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Shabat Shalom


La Nueva Hoja Toldot
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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בס"ד

A ESTUDIAR TORA

“Te servirán los pueblos…”

(Bereshit 27,29)

 

Escuchamos del rab hagaon Iaacov Galinsky ztz”l: cuando yo entro a un almacén, ¿qué es lo que veo?

Me rodean por todos los costados, me rodean y también me rodean (Sabuni Gam Sebabuni, dice el Tehilim de David Hamelej), me rodean como las abejas (Sabuni Kidvorim).

Una gran cantidad de fabricantes se abalanzan sobre mí para que yo les preste mi atención. Para que ponga mis ojos en ellos. El mérito deberá ser de la propaganda, la que me haga conmover más o la que entre más dentro de mi cerebro.

Pero todos los productos extienden sus manos y pretenden ingresar en mis bolsillos encogidos y vacíos.

Una de las panaderías quiere que yo compre su pan, y enseguida se antepone otra, a los empujones, ofreciéndome sus “pitas” (conocido como pan árabe). Pero no termina allí, la tercera de las panificadoras quiere que yo compre sus “lajmaniot” (unos panecillos más pequeños).

Cada uno de los fabricantes quiere enriquecerse y agrandar su fábrica gracias a mis compras.

¿Y qué ocurre con los fabricantes de productos lácteos?

Todos traen grandes ofertas, y cuando un fabricante lanza un producto, la competencia lanza el mismo producto (con otro nombre, por supuesto). No interesa que el nuevo producto sea bueno o malo, lo importante es que mi fábrica también lo produzca, para que todos tengamos el mismo derecho a ganar dinero. Por eso, encontramos en las góndolas de los supermercados, grandes variedades de leches, postres, yogurt, quesos, y se hace difícil elegir una de ellas.

Y después aparecen los dulces, mermeladas, los productos enlatados: “si me rodean en mi campamento…, si se levantan en guerra contra mí…” (Tehilim 27,3). Baruj Hashem, tengo un papelito donde están anotadas las cosas que debo comprar, Bendito Hashem que no permitió que sea la presa para sus garras… (Tehilim 124,6)

Todo esto parece tan exacto, pero no está visto de la forma correcta, aquí falta la verdad…

Estudiamos (Berajot 58a): Ben Zoma vio una gran cantidad de gente (seiscientos mil de Israel) sobre el monte del Templo. Y dijo: “Baruj Jajam Arazim”, Rashi explica esta bendición (aquí en la Guemara), diciendo que Hashem conoce lo que está en el corazón de cada persona.

Pero la explicación de la continuación de la Guemara es que el pensamiento de cada uno es distinto del otro, no se comparan, como tampoco se puede comparar el rostro de cada persona…

Ben Zoma dijo, en ese mismo momento, otra bendición: “Baruj Shebara Col Elu Leshamsheini”. Rashi, nuevamente, nos explica la bendición: que ellos hacen el arado, siembran, cosechan, etc., y nosotros encontramos todo listo.

Sigue diciendo Ben Zoma en la Guemara: ¿cuánto trabajo tuvo Adam Harishon (el primer hombre), hasta que encontró un pan para comer?

En verdad no encontró un pan para comer, sino que tuvo que hacerlo. Y sabemos que para hacer el pan son necesarios muchos trabajos. Voy a nombrar sólo algunos de ellos para que tengamos una idea. Primero, necesitamos un campo para obtener el trigo. Al campo hay que ararlo, sembrarlo, y podemos decir ahora cosechar…

Pero para cosechar hay que esperar que el grano crezca, hay que cuidarlo, a veces regarlo.

Muy bien, el grano creció, y ahora debemos cosecharlo. El grano obtenido tiene varios procesos hasta que después podemos molerlo y obtener la harina.

Con la harina podemos hacer la masa, hornearla y ahora sí, ya podemos comer nuestro pan.

Todos estos tuvo que hacer Adam Harishon, y, desde luego, le llevó algunos meses poder obtener su primer pan… No en vano está escrito que con el sudor de su frente comería su pan…

En cambio nosotros, nos levantamos, vamos al almacén, y allí nos está esperando el pan. Y no sólo uno, sino la cantidad y la variedad que se nos ocurra…

¿Cuánto trabajo y cuánto esfuerzo tuvo que invertir Adam Harishon hasta que encontró una prenda para vestir?

No estamos hablando aquí de la hoja de parra que Hashem le puso después del pecado, sino de las prendas de vestir que usó después.

Lo primero que debió hacer fue conseguir una ovejita, esquilarla, blanquear la lana, convertirla en hilo, después tejerla, y así pudo encontrar una prenda lista para usar…

Aquí también hay una gran diferencia, nosotros nos levantamos, entramos a una tienda, y encontramos todo preparado, esperando para nosotros…

Todos los pueblos del mundo trabajan y trabajan, vienen a la puerta de mi casa, y yo encuentro todo lo que puedo desear, preparado, frente a mí…

Esta es la forma correcta de ver las cosas…

Sigamos adelante con la Guemara, continuando con las palabras de Ben Zoma. ¿Qué es lo que dice un buen invitado, llamémosle agradecido? ¡Cómo se ha preocupado por mí el dueño de casa! Miren la gran cantidad y variedad de carnes que puso delante de mí. Cuánto vino trajo a la mesa… Los panes y las comidas, todo servido con tanta bendición…Y todo su trabajo y todo su esfuerzo no fue sino ¡para mí!!!

En cambio, hay otros tipos de personas, que después de ser invitados, opinan de otra forma: ¿de qué estamos hablando?, ¿cuál fue el esfuerzo que este hombre (el dueño de casa) hizo? Comí sólo un pancito, y tomé un vaso de no sé qué cosa. Todos los esfuerzos que hizo este señor no los hizo sino para su esposa y para sus hijos…

¿Quién tiene la razón?                       

Desde luego, sabemos que el primero, al que llamamos buen invitado. Ya que todos nosotros tenemos una obligación: “cada uno de nosotros estamos obligados a decir (y a pensar también) que el mundo fue creado para mí” (Sanhedrin 37a).

Así estudiamos (Talmud Ierushalmi, Kidushin, al final): en el futuro, todos deberemos rendir cuentas por todas las comidas que hemos visto y que no hemos comido. Rabi Elazar tuvo en cuenta estas palabras y juntó moneditas para comer cada una de las comidas, una por año.

Porque si para mí fue creado el mundo, quiere decir que cada variedad de frutas o verduras fueron creadas para mí, y detrás de cada variedad, hay mucha gente trabajando. Ellos piensan otra cosa, que trabajan para ellos y quieren sustentarse a cuenta mía, pero la realidad, es que Hashem creó todo para que yo pueda utilizarlo, como dice la bendición.

Todos los pueblos del mundo trabajan y vienen a la puerta de mi casa. Una lavadora de ropa alemana, un horno italiano, un automóvil japonés, juguetes chinos. El mundo entero me rodea con todo lo mejor, todo para que yo recite la bendición: Bendito Hashem que creó todo esto para que yo pueda utilizarlo.

Y esta es la doble bendición con la que Itzjak Avinu bendijo a Iaacov. Primero: “Viiten Leja…”, que Hashem te dé el rocío del cielo y la fertilidad de la tierra, la bendición del cereal y de las uvas…

La segunda: “Iabduj Amim…”, los pueblos del mundo trabajan y se posternarán ante ti (Bereshit 27,29). Primero, tendrás una bendición en la tierra, en la producción de la tierra que será abundante.

Segundo, no tendrás que preocuparte por hacer crecer la producción ni tampoco por recogerla. Otros lo harán por ti…

Como está escrito en la Guemara (Berajot 35b), que preguntó rabi Shimon Bar Iojai: ¿esto es posible? El hombre ara la tierra cuando llega el tiempo de arar. Siembra cuando llega el tiempo de sembrar. Cosecha en el tiempo de cosechar. Rastrilla en el momento de rastrillar. Pone los granos al viento cuando llega el tiempo ventearlos. ¿Y la Tora para cuándo? ¿Cuándo vamos a tener tiempo para estudiar?, pregunta rabi Shimon Bar Iojai.

La respuesta aparece en la Guemara: cuando Israel hace la Voluntad de Hashem, su trabajo se hace por medio de otras personas, como está escrito en el profeta (Ieshaiah 61,5): se levantarán extraños y pastorearán tus ovejas… que es lo mismo que: los pueblos del mundo trabajan…

Y nosotros, dichosos porque fuimos merecedores.

No necesitamos arar los campos, ni sembrar ni cosechar. Tampoco debemos hacer ninguno de los otros trabajos.

Nuestro trabajo se hace por medio de otros. ¿Nu?, pregunta rabi Iaacov, ¿qué será de la Tora?, ¿cuándo vamos a estudiar?

No hay excusas.

         Traducido del libro Vehigadta.

 

Leiluy Nishmat 

Israel Ben Shloime z”l 

Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom

 

Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom




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