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Shabat Shalom


La Nueva Hoja Nueva - Shavuot
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



 

בס"ד

LA FIESTA DE LA TORA

En la introducción del libro “Jojma Umusar” del gaon rabi Abraham Antebi ztz”l, nacido en Livorno en el año 5610, aparece un testimonio de rabi Iosef Iedid Halevi ztz”l:

En la ciudad de Tzfat vivía un hombre honorable, que estudiaba la Tora con constancia y sacrificio.

Todos los años, en Jag Hashavuot, se paraba frente a la congregación, mostraba su mano derecha, algo torcida, y contaba su historia:

En su juventud, no cumplía la Tora, era liberal, imprudente y hasta temerario. Era el jefe de una banda de asaltantes y su nombre era muy conocido: Abu, el negro del machete.

Un día, mientras estaba parado bromeando con sus amigotes, pasó por allí el rab de la comunidad de Aram Tzova, rabi Abraham Antebi ztz”l.

El rab escuchó con asombro las palabrotas que salían de su boca, se paró frente a él y le dijo: ¡Ya, deténte! ¿Cómo puedes pronunciar esas palabras impurificando tu alma?

Se quedó mudo, y el rab siguió su camino…

Los amigos comenzaron a burlarse: “Abu Shajor”, el grande, quedó paralizado como una piedra, y con vergüenza ante el reproche del rab…

Se enfureció, y prometió vengarse del rab que lo deshonró…

La oportunidad se dio en la víspera de Jag Hashavuot. Son imposibles de imaginar los preparativos espirituales del santo rab para la fiesta de la entrega de la Tora. Pero, en la víspera de la fiesta, tomó una gran bolsa y él mismo fue al mercado, para realizar las compras en honor a la festividad. Tal cual como está escrito en la Halaja (Ley), que es un precepto muy grande participar en los preparativos de la casa.

Pasó entre los negocios eligiendo frutas y verduras, y el jefe de la banda, lo esperaba oculto en una esquina, machete en mano, listo para cobrar venganza y asesinarlo…

De pronto, sintió su mano ¡paralizada!

Intentó moverla, y nada. Mientras pasaba el rab a su lado, sin darse cuenta de lo que sucedía…

El gigante estaba todo retorcido, e intentaba mover su mano paralizada con la otra mano, que estaba sana. Era inútil. Sin alternativa, lleno de vergüenza, se acercó al rab, con la mano paralizada, y entre sus dedos, el cuchillo…, le pidió perdón.

¿Qué pensabas?, dijo el rab, ¿qué mi alma estaba entregada en tu mano?...

En lugar de una respuesta, se escuchaba un llanto.

El rab se acercó a él, tomó su mano paralizada con gran delicadeza, y la movió lentamente, con facilidad. La mano volvió a su estado normal y el cuchillo se dejó caer al piso. Pero, le quedó un pequeño defecto en la mano…

¿Y ahora qué?, preguntó el rab.

El ex delincuente decidió arrepentirse por completo, y tal como lo decidió, lo llevó a la práctica. Se desconectó de sus antiguos amigos y se contó entre los alumnos del rab.

Con el tiempo subió a Tzfat y continuó sus estudios de Tora. Y en cada Jag Hashavuot contaba su historia, porque para él, en esos días, recibió la Tora.

 

Aquí, parte de las palabras del Maran Rosh Ieshiva, rab hagaon Mishcovsky ztz”l, en Jag Hashavuot 5735, que aparecen en el Ialkut Lekaj Tov.

La Tora fue entregada al pueblo de Israel, con el gran Favor de Hashem Itbaraj. En base a esto, los “Tosafot Iom Tov” responden a la pregunta en la Mishna (Berajot 7,3): ¿por qué en la bendición a la Tora frente a la congregación decimos “Barju Et Hashem…”, cuando en la bendición del Zimun (invitación para recitar el Bircat Hamazon) decimos “Nebarej Elokenu…”? En el primer caso nombrado decimos el Nombre que indica Piedad (Hashem), y en el segundo, el Nombre que muestra la cualidad de la Justicia (Elokenu).

La Justicia nos indica que Hakadosh Baruj Hu alimenta a sus creaciones, por eso cuando vamos a bendecir por las comidas utilizamos el Nombre que se relaciona con la Justicia. Pero la Tora no fue dada sino con el Favor de Hashem. Y más, el alimento fue dado (con Justicia) a todas la creaciones, mientras que la Tora fue dada sólo al pueblo de Israel, Su Pueblo.

Por eso entendemos que aquí aparece la cualidad de la Piedad.

La Guemara cuenta sobre rabi Zera, que se enfermó, estaba débil del corazón y no podía estudiar.

Pensó: como no puedo ocuparme de la Tora, me sentaré en la puerta del Beit Hamidrash, y me levantaré (en señal de respeto) cada vez que pase frente a mí un Talmid Jajam, y así obtendré mi recompensa.

Salió del Beit Hamidrash rabi Najman, el hijo de rabi Tubia. Se levantó rabi Zera y le preguntó: ¿de qué se ocuparon hoy?

Dijo rabi Najman, que la Ley se estudió en nombre de rabi Iojanan, y no como sostenía rabi Iehuda.

Preguntó rabi Zera: ¿rabi Iojanan dijo así?

-Sí, todos escuchamos que se dijo en nombre de rabi Iojanan.

Dice la Guemara, que al confirmar esto, rabi Zera repitió cuarenta veces que la Halaja era como rabi Iojanan, porque para él no era así y ahora resultaba ser una novedad (Berajot 28a).

Hay que destacar en este relato, dos puntos: primero, ¿por qué rabi Zera hace resaltar que al pararse frente a los Talmidei Jajamim recibirá una recompensa? Cuando hacemos algo así no pensamos, en general, que lo hacemos para recibir un premio. Y segundo: si rabi Zera no tenía fuerzas para estudiar, ¿tenía fuerzas para pararse delante de todos los sabios?, y más, ¿de dónde saca fuerzas para repetir cuarenta veces un estudio, con el fin de grabarlo en su mente? Dijo la Guemara que estaba débil y no podía estudiar. ¿Y qué diremos nosotros, teniendo toda nuestra fuerza, podríamos repetir un estudio cuarenta veces?!!!

Veremos que una pregunta contesta también a la otra…

Está escrito en el libro “Jaredim” que cuando honramos a un anciano (y cuando la Tora dice “anciano”, se refiere a un Talmid Jajam), nos aumenta el Temor a Hashem, la Irat Shamaim.

En otras palabras, cuando nos paramos frente a un Talmid Jajam mostrando respeto, la recompensa por esta acción es la Irat Shamaim. Y este es el premio que está pidiendo rabi Zera… y con seguridad, que está permitido pedir este tipo de gratificaciones.

Con un aumento de Irat Shamaim, que es como una potente inyección, llega una abundancia de amor a la Tora. Y con este amor a la Tora, un hombre está dispuesto a volver a estudiar un tema cuarenta veces o más, inclusive estando en una situación de debilidad.

¿Dónde encontramos que con la Irat Shamaim nos hacemos merecedores de la Tora?

Con Iojeved y Miriam. Así dice el versículo: “y las parteras temieron a Hashem… y Hakadosh Baruj Hu les hizo a ellas Casas”.

Y todos sabemos, que de Iojeved salió Moshe Rabenu Halav Hashalom, que recibió la Tora en el monte Sinai. Y de Miriam salió Betzalel, que construyó el Aron y el Mishkan del desierto, el lugar donde guardamos la Tora. Con lo que vemos que con el Temor, ambas se hicieron merecedoras de la Tora.

Tenemos aquí un círculo, que no es vicioso. Gracias al amor a la Tora, un hombre se levanta ante los sabios que la estudian. Con esto logra un aumento en su Irat Shamaim. Y la Irat Shamaim lo beneficia con más amor a la Tora, y seguimos así dando vueltas al círculo, aumentando nuestro nivel espiritual.

Pero, si vamos a ver el tema en detalle, descubriremos que la elevación de rabi Zera no comienza con la acción de levantarse frente a los Talmidei Jajamim. El primer paso para elevarnos consiste en ocuparnos en la Tora. Ocuparnos y esforzarnos en la Tora, hasta que de tanto esfuerzo llegamos a la debilidad del corazón. Recién entonces, cuando no hay otra alternativa, rabi Zera se sienta en la puerta del Beit Hamidrash…

Solamente en el caso de las parteras, por cuanto que ellas no pueden sentarse a estudiar en el Beit Hamidrash, su primer paso resulta ser la Irat Shamaim, que las hizo merecedoras de tener Casas de Tora.

Pero un hombre de Israel, mientras tenga fuerzas para sentarse en el Beit Hamidrash, solamente podrá hacerse merecedor de la Tora, con su esfuerzo, con su constancia en el estudio de la Tora, estudiando Tora porque Hashem nos ordena estudiarla…

Hakadosh Baruj Hu decretó el olvido, cuando recibimos las segundas Tablas de la Ley. Y  ese olvido nos obliga a estudiar, repasar y esforzarnos. Aunque sea difícil, aunque sea con sufrimiento o con pobreza. Con problemas y dolores, así es el camino de la Tora, y el único camino para recibirla, esforzarnos y estudiar…

Traducido del libro Maian Hamoed.

 

Leiluy Nishmat

 

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom

 




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