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Shabat Shalom


No. 342-Vaigash
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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BS"D

 

LA VERGÜENZA

QUE TANTA FALTA NOS HACE

 

Y no pudieron contestarle porque quedaron como petrificados al ver la cara de Iosef

(Bereshit 45,3)

 

Explica Rashi: y no pudieron contestarle… por la vergüenza.

Y no nos alcanza la explicación literal de las palabras de Rashi, necesitamos saber qué quiere enseñarnos. ¿Por qué ahora los hermanos de Iosef se avergüenzan después de haber estado tan seguros de que todo lo que hicieron fue hecho de acuerdo a la ley, con justicia, y durante todos esos veintidós años jamás dudaron?

El Mashguiaj de la Ieshivat Mir, el gaon rabi Iorujam ztz”l, nos va a ayudar desde su libro “Daat Hatora”. Los hermanos de Iosef pensaban que en el momento de la venta (de Iosef a los ishmaelim) y durante todo el tiempo que transcurrió después, siempre actuaron en forma justa. Más tarde, cuando escuchan todas las palabras de Iosef, todos los reproches que les hace indirectamente, comienzan a ver parte de la equivocación. Vemos que en un momento reconocen y declaran “…somos culpables”. Pero esa culpabilidad se limitaba solamente a alguna particularidad del asunto y no a lo principal, a la responsabilidad por haber vendido injustamente a Iosef.

Pero ahora, cuando Iosef se hace ver, también deja ver todo lo que está detrás, ellos, los hermanos, pueden ver por sí solos, el terrible error que cometieron, que Iosef no fue juzgado por ellos en forma correcta, y la venta fue realizada sin el consentimiento del Bore Olam, ni tampoco de acuerdo a Su Voluntad, ya que ahora todos pueden comprobar que Iosef sigue con vida, y no solamente está vivo, sino que además gobierna sobre toda la tierra de egipto.

Así de grande fue el reproche que les da Iosef, el más pequeño entre las “tribus”, es el encargado de hacerle saber su error a sus hermanos mayores, las “tribus” sagradas de Hashem.

Cuando todo esto se hace tan claro frente a sus ojos, se llenan de vergüenza, al descubrir la fuerza de la verdad y el error en todas sus acciones y pensamientos. Ahora la cosa se puso más que pesada, y les trae tanto miedo, al punto que casi se desmayan al ver el rostro de Iosef y reconocerlo.

Esto mismo es lo que dijeron Jazal en el Midrash (Bereshit Raba, 93): dijo Aba Cohen: pobres de nosotros en el Día del Juicio, pobres de nosotros en el día del reproche… Iosef, el más chico de los hermanos, y ellos no pudieron permanecer parados cuando Iosef los reprocha!

Cuando venga Hakadosh Baruj Hu a reprocharnos, a cada uno de acuerdo a sus acciones, como está escrito en el Sefer Tehilim (cap. 50), el reproche se extenderá delante de nuestros ojos, ¿podremos estar parados?

Jazal, en el Midrash, colocaron en primer lugar el Día del Juicio, que representa al castigo por los pecados, cosa que puede considerarse terrible. Y a continuación, como algo más grave, aparece el día del reproche, el reproche dirigido hacia nuestras malas acciones, porque el reproche viene a ser como una exposición en la que nos hacen ver, con total claridad, los errores cometidos en nuestro accionar.

Y más de uno podría protestar, que debería ser al revés, primero el reproche, para hacernos saber lo que estamos haciendo mal, y después el juicio, que resultará mejor si hicimos “buen uso” del reproche y no tan mejor si no consideramos al reproche como algo especialmente dirigido hacia nosotros…

Ese día, el día del reproche, Hakadosh Baruj Hu pondrá todos los papeles sobre la mesa, delante de cada uno de nosotros estarán a la vista todas nuestras acciones, y serán medidas con un sistema muy preciso y verdadero, con lo que comprobaremos como nos hemos “tragado” todos los días de nuestra vida con vanidades inútiles y otras tonterías. Y en el transcurso de este tan particular esclarecimiento, entrará, sin pedir permiso, una medida muy importante de vergüenza, y el sufrimiento que nos causará esta vergüenza, seguramente no será menor que el sufrimiento que tendremos al ser castigados en el futuro Día del Juicio.

De acuerdo a este razonamiento, comprendemos cuál fue la vergüenza de las tribus, una cualidad por demás sagrada, que la encontramos únicamente entre los descendientes de Abraham Avinu, como todas las grandes y santas virtudes que provienen de un origen puro.

Y nosotros, aunque lo intentemos de mil formas, no podemos llegar a entender la magnitud de esta vergüenza. La vergüenza, la cualidad sagrada de la que estamos hablando, (busha, en hebreo), no tenemos como describirla, nos faltan elementos para encontrar su significado, es una cualidad que proviene de la Santidad, y estamos tan sumergidos en este mundo material que no nos deja entender algo que pertenece a otro mundo.

La que sí conocemos, y podemos describir es la que en hebreo se dice  bizaion, y lo contrario de esta vergüenza es el honor, con lo que resulta ser un deshonor en lugar de una vergüenza. Estas cualidades, con su origen en este mundo, son dependientes del pensamiento y la visión de las personas que nos rodean. Cuando alguien de nuestro entorno es descubierto por otra persona en un momento desfavorable o en una situación comprometida, este hombre se avergüenza, y, de la misma forma, cuando una persona es alabada, se siente honrada…

No podemos hablar así de la vergüenza que tiene su origen Divino (y que se llama busha), ya que no aparece con la interacción de otras personas. Y así lo trae el profeta Irmiahu, que dice que se avergonzó, sin que aparezca en escena ninguna otra persona (cap. 31).

Y el Talmud, en el tratado de Berajot (hoja 12,b), afirma nuestros conceptos: todo el que hizo algo no bueno y se avergonzó al hacerlo, se le perdonarán todos su pecados.

Lo que ocurrió con el rey Shaul nos demuestra que así son las cosas. Shaul dice tener un gran sufrimiento… y que todavía no tuvo respuesta ni de los profetas ni tampoco a través de los sueños…

En ningún momento nombra a los “Urim Vetumim” (una de las prendas que vestía el Cohen Gadol, que tenía doce piedras preciosas, una por cada tribu del pueblo, y que hablaba con la voz de la profecía), que además de los sueños y de los profetas también podrían traerle una respuesta.

Esta es la grandeza de Shaul Hamelej, no quiere recordar a los Urim Vetumim porque recordarlos le trae vergüenza, por haber matado en el pasado a tantos Cohanim (Nov Ir Hacohanim).

Y el profeta Shmuel le dice: mañana, vendrás hacia mí con tus hijos. Dijo rabi Iehuda: hacia mí, quiere decir que estará apegado al Bore Olam, porque Hashem le perdonó sus pecados.

Por eso, si conseguimos llegar a esa altura, donde aparece esa gran virtud, que está por encima de nuestro entendimiento, la vergüenza como consecuencia del pecado, conseguiremos, de alguna forma, estar más cerca del Bore Olam, y todos nuestros pecados serán perdonados con la fuerza de esta vergüenza, que es uno de los grados más altos del arrepentimiento.

 

* * *

 

En la Guemara, en el tratado de Jaguiga (hoja 4) dice rabi Elazar, que cuando leía este versículo (el de nuestro título), estallaba en llanto. Si esta es la reacción frente al reproche de una persona, no pensemos en la reacción que tendremos cuando el que venga a reprocharnos sea Hakadosh Baruj Hu...

Está escrito en el libro “Ialkut Maamarim”: esta declaración de rabi Elazar resulta estremecedora,    que llora y tiembla al pensar en el reproche que recibirá del Bore Olam en el Día del Juicio, el día en el que todos deberemos rendir cuentas frente al El por cada una de nuestras acciones.

Pero, lamentablemente, nosotros no tenemos ese miedo, estamos tan alejados, nuestros corazones no sienten ni siquiera en parte lo que sentía rabi Elazar. Puede ser que cuando se acercan los Iamim Noraim, aparezca algo de ese sentimiento, pero sólo una parte y nada más que en esos días, lo que nos indica que hay mucho trabajo para hacer...

Cuentan sobre el justo, rabi Zalmale Mivoloshin ztz”l, que en una ocasión fue agredido verbalmente por alguien y rompió en llanto. Su hermano mayor, rabi Jaim Mivoloshin ztz”l estaba con él en ese momento, y al verlo llorar le preguntó: Hermano querido, ¿estás llorando por lo que te dijo esta persona?

No, le contestó, yo no lloro por lo que me dijeron, yo sé muy bien que lo que me hicieron no significa nada, ya que viene de parte de una persona de carne y hueso, simplemente estoy llorando porque me parece que la agresión “la sentí” cuando no debía haberme hecho absolutamente ningún efecto!!!

Pensemos nada más dónde estamos, rabi Zalmale lloraba porque no fue lo suficientemente fuerte para no sentir nada frente a la agresión, sabía que lo que otra persona le haga no significa nada.

Y nosotros, no solamente que sentimos y mucho lo que otros nos hacen, sino que también reaccionamos, y a veces cómo reaccionamos!

Y ante lo que sí debemos sentir y reaccionar para mejorar, no sentimos, o no escuchamos o no nos damos cuenta, pobres de nosotros en el día del reproche...

 

Lekaj Tov.

 

Leiluy Nishmat  Harav Guilad Hacohen ben Shmuel Z"L




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