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Shabat Shalom


La Nueva Hoja Naso
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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בס"ד

 

 

LAS CANCIONES

¡NOS ELEVAN!

 

“los transportaban sobre los hombros”

 

(Bamidvar 7,9)

 

Contaba el rab hagaon Iaacov Galinsky ztz”l: está escrito en la Guemara (Arjin 11a): estudiaron nuestros sabios, ¿de dónde aprendemos en la Tora que los leviim cantaban?

 

La Tora nos indica que a los hijos de Kehat no les darían “agalot”, carros para transportar los utensilios que estaban bajo su responsabilidad. Porque el trabajo de ellos era un trabajo sagrado, por lo tanto, debían llevarlo sobre sus hombros.

 

Y nuestros sabios explican, que cuando decimos “sobre los hombros”, todavía no entendemos que los transportaban. La palabra “Isau” es necesaria en el versículo, y además nos trae una nueva enseñanza. Esta palabra, no sólo indica transportar, sino que se utiliza como una expresión de canto. Y hay varios versículos donde encontramos que esta palabra tiene ese significado, como por ejemplo en (Tehilim 81,3): entonarán la canción… o también en Ieshaia 24,4, que habla del cantar, de la voz y de la entonación de los cantos…

 

Y esto conlleva una gran profundidad.

Nosotros le damos una gran importancia a la música y al canto. Y le damos riqueza, la embellecemos. Ponemos todos los elementos a nuestro alcance para demostrar que tiene mucho valor, que todo esté a la perfección. Buscamos la mejor de las voces para cada acorde (también cuando se trata de las oraciones, buscamos la jerarquía y la calidad de los Jazanim).

Somos meticulosos en los compositores, y en los ejecutores. Aquí, en una sola palabra, resumimos toda la fuerza de la canción y su ritmo, todo queda establecido en esa palabra: “¡Seu!”, esa palabra que a veces quiere decir llevar y a veces hace que nos deje llevar el canto. Lograr que la canción nos eleve y nos transporte. Que nos levante unos centímetros por encima de la tierra, acercándonos un poco más al Cielo.

 

Y las canciones son innumerables, las tonadas, las letras, y muchas, se apoderan de nuestros corazones. Por eso quiero contarles…

En la Ieshiva, en Bialistok, apenas teníamos pan para comer. Y como cantamos en Shabat “carne, pescado y todos los manjares”, esto estaba presente solamente en nuestros cantos.

 

Yo tenía un gran amigo, Moshe. Su padre era el cantor principal del Beit Hakneset más grande e importante de Bialistok. Desde luego, cobraba un salario muy bueno, y su mesa, siempre desbordaba de bendición.

 

Me invitaron a su casa en la noche de Rosh Hashana. Y lo que vi allí, fue una señal de bendición y abundancia que me acompañaría durante todo el año.

Compartieron su mesa conmigo de muy buena manera. Nada faltaba allí. Disfruté mucho de tal bendición y dije: yo también tengo una linda voz, tal vez podría ser Jazan…

 

Ustedes saben, el Maguen Abraham (131,4), trae las palabras del Shlah Hakadosh: esto es lo que se dice, “nosotros no sabemos” cuando estamos sentados, “¿qué podremos hacer?”, cuando estemos parados…

 

Y expliqué mis palabras: que nosotros no sabemos, en el tiempo en el que estamos (sentados) estudiando en la Ieshiva, qué haremos y cómo obtendremos nuestro sustento cuando dejemos (parados) la Ieshiva y tengamos que enfrentar el mundo. Pero, ya lo vemos, en mi casa, Baruj Hashem, no falta nada…

 

Me dijo el Jazan: escucha mi voz, puedes elegir la profesión que más desees, pero no elijas ser Jazan.

¿Por qué?, le pregunté. Yo veo que con esta profesión se puede estudiar Tora toda la semana y crecer mucho en Tora. Y lo único que hace falta es cantar con dulzura en Shabat, el “Bircat Hajodesh”, de acuerdo a las normas que nos enseña el Shuljan Aruj. Y con eso tenemos el sustento con gran bendición para toda la semana…

 

La casa del Jazan atestigua sobre mis palabras…

Puede ser que tengas razón, en parte. Pero, en realidad, es una profesión cruel…

 

No entendí, y vi que mi amigo Moshe tampoco entendía. Es más, todos los que estábamos en la mesa teníamos dibujado un signo de pregunta en nuestros rostros…

 

Y nos explicó: el Jazan está parado en el Beit Hakneset, rezando. Y dijeron (Midrash Tehilim 100), que cuando el Jazan está parado y rezando, su corazón siente alegría, porque está sirviendo al Creador del mundo.

Pero, en realidad, en lugar de pensar que está parado delante de Hakadosh Baruj Hu, y de intentar que sus plegarias lleguen hasta el lugar más alto y sagrado del Cielo, provocando la satisfacción en el Bore Olam, el Jazan piensa en otra cosa… Está tratando de que la congregación escuche sus tonadas, que acepten su voz, que sea agradable a los oídos de los que lo escuchan. ¿Esto no es lamentable?

 

Y sobre este tema cuentan sobre el encargado de un Beit Hakneset, que cuando se acercaban los días de Iamim Hanoraim, llama al Jazan que dirigió las oraciones en los últimos años.

Este Jazan tenía una gran experiencia y hacía muchos años que era el Jazan “oficial” en las festividades del Beit Hakneset. El encargado le pregunta: ¿tendremos el gran honor de escucharte también este año? Todavía sentimos el sabor de tus entonaciones. El sentimiento que siempre has puesto en cada plegaria…

 

Y el Jazan contestó: seguramente, si D-s quiere estaré con ustedes, solamente tenemos que hablar del precio…

El precio ya fue establecido en años anteriores, y las oraciones, son las mismas…

 

Desde luego…, pero escucha, este año encontré nuevas entonaciones, el “Dueño del mundo” parecerá nuevo en cada oración. Y para tener este “Dueño del mundo” hace falta duplicar el salario…

Tienes que tener mucho cuidado, porque mientras tú traes un “Dueño del Mundo” nuevo, el antiguo “Dueño del mundo” puede buscar un nuevo Jazan…

 

En verdad, puede ser que una nueva entonación sea importante, como está escrito “Shiru LaHashem Shir Jadash…, canten para Hashem un canto nuevo, que será su alabanza en la congregación de los piadosos (Tehilim 149,1), canten para Hashem un canto nuevo que será su alabanza en los extremos de la tierra (Ieshaia 42,10), canten para El un canto nuevo y que se embellezcan las melodías con voces de alegría (Tehilim 33,3), pongan en sus bocas un canto nuevo para alabar a nuestro D-s (Tehilim 40,4).

Pero la canción debe ser la exteriorización del sentimiento, y una nueva canción puede demostrar que el sentimiento aumenta, que el alma quiere unirse más al Bore Olam.

 

La canción no es la finalidad, no es lo principal…

Esto y otras cosas más, hacen que la gente diga, y aclaro que no estoy de acuerdo, que los Jazanim son tontos. Está prohibido generalizar. Como dice un iehudi: que el porcentaje de tontos en la población es menor al diez por ciento, porque en cada grupo de diez o más personas hay un solo Jazan. A mi entender, el porcentaje de tontos es mucho mayor. Pero el origen de los males es que el hombre tonto es el que confunde lo principal con lo secundario. Pero, el Jazan debe saber que la canción y la entonación es un sólo un instrumento, y que lo principal es el sentimiento. Y hay muchos Jazanim que son sabios y que entienden que así debe ser…

 

Traducido del libro Vehigadta.

 

 

 

Leiluy Nishmat

 

Israel Ben Shloime z”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa  Aleha Hashalom

 




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