinada de capítulos, y, si por alguna causa de fuerza mayor, durante el día no podía cumplir con lo que se propuso, entonces utilizaba parte de la noche para completar lo que no pudo alcanzar en el día, y cada treinta días volvían y repasaban sobre todo lo estudiado para que quede bien grabado... Y tan importante resultaba para otras generaciones el estudio sin interrupción, que si alguien estornudaba, nadie le decía “salud”, para no interrumpir el estudio. Hoy no hace falta que alguien estornude, la tecnología nos ayuda, suena el teléfono celular y hay que atender!!! Cuando los jajamim llegaron a decir que el teléfono celular es algo despreciable para el Bore Olam, nosotros nos permitimos ingresarlo al Beit Hakneset o al Beit Hamidrash y también utilizarlo...

Hoy en día dejamos pasar la mayor parte del día en forma inútil, al estudio lo consideramos pasajero y al dejar parar el tiempo como nuestra ocupación principal. Los estudiantes de hoy, pretenden “regresar” a las fuentes de la sabiduría a través de las discusiones, conocidas como pilpulim, pero lo que falta hoy, es que la Tora se sienta como lo principal, que mi ocupación sea “estudiar Tora”, y lo demás, sepamos, sintamos y actuemos de forma que se vea, que todo lo demás es secundario.

El corazón abierto y la Tora como ocupación primordial puede llevarnos a niveles inimaginables de entendimiento y sabiduría. Matarnos por la Tora, de día y de noche, y veremos, Besiata Dishmaia, milagros...

Ora Shel Tora en nombre del Orjot Tzadikim.

Leiluy Nishmat Harav Guilad Hacohen ben Shmuel זצ"ל

 




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