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Shabat Shalom


No. 380-Shoftim-4
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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בס”ד

ALGO PARA CUIDAR 

“Jueces y guardianes…” (Devarim 16,18) 

Cuando Naomi salió de los campos de moab, volviendo a Beit Lejem, viajaban con ella sus dos nueras.

Naomi tenía la intención de que ellas no la acompañen en su viaje de regreso, y les dijo: hijas mías, no vengan conmigo, mi sufrimiento es mucho más grande que el de ustedes porque Hashem me sacó Su Mano…

Podemos explicar estas palabras en la forma más simple: Naomi sentía una amargura mayor que sus nueras, ya que ellas habían perdido a su marido, pero Naomi perdió a su marido y a sus dos hijos.

Y también podemos decir que mi amargura es muy grande a causa de ustedes, ya que mis hijos murieron al casarse con mujeres no judías, y ahora Naomi les pide que no vuelvan con ella, que la dejen sola, yo quiero abrir una nueva página en mi vida…

Pero, el autor del “Leja Dodi”, el rab Hamekubal, rabi Shlomo Alkavetz ztz”l, en su libro sobre la Meguilat Rut, “Shoresh Ishai”, nos trae una tercera explicación.

Dice que todos los pueblos viven a merced de la suerte, o de la casualidad. Hay en el cielo astros que gobiernan sobre lo que nos pasa, y si nacimos en tal día a tal hora nos espera determinada cosa, y si nacimos un segundo después la suerte será otra. Por lo tanto, si a cualquier persona le pasa algo, está bien, pasó lo que pasó, porque era lo que tenía que pasar, y no hay otro remedio que aceptarlo tal cual fue. ¿Qué se puede hacer? Esta persona no fija las suertes, no tiene ninguna influencia sobre los astros, nació así!!!

Por eso, ellos no están obligados a hacer un balance sobre sus acciones, ya que todo lo que les ocurre tiene que ver con el sol o con las estrellas pero no con lo que ellos hacen o dejan de hacer.

Pero yo, dice Naomi, pertenezco al pueblo iehudi, Hakadosh Baruj Hu supervisa todas nuestras acciones, de forma particular, y cuando nos ocurre alguna cosa mala, lo alenu, algo que nos trae algún sufrimiento, estamos obligados a revisar nuestras acciones, a buscar el arrepentimiento, a ver dónde estamos equivocando nuestro camino.

Nosotros vivimos con la fe completa, simple y clara, sabemos que nuestra situación depende de nuestros hechos, sabemos que el que “la hace la paga”, “ojo por ojo…”, todo lo sabemos…

Esto es lo que dijo Naomi, esto es muy amargo para mí (sólo para mí, que sé que lo que me pasa es porque hice algo malo), mucho más que para ustedes (que no sienten nada en particular cuando algo no sale como lo esperaban). Porque yo siento que la Mano de Hashem me abandonó y eso requiere revisar todos mis actos…

La semana pasada (no ahora sino hace un año), el jueves anterior a la perashat Ree, ocurrió algo terrible, una familia completa desapareció. Y no diremos que era algo que debía ocurrir, que alguien podía decir algo sobre ellos, ya que era una buena familia, una familia conocida por los favores que hacían con los demás, por eso, somos nosotros los que estamos obligados a realizar un balance de nuestras acciones, para saber y entender por qué tuvimos que ver que pasen cosas como éstas…

Hace aproximadamente treinta años, hubo un accidente en Bnei Brak, y también desapareció una familia completa, la familia Cohen, de la que quedó solamente un bebé con vida (porque quedó en la casa).

El rab hagaon Shmuel Halevi Vozner Shlita habló en esa ocasión y dedicó la mitad del tiempo a decir que todo tiene que ver con nosotros, que nosotros somos los culpables de lo sucedido y que debemos revisar nuestras acciones. En la segunda mitad pidió cuidemos la boca, los oídos y los ojos. Los ojos para que no vean lo que no hace falta, refiriéndose a diarios y otras cosas (y agrega el rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita que en esas épocas todavía no existía internet). Los oídos para que no escuchen cosas prohibidas. La boca para que no hable lo que está prohibido decir, y tampoco en el tiempo en el que no se puede hablar, como por ejemplo en el Beit Hakneset, en el momento de los rezos y de la lectura de la Tora.

Rabi Shlomo nos cuenta que habló sobre este tema el pasado Shabat, perashat Ree, y después se le acercó un iehudi que le dijo lo que escuchó en nombre del rab Benaiahu Shmueli, en nombre del Zohar Hakadosh: ahora estamos leyendo en la Haftara las siete Haftarot de consuelo, y antes leímos las tres de sufrimiento, ¿cuáles fueron las tres de sufrimiento? Dibre Irmiahu, Shimhu Dvar Hashem y Jazon Ieshaiahu! Justamente, para cuidar lo que hablamos (Dibre), lo que escuchamos (Shimhu) y lo que miramos (Jazon).

Hace también muchos años, hubo otro terrible accidente que protagonizó la familia Prajim, y en esa oportunidad hablaron en el Kikar Bartenura, en Bnei Brak, el rab hagaon Shmuel Halevi Vozner Shlita y el rab hagaon Nisim Karelitz Shlita. Recuerdo, continúa el rab Levinstein, las palabras del rab Nisim: entre otras cosas dijo que debemos cuidar las leyes de tránsito (y todos se preguntaban a qué se refería). Si nosotros, los rabanim, hubiéramos establecido las leyes de tránsito, seguramente seríamos más estrictos en su cumplimiento, pero como no es así, pensamos que podemos manejarnos en la calle a nuestro gusto, sin respetar las leyes ni como conductores ni como peatones. Por lo menos, dijo, estamos obligados a respetar las leyes que otros establecieron, tal como son…

Al “Marugashover”, rabi Iosef Roshin ztz”l, le preguntaron una vez por qué esperaba siempre tanto tiempo para cruzar la calle. En su época no existían los “aviones” que existen hoy en día (nos referimos a los automóviles que se desplazan a gran velocidad), y, sin embargo, él esperaba con mucha paciencia hasta que no veía nada ni a la derecha ni a la izquierda…

Contestaba que en este tipo de transgresión no existe el arrepentimiento! Si no nos cuidamos en la advertencia de la Tora que dice que debemos cuidar mucho nuestras vidas, ¿con quién nos vamos a quejar después?

Cuando un iehudi comete cualquier pecado, lo alenu, en general, tenemos la posibilidad que Hashem nos regala, el poder arrepentirnos. Pero si no somos cuidadosos al cruzar la calle, este es un pecado que se castiga con la muerte, y se nos quita la posibilidad de poder arrepentirnos…

Dijo el rab Levinstein: este Shabat, perashat Ree, entré a ver al rab hagaon Nisim Karelitz Shlita, y le pregunté sobre qué debemos hablar cuando ocurren cosas como las que pasaron…

Me contestó: ¡con muchísima facilidad nosotros anulamos el estudio de la Tora! En la época de vacaciones faltan cientos de horas de estudio de Tora, y ese es un gran golpe para el pueblo de Israel…

En Eretz Israel, inmediatamente después de Tisha Beav, no hay Jeider, no hay Ieshiva, no hay Colel. De pronto, todo se cae, y siempre, siempre en esta época pasan cosas…

Podemos revertirlo, fijando nuestro tiempo de estudio de la Tora! Fijando, quiere decir que lo cumplimos siempre, con frío o calor, con lluvia o con sol, en época de estudio o de vacaciones, …SIEMPRE!

 

Leor Haner. Rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita.

Leiluy Nishmat Harav Mejele Iehuda Lefkovich זצוק”ל

 




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