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Shabat Shalom


La nueva hoja Parashat Vaerá
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס"ד

בס"ד

 

ALGUIEN MANEJA LA VARA

“es el dedo de Hashem”

 

(Shemot 8,15)

 

Me preguntaron cómo deberíamos reaccionar ante los ataques suicidas que, lamentablemente, vemos en nuestros días, dice el rab hagaon Iaacov Galinsky Shlita.

Ya que es algo que para muchos de nosotros, resulta difícil de comprender, no entra en nuestras cabezas el hecho de que tanta cantidad de jóvenes, estén dispuestos a ponerse un cinturón repleto de explosivos para convertirse en una bomba viviente, que en poco tiempo, por supuesto, dejará de ser viviente. Caminan por las calles, entran en un centro comercial o suben a un autobús lleno de gente, aprietan el botón y todo terminó, también para la vida del pobre protagonista. No se puede entender…

Y contesté con una pregunta: ¿por qué no se puede entender? No hay nada más claro que esto.

Y como todas las cosas, también lo encontramos en nuestra sagrada Tora.

Hace unos cincuenta años, cuando nadie soñaba con alguna cosa semejante, ya había dicho el rab Mibrisk ztz”l: los gobiernos suponen que si matamos a algunos de nuestros enemigos, ellos tendrán miedo y dejarán de molestarnos. Pero está escrito en la Tora (Devarim 1,44), que saldrá el emori que habita en el monte… a nuestro encuentro, y nos perseguirán y nos harán la guerra…

Y escribió Rashi: así como la abeja, que después de picar al hombre muere enseguida, también ellos, después de atacarnos, morirán. Y entonces, ¿qué?, ¿acaso por eso dejarán de perseguirnos y de picarnos? ¡No y no! Y nos perseguirán y lucharán… Aunque mueran al hacerlo…

Es sabido, que los alemanes pidieron refuerzos y equipamiento bélico, a sus aliados, para enfrentar el cerco que los rusos habían formado en el frente del este, ya que los estaban encerrando en su propio territorio. Pero los trenes que transportaban estos refuerzos debían esperar para darles paso a los “trenes de la muerte” que transportaban a los iehudim a los campos de exterminio.

¿Alguien puede entenderlo? Inclusive para la mente más perversa y asesina esto resulta inentendible. El ejército necesitaba refuerzos urgentemente, ¿y cuál era el problema si mandaban a los iehudim a matar al día siguiente o dos días después?

Y recibimos de nuestros sabios, que cuando hay una contradicción muy grande, esta misma contradicción trae la respuesta.

Y son conocidas las palabras del Saba Mikelem ztz”l, que la razón por la cual fuimos ordenados de recordar la salida de Egipto todos los días de nuestra vida, es porque no existe ningún tipo de comportamiento o de tendencia que no se pueda encontrar en la Salvación de las manos de los egipcios, y el tema del cual estamos hablando también está incluido allí.

La naturaleza de los seres vivientes, todos, los hombres y también los animales, es el deseo de gobernar sobre los demás. Y otra cosa natural es el miedo al fuego. Y Moshe Rabenu le informa al faraón que las ranas van a sacrificar sus vidas para cumplir con la Voluntad del Creador, no tendrán miedo al fuego, y saltarán dentro de los hornos más calientes (Pesajim 53b).

¿Y por qué nosotros nos asombramos de los árabes que se auto inmolan, y se conducen contra toda lógica humana? Hacen lo mismo que hicieron las ranas y las abejas.

Dijo el Jafetz Jaim ztz”l, en nombre del gaon, rabi Ichele Mivoloshin ztz”l, que antes de la llegada del Mashiaj la generación se podrá ver como una generación de perros (Sota 49b). ¿Y cuál es la característica de los perros? Cuando los golpean con una vara, ellos comienzan a pelear contra la vara y tratan de morderla. No comprenden que detrás de la vara hay una mano que la está dirigiendo, y hace falta hacer desaparecer la vara de su vista para que termine la gran pelea.

En resumen, en lugar de enojarnos con los árabes y tratar de pelear con ellos y afirmar que ellos tienen la culpa de todo, debemos saber que ellos son solamente los enviados (aunque tampoco diremos lo contrario y pensar que son tan buenos y pobrecitos, ya que sabemos, que aunque son los enviados, Hakadosh Baruj Hu manda cosas malas no con la gente buena, sino con la gente que tiene parte de ese mal comportamiento), que detrás de la vara está la Mano que la sostiene, y lo que necesitamos es apaciguar el enojo y la furia que es la fuente de esos golpes…

Recuerdo lo que dice el versículo, que un pueblo tendremos por delante y otro pueblo nos perseguirá por atrás, y se comerán a Israel con todas las bocas… y el pueblo no se volverá contra los golpes, y a Hashem… no le reclamará (Ieshaia 9,11).

Y que no ocurra como en Egipto…

Y muchos son los ejemplos, y en casi todos caemos y olvidamos que la Mano de Hashem siempre está detrás de la vara, esperando que volvamos, que retornemos a sus caminos, y recibimos todo tipo de golpes y nos portamos igual que los perros, una y otra vez nos equivocamos pensando que podemos morder y golpear al enemigo que nos ataca, en lugar de revisar nuestras acciones y corregirlas…

Y esto sucede en todo ámbito y en todas las edades. Veamos lo que puede ocurrir en un “Jeider”, con niños de seis o siete años. Ellos están jugando y uno de ellos se esconde en el patio, y cuando todos lo están buscando, asoma sus dedos por una de las ventanas y le dice a los demás compañeros desde allí: miren todos, hay unos dedos que están flotando en el aire. ¡Qué miedooooo!

¿Qué hacen, entonces, todos los niños? Todos corren a la ventana para ver al que se esconde en el patio, para saber de quién son los dedos…

Y sí, hasta los niños lo entienden. Puede ser que los niños tengan mucha imaginación, y podamos contarles cuentos que nunca fueron y nunca serán, pero ellos también saben que si hay unos dedos, estos son la extensión de las manos, y las manos pertenecen a una persona.

En cambio, los brujos de Egipto, ¡Ohh! Los grandes brujos de Egipto, los brujos del gran imperio del mundo, los brujos más sabios e inteligentes. Ellos vieron un dedo en el aire, como nuestros niños del Jeider… pero no fueron hasta la ventana a ver de quién era el dedo… ¿y por qué decimos que vieron un dedo? Porque exclamaron “es el dedo de Hashem”, dijeron Hashem es el que nos está golpeando…

Y nosotros, ¿tampoco somos capaces de entenderlo?

 

Traducido del libro Vehigadta.

 

 

Leiluy Nishmat

 

Lea (Luisa) Bat Sabri Aleha Hashalom

 

 

 




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