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Shabat Shalom


No. 367-Bejukotai-4
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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בס”ד    

 

NUESTRO MUNDO TAN MATERIAL

“...y te di paz en la tierra...

y saqué a los animales salvajes...

y la espada no pasará por tu territorio”

(Vaikra 26,6)

La Tora nos afirma que si nos ocupamos de ella y cuidamos los preceptos, recibiremos como recompensa: pan, lluvias, paz, “y la espada no pasará por nuestras tierras”... ¿Por qué la Tora no nos habla de un premio espiritual frente al cumplimiento de los preceptos, como por ejemplo, Olam Haba o merecer ver el esplendor de la Divinidad?

El “Keli Iakar” nos trae varias respuestas de los “Rishonim” (los primeros grandes sabios) que contestan nuestra pregunta.

El Rambam, dice que aquí no estamos hablando de recompensa! La Tora tiene otra intención con sus palabras: Ustedes quieren cumplir muchos preceptos en este mundo, ¿correcto? Pero Hakadosh Baruj Hu sabe que la levadura en la masa (el ietzer hara) y los pueblos que intentan someterlos y exterminarlos, son el eterno problema que no les permite cumplir como quisieran. Por eso, dice la Tora, si ustedes demuestran la intención de conducirse por Mis Caminos, Yo voy a sacar de sus caminos toda cosa que les moleste, y les daré paz en la tierra, para que ningún pueblo los perturbe, que ningún pueblo intente hacer algo contra el pueblo de Israel, y el sustento lo tendrán en abundancia, y así podrán cumplir todos los preceptos y fijar los tiempos para estudiar Tora.

El Eben Ezra explica sobre la perashat Haazinu, de la siguiente forma: si ustedes quieren hablar sobre el mundo venidero tendrán que traer un diccionario!

Cuando un técnico en computadoras le explica los problemas de funcionamiento a una persona que no entiende del tema, esta persona no sabe de qué le están hablando.

Cuando Hakadosh Baruj Hu nos habla sobre el Olam Haba, puede ser que una persona entre mil entienda algo. Dijeron Jazal que ningún profeta puede recibir su profecía sino después de haber estado estudiando con Talmide Jajamim. Pero el Talmid Jajam por sí solo, no tiene profecía, como ya dijo el profeta (Ieshaiahu 64,3): el ojo no vio..., o sea, los Talmide Jajamim no entienden el lenguaje ni pueden ilustrar o hacer un dibujo para poder comprender cuál es el premio por dedicarse enteramente al estudio de la Tora. Solamente les dijeron que es algo bueno. Pero nos falta el diccionario...

Por eso la Tora viene a hablarnos en el lenguaje que entendemos: lluvias, comida, paz...

¿Cuál es la opinión de Rabenu Bejaie? Una persona cumple como corresponde con los preceptos de la Tora, ¿acaso hace falta decirle que tendrá una recompensa en el Olam Haba? Es algo natural que así debe ser! Estamos hablando de algo normal que no necesita preguntas, la Tora solamente nos habla de cosas que están por encima de la naturaleza. Por ejemplo: si cumplimos con los preceptos, lloverá y si, lo alenu, no cumplimos, no lloverá, y esto es una novedad, ¿acaso nuestras acciones pueden manejar la naturaleza? Esto es necesario decirlo, escribirlo, que mi comportamiento tiene influencia sobre los vientos, las mareas, las lluvias...

El alma viene de los cielos, y volverá al cielo. La Tora me explica que hay un castigo llamado “caret” (condena a muerte que el Cielo ejecuta), ¿qué nos quiere decir? Una persona baja a las profundidades del mar con una soga y un caño de goma que le provee aire para respirar. Si de pronto le sacan el aire que respira no podrá volver vivo hasta la superficie. Pero si no le cortan la manguera, seguramente volverá con vida. La Tora nos dice que ese castigo se llama “caret”, y preguntamos si hace falta decir que si la persona se comporta bien (estudia Tora y cumple con los preceptos) su alma volverá y se presentará frente al “Trono Celestial”.

Pregunta el Cuzari: todas las culturas garantizan a sus creyentes un mundo venidero “muy gordo”, en cambio los iehudim, ¿de qué tipo de Olam Haba están hablando?, ¿pocas lluvias, una cosecha escasa?

Los dirigentes espirituales de todos los pueblos dijeron: vengan todos, adopten nuestra creencia (pagana), y verán que nosotros podemos ofrecerles el premio que nadie les puede dar, no hay problema, podemos garantizar todo lo que quieras para el Olam Haba!, pero cuando después alguien se queje porque lo que estaba asegurado no se cumplió, ¿a quién se le van a quejar?, ¿acaso alguien podrá volver a este mundo con reclamos de que en el mundo venidero no le dieron lo que le prometieron? Por eso dice la Tora, pueden probar al Bore Olam ya en este mundo, y llegarán a la conclusión de que Hashem es Verdad! Cumplan con los preceptos y tendrán lluvias, no cumplan con los preceptos y no tendrán lluvias! Cumplan con la Shemita, recibirán multiplicado por tres…

La quinta opinión la traemos en nombre de rabi Saadia Gaon. Antes de la entrega de la Tora, los hombres acercaban sacrificios al sol, a la luna, a las estrellas… Hakadosh Baruj Hu les dio poder, gobierno, y por lo tanto, tienen la posibilidad de hacer el bien a la gente, pero, después, Hashem ya no les permitió continuar. Por eso, cuando la Tora nos previene y nos dice que está prohibida la idolatría, nos muestra que nos da algo en su lugar, ¿qué? Dice la Tora: van a recibir lo mismo, pero en lugar de seguir con la idolatría, ahora deben hacer el Servicio al Bore Olam, y no al sol, ni la luna ni las estrellas ni nada! Antes cuando sacrificaban un cordero al sol recibían cosas, ahora servirán a Hashem y recibirán las mismas cosas…

El Cuzari trae una segunda opinión (segunda para él). Si en la vida en este mundo Hashem nos da la garantía de que tendremos una elevación (Vaikra 26,12). ¿Podemos dudar con respecto al mundo venidero?

El Ramban opina que la Tora se refiere a la recompensa que le corresponde a todo el pueblo, en conjunto. Si hay abundancia, todos se benefician con esto. Pero en el Olam Haba, no hay conjuntos ni pueblos, cada persona tiene su propio Olam Haba, cada uno tiene otro Olam Haba, y uno es distinto del otro, por eso la Tora no puede escribir en particular para cada uno, solamente puede dar la idea de la recompensa para el conjunto…

El Ialkut Haguershoni nos agrega un ejemplo al respecto: había un vendedor de mercancías que era muy conocido, respetado y buscado por su rectitud. Un día llegó a la conclusión de que estaba ya cansado de trabajar.

Contrató un encargado para ocuparse del negocio y otro encargado que se ocuparía de viajar por el mundo para comprar mercaderías.

A los dos les fijó un salario muy bueno. Pero, como ya lo comprobamos en el mundo, cuando hay dos personas, nunca podrán ponerse de acuerdo, las dos quieren tener razón.

El segundo encargado no paraba de quejarse: ¿dónde está la justicia? Yo tengo que viajar por todo el mundo, poner mi vida en peligro a cada instante, y todo para recibir el mismo salario que recibe mi compañero que lo único que tiene que hacer es estar sentado en el negocio. ¿Cómo puede ser, siendo el dueño de la empresa tan conocido por su rectitud?

Cuando terminó el año, el dueño llamó a sus encargados y les pagó el salario establecido. Después de pagarles, le dijo al segundo: traeme por favor tu diario de viajes.

Lo examinó y dijo: veo que viajaste por muchos países, y que en algunos de ellos pasaste por situaciones muy comprometidas, a veces sufriendo mucho con viajes agotadores, pero, igualmente cumpliste con tus obligaciones…

Se levantó y le dio una cantidad de dinero muy importante como agregado al salario debido a su gran dedicación y al esfuerzo que puso a pesar de todos los impedimentos.

Pasó otro año, y este empleado puso aún más empeño en sus tareas, detallando hasta lo más insignificante en su diario de viajes. Llegó a la casa del dueño con su libreta bajo el brazo, suponiendo que ahora recibiría mucho más de lo que recibió el año pasado.

Pero el dueño le dio una suma similar a la del año anterior, y enseguida el empleado se quejó: trabajé mucho más duro que el año pasado, ¿cómo puede ser que reciba la misma suma?

El comerciante le explicó: el año pasado vos no sabías que yo te pagaría un adicional importante por tu esfuerzo, por eso, el trabajo te resultó mucho más difícil, pensando que cobrarías solamente el salario estipulado de antemano. Este año, en cada oportunidad en la que se te presentó una dificultad, pensaste: no hay problema, vale la pena ya que igualmente cobraré por el esfuerzo! Por eso, los problemas no te resultaron tan pesados, por lo cual, ya no te corresponde cobrar más!

Concluye el Ialkut Haguershoni, si Hashem nos revelaría el verdadero pago que vamos a recibir, nuestro trabajo en este mundo no nos resultaría para nada difícil! Al no saber, trabajamos duro para cumplir con los preceptos, y Hashem nos dice: como se esforzaron merecen un buen pago, pero si Yo les muestro el pago, echamos todo a perder…

Rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita. Esh Dat 5759.

Leiluy Nishmat Harav Arie Halevi Bloj זצ”ל




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