Judaismohoy
Buscador . . . . . . . . . . . .
 






Shabat Shalom


La nueva hoja Parashat Bereshit
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



Untitled Document

בס"ד

 

LA MEJOR INVERSION 

“y Hashem aceptó a Ebel y a su ofrenda”

(Bereshit 4,4)

Dos vendedores, se encontraron cuando se dirigían a comprar mercaderías y decidieron viajar juntos al gran mercado para hacer juntos sus negocios. Así comenzó el rab “Olelot Efraim” ztz”l, su discurso.

Los dos comerciantes venían de ciudades diferentes, cada uno tenía una gran tienda en su ciudad. Y, por cuanto que los dos necesitaban las mismas mercaderías, si compraban por separado, estarían compitiendo entre sí, y de esa competencia, deberían pagar más para conseguir la misma mercadería.

Decidieron asociarse, para hacer las compras, de modo que, al ser como un solo comprador, podrían conseguir mejores precios, lo que implicaría aumentar sus ganancias.

Ahora, todo hacía ver que una gran “potencia” llegó al mercado, con un muy buen crédito, y todos los que ofrecían productos en el mercado, querían que este gran comprador, se fije en sus mercaderías y les compre a ellos.

Por este motivo, ahora el beneficio era mayor, ya no tendrían que ir a buscar los productos al mercado y pelear precios, sino que los mismos vendedores llegaban hasta ellos mismos para ofrecerles sus ofertas.

Ellos esperaban en el hotel donde se hospedaban y como el rumor ya había recorrido todo el mercado, los vendedores desfilaban unos tras otros. Les llegaban todo tipo de negocios y mercaderías, y ellos, esperaban la oportunidad, para comprar lo mejor y al precio más bajo.

Recibieron múltiples ofertas, pensaron, pesaron cada propuesta, decidieron, y finalmente resolvieron qué comprar.

En un momento, llegó un revendedor con una propuesta muy atractiva: escuché que ustedes compran mercadería muy “elegida” y pagan en efectivo, si el precio les parece realmente conveniente…

Es cierto, contestaron a una sola voz.

Muy bien, yo tengo un negocio espectacular para ustedes, dijo el revendedor. La mejor propuesta que hayan recibido hasta ahora, y por menos de la mitad de su precio. Hay muy cerca de aquí un campo muy próspero, que tiene plantaciones de frutas muy especialmente requeridas. Los dueños del campo están muy necesitados de dinero, y están dispuestos a vender el campo a la mitad de su valor. Y si pelean un poco el precio del campo, estoy seguro que pueden llegar a comprarlo a la tercera parte de su valor.

¿Puedes darnos más detalles?, abrió muy grande sus ojos uno de los dos socios.

No sirve, argumentó el segundo.

El primero quiso saber el por qué la negativa de su socio: ¿cómo puedes decir que no sirve? Tal vez el negocio nos deje ganancias muy grandes. No siempre se presenta un negocio para comprar un bien a la tercera parte de su valor.

Tus palabras son ciertas, aceptó el segundo, pero, cuándo y para quién podemos decir que esto sea así, quién puede tener éxito en un negocio de esta naturaleza y obtener ganancias. Solamente un habitante del lugar, que esté buscando el sustento trabajando como agricultor. El puede comprar tierras a muy bajo costo, trabajarlas con gran sacrificio, y obtener una gran cosecha.

Si no es así, si no está en manos de una persona así, el campo no podrá producir ganancias.

Si nosotros compramos un campo así, nosotros, que somos comerciantes y no agricultores, que vivimos en otras ciudades y lejos de aquí, ¿qué podríamos hacer con ese campo? Nosotros compramos otro tipo de mercaderías, mercaderías que permanecen muy poco tiempo en nuestro poder. Nuestro negocio consiste en comprar barato para poder vender y obtener ganancias rápidamente. Si compramos un campo, quedará abandonado y perderá todo su valor.

El compañero entendió y aceptó sus palabras.

Y el mensaje se entiende. Nuestra alma, bajó a este mundo proveniente de los cielos para adquirir mercaderías al mejor precio.

Luego, llevará estas mercaderías a su lugar de origen y allí podrá obtener ganancias extraordinarias.

El estudio de la Tora, es su mejor compra, ya que cada palabra que estudiamos, pronunciamos o escuchamos (y también las que leemos o escribimos) representan un precepto en sí mismas, y que además genera el cumplimiento de otros preceptos y buenas acciones.

Tampoco existe ningún precepto que no nos adquiera una parte del Gan Eden, del cual está dicho sobre su parte más pequeña, que es mucho mejor y más hermoso que toda la vida en este mundo. ¿Acaso hay alguna ganancia más grande y maravillosa que ésta?

Pero, de pronto llega un revendedor, llamado Ietzer Hara, y nos propone el mejor de los negocios existentes en el mundo, que nos hace abrir los ojos bien grandes, porque lo ofrece a un precio increíble: ven y compra aquí, una propiedad, una propiedad de este mundo, un terreno, bienes que no tienen ninguna posibilidad de ser llevados al mundo venidero, al mundo de la eternidad, y que allí puedan valorarse, como los preceptos que tienen tanto valor. Porque ya sabemos que no lo acompañan al hombre, ni el oro ni la plata ni las piedras preciosas, sino solamente la Tora y las buenas acciones. Pero nos quieren hacer creer que si adquirimos este tipo de bienes, si abrimos nuestros corazones comprando terrenos en lugar de comprar para nosotros vida eterna, también podemos ser ricos. Esto quieren hacernos creer y lamentablemente muchos de nosotros terminamos creyéndolo.

Para terminar, esto es lo que la Tora quiso señalarnos en la perasha de Cain y Ebel, que solamente entre ellos dos dividieron todo el mundo: Cain tomó los terrenos, las propiedades, y Ebel los bienes muebles, para indicarnos que Ebel supo elegir y despreciar los bienes terrenales, entendiendo que son sólo vanidades, tomando para sí las cosas que podría “mover” consigo hacia el mundo de la eternidad. Y Cain, se aferró a la materialidad, a las cosas propias de este mundo, como el vendedor que casi es engañado y lo hacen comprar un terreno en la ciudad donde sólo está de paso, donde va a hacer sus compras. Y el versículo lo verifica: y Hashem aceptó a Ebel y su ofrenda y a Cain y a su ofrenda, no.

Interpretemos bien la parte positiva que podemos sacar de aquí. No intentemos hundirnos en propuestas extrañas, no vamos a invertir todo nuestro dinero en un terreno que dejaremos detrás de nuestras espaldas. Sino que debemos intentar santificar todas nuestras horas, al máximo, invertir en una hora más, un curso más de Tora, podemos escuchar clases de Tora mientras viajamos, hojear un libro de Tora en una pequeña pausa que tenemos, y seguramente, Hashem se volcará hacia nosotros, nos aceptará y aceptará nuestra ofrenda.

Traducido del libro Maian Hashavua.

Leiluy Nishmat

 

Lea (Luisa) Bat Sabri Aleha Hashalom

 

 

 

 




Tus comentarios:
Nombre
Apellido
EMAIL Dirección obligatorio
Mostrar mi email?
Si   No
Resumen (en una línea):
Comentarios obligatorio

Campo validacion 1+2=:
 
 suscripción
 direccion email:
  Clik

Semana a semana
Perlas
Visiones
Brainstorming
Temario semanal
En profundidad
Actualidad
Selecciones
Haftara semanal

 

Judaismo para Hoy en español
Copyright © 1995-2021 Todos los derechos están reservados a judaismohoy.com
Queda prohibida la reproducción de todo el material escrito y dibujos usados en este sito sin la autorización de judaismohoy.com
Por favor no leer el contenido de este sitio en Shabat y en las Fiestas judías



[ CONTACTENOS ]

[Vida Judía]    [Nuestras Fuentes]    [Cocina Judía]    [Entendiendo el Judaísmo]   
[Cocina Judía]    [Festividades]    [Para Reflexionar]    [Januca]   
[Para Reflexionar]