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Shabat Shalom


No. 379-Ree-4
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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בס”ד

BUSCANDO EL OLAM HABA  

“...pongo frente a ustedes la bendición…” (Devarim 11,26)

 

Hablamos ya en otras oportunidades, sobre nuestra relación con el mundo material, hoy nos toca ver de qué forma alcanzar, cuáles son los caminos para obtener nuestra parte en el Olam Haba.

Dijo en una oportunidad el Maran, el Jazon Ish ztz”l: cuando yo veo un muchacho, puedo decir, con cualquiera de ellos, que existe la posibilidad, que en el futuro sea uno de los grandes rabanim de nuestro pueblo. Con cualquiera, porque casi todas las personas tienen el potencial para serlo, pero casi siempre ese potencial no es utilizado.

Y la prueba de sus palabras la trae el Jazon Ish de los muchachos que ve sentados en el Beit Hamidrash.

Tenemos aquí que prestar mucha atención a sus palabras. El no dice que cada uno de los muchachos está obligado a tener como objetivo ser un “Gadol Hador”, sino que, en verdad, toda persona tiene una parte dentro de la Tora que se enseña y se aprende en el mundo.

Cada uno de nosotros está en este mundo con una misión especial que nos encomendó Hakadosh Baruj Hu. Vinimos al mundo para ejecutar el pedido de nuestro Creador y no para ninguna otra cosa.

Para cumplir con este sagrado fin, el Bore Olam nos entrega las materias primas, las herramientas necesarias, sin que falte ningún elemento, y cada persona es provista de materias primas diferentes, ya que cada uno tiene un objetivo diferente.

Por esto, como el Servicio de cada persona resulta ser distinto, primero necesitamos averiguar para qué estamos en este mundo, y segundo, saber que no tenemos que mirar a los demás y mucho menos, envidiar a los demás, ya que nuestra misión no siempre tiene mucho que ver con la misión de nuestro vecino, nuestros elementos son otros, y debemos mirar hacia adelante, y ver qué hacer con los elementos que están a nuestra disposición.

Una de las bendiciones que recitamos al levantarnos “Bircat Sheasa Li Col Tzorji” (que Hashem cubrió todas nuestras necesidades), es un agradecimiento a la entrega, de parte del Bore Olam, de las materias primas que nos hacen falta para alcanzar nuestro objetivo del día que tenemos por delante. Agradecemos así a la capacidad que nos dio Hashem, a la posibilidad de razonar, a todas las cosas que están a nuestro alcance en este nuevo día de vida para realizar lo que Hashem hoy nos pide.

Esta es la causa por la cual no podemos compararnos con nuestros vecinos o amigos o cualquier otra persona que, aparentemente, tenga más o menos éxito que nosotros, porque cada uno tiene distintos objetivos y también distintos elementos para alcanzar dichos objetivos.

Pensando en esta forma, podemos describir la obligación de cada persona en el mundo, y decir que cada persona debe considerarse como un “mundo”, un mundo que espera únicamente de él, solamente él está aquí para satisfacer las necesidades de este mundo, y, desde luego, cuenta con todos los elementos necesarios para cumplir con estos requerimentos. Por eso, las posibilidades de éxito están al 100%, y podemos estar seguros de que estamos bien preparados para cumplir con nuestra obligación y quedar bien parados...

Sobre este tema, escribió el rab hagaon Jaim Fridlander ztz”l: cada persona recibe “su” Servicio al Bore Olam, destinado solamente para él, este será su grano de arena dentro del Servicio que hace en conjunto todo el pueblo de Israel.

Y los medios para lograr su trabajo están a su alcance, tanto en capacidad, en conocimientos, como así también en los bienes materiales necesarios para conseguir la finalidad espiritual.

Hay personas que para alcanzar sus objetivos tendrán la necesidad de ser muy inteligentes, otras muy pícaras, y otras que, para poder cumplir con sus obligaciones deberán disponer de muchos bienes materiales y dinero, como Rabenu Hakadosh, por ejemplo, o Rabi Iehuda Hanasi, de los cuales es sabido que eran personas adineradas (podemos verlo en el tratado de Avoda Zara, hoja 11a), pero esos bienes eran necesarios porque ellos eran príncipes, y debían tratar con reyes y personas importantes de los otros pueblos.

Y ese dinero era fundamentalmente necesario para aumentar el Honor del Bore Olam en el mundo, por eso Hashem se los proporcionó.

Los grandes jajamim que fueron también personas ricas, usaron ese dinero solamente para el Servicio al Bore Olam, sólo para cumplir su parte, su obligación, sólo para sus necesidades espirituales.

Cuando Rabenu Hakadosh estaba a punto de morir, dirigió los diez dedos de sus manos al cielo y dijo: Ribono Shel Olam (Dueño del Mundo), no tuve ningún provecho de este mundo (material) ni siquiera en la medida de mi dedo más pequeño... (tratado de Ketuvot, hoja 104a).

De la misma forma, hubo otros jajamim, que vivieron en el límite de la pobreza, como rabi Elazar Ben Pedat (Taanit 25a), como rabi Shimon Ben Jalafta (Shemot Raba 52,1) y otros más. Su trabajo en el mundo, su labor espiritual no necesitaba dinero para llevarse a cabo, o, podría ser, que la mejor forma de conseguir los objetivos fuera dentro de la extrema pobreza...

El punto en común de estos ejemplos, es que nuestros jajamim, de bendita memoria, completaron su parte en cualquier condición, el rico en su riqueza, el pobre en su pobreza. Ellos siempre estuvieron alegres con la parte que les tocó, y nos mostraron, y nos enseñaron, que cada uno puede, solamente con sus elementos, alcanzar la integridad. Este reconocimiento fija en el alma un estado de riqueza (sea la persona rica o pobre), ya que sentimos que nada nos falta, porque nuestra sensación es la de saber que recibimos de Hakadosh Baruj Hu todos los elementos necesarios para hacer nuestra parte.

Por eso, no queda otra cosa que sentirnos alegres, conformes con nuestra gran posesión, ya que no estamos vivos para mirar el techo, tenemos una meta, y tenemos los elementos, tenemos que investigar hasta saber exactamente cuál es nuestra misión y usar los elementos a disposición de la mejor manera posible, tirándonos de cabeza en busca de nuestro objetivo.

Para eso estamos en este mundo, que como para contradecirnos o para engañarnos es un mundo material en el cual debemos llegar a nuestro objetivo espiritual. Y todos los bienes materiales que están a nuestra disposición nos ayudarán a conseguir esa finalidad espiritual.

Y, por sobre todas las cosas, debemos aprovechar nuestro tiempo, tan valioso, porque “el día es corto y el trabajo es mucho”, como está escrito en el Pirke Avot. Esta es la bendición que pone delante nuestro Moshe Rabenu, y nos revela así nuestra gran posesión, nuestra enorme riqueza. Y los que se equivocan, pensando que lo material es sólo material y corren en busca de más riquezas que no tienen ningún valor, corren y corren y llegan a ese pozo tan profundo, esa es la maldición que mencionó Moshe Rabenu...

Lekaj Tov.

Leiluy Nishmat Harav Mejele Iehuda Lefkovich זצוק”ל




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