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Shabat Shalom


La Nueva Sucot
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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בס"ד

 

 

 

¡QUE SE REVELE

EL HONOR DE TU REINO!

¡AHORA!

 

La fiesta de Sucot es llamada el tiempo de nuestra alegría. No es para menos, todos los pecados se perdonan, asoma en el horizonte la esperanza de un nuevo año, un año que, sin lugar a dudas, estará lleno de satisfacciones y alegrías, un año bueno y colmado de éxitos.

El pueblo de Israel construye las Sucot, las cabañas, y las adornan hasta que el brillo se percibe con el ojo y con el corazón. Se refugian en lo fresco de su sombra…, a la sombra de la Shejina (la Divinidad), que habita en cada Suca de nuestro pueblo.

Y la Tora nos ordena, diciendo: y te alegrarás en tu fiesta… y también estarás feliz. Y la felicidad es lo que hace brillar cada rostro.

Y esta es la alegría, la verdadera alegría. Pero, ¿alguien puede imaginar el ambiente que existía en la fiesta, en los tiempos en que el Beit Hamikdash estaba construido?, ¿alguien puede intentar imaginar algo imposible de imaginar? Porque carecemos de los elementos para imaginar cosas que nunca pudimos observar, por ejemplo: el ascenso de todo un pueblo en las fiestas, millones de iehudim que están brillando gracias a su propia luz, que se acercan desde todos los confines de la tierra.

Ellos llegan, con sus esposas, sus niños y sus bebés. Millones de iehudim festejan y llenan Ierushalaim, la ciudad de Hashem. Así reciben al Rey, un recibimiento digno del Rey de Reyes. Los iehudim llegaban desde todas partes, desde los cuatro puntos cardinales, todos alegres, todos felices, ningún hombre dijo que le faltaba espacio para moverse. Millones de iehudim subían al Beit Hamikdash, para ver y para mostrarse frente a Hashem, para acercar los sacrificios, Ola, Shelamim. Para alegrarse frente al Bore Olam, durante siete días.

Y, aunque es imposible pensar en algo así, todavía nos falta mucho. Todavía no comenzamos: no hemos dicho nada sobre “Simjat Beit Hashoeva” en el Beit Hamikdash, donde se asociaban los más grandes sabios con cualquiera de los integrantes del pueblo. El príncipe bailaba con uno de los integrantes del Sanhedrin (tribunal), bailaban con alegría delante de Hashem: y los piadosos y la gente importante, bailaban con antorchas encendidas en sus manos, cada uno llevaba ochenta fuegos. Lanzaban una y recibían la otra, diciéndose unos a los otros, palabras de cantos y alabanzas. Y los leviim con sus arpas, trompetas, panderetas y todo tipo de instrumentos musicales…, imposible de enumerar, de imaginar, una alegría única.

Una explosión de alegría y santidad, hasta que dijeron que el que no vio la “Simjat Beit Hashoeva” en su vida, nunca supo lo que significa la alegría (Mishna, Suca 51a), ¿acaso podemos imaginar algo así?

Y cuando tengamos los méritos suficientes, muy pronto y en nuestros días, y llegue la Gueula (Salvación), será el tiempo en que la alegría jamás podrá desaparecer. Será el tiempo de la alegría continua, constante y permanente, “y Hashem volverá a la tierra de Tzion…, entonces nuestras bocas se llenarán de risa y nuestras lenguas de canto”. ¿Alguno puede ahora comparar esto con cosas conocidas o palpables?

Justamente por eso, porque no entendemos nada de lo que pasó en esos tiempos, en las oraciones de Musaf, rezamos, con toda la esperanza: Avinu Malkenu, nuestro Padre y nuestro Rey, revélanos el Honor de Tu Reino, muy pronto. Para mostrarnos y hacernos portadores de este gran honor, a los ojos de todos los seres vivientes… y nos traerás a nuestro país, a Tu Cuidad, Ierushalaim, con cantos, a Tu Casa, al Beit Hamikdash, y será la alegría de todo el mundo…

Veamos, el que pueda profundizar en el significado de las palabras de la oración, que fue elaborada por los Anshe Kneset Haguedola, puede detenerse en tres palabras. Aquí hay una expresión: revélanos el Honor de Tu Reino. Y no decimos: renuévanos en Tu Reino y haz que subamos a Tu Trono.

Decimos: revélanos el Honor de Tu Reino. ¿Qué quiere decir esto? Que también ahora, Tú eres el que reina, Tú gobiernas, aunque Tus acciones no estén a la vista, no hay publicidad ni anuncios. En estos tiempos, Tú eres el que mueve y jala de todos los hilos desde atrás de las cortinas, sin que nadie pueda percibirlo.

Y nosotros te pedimos, que se deslice el escenario, que las cortinas se retiren, y Tu Honor, el Honor de Tu Reino se muestre a los ojos de todas las creaciones.

Y dijo el gaon, el justo Shlomo Volve ztz”l, (en su libro Ale Shor), que para poder tener una sensación de lo que ocurre en el Cielo, necesitamos usar ejemplos e ilustraciones. Como está escrito (Berajot 58a): el reino de la tierra es semejante o parecido al reino del Cielo. O sea, si queremos tener una noción, frente a nuestros ojos, de lo que podría ser el reino de Hakadosh Baruj Hu, su fuerza y el temor que infunde, su severidad y su esplendor, debemos hacer una comparación con un reino de la tierra.

Pensar en un rey, con sus riquezas, sus palacios, patios, sirvientes. El temor que todos sienten a su persona y la fuerza de su presencia. Así podríamos obtener una pista, una pequeña aproximación para seguir imaginando…

En la segunda guerra mundial apareció una nueva figura política, una nueva clase de gobierno: “Memshala Gola”, o gobierno en el exilio.

Tomemos un ejemplo, dos enemigos, Hitler y Stalin, Imaj Shemam Vezijram, fueron juntos hasta Polonia. El gobierno polaco, se estableció temporalmente en Inglaterra, formando la Memshala Gola (o gobierno desterrado).

El enemigo nazi continuó en Francia, pero el general Degol, también huyó a Inglaterra, manejando desde allí la resistencia contra los nazis.

¿Qué es Memshala Gola? Aparentemente, es una especie de rey sin pueblo, sin coronación, sin corona y sin poder. Pero no es así. Existió un gobierno, donde el pueblo sabía que ese era el gobierno que gobernaría, aunque se encontraban al otro lado del mar. Por este motivo, nadie desesperaba por reconquistar el país, y esperaban tranquilos que llegue la libertad.

Mientras tanto, la Memshala Gola encontraba la forma de comunicarse con el pueblo y hacerles saber que muy pronto volverían a ser gobierno. Y el camino para convencerlo sería la guerrilla contra el dominador, hasta volver al gobierno.

Esta es la ilustración viva de lo que significa el “Galut Hashejina”, el exilio de la Divinidad. El mundo entero está dominado por el enemigo, el pueblo de Israel esclavizado, y nuestro Rey no gobierna, no se deja ver. Hay una pared de metal que nos separa de nuestro Creador (Berajot 32b). Pero también la Shejina está en el exilio, y gobierna, aunque esté oculta. El pueblo es fiel al Bore Olam, y lo busca, trata de mirar en su dirección, recibe sus órdenes para prepararse para el día de la Salvación, y esperamos, tenemos fe de que ese día llegará pronto, y la revelación será muy grande, como una gran fiesta de coronación: ¡nuestro Padre, nuestro Rey, revélanos el Honor de Tu Reino, muy pronto!

 

           

Traducido del libro Maian Hashavua.

 

 

 

 

Leiluy Nishmat

 

Israel Ben Shloime z”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa  Aleha Hashalom




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