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Shabat Shalom


No. 322-Ekev-3
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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LAS MOSCAS ME MOLESTAN

“... para amar a Hashem, Tu D-s, para conducirte por Sus Caminos y apegarte a El (Devarim 11,22)

Este tema, el de conducirnos por los caminos de Hakadosh Baruj Hu, lo discuten Jazal en el tratado de Shabat, allí quieren explicarnos qué es eso de conducirse en forma parecida al Bore Olam o siguiendo Sus Caminos, deberemos copiar la forma en que Hashem se conduce con sus creaciones: así como El es Piadoso, así nosotros seremos piadosos, así como El hace favores también nosotros debemos hacer siempre favores, etc. (se puede ampliar leyendo lo que explica Rashi).

A veces, al cumplir con un precepto, pensamos que lo estamos cumpliendo en forma excepcional, pero, sin darnos cuenta (o dándonos cuenta pero sin que nos importe), estamos cumpliendo el precepto a cuenta de nuestros semejantes (provocando un daño o alguna cosa mala a otra persona), en este caso, podemos estar seguros, que en nuestro resumen de cuentas, este precepto se contabilizará como pecado y no como precepto.

Tenemos preceptos que tienen que ver con nuestros semejantes y preceptos que se relacionan exclusivamente con nuestro Creador. Cuando nos proponemos cumplir un precepto del segundo grupo, debemos prestar toda la atención que nos sea posible, cuidarnos al extremo, en lo que concierne a nuestros semejantes. Sí, aunque el precepto se cumple entre Hakadosh Baruj Hu y nosotros, no podemos pasar por arriba de todos nuestros compañeros porque yo quiero cumplir mi precepto, y especialmente en ese momento de elevación, cuando cumplimos un precepto a nuestro Bore Olam, jas veshalom que la persona se olvide de la regla número uno: conducirse por Sus Caminos, así como El es Piadoso, nosotros seremos piadosos..., ¿con quién es Piadoso?, desde luego que con sus creaciones...

En la perasha de la semana pasada, Vaetjanan, la Tora habla sobre el cuidado de hacer las cosas con sabiduría, ya que la precaución y el saber son las cosas que nos distinguen de los otros pueblos, y más adelante nos advierte que debemos cuidarnos bien, cuidar muy bien el alma no sea que nos ocurra la terrible desgracia de olvidar..., y Rashi nos explica: el hecho de que todo el mundo nos considere un pueblo sabio se debe a que no olvidamos, ya que el no olvidar nos empuja a realizar nuestros actos con la cabeza. Lo contrario ocurre cuando los deseos nos dominan, ellos son los que enseguida nos hacen olvidar, y a los que se conducen detrás de sus deseos son llamados tontos. Y hay que entender por qué alcanza con llamarlos tontos, cuando en realidad deberíamos llamarlos malvados. Simplemente los llamamos así de acuerdo a la Guemara en el tratado de Sota: una persona peca cuando entra en ella un espíritu de tontería…

Entonces, dice el rab hagaon Iaacov Noiman ztz”l, todo ocurre como escuché de la boca de mi maestro, el Mashguiaj de la Ieshivat Lomza, cuando habló en nombre del Saba Mikelem: no es posible que un hombre haga algo con buena intención y luego se lo llame malvado, ya que tuvo una buena intención, pero, si a pesar de su buena intención, el hecho no resultó ser bueno, en lugar de malvado se lo llamará tonto…

Un iehudi me habló una vez sobre la grandeza de su hijo. Y también me trajo pruebas de su grandeza. En Jol Hamoed Sucot, en su Suca se sientan una gran cantidad de sabios y cantan alabanzas al Creador con gran fuerza y alegría, cumpliendo así el gran precepto de alegrarse en las fiestas. Lo que no sabían es que semejantes voces alteraban el descanso de un anciano que vivía en los pisos superiores. Por cuanto que los pedidos del pobre anciano no se llegaban a escuchar debido a la fuerza de los cantos, decidió arrojar un balde de agua a los cantores… Y el hijo de este hombre reaccionó gritando: ¿Cómo pueden tirar agua? En este lugar está la Divinidad Presente…

De inmediato corregí a mi interlocutor: ¿en verdad pensás que la Divinidad puede estar en el lugar en el que le están robando el descanso a un anciano? No, no y no!!! Puede ser que alegrarse en las fiestas sea un gran precepto, pero jas veshalom que un precepto se cumpla haciendo un pecado, cumplirlo a costa de otras personas…

A pesar de lo que le dije, este hombre siguió pensando que su hijo era una persona muy justa, en base a lo que acontecía en Jag Hasucot. Volví a encontrarme con él, en el Beit Hakneset, en esta perasha, y cuando el Bal Kore llegó a las palabras “y te apegarás”, el hombre dio un golpe a la mesa en señal de orgullo por su hijo y diciendo: a esto se llama apegamiento!!! No pude evitar contestarle, teniendo que interrumpir con palabras en un momento en que no se puede hablar: estás equivocado, y te apegarás no quiere decir atrapar ángeles celestiales a cuenta de nuestros compañeros, y te apegarás significa ser como Hakadosh Baruj Hu, así como El es Piadoso, también nosotros seremos piadosos, etc…, como explicaron Jazal, no podemos cumplir un precepto dañando a otras personas...

Y el Talmud, en el tratado de Baba Kama (hoja 30) dice: el que quiere considerarse un seguidor del Bore Olam, que se preocupe y se cuide de no hacer daño a ninguna persona. Este es el primer paso, no provocar ninguna pérdida o sufrimiento en nuestros compañeros, tanto material como espiritual. Ahora, este seguidor continuará conduciéndose por Sus Caminos y será considerado sabio e inteligente…

Hasta aquí fue el rab Noiman, ahora le llega el turno al rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita, que comienza diciéndonos que estas palabras para andar por Sus Caminos la encontramos tres veces en nuestra perasha, una explicación conocida ya la mencionamos, así como El es Piadoso, etc...

La primera vez que aparece la expresión (Devarim 8,6): para andar por Sus Caminos y sentir temor al Creador...

A continuación (capítulo 10, vers. 12): sentirás temor... para andar por Sus Caminos y amarás al Bore Olam...

En el primer versículo vemos que para alcanzar el temor a Hashem primero debemos conducirnos por Sus Caminos. En cambio, para el segundo, ya partimos del temor, para luego andar por Sus Caminos, y finalmente nos dice que lo amaremos, o sea, que esta es la forma de alcanzar el amor hacia Hakadosh Baruj Hu...

Pasamos al tercer versículo (Devarim 11,22) y encontramos primero el amor, después el conducirse por Sus Caminos, para terminar con el apegamiento, nuevamente cambia el orden y como antes que el amor figuraba detrás del conducirse, ahora aparece antes...

Vemos entonces tres etapas en nuestro Servicio al Creador: temor, amor y apegamiento. El Ramban, al final de la perasha nos explica la diferencia entre estos niveles de cumplimiento...

El que tuvo el mérito de servir al Bore Olam con temor, pasará luego a amarlo. Y sobre estos dos niveles aparece la escala de apegamiento, que significa que el hombre sirve continuamente a Hashem, todo el tiempo, sin apartar su mente del Servicio ni por un instante...

Preguntó el Jafetz Jaim, ¿cómo se llega a temer al Creador, el primer nivel de cumplimiento? Dice la Tora: te conducirás por Sus Caminos, así como Hashem es Piadoso, vos serás piadoso..., como ya explicamos.

El segundo versículo habla sobre el iehudi que ya alcanzó la escala del temor, ¿cómo llegamos ahora a la escala del amor? Dice la Tora nuevamente: te conducirás por Sus Caminos...

Ahora este iehudi es mucho más justo, alcanzó el temor a Hashem y también el amor. Pero no se quiere quedar allí, quiere conseguir apegarse a Hakadosh Baruj Hu, ¿qué debe hacer? Podemos pensar que llegó el momento de encerrarnos en el Beit Hamidrash para de esa forma apegarnos al Bore Olam. Dice la Tora: NO!!! Esa no es la forma, después de llegar a sentir amor, otra vez dice la Tora, te conducirás por Sus Caminos y llegarás al apegamiento.

Y cuando una persona recuerda que hay otras personas a su alrededor, que sepa que esa es una de las formas de conseguir “apegarse”...

Cuentan sobre una persona que tenía un gran mérito: Eliahu Hanavi se le aparecía con frecuencia, y su hijo, al saber que su sabio padre había conseguido semejante logro, también deseaba tener encuentros con Eliahu Hanavi. Entonces le preguntó qué debía hacer para conseguir encontrarse con Eliahu Hanavi y el padre le hizo un detalle preciso para lograrlo:

Deberás ayunar durante cuarenta días y no dormir por las noches, estudiar, estudiar y estudiar sin desaprovechar el tiempo, y así, en la noche número cuarenta, se te presentará Eliahu Hanavi!!!

Y llegó el día “cuarenta”, el muchacho apenas podía arrastrar su cuerpo, que estaba además de cansado, debilitado. Llegó al lado del padre y le preguntó: ¿y ahora qué? El padre le dijo: ahora debés sentarte a estudiar solo, y Eliahu Hanavi llegará esta noche...

Mientras transcurrían los rezos de la noche, el muchacho era una pila de nervios y lo que más le faltaba era la paciencia. Apuraba al Jazan para que no alargara los rezos, que no cante, que no espere a que alguien termine de rezar, debía apurarse porque él se quedaría solo, estudiando, esperando a Eliahu Hanavi!

Cuando finalmente, el último iehudi terminó de rezar, cerró detrás de él la puerta, y se sentó de inmediato a estudiar. Pasaron dos horas, y alguien golpeó la puerta. Abrió, y vio a un vagabundo parado frente a la entrada.

-¿Qué querés acá?, preguntó.

-Quiero entrar para calentarme un poco, llueve y hace mucho frío!

-Ahora, no se puede entrar... yo estoy muy ocupado tratando temas muy espirituales, cosas muy elevadas!!!

Pasó toda la noche, y Eliahu Hanavi no apareció.

Al día siguiente, con lágrimas en los ojos, se acercó al padre y le dijo: no comí ni tomé durante cuarenta días, por las noches no dormí, y Eliahu Hanavi no vino!

-¿Podés contarme qué pasó ayer por la noche?, preguntó el padre.

El muchacho le contó y el padre le dijo:

Ese vagabundo, ese era Eliahu Hanavi! El vino, y vos fuiste el que no lo dejó entrar. De la misma forma se me presentó a mí la primera vez... ¿Qué pensaste, que si vos no le permitís a un pobre entrar a una casa una noche en la que está nevando, Eliahu Hanavi se te va a presentar???

Andarás por Sus Caminos y te apegarás, así como Hakadosh Baruj Hu hace favores, de la misma forma nosotros estamos obligados a hacer siempre favores a nuestros semejantes. Y, asi, andando por los Caminos del Bore Olam, podremos conseguir el temor, el amor y el apegamiento, solamente conduciéndonos por Sus Caminos..., recordando que a nuestro alrededor hay personas que nos necesitan, y no moscas...

Darje Musar - Esh Dat.

Leiluy Nishmat Harav Guilad Hacohen ben Shmuel זצ"ל

 

 




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