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Shabat Shalom


Nueva La Nueva Hoja Jag HaSucot
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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בס"ד

LA MESA Y EL ALTAR

 

Disertó el rab hagaon Iaacov Galinsky ztz”l: En cada uno de los días de Jag Hasucot, sacamos del Aron un Sefer Tora y nos paramos con él junto a la Bima, mientras se realizan las “Hakafot” (rodeamos la Bima, llamémosla Mesa) recitando las Hoshanot. Y en “Hoshana Raba”, rodeamos la Mesa siete veces.

El origen de esta costumbre surge de las palabras del Talmud Ierushalmi (como así también en el Rokeaj y en el Shibolei Haleket): el oficiante del Beit Hakneset se para junto a la Mesa como si fuera un Angel de Hashem, con el Sefer Tora en su brazo, y el pueblo lo rodea como hacían en el Altar del Beit Hamikdash…

Rodear la Mesa, en estos días, se compara con el rodear al Altar en la época del Beit Hamikdash (Suca 45a). Y está escrito en el Rambam (Halajot Lulab 7-27): y todo Israel, en todo lugar donde se encuentren, colocarán una Mesa en el centro del Beit Hakneset, y la rodearán todos los días, al igual que rodeaban todos los días el Altar. Y todo esto se hace para recordar el Beit Hamikdash.

Y el Rambam no menciona el Sefer Tora.

Y podemos preguntar: ¿para qué tiene que estar presente el Sefer Tora en el momento en que rodeamos el Altar del Beit Hamikdash?

Pero, no solamente que está mencionado que debemos sacar el Sefer Tora en el Ierushalmi, y se estableció la “Halaja” (ley), en el Tur y en el Shuljan Aruj (Oraj Jaim 660,1). Hay algo más: el “Bicurei Iaacov” escribió que si no hay Sefer Tora, no rodeamos la Mesa…

Y la pregunta sigue en pie: ¿por qué traemos un Sefer Tora a la Bima? ¿Y qué significado tiene?

Comenzamos con las palabras de la Guemara, que nos traen dudas, en varios puntos: tres buenos regalos le dio Hakadosh Baruj Hu a Israel, y todos los entregó a cambio de sufrimientos. Los regalos: Tora, la tierra de Israel y el Olam Haba.

¿De dónde aprendemos sobre la Tora? Está escrito (Tehilim 94,12): dichoso el hombre al que Hashem le manda sufrimientos, y aprende Su Tora (Berajot 5,1).

Y todo el que estudia se pregunta: primero, ¿qué significa que a cambio de un regalo debemos de pagar con sufrimientos? Segundo: ¿por qué el pago se realiza con sufrimientos y no con otra cosa? Y tercero: para que algo sea un regalo, se entrega sin pedir nada a cambio. Y si se paga con sufrimientos o con lo que sea, ya no se llama regalo.

Algo más, comienza diciendo que: tres buenos regalos dará… y más tarde agrega: y todos no fueron dados sino con sufrimientos…

¿Por qué no fueron reunidos los dichos acortando lo escrito: tres buenos regalos Hashem le dio a Israel con sufrimientos?

Dijeron nuestros sabios, en nombre del Saba Mikelem ztz”l, que en todo lugar en que hay una pregunta o una duda muy grande, de la misma duda obtenemos la respuesta. Sólo nos resta encontrar el camino…

La Tora es un “Gran Regalo”, como está escrito: algo bueno les di a ustedes (Mishle 4,2), y en otro lado (Bamidvar 21,19): y de Matana a Najliel. Matana (regalo) es algo que se da, se entrega, sin reclamar nada a cambio. Y respecto a lo que está dicho, que fueron dados con sufrimientos, el Maguid Mi Dubna lo explicará con un ejemplo:

Un hombre se encontró sin sustento. En el almacén ya no le permitían retirar nada más, si no pagaba antes la deuda acumulada. Los niños lloraban de hambre y el corazón palpitaba a mayor velocidad.

Y cuando la pobreza acecha, se rompe la armonía en la casa (Baba Metzia 49a). ¡Pobre hombre!, atacado por todos los frentes.

Le dijo a la esposa: prepárame una maleta liviana, con las cosas más necesarias, ropa para la semana y ropa para Shabat. Iré a la “gran ciudad” y buscaré cómo sustentar a nuestra familia.

Se separaron con oraciones y bendiciones. El hombre emprendió su viaje, rumbo al bosque, para cortar camino y llegar rápidamente a destino.

El sol comenzó a ocultarse, y él todavía estaba en el corazón del bosque. Escuchaba los rugidos de las fieras que escapaban de las trampas de los cazadores y sentía escalofríos en todo el cuerpo. Buscó un refugio para pasar la noche, un lugar seguro, para evitar que alguna fiera lo devore.

Encontró una cueva, dibujada entre las piedras, y se metió dentro. Pudo comprobar que en su interior, la cueva se hacía más amplia, y su piso estaba alisado, lo que le facilitaba los movimientos.

Tapó la entrada de la cueva con algunas piedras, para que nada ni nadie perturbara su sueño. Rezó la oración de Arvit, se recostó y se quedó dormido.

Por la mañana, quitó las piedras para despejar la entrada de la cueva, y la luz del sol invadió la cueva. Desde el interior de la cueva se apreciaban reflejos de luz. Fue hacia allí para ver qué había y su corazón casi se detiene: como en los cuentos infantiles, se encontraba en el escondite de los asaltantes de los caminos, la cueva de los piratas.

A su alrededor, montañas de piedras preciosas y diamantes. Joyas de todo tipo, y billetes de todos los colores y también de todos los valores, bien ordenados. En otro sector, miles de monedas de oro y de plata, además de algunas pocas de cobre.

Su corazón latía a toda velocidad, con fuerza. Pensó: si me encuentran aquí, será el final para mí. Pero, semejante riqueza, y al alcance de mi mano…, podría volver a mi casa, pagar todas mis deudas, comprar una nueva casa, muy amplia, y hasta abrir un negocio y llenarlo de mercaderías. Pero, ¿cómo puedo hacer para llevarme toda esta fortuna?...

Lo recordó: tengo mi maleta…

La buscó, la abrió…, y su rostro se oscureció: ¡la maleta está llena!, no hay espacio para nada. La ropa para cambiarse…, la necesita. La ropa para Shabat…, no hace falta preguntar, seguro que le hace falta. Con tristeza cerró su maleta, ¡qué pena!

No tenía alternativa. Con sus manos, llenó sus bolsillos lo más que pudo, un diamante, dos monedas de oro. Al menos es algo…, dio media vuelta y se fue…

¡Torpe!!! (no alcanzan los signos de exclamación).

¡Qué tonto!

Semejante tesoro frente a él, la posibilidad de enriquecerse en un instante…

Puedes tirar la camisa, deshacerte de las medias. Seguro que son cosas importantes, valiosas y necesarias, pero cuando ocupan lugar, frente a los diamantes y las monedas de oro no pueden competir. Con una sola moneda de oro, puede comprar muchas veces la maleta completa…

Esto nos recuerda lo que está escrito: “siento alegría con Tus Palabras, como quien encuentra un enorme tesoro” (Tehilim 119,162).

Si alguien encuentra un tesoro, no se preocupará si tiene que tirar algunas cosas usadas y casi destruidas para hacer lugar y poder llevarse el botín…

Esta es la intención, cuando decimos que la Tora fue entregada como un regalo, un gran tesoro que Hashem nos da gratuitamente. Pero para adquirirla hay que hacer lugar. ¿Duele el corazón? ¿Tanto nos cuesta desprendernos de los placeres y de las cosas vanas de este mundo? Si esto fuera una batalla, hay una desigualdad muy visible…, pero lamentablemente, no para todos…

Recuerdo, cuando fui a comprar un traje de novio. No para mí, cuando yo me casé, no pude comprarme un traje. En la fiesta de casamiento, apenas había un poco de pan para comer.

En cambio, hoy, la abundancia y la bendición están en todas partes. Ojalá que todo esto sea justificable. El novio sabe exactamente lo que quiere. Cuantos botones debe tener la manga, y cuantos cortes en la parte de atrás del saco. Hay novios que piensan que si el saco tiene dos cortes, trae mala suerte, y hay novios a los que no les importa eso, y, Baruj Hashem, hay novios a los que no les importa el traje…

El color, el modelo, el corte. Hace falta un manual de instrucciones para comprar sólo una prenda. Como si fuera un código de leyes… ¡Una “tora” (una ley completa) para comprar un traje! Pero una “tora” viene en reemplazo de otra “Tora”, porque ocupa mucho lugar…

Muy bien, el vendedor entiende, trae, mide y vuelve. Deja, trae, mide, quita y vuelve. Empecé a no sentirme cómodo, y le pedí perdón por las molestias…

No se sentía molesto, estaba alegre. Este es su trabajo, de esto obtiene ganancias.

Es sorprendente, dicen nuestros sabios, que debemos ser feroces como el tigre, livianos como el águila, veloces como el ciervo y fuertes como el león, para hacer la Voluntad de Hakadosh Baruj Hu (Pirke Avot 5,20). Si no sentimos que encontramos un gran tesoro con el cual podemos obtener grandes ganancias, estaremos hablando todo el día sin cansarnos, y cuando volvamos a estudiar, nos quedaremos dormidos…, pero si sabemos el valor del estudio de la Tora, pondremos toda nuestra fuerza para adquirirla.

Pensamos que quitar la ropa sucia de la maleta es algo molesto, pero está dejando lugar para los diamantes.

Esta es la enseñanza que nos trae el Sefer Tora en la mesa del Altar. Hacemos y nos sacrificamos para la Tora. Pero no como una batalla sino con alegría, para alabar a nuestro Creador.

Y sostenemos el Sefer Tora, parados junto a la Bima, que se compara al Altar, como un Angel de Hashem… Así decía el Ierushalmi.

Y el Angel de Hashem levantó el cuchillo (para degollar el sacrificio) en el Altar (Shoftim 13,20). No está peleando en una guerra, sino que esta es la base para nuestra elevación.

 

 

Traducido del libro Vehigadta.

 

 

 

 

Leiluy Nishmat

 

Israel Ben Shloime   z”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

 

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom




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