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Shabat Shalom


No. 326-Ki Tavó-3
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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בס"ד

 

¿JODESH ELUL?

DEPENDE DEL OJO CON QUE LO MIRAMOS

Para nosotros, el mes de Elul no existe. No hay algo que se llama miedo al mes de Elul, como recuerdo que se palpaba en el aire hace algunos años, dice el rab hagaon Iejezkel Levinstein ztz”l en una de sus conferencias (Elul, 5713). Hoy en día, todos nos sentimos seguros y preparados para Rosh Hashana, porque pensamos que estudiamos Tora y nos ocupamos de cumplir con los preceptos en la forma debida. Por eso podemos simplemente preguntar: ¿de qué necesitamos arrepentirnos?, ¿sobre qué tenemos que volver en Teshuva?

Estas palabras escritas hace sólo cincuenta y seis años, nos obligan a preguntar dónde estaremos hoy...

Si investigamos sinceramene sobre nuestras acciones puede ser que encontremos que nuestro interior es como un recipiente vacío. Dice Rabenu Iona en su libro “Shaare Teshuva”, que las personas que no sienten sobre sí la necesidad de cumplir con la Tora y sus preceptos, carentes del temor al Bore Olam, tienen en este mes de Elul un trabajo simple y rutinario, como todos los preceptos que cumplen, casi seguramente en forma automática. Lo que sucede después con estas personas es que siempre quedarán limpias, o sea vacías, cuando hablamos de sus posesiones espirituales.

Y esto se compara con alguien que tiene sus bolsillos repletos de billetes. A la vista de cualquiera se trata de una persona muy adinerada. Pero una persona acostumbrada a manejarse con billetes, un empleado de banco o de una casa de cambios, que sabe cuando un billete es verdadero o es falso, sabe que los billetes de este hombre son todos falsos. Entonces, aunque el parecido entre los billetes verdaderos y los falsos sea muy grande, dado que los billetes de este hombre son todos falsos, no tienen ningún valor. Lo mismo ocurre con los preceptos y el cumplimiento de la Tora, si se realiza en forma rutinaria, carecen de todo valor.

En nuestro trabajo del mes de Elul debemos poner atención especial en dos cosas: primero, investigar sobre los orígenes de cada pecado, para de esa forma lograr enderezar nuestro camino y arrepentirnos efectivamente, y segundo, intentar aumentar en buenas acciones, para que en nuestra balanza, nuestros méritos sean más pesados que las otras cosas, de modo que seamos inscriptos, Besiata Dishmaia, para la vida. Y el aumentar en buenas acciones nos da una esperanza, porque es preferible un perro vivo que un león muerto...

En la ciudad de Kelem, intentaban buscar preceptos de los “pesados”, para inclinar más rápidamente la balanza hacia el lado de los méritos, por ejemplo, se fortalecían en el cuidado del Shabat, ya que su cumplimiento se compara con cumplir toda la Tora!. Igualmente, es de gran conveniencia fortalecernos en estos días en el estudio de la Tora.

Leímos en la perashat Ki Tetze (Devarim 23,4-5), algo que nos trae un tremendo ejemplo de lo que puede significar solamente una acción. Vemos que los pueblos de amon y moab son alejados de la Congregación de Hashem, por una cosa que hicieron: porque no se adelantaron para darles pan y agua. Por esto se firmó sobre ellos para la eternidad el decreto: no entrará el amoni o el moabi a la Congregación de Hashem!

Y sabemos, que una buena cualidad siempre es más grande o más poderosa que una cualidad no buena. Entonces, si vemos qué grande es el castigo por una sola cosa no buena, podemos aprender de aquí cuán grande será el premio por una sola buena acción, que la riqueza que nos espera por el cumplimiento de un solo precepto puede tener una altura inpensada. Por eso, ¿qué esperamos? Intentemos aumentar en estos días en buenas acciones, sencillamente para nuestro bien...

* * *

El gaon rabi Iehuda Leib Lazarov ztz”l nos trae sobre este tema un lindo ejemplo:

Había un campesino que se caracterizaba por su simpleza. No podemos decir sobre él ni que era pícaro ni tampoco rápido para pensar. Estaba en plena cosecha, y cargó su carro con una cantidad de granos más que grande. Nos cuesta entender como consiguió apilar semejante cantidad de granos en ese carro de dimensiones normales. Ahora se propuso ingresarlo al granero, abrió la puerta e incitó a los animales para que arrastren el carro. Los burros ingresaron pero el carro quedó atrancado en la puerta, era imposible entrar la cosecha, el tamaño de la carga no tenía proporción respecto a la puerta del granero. El campesino le pegó a los animales, pero el carro no se movía de su lugar...

Pasó por allí un chistoso y le dijo: ¿por qué le pegás a los animales?, nunca van a poder entrar el carro, ¿no ves que la carga es mucho más grande que la puerta?

-¿Y qué puedo hacer?, preguntó con ingenuidad.

-Podés comprarme estos binoculares (o largavistas), que agrandan cualquier cosa a la medida que más te guste, entonces, si mirás hacia la puerta con ellos, lograrás que se agrande y así podrás ingresar tu carro sin ningún esfuerzo...

Al campesino le pareció haber encontrado una buena persona que le solucionó su problema y compró a buen precio el maravilloso aparato, mientras el gran comediante dio media vuelta y siguió su camino. Ahora había que probar ese mágico instrumento, miró a través de él y resultó ser verdad, la puerta se agrandó notablemente...

Le dio la orden a sus animales para que avancen, y para su sorpresa, la carga siguió sin moverse de su lugar. Les volvió a pegar, para que se muevan, no hay caso... Se preguntó entonces, la puerta, verdaderamente se agrandó, ¿por qué el carro no se mueve?

Salió corriendo a buscar a “su ayudante” y lo llamó a los gritos: ¡Esperá, por favor! La puerta se agrandó pero no sé por qué el carro sigue atrancado en su lugar...

El hombre se acercó y le dijo: no tenés nada en la cabeza... veo que no entendiste nada. Puede ser que la puerta se haya agrandado, pero si mirás con el mismo largavista hacia el carro, verás que también éste se agrandó en la misma proporción.

El simple hombre miró sus granos con el largavista y comprobó que su interlocutor no lo estaba engañando. La puerta se agrandó, y también el carro con la cosecha, de forma que todo se mantienía igual. Entonces lanzó un grito: Quiere decir que este aparato no me ayuda en nada, yo te lo devuelvo y vos devolveme mi dinero!

-Un momento, todavía no terminé, ¿por qué te apurás?, yo te voy a dar la solución definitiva. Una vez que miraste la puerta y se agrandó, tenés que invertir el largavista y así mirar hacia el carro, con lo cual se achicará, y podrás lograr tu propósito...

Hicieron la prueba y todo parecía funcionar a la perfección, y ahora el campesino mostraba una pícara sonrisa, ese hombre tan inteligente había encontrado la solución a su gran problema, mientras tanto, ese inteligente siguió su camino y se perdió de vista rápidamente.

El campesino quería estar seguro, otra vez, con el largavista en la mano en la posición en la que se suele usar, observó como la puerta del depósito creció una enormidad. Después, lo dio vuelta, y enfocó hacia su carga, y logró reducirla. No cabía ninguna duda, el momento había llegado, ordenó a los animales avanzar, ellos lo intentaron nuevamente, pero no pasó nada...

De la alegría pasó a la tristeza, ¿qué estaba pasando?, no lo podía entender. Veía que poniendo el largavista adecuadamente la carga con la cosecha reducía su tamaño, lo daba vuelta mirando ahora hacia la puerta, y ésta se agrandaba lo suficiente para que la carga pueda pasar. La puerta grande, la carga pequeña, pero entrar..., no entra!

Y ahora no había a quién preguntar ni a quién pedir explicaciones, ya que el hombre que le vendió el maravilloso largavista, había desaparecido...

Pasó por allí otro hombre “inteligente”, que vio al campesino que iba y volvía, mirando la puerta del granero y mirando el carro cargado con la cosecha. Después de averiguar cuál era el gran problema de nuestro amigo, le dice:

-¿Cómo puede ser que no veas lo que aquí sucede?, ¿se puede ser tan ignorante, y además en forma continuada? Un largavista no puede cambiar la realidad. Es necesario entender que yo no puedo mirar la puerta desde un lado, y la cosecha desde el otro...

-Y entonces, ¿qué puedo hacer?

-Lo que tenés que hacer es muy sencillo! Retirar del carro parte de los granos hasta que la altura de la carga sea tal, que pueda pasar por la puerta..., y así podrás entrar el carro. Después, podés cargar nuevamente lo que quedó y entrarlo con facilidad...

 

Esto es lo que ocurre con nosotros, miramos nuestras buenas acciones con el largavista, de forma que se asemejan a los gigantes, y damos vuelta el largavista para observar nuestros pequeñísimos pecados.

La solución para nuestro trabajo de este mes, ya muy próximos a Rosh Hashana, está a nuestro alcance. Todos sabemos que tendremos que presentarnos para el Juicio, y nuestro carro, seguramente debe estar lleno de pecados, alcanzando una buena altura. ¿Cuáles son los méritos que suponemos tener, con los que podremos ser recibidos por el Bore Olam? Debemos saber que el ietzer hara nos enceguece y ya nos vendió los maravillosos largavistas.

Cualquier cosa buena que hacemos como nuestros rezos o nuestras Selijot parecen alcanzar increibles dimensiones gracias a nuestros largavistas. Y por el otro lado, cualquier cosa no buena, se achica hasta desaparecer por completo. Con lo que llegamos a la conclusión, que no debemos tener ningún temor hacia los días que se acercan Besiata Dishmaia para bien, ya que los hechos nos hacen ver (o nos quieren hacer ver) que pasaremos el Juicio con holgura.

Pero, no es el ietzer el único que nos engaña, nosotros también ponemos nuestra parte, y tiene tanto éxito nuestro empeño por engañarnos, que no sólo lo suponemos, estamos seguros de que nuestra mentira es verdad!

Debemos dejar de lado el largavista y ver de la forma que debemos ver, con absoluta objetividad. ¿Tenemos miedo de ver? Está bien, si tenemos miedo de ver, quiere decir que vamos por el camino correcto, primero tendremos miedo de ver y después tendremos miedo por lo que está por venir, y eso, puede provocar una gran mejoría en nuestra espiritualidad, sentir temor al Bore Olam, al Día del Juicio, saber que no existe ninguna seguridad, ninguna protección ni acomodo, todo depende de nosotros mismos, de nuestra objetividad y sinceridad.

Esto ya no nos gusta tanto, resulta ser demasiado serio, mejor podría ser algo más gracioso y divertido, sin preocuparnos tanto, sin ser tan meticulosos con nuestras acciones, si al fin de cuentas estos días son días de fiesta, entonces, festejemos, estemos alegres, compremos ropas lindas, comida, y listo...

Por esto, el rab Iejezkel Levinstein ztz”l dijo que la gente no siente lo que significa el mes de Elul, por eso escuchamos una vez del rab Mordejai Babor Shlita, que estos días, Iamim Noraim, días terribles, son terribles por los gastos que tenemos que hacer, ropas, comidas, asientos en el Beit Hakneset, aliot, etc., y por esto, el rab Shlomo Levinstein Shlita dijo que si me pongo los Tefilin, como Kasher, cumplo Shabat y estudio Tora, ya está, ya estamos listos en este mismo momento para presentarnos al Juicio...

Todavía tenemos tiempo, entendamos que hasta que no saquemos los pecados que estamos cargando, con Tefila, Teshuva y Tzedaka, el carro no podrá atravesar la puerta...

Lekaj Tov.

Leiluy Nishmat Harav Guilad Hacohen ben Shmuel זצ"ל

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