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Shabat Shalom


No. 343-Vayeji
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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בס”ד

COMO EFRAIM Y MENASHE

(Bereshit 48,20)

Casi al comienzo de la perasha le “informaron” a Iosef que su padre estaba enfermo, entonces llamó a sus dos hijos, Menashe y Efraim, y fue a verlo.

Pregunta Rashi, ¿quién le dijo a Iosef?, y explica: uno de los “voceros”, con lo que vemos que ya existía esa profesión en esa época. Pero hay quienes lo explican de otra forma. Está escrito en el Talmud que antes de los días de Abraham Avinu no existía la vejez en el mundo. Abraham entró a cierto lugar con su hijo Itzjak, que en ese entonces tenía veinte años, con lo que Abraham tenía ciento veinte, y nadie sabía quién era quién, los dos tenían las mismas facciones, arrugas no tenían, canas no tenían... Abraham Avinu le dijo a Hashem, Ribono Shel Olam, no está bien, podría ser que si existe la vejez en el mundo, la gente podrá reconocer quién es Abraham, quién es Itzjak, para que la gente no se equivoque y me salude y comience a preguntarme cosas pensando que soy Itzjak, y yo no entienda de qué me están hablando. En realidad no podemos decir que Abraham haya dicho que algo que hizo Hakadosh Baruj Hu no esté bien, sólo es una forma de decir…

Muy bien, dijo Hashem, que exista la vejez, y empezaré por vos, y entonces dijo la Tora: “y Abraham era anciano, entrado en días...”, y así Abraham fue el primer anciano en el mundo. Aquí podremos decir que antes ya existía la vejez, ya que cuando los Angeles visitaron a Sara Imenu y le anunciaron ella tendría un hijo, ella se burló y dijo que después de tanto tiempo y cuando su marido era anciano recién ahora tendría un hijo… Los comentaristas intentan decir que lo que existía hasta entonces eran solamente las arrugas en la piel, pero nadie tenía cabellos blancos, y diremos que cuando Abraham hace su reclamo, comienza a verse en el mundo la vejez con pelos blancos…

Continua la Guemara diciendo que hasta los días de Iaacov Avinu, no hubo enfermos en el mundo, viene Iaacov y le dice a Hakadosh Baruj Hu, no es bueno que una persona que está viva, de repente, se muera, no puede hacer teshuba (arrepentirse de sus malas acciones), no puede pedir perdón a la gente, pagar sus deudas, etc, necesita prepararse para dejar este mundo en “orden” (otra vez aclaramos que en realidad no se debe decir que esto no es bueno, ya que todo lo que hace Hashem es para bien), ya que si la gente se enferma, antes de morir, tiene un aviso para ordenar sus papeles; desde luego que hay gente que continuamente vive ordenada, pensando siempre que ese día va a llegar, pero el que no, si se enferma primero, puede prepararse para dejar este mundo...

El Bore Olam dice, tenés razón... con vos voy a comenzar... y dice el versículo: le dijeron a Iosef, tu padre está enfermo...

Hay un pequeño problema en todo esto, con Abraham Avinu hubo también enfermos, ya que tenía una piedra preciosa que colgaba de su cuello que el que la veía se curaba de su enfermedad, con lo que ya existía la enfermedad anteriormente. Ishmael también estuvo enfermo, el mismo día que Abraham lo echó de la casa. Jazal explican que enfermos que mueran como consecuencia de su enfermedad, hasta entonces no existían, puede ser que hubiera un resfrío, una angina, pero no una enfermedad que provoque la muerte, este tipo de enfermedad comienza con Iaacov.

Ustedes recuerdan cuando atentaron contra las torres gemelas, toda boca que hubiera en el mundo habló sólo de eso, algo increíble, lo mismo acá, de repente en egipto apareció, por primera vez en la historia una persona “enferma”!!?, quién no lo comentaría, algo que nunca vieron, todo el mundo habló de eso, entonces así explican la intención de Rashi, como que uno de los voceros le dijo a Iosef, nadie hablaba de otra cosa.

¿Qué hizo Iosef entonces? Tomó a sus dos hijos y fue a verlo. Esclarece el Midrash (la pesikta de rab Cahane) por qué fue con sus dos hijos, por qué si estaba el padre enfermo no estaba todo el tiempo allí con él, o no estaba solo con el padre, ¿necesitaba ir con sus dos hijos?, dice el Midrash para “demostrar” lo justo que era Iosef, que no quería estar a solas con su padre para que Iaacov no le pregunte: ¿qué pasó allí? ¿dónde desapareciste 22 años? Fijense ustedes que cualidades, Iosef sabía que si había otras personas enfrente, su padre no le preguntaría nada..., ya que la respuesta podría no ser agradable... diecisiete años estuvieron en egipto desde que se encontraron padre e hijo, en esos diecisiete años Iosef no estuvo a solas con su padre un segundo, para demostrar cuán justo era Iosef. Digamos, cuál es el problema, el padre le pregunta y Iosef contesta: “me vendieron”, ¿qué hay?, es la verdad. Iosef tenía miedo, que si el padre se enteraba podía maldecir a sus hermanos, y Iosef conocía en carne propia el poder de las palabras de su padre, porque, ¿dónde está mi mamá?, pregunta Iosef, papá dijo que quien tenga esto que muera (en su encuentro con Laban), y mamá murió... Yo no quiero que ahora le pase algo a los “shebatim”, “todo el mundo no fue creado sino por los shebatim”, dice el Midrash.

Se encuentra Iosef con su padre y Iaacov, al ver a Menashe y Efraim, pregunta: “¿quiénes son estos?” ¡diecisiete años en egipto y no los conocía??! Efraim se sentaba a estudiar con su abuelo permanentemente, y seguro que Menashe también participaba, al menos, de alguna charla familiar de Tora con el abuelo, una vez por semana...

Y Iosef puso a sus hijos delante de su padre, a Efraim a la izquierda de Iaacov, a Menashe a la derecha de Iaacov. Y puso Iaacov su mano derecha sobre la cabeza de Efraim, el menor, y su mano izquierda sobre Menashe, cambió sus manos, ¿por qué?, podemos contestar que porque de Efraim saldría Iehoshua, sí, pero la Tora continua diciendo, “porque Menashe era el primogénito”, ¿esta es una razón para cambiar las manos? No, esta es una razón para hacer al derecho y no cambiando!!!

Explican los Rishonim, esta es la razón por la que Iaacov no puso a la izquierda a Menashe, porque es el mayor, si necesito más para Efraim, invierto las manos, pero cambiar de lugar a Menashe, sacarle su lugar, no, porque es el mayor, esta a la derecha, y no podemos disminuir su honor.

Comenzó Iaacov bendiciendo a Iosef, y luego a los hijos, de pronto Iosef le dice a su padre: “no es así, poné la mano derecha sobre Menashe, que es el mayor”. Iaacov le contesta: “ya lo sé...”, de los dos saldrá un gran pueblo, pero el crecimiento del menor será más grande.... De Menashe saldrá Guidon, pero de Efraim saldrá Iehoshua...

Lo que contestó Iaacov fue como las respuestas de los grandes de la Tora, Iaacov le dice a Iosef, ya sé que Menashe es el mayor, pero aparte de lo que vos sabés, yo sé algunas otras cosas..., yo sé lo que pasará dentro de algunos cientos de años, y eso vos, no sabés...

“...Iesimja Elokim Keefraim Vekimenashe...”, y nombró a Efraim delante de Menashe, y esta es la bendición con la que todos los padres bendicen a sus hijos, desde entonces hasta hoy, algunos todos los viernes por la noche, otros la víspera de Iom Kipur, otros en Pesaj, Shavuot y Sucot...

Tenemos muchas preguntas, una de ellas, ¿por qué justamente esta bendición, con Efraim y Menashe, ¿no hay otras bendiciones en la Tora? Bendiciones de Abraham Avinu, de Moshe Rabenu, cantidad de bendiciones para elegir..., ¿por qué justamente esta?

Esta es una de las respuestas: hay en todas las épocas lo que se llama “Ieridat Hadorot”, cada generación tiene un “descenso” respecto de la anterior. El Talmud en el tratado de Berajot dice que AVOT hay tres, Abraham, Itzjak y Iaacov, IMAOT hay cuatro, Sara, Rivka, Rajel y Lea, los SHEVATIM no son Avot ya hubo un descenso, son los Shevatim, pero no los Avot.

En una oportunidad, el Jazon Ish dijo, en nuestra generación no hay Zekenim (ancianos sabios). Lo interrumpieron y le dijeron, perdone rab, salimos a la calle y vemos, Baruj Hashem, montones de Zekenim. El Jazon Ish agregó, si ves un Zaken no es de nuestra generación, es de la anterior... Una realidad, Ieridat Hadorot...

La única vez en la historia en que no hubo Ieridat Hadorot fue con Efraim y Menashe, Iaacov le dijo a Iosef, estos dos hijos que te nacieron en egipto son míos, Efraim y Menashe, como Reuben y Shimon son... Si Iaacov los comparó quiso decirnos que son iguales. Son dos generaciones diferentes, sin descenso, la única vez en la historia, por eso bendecimos así, que Hashem nos ayude, para que con nuestros hijos no haya un descenso de generación a generación...

Otra explicación, los Shevatim se críaron en casa de Iaacov, pero Efraim y Menashe en egipto, rodeados de cosas no buenas, y con todo eso salieron Tzadikim, personas justas, eso es una gran bendición..., más como ejemplo para nuestra generación, que vivimos en un “ambiente” muy especial...

Este año, nos dice el rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita (este año lo dijo en el 5764), encontré algo nuevo, en el libro Haiarati Mejorati, del rab Jaim Shapira, donde cuenta cómo era la vida en su ciudad, antes de la segunda guerra, y allí relata todo, habla sobre el Beit Hakneset de la ciudad, el rab de la ciudad, la Jebre Kadishe, el loco de la ciudad, todo lo concerniente con la ciudad, relatos muy interesantes, otros bastante fuertes, y algunos sólo historia...

 

Vamos a contar, de paso, algo que pasaba con el loco de la ciudad. Y, ¿ustedes saben qué quiere decir ser loco?, pregunta rabi Shlomo.

Había una vez un hombre que tuvo una pinchadura justo frente a un internado de gente loca, y se puso a cambiar la rueda de su auto. Sacó los cuatro tornillos y los puso dentro la tapa de la rueda. Retiró la rueda, colocó el auxilio, y, de pronto, pasa un coche muy cerca, “muerde” la tapa de la rueda, y los cuatro tornillos salen volando. El hombre no sabe lo que hacer y uno de los locos que estaba asomado a la ventana le pregunta qué le pasa. El pobre hombre le explica y el loco le dice:

¿Dónde está el problema? Sacá un tornillo de cada rueda, te quedarán tres en cada rueda, y con esos tres tornillos podrás sujetar la cuarta. Y podés andar con tres tornillos en cada rueda hasta llegar a un negocio donde podrás comprar los cuatro tornillos que perdiste…

Pero, ¡cómo no lo pensé! Excelente respuesta, dijo el hombre, ahora, decime por favor, ¿cómo es que estás internado en una casa de locos?

Y el loco le contesta: Soy loco pero no tonto…

Esto viene de paso, porque esa ciudad había un loco con una mente brillante, pensaba rápido y también corría muy rápido con sus piernas tan largas, y lo llamaban: Moishe Jez (flecha).

Una vez llega una persona desconocida a la ciudad, y, en el Beit Hakneset, se le acerca Moishe Jez y le dice: ¿ves a ese hombre que está allí? Bueno, tené cuidado, ese hombre está loco…

¿Y cómo sabés qué está loco?, preguntó el recién llegado.

Porque dice que él es el Mashiaj!

Pero eso no me dice que esté loco, puede ser que sea cierto, nadie lo puede saber…

El no puede ser el Mashiaj, afirma Moishe Jez, PORQUE EL MASHIAJ SOY YO!!!

Una vez llega un policía nuevo a la ciudad, y Moishe se prepara para burlarse de él. Se para frente a una iglesia y se pone a mirar una de las estatuas que hay allí. El policía lo mira y le pregunta: Iehudi!, ¿qué es lo que estás mirando?

Te dijo la verdad, le dice Moishe, estoy impresionado de la paciencia que tiene el dios de ustedes…

El policía pensó, parece ser una buena oportunidad para convertir a un iehudi a nuestra fe, y le preguntó: ¿y por qué decís que tiene tanta paciencia?

Porque todos los pajaritos hacen sus necesidades sobre él y él no dice nada!!!, y Moishe salió corriendo, el policía intentó perseguirlo al verse burlado, pero, ¿quién podía alcanzar a Moishe Jez?

 

En una de las tantas historias de la ciudad el libro nos cuenta que al Saba de Novardok que le preguntaron sobre el por qué de nombrar a Efraim y Menashe en nuestra bendición a lo que dijo:

Había allí, en ese encuentro tan especial, cuatro personas, Iaacov Avinu, Iosef Hatzadik, Efraim y Menashe, todos sabían muy, pero muy bien qué es una bendición, y no olvidemos cómo Esav persiguió a Iaacov por la bendición del padre. Llega ahora el momento tan esperado, los dos nietos van a recibir la bendición del abuelo...

De pronto el abuelo invierte las manos, y Menashe entra en “pérdida”, va a perder la bendición del primogénito.

Debería gritar: ABUELO! YO SOY EL MAYOR!! No cambies las manos, abuelo!! Pero Menashe no habló ni una palabra... ¿por qué? Primero, aceptó de buena voluntad que la bendición sea para su hermano, segundo, tenía un impresionante “respeto” por ese abuelo, no podía abrir la boca delante suyo, si él hacía así es porque así debía ser bueno...

El que sí habló fue Iosef y le dijo: Papá, no es así, las manos... Ahora, entonces, es el turno de Efraim, para gritar: Papá!, por qué intervenís? Si el abuelo quiere bendecirme a mí, que me bendiga!!! ¿No ves papá que quiere bendecirme a mí?!!! Pero Efraim tampoco abrió la boca, ni una palabra... Y también por dos motivos, no iba a impedir que el abuelo bendiga a su hermano, y,... era más que suficiente el respeto que tenía por su padre, como para hablar delante suyo. Si papá dice algo, yo me quedo callado...

Dijo el Saba Minovardok, ésta, justamente esta es la bendición con la que bendecimos a nuestros hijos, que sean como Efraim y Menashe, que saben y entienden que lo que le corresponde a los demás es para los demás y no para mí, y no hay motivo para protestar, y que tienen EL RESPETO por las generaciones anteriores, por los padres y los abuelos...

La Tora nos enseña el tema del respeto en la perasha Ki Tisa, las dos primeras Aliot suman noventa y un versículos, las cinco siguientes Aliot, tan solo cincuenta versículos... Normalmente, las siete Aliot están distribuidas proporcionalmente, ¿qué pasó aquí?

Al principio de la Perasha aparece el relato del Becerro de Oro, el Maase Haeguel, ¿y quién no pecó allí?, solamente la tribu de Levi, por eso no es posible que suba un Israel y diga: Saben, les voy a contar el pecado “bomba” que hizo mi abuelo, por respeto eso no se puede hacer... Por eso, en las dos primeras Aliot, en las que suben un Cohen y un Levi, transcurre todo el Maase Haeguel y recién después puede subir a la Tora un Israel!

De las conferencias del rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita. 

Leiluy Nishmat  Harav Guilad Hacohen ben Shmuel  זצ”ל




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