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Shabat Shalom


La nueva hoja Parashat Jaye Sará
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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בס"ד

LA CULPA LA TIENE EL REBE

“Y fueron detrás del hombre”

(Bereshit 24,61)

Encontramos en la Guemara (Berajot 61a), que Manoaj, el padre de Shimshon, era un hombre ignorante, ¿y por qué la Guemara dice eso?, pregunta el rab hagaon Iaacov Galinsky Shlita.

Porque está escrito en los profetas, que Manoaj fue detrás de su esposa (Shoftim 13,11), y estudiamos: un hombre no caminará detrás de una mujer por el camino, ni siquiera detrás de su esposa. Y dijo rab Ashe, Manoaj tampoco estudió en el Talmud Tora, ya que allí le habrían enseñado que se levantó Rivka con sus doncellas, montaron sobre sus camellos y fueron detrás del hombre (Bereshit 24,61), y no delante del hombre.

Y se extraña el Saba Mislavodka ztz”l: todos nosotros estudiamos en el Talmud Tora, y todos estudiamos esta perasha, y todos, de la misma forma, leemos esta perasha año tras año. ¿Alguno de nosotros fue tan meticuloso al estudiar esta perasha como para aprender que el hombre debe caminar delante y no detrás de la mujer? No lo creo. Y tampoco de aquí podemos aprender que Manoaj, porque caminó detrás de la esposa, no estudió en ningún Talmud Tora.

Y contestó a su pregunta y dijo: hay algo que sí podemos ver, la profundidad con que se estudiaba antes, en otras épocas, en el Talmud Tora. Antes se estudiaba de forma que si se leía un tema en la Tora, no era una simple lectura sino que de esa lectura se aprendía de qué manera debemos vivir, comportarnos y proceder.

Hoy en día necesitamos explicaciones, y explicadores, y explicadores de explicadores para poder descubrir algo. Pero, podemos preguntar de cada versículo y versículo, y encontrar qué es lo que quiere enseñarnos.

Por ejemplo, en la Tora está escrito que las mujeres fueron detrás del hombre, cuando pudo haber estado escrito que fueron con el hombre. Y nos muestra que esa es la forma más corriente, y pasa a ser una enseñanza. Y hay más, ya que si vamos a estudiar el versículo con detenimiento, con seguridad vamos a cumplir con lo que estamos estudiando. Y si no nos conducimos de esa forma, es una prueba de que no hemos estudiado.

Hasta aquí las palabras del Saba Mislavodka, y vemos cuánta responsabilidad nos traen.

Pero yo, dice rabi Iaacov, tengo otra pregunta.

¿De dónde podemos decir nosotros que Manoaj no estudió en el Talmud Tora? Tal vez sí estudió, y se quedó dormido. No, pero no diremos que durmió todo el tiempo, sino solamente un rato, exactamente cuándo enseñaron ese versículo.

Para poder contestar esta pregunta necesitamos estudiar una pequeña perasha del profeta. La futura Salvación, la Gueula, está ligada a la desaparición del nombre de Amalek. Hakadosh Baruj Hu nos ordena en la Tora que “borremos” el nombre de Amalek, que no exista descendencia de él. Y es sabido, que el Nombre no está completo ni la Silla, el Trono Celestial, estará completa, hasta que ese nombre sea borrado, como lo explica Rashi (Shemot 17,16).

Al rey Shaul le fue encomendada esa misión tan especial, fue enviado para que haga desaparecer a ese hombre y a toda su descendencia de la faz de la tierra, pero no pudo cumplir con su misión.

Le pidieron al rey David terminar lo que el rey Shaul dejó a medio hacer, y envió a Ioav, su ministro de defensa, y está escrito allí que Ioav y todo el ejército de Israel, estuvieron allí, sentados durante seis meses, hasta que se reunieron todos los hombres (Melajim 1 11,16). Y dice la Guemara (Baba Batra 21a), que cuando Ioav vuelve del campo de batalla, David le pregunta por qué no mataron también a las mujeres de Amalek. Y Ioav le responde: porque está escrito (Devarim 25,19), y borrarás el recuerdo (zejer) de Amalek, pero Ioav no leyó exactamente así el versículo sino que en lugar de zejer, leyó zajar, diciendo, y borrarás a los hombres (zajar) de Amalek, y no a las mujeres. Y David le dijo: pero si está escrito zejer, recuerdo. Y Ioav le dijo: nosotros, en el Talmud Tora, leímos zajar. Fue Ioav y le preguntó a su rebe: ¿cómo nos has enseñado? Y el rebe contestó: zajar. Ioav tomó su espada y lo mató y dijo: maldito el que hace el servicio de Hashem con engaño y también el que evita la sangre en la espada (porque no mató a quien Hashem ordenó matar) (Irmiah 45,10).

Y aquí surge la pregunta: si fue el rebe el que se equivocó, que enseñó con su equivocación, aquí no se trata de un engaño. ¿Acaso el rebe tiene que saber toda la Tora y no puede tener ninguna equivocación?, ¿y si se equivocó está condenado a la muerte? Y escribieron los Tosafot, en nombre de rabenu Jananel, que el rebe no se equivocó, que él enseñó zejer. Y la equivocación del rebe fue no comprobar que todos los alumnos hayan escuchado bien y comprendido bien.

El rebe tiene que saber que todos los alumnos no son iguales, y más, no todos saben estudiar y comprenden de la misma forma, y ni hablar, del último de la clase, que necesita más atención. Y si el rebe no se fija y no se ocupa de esta forma, diremos que está haciendo el servicio de Hashem con engaño. Y si Manoaj no sabía, hay solamente una causa que pueda provocar este desconocimiento, que no estudió en el Talmud Tora.

Y ahora necesitamos entender, ¿cuál es la causa por la que nos fijamos tanto en que un hombre no vaya detrás de una mujer, y más, aunque esta mujer sea su esposa?

Y más vamos a preguntar, en la Guemara está explicado, como una de las interpretaciones más aceptadas, que Adam Harishon, el primer hombre, fue creado con dos rostros, como está escrito, “hombre y mujer fueron creados” (Bereshit 5,2), y después fueron separados, pero mientras iban juntos, la parte del hombre iba por delante.

Y de aquí vemos que el motivo por el cual el hombre iba por delante no tiene que ver ni con que uno observe al otro ni por cuestiones de recato, ya que en ese momento estaban unidos por sus espaldas y no tenían la posibilidad de verse. Y escribe el Mearsha, que no está bien que el más pequeño camine delante del más grande. Pero, cuando vemos que ahora han sido creados juntos, y de una sola vez, ¿por qué decimos que el hombre es grande?

Continua el rab Galinsky, yo les voy a decir por qué…

Está escrito en la Guemara (Sota 17a), que cuando hay un hombre y una mujer, si tienen méritos, la Divinidad estará entre ellos, y si no, lo alenu, el fuego los devorará.

Explica Rashi que los nombres de ellos, hombre y mujer (ish, isha), tienen dos letras comunes y otras dos letras propias de cada uno (la iud y la hei), con estas dos letras se forma la Divinidad, o sea, cuando el hombre y la mujer están juntos, con la misma idea, con la mirada hacia el gran objetivo, podrán crecer en Tora e Irat Shamaim. Pero si no tienen los méritos, entonces le sacamos las letras que no son comunes, y quedan los dos nombres iguales: fuego y fuego (esh y esh).

¿Y qué ocurre con estas dos letras, con la iud y con la hei?

Dijeron (Menajot 29b) sobre el versículo, que con la iud y la hei, Hashem creó “mundos” (Ieshaiah 26,4), que Hakadosh Baruj Hu creó dos mundos con estas letras, el Olam Haze, este mundo, con la letra hei, y el Olam Haba, el mundo venidero, con la letra iud.

Y está escrito en la Guemara (Baba Metzia 49), que el que sigue los consejos de su esposa caerá en el Gueinam, porque está escrito que no hay que ser como Ajab, que hizo el mal a los ojos de Hashem al hacer lo que le dijo su esposa (Melajim 1 21,25). Y le pregunta rab Papa a Abaie, hay un proverbio que dice muy claramente: si tu esposa es pequeña, agáchate, y escúchala… y le contestaron a rab Papa, aquí no hay contradicción: es distinto cuando la mujer le dice cosas del cielo a cuando le dice cosas del mundo corriente. O sea, en cuestiones de espiritualidad, de Tora, el hombre es el que decide, y en cuestiones de la casa, en cosas de todos los días, decide la mujer.

Y ahora podemos entender el por qué de las cosas. Hakadosh Baruj Hu puso la letra iud en el hombre, porque con esa letra Hashem creó el Olam Haba, y el hombre es el que decide en las cosas que tienen que ver con el mundo venidero, con las cuestiones celestiales. Y la letra hei en la mujer porque la mujer toma las decisiones de las cosas cotidianas, de este mundo.

Y existe otra particularidad, y muy importante. En el hombre, la letra iud está en el centro. Y en la mujer, la hei, a un lado, o al final. Esto nos enseña que los dos deben saber que la espiritualidad debe ser lo principal, algo que está en el centro de la escena, y que todo lo rodea. Y lo material, también es necesario, ya que si no hay harina, no hay Tora (Pirke Avot 3,17), pero de todas formas está siempre detrás de lo espiritual.

Y por eso el hombre debe ir delante. Aparte del hecho de no mirar a la mujer que está delante, hay un orden, como dijo el Mearsha, que no está bien que el pequeño vaya delante del grande, lo material no puede estar antes que lo espiritual, el Olam Haze no puede estar antes que el Olam Haba.

Traducido del libro Vehigadta.

Leiluy Nishmat

Lea (Luisa) Bat Sabri Aleha Hashalom




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