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Shabat Shalom


No. 349-Mishpatim-4
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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B"H

“NO ROBARAS”

LO APRENDEMOS DE LA HORMIGA

Y estas son las leyes…
(Shemot 21,1)

Escribió Rashi: todo lugar donde está escrita la palabra “esta”, viene a contradecir lo que está escrito antes. Y cuando está escrito “y esta”, como en nuestra perasha, agrega o suma a lo anterior, entonces, así como las palabras que fueron dichas antes provienen del monte Sinai, las que enunciaremos ahora también provienen del monte Sinai!

¿Y por qué hace falta resaltar que estas leyes fueron entregadas en Sinai?, ¿Acaso toda la Tora con todos sus pormenores no proviene de Sinai?

La Tora nos quiere enseñar que puede ser cada pueblo tenga sus propias leyes, con un libro de leyes incluido. Y ya nos dijeron Jazal que si no hubiéramos recibido la Tora, podríamos aprender… que no se puede robar de la hormiga (tratado de Eruvin 100b). Y allí explica Rashi que las hormigas trabajan muy duro durante el verano, y ninguna hormiga se atreve a robar lo que pertenece a su compañera. El orden del mundo y la propia naturaleza de la hormiga le enseñó que está prohibido robar.

Sin embargo, sepamos, que también las leyes que dependen de nuestro pensamiento, fueron dichas y ordenadas en el monte Sinai, y no se aprenden con nuestro razonamiento lógico. Ya que si hubiéramos aprendido de la hormiga, veremos que la hormiga no es ninguna santa, sino todo lo contrario, de la hormiga podemos aprender a robar, a robar legalmente y con permiso, ya que es la ladrona número uno!

Esta hormiga se rige por una ley, que le ordena que cada una tiene que proveerse de su espiguita, y tiene prohibido tomar la espiguita que pertenece a su compañera, esta prohibición, entiende la hormiga, se aplica exclusivamente cuando su compañera “adquirió” una espiguita, pero, ¿alguno de ustedes vio que las hormigas posean tierras y siembren y cosechen? La hormiga tiene prohibido robarle a su compañera pero tiene todo el permiso para robarle al hombre, y aquí todo el que aumente será alabado…, esta es la “ley” que aprendemos de la hormiga si, lo alenu, no hubiéramos recibido la Tora!

También en Sedom había un libro de leyes con el cual se regía todo el accionar del país, como contaron Jazal en el tratado de Sanhedrin (hoja 109b), que cuando Eliezer llega a Sedom lo golpearon muy fuerte, sin ningún motivo, hasta dejarlo sangrando. Inocentemente, Eliezer se dirige a la policía y al juzgado pensando que con ellos podría hacer justicia, y el juez dictamina que Eliezer está obligado a pagar una gran suma de dinero a los que lo golpearon!!!

¿Por qué? El juez le explica que él obtuvo grandes ganancias ya que le extrajeron sangre gratuitamente, algo por lo cual normalmente se pedía mucho dinero.

¿Qué hizo Eliezer ante semejante veredicto? Agarró una piedra y golpeó al juez hasta dejarlo sangrando, y le dijo: ahora vos tenés que pagarme plata a mí, y por cuanto que yo le debo a ellos, pagale esa suma a ellos y queda todo arreglado!

Por supuesto que a Eliezer no le hicieron nada por pegarle al juez, ya que así decía el libro de leyes de Sedom. Esta era para ellos la verdad.

Pero nuestra Tora tiene otros parámetros para definir a la verdad y a la mentira. Sobre el versículo “de la mentira te alejarás” (Shemot 23,7), dijeron Jazal en el tratado de Shevuot (hoja 31a) que si se acercan dos personas para ser juzgadas, una vestida con harapos y la otra con ropa de lujo, le piden al hombre adinerado que se vista con harapos como el pobre o que le provea las mismas ropas que él viste, todo porque hay que alejarse de la mentira...

Y preguntamos: ¿cuál es la mentira aquí? La Tora está hablando de un juez apto para juzgar, una persona que se conduce con la verdad, y que es temeroso de Hakadosh Baruj Hu. Y llegan a él dos personas, una de ellas muy bien vestida, entonces la Tora dice “alejate de la mentira”, hay que alejarse de una situación como esta, porque el ojo del hombre es tan sospechoso, que está siempre propenso a inclinarse hacia un lado cuando ve algo diferente o que le llame la atención.

* * *

El primer asunto que trata la Tora es: “cuando compres un esclavo hebreo”, un iehudi que robó y no tiene como devolver, cómo compensar el daño que causó, debe venderse como esclavo...

Hay una perasha completa que trata sobre cómo el dueño debe comportarse con el esclavo. Tiene prohibido hacerlo trabajar duramente. Tiene prohibido pedirle, por ejemplo, un vaso de agua caliente, si realmente el dueño no tiene necesidad de él. Tiene prohibido avergonzarlo, por ejemplo, cuando el dueño se dirige al baño público no puede pedirle que el esclavo le lleve la toalla y sus prendas para cambiarse... Tiene la obligación de darle la misma comida que él come y la misma bebida que él toma, y por la noche, debe cubrirlo con sábanas y frazadas de la misma calidad que él usa.

Está escrito que harás lo bueno para él mientras esté con vos, de lo que se desprende que si el dueño de casa viste en Shabat prendas hermosas y elegantes, deberá comprar prendas similares para su esclavo, y si no tiene suficiente dinero para comprar ropas para el esclavo, tendrá que darle de las suyas. Y toda esta situación se repite hasta con las almohadas.

Puede llegar a suceder, entonces, que el esclavo vista honorables prendas de Shabat mientras que el dueño viste simples prendas de todos los días, porque no tiene lo suficiente para comprar una prenda especial para su esclavo!

Y todavía falta más, dice la Tora: y su esposa saldrá con él, y preguntan Jazal (tratado de Kidushin 22a) el hombre se vendió como esclavo, ¿qué parte tiene la esposa en todo esto, ella también tiene que venderse? Los jajamim aprenden que el dueño está obligado a alimentar a la esposa y a los hijos del hombre que se vendió...

Y todo esto resulta más asombroso cuando vemos lo que ocurre hoy en día, de qué forma castigan a los ladrones y a otros tipos de delincuentes, juzgándolos y sentenciándolos inclusive cuando un solo testigo estuvo presente y vio los hechos, inclusive cuando este testigo es un pariente o hasta cuando no hubo ningún testigo, simplemente que los jueces y jurados llegaron a esa conclusión, que a este hombre hay que acusarlo...

Y sabemos, que a pesar de lo fácil e injustamente que hoy en día se castiga a las personas, con lo cual, cada uno de nosotros debería tener mucho miedo y que a nadie se le ocurra hacer algo por lo cual pueda ser acusado, de todas formas las cárceles están llenas de ladrones y asesinos.

Con lo que llegamos a la triste conclusión que este sistema, la institución que hoy se llama justicia, no da buenos resultados.

La Tora, como siempre, tiene la solución para todo, una solución que nadie puede objetar. La Tora ordena que un ladrón, si tiene cómo devolver lo que robó, deberá pagar el doble, siempre y cuando lo hayan visto dos testigos (y los testigos deben cumplir varias condiciones para considerarse aptos). Si no hay testigos y la persona reconoce haber robado, pagará solamente lo que robó, sin pagar multas adicionales.

Y si no tiene con qué pagar, se venderá como esclavo para pagar su deuda. ¿Y qué ocurre cuando este hombre se vende? Sucede que come las mejores comidas, se viste como una de las personas adineradas de la ciudad, duerme en la mejor cama, su señora y sus hijos tienen todo lo que necesitan sin que él deba preocuparse en lo más mínimo por el sustento de su casa!!!

Entonces, ¿hay algo que le impida robar? Parece que robar y no poder pagar es la solución para innumerables problemas. Hasta vemos que resulta ser un gran negocio.

En el caso de los asesinos, para que el asesino sea castigado, también hacen falta dos testigos, con el agregado que a este hombre tuvieron que prevenirlo antes de cometer el asesinato, sin la prevención tampoco hay castigo. Y está dicho sobre el Sanhedrin (el juzgado) que haya dado sentencia de muerte a un asesino una vez cada siete años, o una vez cada setenta años, que es un juzgado asesino (tratado de Macot, hoja 7a). Y la pregunta vuelve reforzada, si estos son los castigos con los que castiga la Tora, entonces el mundo estaría lleno de ladrones y asesinos, que hacen todo con total permiso y hasta premeditadamente!

Preguntamos entonces:

¿Dónde está el orden en este mundo?

Diremos que así como los “Aseret Hadiberot” (conocidos como los diez mandamientos) fueron entregados en Sinai, así también todas las demás leyes, pero no hay nada que impida al asesino matar o al ladrón robar, no hay una piedra que cuelgue sobre nuestras cabezas o una espada apuntándonos para no pecar, solamente nuestra fe en Hakadosh Baruj Hu, conduciéndonos por el camino de la Tora, son nuestros garantes para que se mantenga el orden en el mundo!

Dibre Hagada – Rab Iosef Shalom Eliashiv Shlita.

Leiluy Nishmat Harav Hagaon Daniel Ben Sara z"l




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