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Shabat Shalom


La Nueva Hoja Yitro
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



B"H

LA VOZ NO ESTA BIEN

“Y escuchó Itro, el sacerdote de Midian, el suegro de Moshe…”

(Shemot 18,1)

 

Pregunta Rashi: ¿qué fue lo que escuchó Itro y fue? Y contesta: la partición del mar de Suf y la guerra con Amalek.

Rashi preguntó qué fue lo que provocó que el sacerdote de la idolatría de Midian, Itro, abandone la idolatría. Y contestó que, aparentemente, escuchó algo muy especial sobre el pueblo de Israel.

Todos los comentaristas preguntan: ¿acaso no todos escucharon lo mismo?, ¿acaso el rumor llegó solamente a los oídos de Itro?

Todos los pueblos del mundo escucharon los mismos sonidos que escuchó Itro. Pero, Itro fue el único que sintió que esos sonidos tenían que ver con la vida de él, y en especial, para su futuro.

En la “Shirat Haiam”, en el canto que Moshe y el pueblo entonaron después de cruzar el mar, vemos con claridad que la partición del mar fue algo que todos los pueblos del mundo pudieron palpar, los reyes y los dirigentes se asombraron, se asustaron. Algunos quedaron confundidos, otros llegaron a pensar que la tierra tembló (Shemot 16,16).

Y hubo otro más que escuchó. ¿Quién fue? Amalek.

Vimos que Itro tuvo la reacción adecuada, y algunos ni siquiera reaccionaron. Pero Amalek escuchó y su respuesta fue contraria a la lógica. Amalek salió a la guerra contra el pueblo de Israel.

Todos escucharon lo mismo, y cada uno reaccionó de distinta forma…

Itro escuchó y llegó a la profundidad del mensaje. Comprendió las palabras, de dónde vienen y a dónde apuntan. Por eso abandona todo y viene. Escuchó, prestó atención y profundizó sobre el tema.

Contó el rab Igal Beraun:

Un estudiante de la Ieshiva, con características muy especiales, llegó a la edad en que normalmente, la mayoría contrae matrimonio. ¿Qué era lo especial de este muchacho llamado Shimon?, era muy difícil, o casi imposible, encontrar un punto bueno en él, algún mérito. Todos sabían que sus posibilidades para encontrar una buena pareja no eran lo que se pueden llamar grandes. Y así fue, los años pasaron, y él seguía solo…

Un día, sonó el teléfono del compañero de cuarto de Shimon. Del otro lado de la línea estaba un muy buen amigo del padre. Este tenía una hija muy buena, y temerosa de Hashem, y estaba interesado en saber si Shimon sería un buen esposo para ella.

El llamado le causó una gran sorpresa al muchacho, y hasta se sentía confundido.

Pero debía ser honesto con el buen amigo de su padre, más cuando sabía, a ciencia cierta, lo que debía decir sobre Shimon.

Voy a decirle la verdad, “hakol lo beseder” (no hay nada que esté bien).

El padre de la muchacha escuchó, le agradeció al compañero de Shimon, y a las dos semanas se realizó el compromiso ¿?

El muchacho, al enterarse del compromiso de Shimon, quedó paralizado. Tenía una gran curiosidad por saber cómo sucedió ese compromiso, y más, después de haberle dicho al padre de la novia que Shimon era un desastre de persona.

Con mucha delicadeza, se acercó al padre de la novia durante la fiesta del compromiso y le dijo: dígame, por favor, ¿acaso no le molestaron mis palabras?

El padre de la novia contestó: le pregunté a mi hija si le molestaba el tema de la voz, porque yo escuché que tú  me dijiste “hakol lo beseder” (que la voz no estaba bien). Y ella me contestó que no le molestaba, y Baruj Hashem, se han comprometido…

En la traducción al español, debemos detenernos a explicar un poco de idioma. Es posible que muchos hayan entendido el juego de palabras, pero también que muchos no lo comprendan.

El compañero de Shimon dijo “hakol lo beseder”. La palabra “hakol” significa “todo”, con lo que quiso decir que todo lo que pudiera decir sobre Shimon, estaba en su contra.

En esta exposición, y en especial, en el caso de Itro, el suegro de Moshe, vemos que todo el mundo escuchó las mismas palabras pero las interpretaron de distintos modos. Y aquí, un poco en broma, queremos mostrar como la misma palabra puede escucharse de distintas formas.

El padre de la novia escucho “hakol”, que significa “la voz”, con lo cual entendió que Shimon era un gran muchacho, pero que su voz no estaba bien, o sea, que tenía un pequeño defecto en su voz o en su forma de hablar…

Y hay más, pero ya seríamos muy meticulosos: cuando decimos hakol lo beseder estamos diciendo que todo no está bien o que nada está bien. Pero si cambiamos sólo una letra en la palabra "lo" (cambiamos la alef por la vav) ahora estamos diciendo que todo en él está bien, la palabra LO con alef es no y la palabra LO con vav es en él.

Y escuchó Itro. Ahora entendemos el por qué de la pregunta de Rashi. Hay muchas formas de hablar, muchas formas de escuchar y muchas formas de entender.

La pregunta aquí es qué escuchamos y cómo respondemos o cómo reaccionamos…

Un campesino que se ocupaba únicamente de trabajar la tierra y de cuidar a los animales de su granja, decidió un día viajar a la gran ciudad. Era la primera vez en su vida que dejaba su campo.

Apenas llegó a la ciudad, quedó muy asombrado al ver esos edificios altísimos que parecían querer tocar el cielo. Los automóviles lujosos pasaban a su lado como flechas.

Intentaba observar, captar algo, pero todo estaba muy alejado de lo que estaba acostumbrado a ver en su campo.

De pronto hubo algo que le llamó la atención mucho más que todas las demás cosas: sobre la calle vio dos hierros larguísimos, uno paralelo al otro, pero que parecían juntarse al final de la calle. Entre un hierro y otro, hay trozos de manera que los mantienen fijos. Desde luego, estamos hablando de las vías del tren, pero nuestro amigo jamás las había visto, como tampoco nunca había visto un tren.

Se estremeció al ver esos dos hierros alineados que se unían en el horizonte. Y pensó que una de esas barras de hierro era exactamente lo que necesitaba y podría serle de utilidad para sujetar a sus caballos.

Comenzó a desarmar una de las vías, y estuvo allí, agachado sobre las vías, durante una hora y media. De pronto, escuchó el silbato del tren. Por supuesto, no sabía qué era ese ruido, y supuso que tal vez, en la zona, estaba desarrollándose una fiesta…

En sus tierras, cuando escuchaba un sonido parecido, significaba que dos personas estaban contrayendo enlace.

Siguió con su trabajo. Y no era nada fácil, ya que las vías del tren no están puestas así nomás sobre las calles.

Otro silbato, pero esta vez, mucho más fuerte. Ahora estaba convencido de que se trataba de un casamiento…

Dejó el trabajo y salió a bailar en el medio de las dos vías. Cualquier persona que pasara por el lugar, aparte de pensar que este hombre había enloquecido, podría suponer que el campesino era sordo.

Sin embargo, sabemos que él escuchaba bien.

Pero, ya vimos que hay formas y formas de escuchar, y este pobre campesino, con esa interpretación de lo escuchado, solamente podría llegar a la rotura de sus huesos y miembros.

Cuando escuchamos el silbato de la locomotora, debemos alejarnos de las vías.

Itro escuchó la voz de la locomotora… y comprendió. Por eso, vino.

 

 

 

Traducido del libro Emuna Shlomo.

 

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom

 




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