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Shabat Shalom


No. 336-Toldot-4
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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בס"ד

EXTERMINANDO RATONES 

En una de sus magistrales conferencias, no podemos calificarlas de otra forma, contaba el rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita, algo que le dijo un conocido de hace tiempo, el rab Nissim Tshuva, que le organiza todos los miércoles por la noche una disertación en Tel Aviv.

El rab Nissim tenía una casa en Tel Aviv, en planta baja, que la alquilaba desde hacía catorce años. Hace poco tiempo, llegó una estudiante que vivía en Ashdod, y que necesitaba vivir en Tel Aviv porque había ingresado a una universidad de la zona. Le pidió alquilar la casa por cinco años, algo que no es común aquí, por eso el rab le sugirió, a pesar de la insistencia de la muchacha, hacer el contrato por dos años, con la posibilidad de quedarse luego por más tiempo, ya que el rab no precisaba la vivienda, y para qué hacer un contrato tan largo, en tanto tiempo podría ser que ella quiera casarse o irse a otro lado...

Finalmente hicieron el contrato por dos años, y al cabo de unas semanas, ella llama al rab quejándose porque en la casa había ratones. Algo muy extraño, en catorce años que alquiló la casa nunca hubo ratones. Pero ahora había ratones, ¿qué hacer? El rab le dice que se quede tranquila, hablaría con la municipalidad para que envíen un equipo de fumigadores. Vinieron, fumigaron, y nada, los ratones seguían andando por la casa. Otra vez municipalidad, fumigación y otra vez la estudiante vuelve a llamar: ¡Ratones, ratones y ratones!!!

Todos los días ella ponía trampas, y aparecían muertos cinco o seis ratones. Algo nada agradable para una señorita que vivía sola en una casa. El rab le sugirió dejar la casa, anular el contrato de mutuo acuerdo sin que él le cobre nada por abandonar la casa antes del término. Pero ella no aceptó, quería vivir allí y no dejaría la casa por nada del mundo...

Todos los días sacaba de las trampas varios ratones muertos y no le importaba, pero seguía llamando al dueño quejándose por los ratones.

El rab Tshuva recordó lo que está escrito sobre rabi Pinjas ben Iair, que los campesinos le contaron que en sus campos había ratones que se comían la producción de la tierra y rabi Pinjas les dijo que si separaban el diezmo en la forma correcta los ratones desaparecerían, por eso le dijo a su inquilina que cumpla con el precepto de Tzedaka, que dé caridad...

Y ya no volvió a llamar ni se quejó... El rab estaba seguro de haber encontrado el remedio para los ratones, ya que si no volvió a llamar señal que todo estaba bien. Y al cabo de unos meses volvió a llamar y le dijo:

Realmente, todo resultó como usted me dijo, estoy por casarme! Por eso quiero pasar el alquiler a otra estudiante que siga con el contrato que firmamos...

Cuando firmaron el contrato, la muchacha le dijo al rab que él había ejercido una fuerte influencia en su persona, se puede decir que le cambió la vida. Le contó que venía de una casa que no cumplían con la Tora, pero que su abuelo sí cumplía con la Tora y sus preceptos, y siempre les enseñó que si un iehudi pide (caridad), hay que darle. No importa cuanto, la cuestión es dar. Y siempre hice así, hasta que llegué aquí, a Tel Aviv. Acá viví rodeada de nuevos amigos, que estudian leyes, en la universidad, y me dijeron por qué le tenés que dar de tu dinero a esos vagos, parásitos, y finalmente dejé de dar. Y cuando dejé de dar llegaron los ratones. Al principio no relacioné los hechos, pero cuando usted me dijo que debía dar caridad, recordé que ya no daba más, y retorné a mi sana costumbre, y el mismo día que comencé a dar, se fueron los ratones!!! Y ahora me caso con un muchacho que cuida el Shabat!!!

Esto me lo contó Nissim Tshuva hace algunos años, y no sé por qué lo conté en una conferencia que di hace poco en Tel Aviv, donde también estaba Nissim Tshuva. Comencé a decir que diría algo en forma anónima porque podría ser que la persona que me lo contó no quisiera que se sepa su nombre, pero él me hizo una seña positiva con su cabeza por lo cual también dije su nombre. Cuando terminó la conferencia, rab Nissim se me acercó y me dijo que el relato no había terminado:

La muchacha que ingresó a la casa reemplazando a la primera, pocos días después de mudarse me llama y me dice que hay ratones. Esta vez no llamé a la municipalidad, le dije que dé caridad, lo hizo y se fueron los ratones!

El rab Shlomo porsigue diciendo que después de salir de allí, de Tel Aviv, a las 20.30, tenía otra conferencia en Bnei Brak a las 21.00 con un público muy alejado del cumplimiento. Allí contó el relato con el agregado fresquito que recién había escuchado...

Un mes después, en el mismo Shiur de Bnei Brak, se le acerca un muchacho, que no iba siempre, pero rabi Shlomo lo reconoció, ya que concurría de vez en cuando. En la mitad de la charla le dice al rab: usted habló hace un mes sobre una casa en que había ratones (el rab no recordaba pero él siguió), mi familia tiene una casa en Batian que alquilamos hace treinta y un años. El rab habló sobre los ratones un miércoles por la noche, el jueves a las ocho de la mañana llama la inquilina (el muchacho aclara que si él está alejado de la Tora, puede decir que la inquilina ni siquiera puede considerarse iehudia, ya que está mucho más alejada que él) quejándose porque tiene ratones en la casa. Sin dudar le dice seguramente no das Tzedaka, desde ahora tendrás que dar Tzedaka...

Ella le dice: ¿a quién le voy a dar Tzedaka? Estoy rodeada de drogadictos, ladrones, asesinos, este es un barrio muy especial...

No importa a quién le des ni tampoco cuánto. Vas a dar Tzedaka y yo voy a la municipalidad para pedir que exterminen los ratones de tu casa, si no, no voy!

Al otro día me llama diciendo que ya había dado Tzedaka, con lo que le dije que yo iría a la municipalidad. Por supuesto que ni fui ni pensé en ir, y no hace falta decir que los ratones desaparecieron!!!

Uno de los oyentes tenía una objeción: lo que pasa es que ustedes creen que eso funciona y por eso funciona, pero para el que no cree, como yo, seguro que no surtirá ningún efecto...

Rabi Shlomo le pregunta a este incrédulo que quiere voltear los tres relatos, ¿quién tiene que creer?, ¿acaso los ratones saben si vos crees o no? Lo que pasa es que no queremos reconocer que Hakadosh Baruj Hu gobierna el mundo!!!

Si Jazal dijeron que el diezmo ayuda, entonces el diezmo ayuda!

Estas son cosas con las que vivimos todos los días. ¿Cómo puede ser que un hombre como Esav haya hecho cinco pecados graves en un mismo día? Y uno de ellos que lo convierte en un renegado de la Tora!

En el tratado de Baba Batra (hoja 110), la Guemara habla sobre versículo del libro de Shoftim, donde un hombre llamado Iehonatan hijo de Guershom hijo de Moshe, sí, el nieto de Moshe Rabenu, ni más ni menos, hizo idolatría. Construyó un ídolo y trajo sacrificios al ídolo.

Le preguntaron cómo puede ser que un nieto de Moshe Rabenu haga idolatría, en contra de las palabras de su propio abuelo, sos un descendiente de Moshe Rabenu y hacés lo que Moshe prohibió, hacer idolatría...

El les contestó, así aprendía en la casa del padre de mi padre (o sea del mismo Moshe Rabenu), que el hombre haga “Avoda Zara” y no tenga la necesidad de pedir caridad a la gente. Así dijo mi abuelo, ¿qué quieren ustedes de mí? No tenía lo que comer entonces hice idolatría, como dijo mi abuelo... que está permitido.

Y él pensó que la intención de las palabras de Moshe Rabenu estaban dirigidas a la idolatría, y no es así. La intención de Moshe fue: “Avoda Zara”, es un trabajo (avoda) que es extraño (zara) para esa persona que está ahora necesitada. Moshe quiere decir que si, lo alenu, te falta para comer, no pidas caridad, mejor trabajá de recolector de basura. Y vas a decir que no es un trabajo adecuado para vos, que sos una persona distinguida, no importa, hacé este trabajo extraño para vos, para tu nivel, pero no pidas caridad, esa fue la intención de Moshe Rabenu, y no idolatría, jas vejalila.

La Guemara trae allí un ejemplo, como le dijo Rab a rab Caana que era Cohen: vendé animales muertos en el mercado para no tener que pedir caridad, y no digas, no, yo soy un hombre importante, yo soy un Cohen!, no, no lo digas...

Continua la Guemara, cuando David Hamelej vio que Iehonatan tenía desesperación por el dinero, lo nombró Ministro del Tesoro de su reino.

Preguntan los jajamim, ¿de dónde sacó el rey David que tanto le gustaba el dinero a Iehonatan? No tenía lo que comer, simplemente se equivocó en la interpretación de las palabras de su abuelo, y fue a hacer idolatría...

Escuché del rab Jaim Kanievsky Shlita, y después de haberlo escuchado en nombre del rab Jaim, lo vi escrito en el “Rif”: dijo David Hamelej, una persona que comete un error de interpretación tan grave, es porque vive desesperado por el dinero. Si no fuera porque ama al dinero, no tendría el pensamiento torcido y no podría interpretar nunca que Moshe Rabenu indicó hacer idolatría. Solamente se puede equivocar así el que tiene la cabeza torcida, y quién tiene así la cabeza, el que adora el dinero con tanta pasión..., de ahí comprendió David la terrible equivocación de Iehonatan.

¿Y cómo Esav se hizo renegado?, ¿acaso no sabía lo que pasaba con los ratones? No, amaba tanto al dinero que su pensamiento estaba siempre torcido, con lo que ahora nada puede extrañarnos...

Y así andaba Abraham Avinu por el mundo, rodeado de esta gente, y al ser el único que creía en el Bore Olam, lo trataban de loco e idólatra... ¿Cómo es posible que le digan así? Evidentemente, esta gente era del segundo grupo, dice rabi Shlomo.

Cuando Efron le dice a Abraham Avinu: ¿qué significan cuatrocientos shekalim entre nosotros?, explica Rashi: entre nosotros, entre dos entrañables amigos como somos nosotros. ¿Qué amigos, desde cuándo eran amigos? Dice el Staipeler que esa suma de dinero era ochenta veces superior al valor del campo.

En el Kohelet, escribió Shlomo Hamelej: el que ama al dinero, nunca estará satisfecho con el dinero. Y el Midrash enseguida se corrige: el que quiere estudiar Tora, nunca se sentirá lleno de Tora.

Dijo rabi Reuben Karelinstein Shlita (maestro de rabi Shlomo) que nosotros deberíamos tener vergüenza, nosotros, los seres humanos, la máxima expresión de la Creación, veamos como corremos detrás del dinero. Y si vamos a decir de la persona que lo necesita porque, lo alenu, no tiene para comer, no!, no dejamos de correr detrás del dinero también cuando tenemos y no nos hace falta.

Y hasta una persona enferma, no siente su enfermedad cuando el dinero está de por medio. Contaron sobre un hombre que prestaba con interés, que fue más grande que el mismo rabi Akiva! Estaba a punto de morir, fue alguien a pedirle un préstamo y le preguntó cuánto (qué interés debo pagar). El enfermo contestó “dos” (2%) y se murió. Esto demuestra que fue más grande que rabi Akiva ya que con rabi Akiva su Neshama se fue en Uno (diciendo Shema Israel) y la Neshama de este hombre se fue en dos...

Preguntan, cómo puede ser que Hakadosh Baruj Hu puso en nosotros un deseo tan fuerte por el dinero. Contesta rab Reuben, lo que puso Hashem, ese deseo tan fuerte fue para aplicarlo en la Tora. Así sabemos de tantos jajamim que a pesar de saber toda la Tora, siguen y siguen estudiando porque el alma les pide más, más y más... El deseo “original” es: el que ama la Tora no se conforma y quiere más Tora, pero nosotros hicimos una adaptación a nuestra conveniencia y aplicamos ese deseo al dinero...

Efron le dijo a Abraham, yo adoro el dinero y todo lo que reciba no me alcanza, y vos amás la Tora y no te importa cuánto gastar para cumplir los preceptos, por eso entre dos queridos amigos como nosotros (aunque de dos grupos distintos), ¿qué son cuatrocientos shekalim?

 

Leiluy Nishmat Harav Guilad Hacohen ben Shmuel זצ"ל

 

 




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