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Shabat Shalom


La Nueva Hoja Parashat Shmini
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס”ד  

MI ORACION

Dice la Guemara en el tratado de Eruvin (hoja 13): los hijos de Aharon murieron porque enseñaron una ley en presencia de su maestro (Moshe Rabenu) y todo el que hace así merece que una víbora lo muerda…

¿Y por qué esto es tan grave?, pregunta el rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita. El pueblo de Israel fue comparado con una paloma, una paloma sin alas no puede volar y morirá muy pronto. Dijeron Jazal: las alas del pueblo de Israel son sus ancianos, sus sabios, y el que los desprecia o disminuye el honor de los “Guedole Israel”, está cortando nuestras alas…

Dice la Guemara en el tratado de Berajot, mencionando las palabras de Jana: por este niño fueron mis rezos (Shmuel 1, 1,27). Dijo rabi Elazar: Shmuel enseñó una ley delante de su maestro, como está escrito que después de que sacrificaron el animal, llevaron a Shmuel delante de Eli, el Cohen Gadol.

Pregunta la Guemara, ¿cuál es la relación entre una cosa y la otra? ¿Por qué después del sacrificio tienen que traer a Shmuel, un pequeño de dos años frente al Cohen Gadol?

Eli le dijo a los Cohanim que uno de ellos sacrifique al animal. Shmuel, al ver que buscaban un Cohen y no lo podían encontrar, dijo: ¿para qué buscan un Cohen? La Shejita la puede hacer también un Israel, un Levi, un hombre o una mujer…

Por eso trajeron a Shmuel delante de Eli, que preguntó: ¿de dónde aprendiste que la Shejita no requiere exclusivamente un Cohen? (recordemos, tenemos aquí al Cohen Gadol frente a un niño de dos años).

Está escrito, respondió Shmuel, y harán la Shejita al animal delante de Hashem y (después) lo ofrendarán los hijos de Aharon, los Cohanim… (Vaikra 1,5), de aquí aprendemos que la obligación de que sean cohanim recae recién después de la Shejita.

Estás diciendo cosas correctas, dijo Eli, pero ahora, estás condenado a muerte desde el Cielo, por enseñar una ley en presencia del maestro.

Tenemos varias preguntas, y una surge detrás de la otra y también después de las respuestas: ¿Acaso Eli no sabía esta ley? ¿Hacía falta que llegue un niño de dos años para enseñarla?

¿Nadie más sabía esta ley en el Beit Hamikdash? ¿Cuándo la olvidaron? Si esto lo hacían desde los tiempos de Moshe Rabenu…

¿En el Cielo pueden condenar a muerte a un niño de dos años?

La Guemara dice que Jana, la madre de Shmuel, escuchó que su hijo estaba condenado a muerte, y fue a “gritarle” a Eli: yo soy la mujer que estaba parada frente a vos, rezando y llorando!, ¿por qué Jana le grita a Eli, acaso la muerte de Shmuel fue decretada por él?

Eli le dice a Jana: permitime que lo castigue y yo pediré por la Piedad de Hashem para que te dé un hijo mejor que éste…, ¿cómo Eli puede mezclarse en temas “celestiales”?

La Guemara recuerda que Jana le dijo a Eli: yo recé por este niño…

El Etz Iosef trae, en el Ein Iaacov, las palabras del Noda Beiehuda. Eli pide que traigan a un Cohen para hacer la Shejita, y sabía que no hacía falta un Cohen para esto, pero, así acostumbraban los cohanim a hacer también la Shejita, simplemente porque era una buena costumbre. Los Cohanim tomaron esa responsabilidad, aunque no era su obligación, porque querían cumplir con un precepto más (esto podía hacerse todo tiempo que no sea una traba para el cumplimiento del precepto, o sea, siempre y cuando haya un Cohen preparado para hacer la Shejita, y no fuera necesario perder tiempo buscándolo; en el caso de haber Cohen e Israel para hacer la Shejita, el Cohen tenía prioridad).

Shmuel vio que estaban buscando un Cohen y no encontraban ninguno que sepa hacer la Shejita, por eso dijo que cualquiera podía hacerlo para que no se retrase la ejecución del sacrificio…

Dice el “Rama”: si se nos presenta unos Tefilin y no tenemos el Tzitzit, no hace falta esperar a que aparezca el Tzitzit, nos colocamos primero los Tefilin. Y agrega el Maguen Abraham lo que está escrito en el tratado de Iebamot (hoja 39): no nos permitimos un retraso en el cumplimiento de un precepto aunque más tarde podamos cumplirlo más detalladamente o con más belleza.

Agrega el Noda Beiehuda: Eli pide en el Beit Hamikdash que traigan un Cohen, para embellecer el precepto. El pequeño Shmuel dice: embellecer el precepto está muy bien, pero no a costa de retrasarlo, si no encontramos Cohen para la Shejita, aunque sea mejor, ahora es preferible traer un Israel.

Lo que todavía no se comprende es la discusión entre Eli y Jana. Ella argumenta haber rezado por el niño y él le pide que le permita castigarlo, con la condición de rezar para darle a ella un hijo mejor. Sin embargo, ya dijimos que el castigo no depende de Eli, sino que es un castigo del Cielo: si Hakadosh Baruj Hu quiere, lo castiga, y si no quiere, no lo castiga…

El Noda Beiehuda explica que el castigo del Cielo se aplica también a un niño en un caso como éste, en el que se trata de un niño muy sabio, pero acá hay otro factor, ya que cuando no se le da el honor que merece a un rab, este rab puede renunciar a recibir ese honor y no hablamos entonces de un agravio. El rab puede aceptar no ser respetado como lo merece…

Surge otra pregunta, supongamos que el rab cuida su honor y no perdona, y uno de sus alumnos enseña una ley, ¿puede el rab decir: si hubiera sabido que querías decir una ley te lo hubiera permitido, como renunciando a su honor retroactivamente?

Digamos que sí, por eso Jana le dice a Eli Hacohen Hagadol que fue estéril durante diecinueve años y medio, y éste, Shmuel, es su único hijo, el hijo por el que tanto lloró, recordándole que cuando él la vio llorar pensaba que era una mujer borracha. Así le pide que ahora perdone a su hijo…

Eli le dice que él va a rezar para darle un hijo mejor.

Pero ella insiste, mis rezos fueron por este hijo, yo lo quiero a él, no quiero otro mejor…

Dice el “Mearsha”, yo recé por él, yo lo quiero porque nació gracias a mis rezos, no quiero otro que nazca gracias a tus rezos…

* * *

Una vez fue una mujer a ver al Maguid Mimezrich, y le dijo: escuché que el rab “hace” milagros, y yo quiero tener un hijo…

-Muy bien, dijo el rab, poné sobre la mesa un millón de dólares.

-Pero, es mucho dinero, ¿de dónde lo voy a sacar?

-Ese es el trato, dijo el rab, en forma terminante.

La mujer se retiró y volvió después de un corto tiempo con una gran suma de dinero, no todo, pero casi todo.

Le dijo el rab, dijimos un millón de dólares, ni un centavo menos…

La mujer se enfureció: ¿vos creés que yo te necesito? Yo tengo a Quién pedirle, voy a rezar al Bore Olam para que me dé un hijo…, y se fue.

Dijo el rab: Ahora sí tendrá un hijo, yo no puedo darle un hijo, pero con la ayuda de sus rezos, que saldrán sinceramente de su corazón, podrá tener un hijo…

Hoy, prosigue rabi Shlomo, la gente se olvida que existen las plegarias. Para cualquier cosa se dirigen a los rabanim y les piden bendiciones… ¿y dónde quedaron los rezos? Hakadosh Baruj Hu espera que “hablemos” con El!

¿Y dónde tiene el corazón Eli? El quiere matar a Shmuel por no renunciar a sus honores, ¿por qué?

No era una cuestión del corazón. Eli sabía algo de la historia de Shmuel, sabía que su abuelo fue Koraj.

Koraj discutió con Moshe Rabenu porque con su profecía supo que Shmuel sería uno de sus descendientes. Y así dijo Koraj: si Shmuel será en el futuro uno de mis descendientes, ¿por qué yo me voy a quedar callado? Ahora mismo voy a pelear, yo quiero ser el príncipe de mi tribu…

Cuando Eli ve a un niño de dos años que ya, tan pequeño, enseña leyes frente a su rab, supuso que en ese niño se veía la conducta de Koraj, su abuelo. ¿Quién sabe lo que ocurriría cuando sea más grande? Por eso, será mejor deshacernos de él ahora y no esperar a que ocurran cosas peores. Y por eso Eli le dijo a Jana que le daría un hijo mejor…

No pienses que este niño se conduce como su abuelo, le dijo Jana a Eli, si lo ves con energía es sólo porque surgió de mis plegarias… Y su fuerza será necesaria para que no se deje atropellar por ninguna persona, para que en el futuro pueda conducir al pueblo de Israel sólo cumpliendo las órdenes de Hakadosh Baruj Hu. Y si pensás que se conduce así por su abuelo, estás muy equivocado. Yo pedí por este niño, y mis rezos dieron frutos, para que él no sienta temor ante nadie…

* * *

Ocurrió hace aproximadamente noventa años, cuando las casas no eran como las de hoy, varias casas daban a un patio común, compartido por todos. En ese entonces, había un día en la semana que se llamaba el “día del lavado”, en el cual todas las familias lavaban sus ropas y las extendían en los patios, donde y como podían. Todos los vecinos trabajaban muy duramente ese día, ya que era el único día en que podían lavar sus prendas. Y por todos lados se veía ropa colgada y, a veces, la ropa de un vecino colgaba sobre el patio de otro, pero eso era algo muy común y nadie hacía objeciones.

Hasta que un día alguien sí hizo objeciones. Una vecina que, lo alenu, no podía tener hijos desde hacía muchos años, tenía extendida su lavado sobre otros patios, y la dueña de una de esas casas que no estaba de acuerdo con el sistema, tomó unas tijeras y cortó las cuerdas que atravesaban sobre su casa. El resultado fue que todas las ropas de esta vecina cayeron al piso y se ensuciaron. Esta pobre mujer, no intentó pedir ayuda para que nadie se entere de lo sucedido y no sentirse culpable de caer en el pecado de “Lashon Hara” (hablar mal de su compañero). Después de juntar toda la ropa, ahora sucia, tuvo que volver a lavar todo, y para no provocar problemas, se fue hasta otro barrio para colgar sus prendas donde no molestaría a nadie.

Cuando su marido volvió a la casa, por la noche, de regreso del Beit Hamidrash, se fortaleció muchísimo para no contarle nada de lo sucedido, evitando nuevamente caer en el Lashon Hara, ya que suponía que su marido reaccionaría contra la familia vecina que hizo sufrir a su esposa.

De repente, golpean a la puerta de la casa. Era la vecina que le cortó las cuerdas que venía a pedirle perdón: ya recibí mi castigo por lo que te hice, mi hijo más pequeño está volando de fiebre.

Desde luego que esta justa mujer la perdonó y también le deseó la pronta recuperación del pequeño.

Y los frutos de la conducta de esta mujer no tardaron en hacerse ver, al año siguiente, después de muchos años, el matrimonio tuvo un hijo, que en el futuro fue uno de los grandes rabanim del pueblo de Israel…

Esh Dat 5759.

 

Leiluy Nishmat

Harav Hagaon Daniel Ben Sara זצ”ל




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