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Shabat Shalom


La Hoja Nueva -Ree
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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בס"ד

AMOR POR AMOR

“e irás allá”

(Devarim 12,5)

Sino en el lugar en que Hashem elija… e irás allá”. ¿Cuál fue el lugar que Hashem eligió para que allí se ponga Su Nombre, y por qué Hashem eligió exclusivamente ese lugar?

La respuesta es conocida: el lugar es el Monte del Templo donde se construiría el Beit Hamikdash, y donde nuevamente se volverá a construir en el futuro, con todos los honores y con todo el esplendor, el edificio del mundo, donde estará encendido un fuego que nunca se apagará. Y la elección de ese lugar se hizo desde un principio, antes que ningún otro lugar.

Allí mismo trajeron sus ofrendas Adam Harishon, Hebel y Noaj. En ese mismo lugar se desarrolló la Akedat Itzjak, y también en ese lugar Abraham Avinu sacrificó al corderito en lugar de Itzak Avinu.

Pero, en el libro “Maase Nisim” encontramos una razón adicional para decirnos por qué ese es el lugar elegido, y nos traerá una enseñanza muy útil para cada uno de nosotros:

El lugar donde en el futuro iba a construirse el Beit Hamikdash, era un campo que, como todo campo, tenía un dueño, un pastor del lugar…

Cuando el pastor falleció, el campo quedó como herencia para dos hijos, uno con esposa e hijos, y el otro todavía soltero.

Los hermanos vivieron juntos en la casa del padre en paz y con tranquilidad, y trabajaron juntos para sembrar y cosechar el campo, todos los trabajos que el campo requería fue realizado entre ambos, y formaban un excelente equipo, complementándose continuamente, no sabían lo que quería decir la palabra discutir o pelear.

Después de cosechar, separar los granos y realizar todas las tareas necesarias, hicieron dos montañas iguales, con la misma cantidad de granos, en forma aproximada, por supuesto.

Los dos estaban muy contentos con su esfuerzo y con el resultado de su esfuerzo.

Por la noche, el hermano soltero no podía dormir, y pensaba: esto no es lógico ni justo. Yo soy soltero, y mis gastos son mínimos, puedo comer y llevar la comida de la mano a la boca, arreglándome con cualquier cosa que encuentre. Pero no es así el caso de mi querido hermano, tiene una esposa e hijos, y está obligado a darles sustento, y a honrar a su familia. ¿Cómo puede ser que yo tome para mí la mitad de la cosecha? No es justo!

Así pensó y se levantó en la mitad de la noche, se escabulló entre los campos y comenzó a tomar granos de su montaña para pasarlos a la montaña de su hermano.

En ese mismo instante, el otro hermano también se despertó sobresaltado, y le dijo a su esposa: esto no es justo. Yo soy muy afortunado! Hashem me dio una mujer virtuosa como esposa, y también me ha dado hijos e hijas maravillosos, todos temerosos de Hashem. Y mi pobre hermano, todavía está soltero, está obligado a formar una familia, y para ello necesitará mucho dinero para los regalos de la novia, para ofrecerle a su suegro una tranquilidad, de que honrará a su hija como corresponde. No es justo que hagamos el reparto de la cosecha a partes iguales, él necesita más dinero que nosotros. Ven conmigo querida, vamos a sacar de nuestra parte y poner en la parte de él.

Así hicieron, se levantaron, fueron al campo y comenzaron a pasar de una parte a la otra parte.

Los dos hermanos se levantaron por la mañana y fueron hacia el campo, y los dos vieron algo maravilloso, sin saber uno lo que hizo el otro, las dos montañas de granos estaban iguales!!! Hoy estaban igual que ayer.

Los dos se quedaron callados y no dijeron una palabra. Ambos, cada uno por su lado, decidieron arreglar la situación, la próxima noche. Otra vez se levantaron en la mitad de la noche, y comenzaron a pasar de su propiedad a la propiedad de su hermano. Por la mañana, otra vez lo mismo, las dos montañas estaban iguales…

En la tercera noche volvió a repetirse la misma historia, y también la cuarta noche. Nada parecía tener efecto.

Ahora decidieron, otra vez, cada uno por su cuenta, investigar lo que estaba pasando. Se escondieron, cada uno en su campo, para observar lo que pasaba por la noche. Desde luego, que con ambos escondidos, nada podía ocurrir, y por supuesto, no ocurrió nada de nada.

Ya cuando esa noche se acercaba al final, decidieron poner manos a la obra y comenzar a pasar cada uno de sus granos a los granos de su hermano, y, cuando se dirigían al lugar, se encontraron ambos en la mitad del camino…

Soltaron los paquetes de trigo que cada uno tenía en sus manos, y se juntaron en un gran abrazo, un abrazo de verdadera hermandad. Y dijeron, ahora sabemos lo que pasó. Y agradecieron al Bore Olam que le dio a cada uno de ellos un hermano tan bueno, un hermano tan maravilloso!

Y Hakadosh Baruj Hu, desde el Cielo, domina toda la escena, y desde donde se encuentra, observa, y eligió ese lugar, donde cada uno de los hermanos pensó nada más que en el bien de su otro hermano. Ese lugar fue elegido para que sobre él se deposite la Divinidad. Ese lugar fue elegido por Hashem para construir Su Casa!

Y ahora tenemos una nueva forma de entender el versículo “Veahabta Lereaja Camoja… Ani Hashem”, amarás a tu prójimo como a ti mismo… Yo Soy Hashem, en ese lugar en donde reina el amor y la unión entre los hermanos, allí es donde puede establecerse la Divinidad.

Maravilloso el relato. Del amor entre hermanos se construye el Beit Hamikdash. Y con el odio entre los hermanos, se destruyó, y rápidamente se volverá a construir, cuando aumente el amor y la unión entre todos los iehudim.

Pero, no hay un solo Beit Hamikdash, en realidad hay muchos.

Cada Beit Hakneset y cada Beit Hamidrash es un pequeño Beit Hamikdash (Meguila 29a), y la Divinidad se posará en cada uno de ellos, de acuerdo a la unión y el amor que exista entre las personas que se congregan para rezar y para estudiar en cada una de esas casas.

Y cada casa de Israel, es un posible lugar donde la Divinidad puede asentarse: cuando el hombre y la mujer tienen méritos, la Divinidad está entre ellos. Si no tienen méritos, el fuego los devorará (Sota 17a), Hashem nos libre, el mismo fuego que Hashem utilizó para destruir el Beit Hamikdash.

Y cómo se harán merecedores, cuando cada uno de los integrantes de la pareja piense solamente en el bien del otro. ¿Cómo facilitarle sus cosas, cómo alegrarlo? Así los dos ganarán, y así harán que la Divinidad se establezca en su casa.

Traducido del libro Maian Hashavua.

 

Leiluy Nishmat

León Ben Ezra ז”ל




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