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Shabat Shalom


La Nueva Hoja Ekev
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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בס"ד

 

 

DESCANSEMOS DIEZ MINUTOS

“porque si van a cuidar, cuidarán”

(Devarim 11,22)

 

Escuchamos del rab hagaon Iaacov Galinsky ztz"l: son conocidas las palabras de Rashi (Vaikra 32,31) “y las cuidarán y las harán”. Las cuidarán se refiere a la Mishna, al estudio, y las harán se refiere a los hechos, a la práctica. Y surge entonces la pregunta sobre nuestro versículo, que tiene el lenguaje duplicado: “cuidar, cuidarán”.

Encontramos en el Sifri (Ekev 12): dijo rabi Shimon Bar Iojai, podemos traer el ejemplo de dos hermanos que intentaban permanentemente obtener dinero de su padre. El primero de ellos, cada vez que su padre le daba una moneda, la utilizaba. El segundo, cada moneda que recibía, la guardaba.

El primero, nunca tenía nada en su mano. El segundo, después de un tiempo, se convirtió en un hombre rico.

Lo mismo ocurre con un Talmid Jajam, que estudia cada día dos o tres cosas, y otros dos o tres temas en Shabat, al cabo de un tiempo se convertirá en un hombre rico.

Se me acercó un estudiante y me contó un poco sobre él. Vivía en Bnei Brak y ejercía como rabino en un Beit Hakneset de Ramat Gan, muy cerca de su casa. Me decía que el próximo día martes, se disponían a realizar una gran fiesta en honor a la Tora. La finalización de un tratado de la Guemara, con orquesta y todo. Y me pedía si podía concurrir para decir unas palabras y darle más honor a la Tora.

Seguro, le dije, si D-s quiere, sin prometer…

¿Qué tratado están terminando?, le pregunté.

Taanit, me contestó.

Mm, en verdad, ¿es para tanto?, una gran comida, orquesta…, estamos hablando sobre un tratado con solamente treinta hojas, donde la mayoría son relatos. Uno de los tratados más pequeños y más simples. Estaría bien si hablamos del tratado de Shabat, con más de ciento cincuenta hojas, y gran cantidad de leyes. O del tratado de Ketuvot, con una gran variedad de temas por estudiar. O del tratado de Iebamot, con sus cálculos. O alguno de los tratados de Kadashim, que son tan complicados. ¿Pero el tratado de Taanit?

¿Y cuánto tiempo tardaron en completar el tratado?

¡Siete años!, me contestó.

No lo puedo creer, ¡siete años! ¿Se trata de una clase por mes?, traté de investigar un poco más.

Si fuera así, una clase mensual, de acuerdo a mis cálculos, en siete años hay como noventa meses, con lo cual, en cada clase estudiarían dos tercios de página…

No, me dijo, no es una clase mensual, es una clase por semana.

¿Una clase por semana? ¿Y para esto hacen una fiesta? Deberían hacer un llamado a “despertar” de nuestro sueño. Un llamado para ponernos a estudiar como corresponde.

En siete años hay más de trescientos cincuenta semanas. El tratado tiene treinta hojas. Lo que nos indica que cada página se estudia durante seis clases, un mes y medio…, ¡tal cual como en las Ieshivot!

Y ahora se encargó de aclararme todo: sí, las clases se dan en Shabat, después de las oraciones, y duran solamente diez minutos…

Desde luego, esta explicación cambió toda mi perspectiva…

Buenos iehudim vienen al Beit Hakneset a rezar. Escuchan la lectura de la Tora y rezan la oración de Musaf. En las casas los están esperando para comer. La comida caliente está sobre la “plata”, y después de comer podrán descansar, para recuperar un poco de las energías consumidas en la semana que pasó. De todas formas, en lugar de retirarse ni bien termina la oración, se quedan otros diez minutos para escuchar unos cuantos renglones de la Guemara, que son muy interesantes, también con muchas historias. Cada día estudian entre cinco y siete renglones. Y así, semana tras semana, un mes, otro mes, un año y otro más… Y estudiaron un tratado completo.

Seguro que voy a concurrir, y no solamente eso, también quiero decir “Hadran” (las palabras que se dicen al terminar) sobre el tratado.

No puedo describir la alegría que tenía el rab del Beit Hakneset.

Cuando llegué al lugar, me brillaban los ojos. Decenas de iehudim estaban sentados en las mesas, alegres con la alegría de la Tora. La música sonaba muy fuerte. El rab dijo el “Hadran”, uno de los concurrentes recitó el “Kadish” y todos comenzaron a repartirse las felicitaciones, “Mazal Tov”, esto era realmente un casamiento, como el día de la entrega de la Tora (Taanit 26b). Y me paré para hablar…

El tratado de Taanit finaliza con dos dichos. Uno está enganchado a la última Mishna, que en el día quince del mes de Av y en el día de Iom Hakipurim, las niñas de Ierushalaim salían a bailar a los viñedos. El segundo de los temas: en el futuro, Hakadosh Baruj Hu va a formar una ronda para los hombres justos y El se sentará entre ellos en el Gan Eden. Y la pregunta que surge es qué hace aquí este último asunto.

Para contestar, comenzaremos con un relato: en Alemania, vivía un doctor que cuidaba la Tora y cumplía sus preceptos. Era un buen iehudi y santificaba el Nombre de Hashem en cada cosa que hacía. Un día escuchó sobre el “mundo de la Tora” que florecía en Lita y decidió ir para verlo.

Se tomó unos días de vacaciones y no podía creer lo que veía. Cientos y cientos de muchachos estudiando todos los tratados de la Guemara. Cosas que él no conocía. Slavodka, Mir, Grodna, Telz, Kaminitz, Poneviz, Radin…

Se sintió mal y entró a ver al Cohen Hagadol, Raban de Israel, el Jafetz Jaim ztz”l, y con tristeza le preguntó: Rabi, ¿qué puedo hacer por mi Olam Haba?

Puedes quedarte tranquilo, contestó el justo, todo Israel tiene parte en el Olam Haba!!!

Sí, yo también conozco esa Mishna, pero, ¿qué parte me va a tocar? Hasta hoy yo me sentía muy bien, ¿quién como yo? Un médico que cumple la Tora, que ayuda a la gente, que cura enfermedades y alarga la vida de las personas. Forma parte de una clase de Tora y ayuda en los temas de la comunidad. Educa a sus hijos en el camino de la Tora…

Pero cuando vi este mundo, el mundo de la Tora, donde algunos se “matan” por saber más y más, aumentan en Tora y aumentan en vida. Ahora veo para quién es el Gan Eden.

El Jafetz Jaim lo miró y le dijo: puede ser, sin dudas, puede ser, que seamos vecinos en el Gan Eden.

El, ¿vecino del Jafetz Jaim? No es posible… Y si fuera posible, ¿cómo?

El Jafetz Jaim, con toda su grandeza e inteligencia, con todos sus méritos, con sus libros, con toda la enseñanza que transmite…

Te voy a explicar, y el origen, como todos los orígenes, está en la Tora: “y el árbol de la vida, dentro (en medio) del Gan” (Bereshit 2,9), en la Tora está escrito “Betoj”, dentro del Gan, pero el Targum Honkelos y Rashi explican: en medio del Gan. ¿Y qué habría pasado si estaba en uno de los lados?

Una gran cosa escuchamos. El punto central de un círculo, todo el perímetro del círculo está a la misma distancia del centro. Así también el “árbol de la vida” en el Gan Eden, la vida eterna del mundo espiritual. Tu camino hacia él no es más largo que mi camino.

Debes entender. Hashem me colocó a mí en Lita, fui educado en Vilna, estuve al lado de rabi Israel Misalant, y me dio la aptitud para escribir libros. Tuve los elementos, la oportunidad de ser el Jafetz Jaim. A ti, Hashem te puso en Alemania, aprendiste a estudiar y a trabajar, y te convertiste en un doctor que se preocupa por el cumplimiento de la Tora, cuida la salud de la población y santifica el Nombre de Hashem, además de fijar tiempos para el estudio de la Tora.

Para cada persona hay exigencias, de acuerdo a sus posibilidades.

¡Qué maravilla! Las hijas de Israel, todas juntas, todas vestidas igual, para que ninguna sienta vergüenza. Todas juntas, las bonitas, las más justas, las más recatadas…

Por eso aparece aquí el segundo tema al final del tratado. Hashem pondrá a los justos en un círculo, y el Bore Olam, si se podría decir, estaría en el centro. Y todos, el Jafetz Jaim en su lugar, el doctor en su lugar, un Abrej de un Colel en su lugar y los concurrentes a esta fiesta en su lugar. Todos estamos señalando el centro del círculo, cada uno cumple su función, como dijo el Jafetz Jaim, de acuerdo a sus posibilidades.

Un estudiante de Tora que puede estudiar día y noche, está obligado a estudiar día y noche. Un hombre que trabaja y estudia una Mishna por la mañana y concurre a una clase de Tora en la noche, está obligado a eso. Pero tanto uno como el otro, tiene su pequeño espacio, un poco de aire entre cosa y cosa. Cinco o diez minutos aquí o allí. ¿Y qué se puede hacer en sólo diez minutos? En general no hacemos nada…

Ustedes pueden demostrar al mundo lo que se puede hacer en diez minutos. Diez minutos en cada Shabat y terminamos un tratado… ¿Qué tratado comenzarán ahora?

Betza, dijo el rab. Un tratado no tan sencillo.

Ah, entonces tengo un consejo para ustedes. Desde ahora pueden estudiar doce minutos.

Quince, se escuchó desde la multitud.

 

 

Traducido del libro Vehigadta

 

 

 

 

Leiluy Nishmat

 

Israel Ben Shloime z”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa  Aleha Hashalom




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