Judaismohoy
Buscador . . . . . . . . . . . .
 






Shabat Shalom


La Nueva Hoja Shmini
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



Untitled Document

EL ZAPATO APRIETA

“sobre cuatro hijos habla la Tora”

 

Contaba el rab hagaon Iaacov Galinsky ztz”l: hace mucho tiempo, yo andaba a pie de poblado en poblado, para despertar los corazones y hacer volver a nuestras fuentes a nuestros hermanos que habían equivocado el camino. Me encontré con un hombre que trabajaba para la “organización”, una organización a la que le cuesta mucho tratar de orientar al pueblo hacia su propia creencia junto con la creencia que nos enseña la Torat Hashem.

El me dijo: ¿para qué haces tanto ruido? Mejor será hacerles conocer la realidad. Nosotros somos la mayoría, e inclusive en la Tora “de ustedes” está escrito que hay que ir detrás de la mayoría…

Le dije: señor mío, si usted dice saber lo que está escrito en la Tora “de nosotros”, seguramente usted sabe lo que está escrito en la Hagada de Pesaj, que la Tora habla sobre cuatro hijos. El sabio, soy yo. Y el malvado, es usted. Nosotros somos la minoría, y también ustedes. El sistema se dirige hacia el alma simple, y hacia el alma que no sabe preguntar. Ustedes han robado, y nosotros los hacemos volver a sus fuentes…

 

Lo peor de todo

“sobre cuatro hijos habla la Tora” ¡Y hoy hay un quinto hijo!

El sabio investiga, profundiza. El malvado se torna desafiante, a algunos le contesta, a otros los reprocha, pero al menos, se relaciona. A veces para bien, a veces para mal. Hoy existe el quinto hijo. Que no investiga, que no se relaciona. Está desconectado, y contra todo…

Una vez me dijo el dueño de un negocio: hay clientes buenos, y no tan buenos. Algunos son agradables, y otros son molestos y aprovechadores. Cuando yo publicito mi negocio, no todo está tan claro: vienen los unos y los otros, me alegro con algunos y me peleo con otros. Pero lo principal es que vengan..., al menos que vengan…

Entonces podemos entender lo que está escrito en la Tora: y será que cuando tus hijos te pregunten: ¿qué es este servicio para ustedes? (Shemot 12,26). Esta es la pregunta del hijo malvado, ¿y por qué comienza de esta forma, “y será”?, esta expresión es de alegría (Bereshit Raba 42,3), y termina diciendo: y se reunió el pueblo y se posternó, debido al comportamiento de los hijos (Rashi, Shemot 12,27). Y el problema aquí cuál es, ¿qué los hijos hacen la pregunta del hijo malvado?

Pero al menos preguntan, se relacionan…, no desaparecen ni se desconectan…

 

Estaba en Toronto, Canadá. Allí hay dos negocios de iehudim, muy próximos. Uno vende joyas y el otro telas para confección. Yo paso por allí cuando estoy juntando dinero para los establecimientos que enseñan Tora. Hace unos años visité la ciudad, llegué al negocio de joyas y vi que no tenía Mezuza, pensé que el negocio fue vendido a un no iehudi.

Me quedé afuera, un poco sorprendido. No entré y fui hacia el otro negocio, el de telas. Salieron a recibirme con alegría, me hicieron una gran donación para los institutos de Tora, y me contaron que el joyero había vendido su negocio.

No sabían por qué. Y pregunté: ¿a quién se lo vendieron?

Y contestaron: a un israelí…

¿A un israelí? Entonces puedo ir a visitarlo…

Entré, y enseguida lo reconocí: uno de los “campeones” del ejército, ¡cuántas discusiones tuvimos respecto a los muchachos de las Ieshivot, que para él eran evasores!

¿Qué haces aquí?, le pregunté.

Me cansé de todo, en especial, de tener que dejar todo para alistarme en el ejército cada dos por tres.

Abandonó todo, y dejó al país con sus sufrimientos. Vino aquí para hacer una nueva vida…

Le pregunté: ¿tú eres iehudi?

Seguro, me contestó.

Y lo primero que hiciste en esta nueva vida, ¿fue arrancar la Mezuza?

 

Adaptarnos a la Tora

¿Qué es este servicio para ustedes? La diferencia entre el sabio y el malvado, se centra en un punto: el sabio entiende que él debe acomodarse a la Tora, y pregunta qué es lo que la Tora le pide. Le contestamos, como corresponde, desde el principio hasta el final. El malvado, exige que la Tora se acomode a su forma de pensar: los tiempos cambiaron, las condiciones cambiaron, que la Tora cambie…

Una vez un hombre me preguntó: ¿por qué ustedes no adaptan la Tora a estos tiempos? Una buena pregunta…

Le dije: vamos a tocar un punto en especial. Cuando un niño crece y el zapato le ajusta, hay dos posibilidades. O agrandar el zapato, algo que en mis tiempos era común, abrir un agujero en el frente del zapato para que por allí salga el dedo gordo. O, la segunda posibilidad, comprar zapatos nuevos. Y hay otras dos posibilidades, o caminar descalzo, o que el zapato siga apretando y causando dolor. ¿Por qué no pensamos en una quinta posibilidad? Podríamos cortar los dedos de los pies. La respuesta es muy simple: no lo hacemos porque nuestros pies son lo principal, y el zapato sirve para protegerlos y hacernos caminar con comodidad.

¿Aceptas lo que dije? Seguro, los dos lo aceptamos.

Ahora vamos a entender, nuestra discusión se basa en lo siguiente, ¿dónde está el zapato y dónde el pie?

Nosotros sabemos que la Tora existe antes que el mundo, y Hakadosh Baru Hu observando la Tora creó el mundo, este es uno de los principios del Iahadut, que la Tora no puede cambiarse. Por eso no podemos pensar en tocar, Jalila, la Tora. Nosotros debemos adaptarnos a lo que está escrito en la Tora, Y podemos hacerlo, porque todo lo que está escrito en la Tora es para nuestro bien, ya que Hashem creó el mundo en base a la Tora, y creó al hombre para que viva con la Tora.

En cambio, para ti, el hombre es lo fundamental y la Tora es como el zapato. Y si aprieta, la cambiamos…

No y no, me dijo el hombre. Pero podemos alivianar aquí y allá…

Es posible, le dije, pero yo no entregué la Tora ni tú tampoco. Si me das tu nombre y el nombre de tu madre, le diré a Hakadosh Baruj Hu que tú quieres darle un consejo.

Decidió no darme su nombre, y todo quedó entre nosotros…

 

El dedo advierte y la mano castiga

“Es el dedo de Hashem” Resulta maravillosa la explicación del Gaon de Vilna ztz”l: con el dedo advertimos y con la mano golpeamos. Cada una de las plagas de Egipto fue sólo una advertencia. Y en el mar fueron castigados con “mano grande”, y así perdieron todo. Y nos preguntamos, entonces, las diez plagas: “Detzaj, Adash, Beajav”, todas ellas, ¿fueron solamente una advertencia más?

Todo lo que los egipcios soportaron, todo lo que sufrieron y perdieron. Verdaderas catástrofes, ¿y todavía es una advertencia?

¡Esto da mucho miedo!

Nosotros nos sentimos seguros cuando somos castigados en el cuerpo o en nuestras posesiones o dinero, y decimos: que sirva para perdonar nuestros pecados, “Kaparat Avonot”. Y suponemos que con eso ya hemos pagado nuestra deuda. Y quién sabe, tal vez eso que sufrimos fue nada más que una advertencia, y debemos apresurarnos y cambiar nuestros caminos…

Tal vez eso haya sido solamente “el dedo”, y tenemos que intentar evitar, por todos los medios, que llegue “la mano”.

 

Traducido del libro Vehigadta.

 

 

 

 

Leiluy Nishmat

 

Israel Ben Shloime   z”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

 

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom




Tus comentarios:
Nombre
Apellido
EMAIL Dirección obligatorio
Mostrar mi email?
Si   No
Resumen (en una línea):
Comentarios obligatorio

Campo validacion 8+1=:
 
 suscripción
 direccion email:
  Clik

Semana a semana
Perlas
Visiones
Brainstorming
Temario semanal
En profundidad
Actualidad
Selecciones
Haftara semanal

 

Judaismo para Hoy en español
Copyright © 1995-2021 Todos los derechos están reservados a judaismohoy.com
Queda prohibida la reproducción de todo el material escrito y dibujos usados en este sito sin la autorización de judaismohoy.com
Por favor no leer el contenido de este sitio en Shabat y en las Fiestas judías



[ CONTACTENOS ]

[Vida Judía]    [Nuestras Fuentes]    [Cocina Judía]    [Entendiendo el Judaísmo]   
[Cocina Judía]    [Festividades]    [Para Reflexionar]    [Januca]   
[Para Reflexionar]