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Shabat Shalom


La Nueva Hoja Nueva - Parashat Nasó
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס"ד

EL SHABAT “DESPUES”

“contarás las cabezas”

(Bamidvar 4,22)

Comenzaremos con un hermoso ejemplo, maravilloso, según las palabras del libro “Maalot Hatora”: imaginemos a un gran rey, que ve a un hombre tirado sobre un montón de basura. Está sucio, con la ropa desgarrada, y al parecer, sufriendo todo tipo de enfermedades. Le falta todo, no tiene casa, tampoco familia ni amigos.

Y el rey, siente compasión por este hombre, y decide ayudarlo a ser un hombre normal. Y más que eso, lo pondrá a su lado. Para eso, ordena a sus ministros y servidores poner “manos a la obra”. Primero, lo bañan y le sacan toda la suciedad pegada al cuerpo, para ver qué es una mancha o una herida en la piel y qué es en verdad una suciedad adherida. Segundo paso: lo llevan con los mejores doctores del reino para curarlo de todas las enfermedades que adquirió. Ahora ya es un hombre sano y fuerte…

Por orden del rey, lo vistieron con prendas finas, coronándolo con piedras preciosas y diamantes. No sólo eso, sino que el rey también lo nombró su primer ministro y le entregó parte de sus tesoros. Ordenó a toda la corte tratar a este nuevo ministro con todos los honores del reino y le entregó a su hija, la princesa, como esposa.

De la noche a la mañana, pasó de ser un mendigo sucio y enfermo, y se elevó hasta convertirse en el futuro rey del lugar.

Y sucedió, que mientras estaba vestido con las prendas reales y adornado con brillantes y piedras preciosas, mientras a su paso se reverenciaban todos los súbditos del rey, tal cual como si él mismo fuera el rey, ve a lo lejos a unos niños jugando en una montaña de basura, tirándose unos a los otros con pelotas de barro y suciedad. Y sintió envidia, tanta, que se quitó las ropas, se sacó de encima todo ese disfraz de realeza y se puso a jugar con ellos. Volvió a ensuciarse y estaba feliz, jugando con los niños…

¿Existe algún límite para el castigo que merece este hombre?

Ha despreciado el honor del rey y sus ministros, haciendo su propia voluntad, ensuciando su cuerpo, ensuciando lo que el mismo rey ordenó limpiar. Arrojó al vacío los regalos del rey, prefiriendo a cambio una montaña de basura…

Hasta aquí el ejemplo, ¿y cuál es el mensaje?

Veamos, en nuestras manos tenemos un mérito muy grande, que también representa una gran responsabilidad. Y más ahora, que estamos en el Shabat Kodesh, en los días de la entrega de la Tora, en Jag Hashavuot.

En verdad, todos estamos obligados a estudiar Tora todos los días del año, y también obligados a fijar un tiempo, que debe ser exclusivo para el estudio de la Tora, un tiempo que no se debe mover por nada del mundo. No importa si llueve o truena, si sentimos frío o calor, el tiempo que establecemos para el estudio de la Tora debe ser inamovible. Ya que esa es una de las preguntas que nos harán en el Juicio que tendremos que enfrentar después de los ciento veinte años: ¿has fijado tiempos para el estudio de la Tora?

Pero, ¿qué es lo que realmente sucede? Muchos están ocupados durante gran parte del día intentando llevar un sustento digno a sus casas, y podemos disculparlos, ya que algunos (sólo algunos, no todos) no tienen alternativa, y son considerados como tales, sin otra opción…

¿Por qué dijimos algunos? Porque lamentablemente mucha gente, muchísima gente, trabaja sólo para tener más y más. Dejando el estudio a un lado, y argumentando que tiene la necesidad de trabajar más. Y cada uno se justifica a sí mismo y se hace ver como un pobre necesitado de más trabajo, conformándose con el mínimo tiempo dedicado para lo espiritual. Ya lo dijo el Jafetz Jaim ztz”l, en su libro “Shemirat Halashon”: no tenemos que permitirle al Ietzer Hara (instinto del mal) entrar en escena y apoderarse de nuestros pensamientos. Siempre se encargará de anular nuestro estudio y de tirar por la borda todos nuestros proyectos que tengan que ver con la Tora. Y en este caso, en especial, no importa cuánto tengamos, siempre nos mostrará que el dinero no alcanza y que debemos dejar tiempo de estudio para dedicarlo al trabajo, porque supuestamente, estamos en una situación desesperada. Y cuidado con que alguien venga a preguntarnos por qué no estudiamos más. La defensa que emplearemos le sacará a todo el mundo los deseos de preguntar y todo el esfuerzo que quieran invertir para ayudarnos. Así trabaja el Ietzer Hara, y lo más grave, es que nosotros somos los que le damos lugar…

Durante seis días, nosotros estamos ocupados con nuestros trabajos. ¿Y qué pasa en Shabat?, en Shabat estamos agotados, de tanto esforzarnos durante la semana. Es una respuesta o una excusa, tal vez valedera, un poco exigida, pero excusa al fin.

En cambio ahora, cuando estamos celebrando la fiesta de la entrega de nuestra Tora, y reconocemos el valor del súper regalo que Hashem nos está dando, el más maravilloso, es el momento de probarnos, de darnos la libertad para dedicarnos a la Tora, de hacer el esfuerzo para mostrar nuestra alegría, con todo nuestro corazón, para agradecer al Bore Olam, para agradecer el hecho de haber recibido la Tora.

Este Shabat, que viene justo después de la entrega de la Tora (este año cayó en la víspera del Jag, pero casi siempre perashat Naso se lee la semana siguiente al Jag), de Jag Hashavuot, es un Shabat que nos encuentra un poco más descansados. Trabajamos parte de la semana, no toda, nos queda un poco más de fuerza, ¿acaso podemos santificarlo para estudiar Tora?

O en lugar de eso, usamos nuestras fuerzas, Jalila, para jugar con juegos de niños (no para jugar con nuestros niños que eso sí es bueno y permitido, sino para jugar como niños sin nuestros niños) o para anular nuestro tiempo leyendo periódicos…

Como es sabido, la perasha Naso es la más larga de toda la Tora. Y la porción del Zohar Hakadosh que habla sobre esta perasha, también es la porción más extensa.

¿Por qué esta particularidad?

Dijo el gaon hakadosh, el Jidushe Harim ztz”l, que justamente, porque se trata del Shabat que sigue a la fiesta de Shavuot, y no estamos tan cansados, tenemos más tiempo para estudiar, y no importa que el estudio sea más extenso. Además, la proximidad, la intensidad y el sentimiento que trae la fiesta, aumenta nuestra pasión, nuestra sed de Tora.

Si no todos pudimos ver ese fuego, si no pudimos apreciar ese deseo de estudiar más, es tal vez porque no aprovechamos todo el potencial del día de la entrega de la Tora, o simplemente porque no estamos prestando atención a lo que pasa a nuestro alrededor. Tratemos de estar más atentos…

 

Traducido del libro Maian Hashavua.

 

 

Leiluy Nishmat

 

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom

 




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