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Shabat Shalom


La Nueva Hoja Nueva - Jukat
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



EL MERITO ES MIO

“y Moshe envió a explorar Iaazer, y conquistaron sus poblados”

(Bamidvar 21,32)

Explicó Rashi Hakadosh: los espías hicieron todo por su propia cuenta. Dijeron: no haremos como los primeros espías. Nosotros confiamos plenamente en la fuerza de la oración de Moshe Rabenu, por eso saldremos a pelear… Ellos debilitaron la moral de todo el pueblo, nosotros no cometeremos el mismo error…

No tenemos una idea de lo que es la fuerza de una sola persona con voluntad, con intención y seguridad. Y cuando hablamos de fuerza, nos referimos a los dos sentidos. Estos dos espías que fueron enviados a Iaazer por Iehoshua Bin Nun, eran Caleb Ben Iefune y Pinjas Ben Elazar Hacohen, de acuerdo a la opinión del Targum Ionatan. Y no solamente conquistaron Iaazer, sino también todas las aldeas que la rodeaban, por donde pisaron, conquistaron…

Ellos llevaban consigo un secreto: estamos seguros de la fuerza de la Tefila de Moshe Rabenu. Si tenemos un respaldo, si la Tora nos cuida la espalda, si tenemos el apoyo de la Tora, de la Tefila, de la Santidad, es posible ver cosas maravillosas. No son los soldados, no es la fuerza, sino el espíritu (Zejaria 4,6): ¿qué es lo que provoca que las piernas de Ioav estén firmes en el momento de la guerra? Los portones de la Tora, y ¡los ancianos que están sentados enseñando Tora!

Dos hijos de Iaacov, Shimon y Levi, solos, mataron a todos los hijos de Shejem. Un reino completo. ¿Cómo? Y llegaron a la ciudad “seguros”, seguros de la fuerza (espiritual) de su padre Iaacov (Bereshit Raba 80,10).

¿Y cuál era la fuerza de Iaacov Avinu?

Su Tora y su Tefila.

En ese tiempo, se hablaba sobre el batallón egipcio en el Sinai, que se entregó frente a sólo dos soldados iehudim. El comandante se disculpaba: ¿qué puedo hacer, si ellos nos rodearon hasta dejarnos indefensos?...

Desde luego, no fue la fuerza de los soldados, todo dependía de la Ayuda de Hashem. Y Hakadosh Baruj Hu los ayudó por el mérito de las santas Ieshivot que se ocupaban día y noche del estudio de la Tora.

Durante la guerra del año 5705 (1945), el justo, el “Bircat Abraham” Mislonin ztz”l, advertía continuamente a los estudiantes de la Ieshiva para que mantengan su constancia en el estudio, y, si les era posible, que la aumenten, ya que “La Tora nos protege y nos salva, Yo soy una Muralla, esta es la Tora” (Baba Batra 7b). Todo lo que ustedes estudien creará una muralla, un escudo defensivo alrededor de los soldados. Y así fue que en esa guerra había, al parecer, una muralla que defendía a nuestros soldados. Si aflojamos en el estudio, pondremos a los soldados en peligro…

El gaon, rebi Iejezkel Abramsky ztz”l, dirigente máximo del “Vaad Haieshivot”, contaba: durante la guerra del 5705, todas las Ieshivot salieron de vacaciones en Pesaj, y ¡yo sentí un gran temor! Mi temor se debía a que los soldados que luchaban en el frente, podrían convertirse en Korbanot (sacrificios o víctimas), al carecer de la defensa más importante, el estudio de la Tora que faltaba.

Cuando llegó Rosh Jodesh Iar (el primer día del mes de Iar), ya me quedé más tranquilo, porque en las Ieshivot reanudaron sus estudios.

Nuestros sabios, de bendita memoria, con su santidad, nos revelaron, que si todos los pueblos del mundo supieran el bien que desciende sobre toda la tierra, gracias al estudio de la Tora, ellos mismos pondrían dos soldados al lado de cada estudiante de Tora, para que estudie con continuidad, sin ninguna interrupción…

Nosotros, en nuestro estudio, reconocemos plenamente la riqueza del estudio de la Tora, sabemos todo lo bueno que la Tora nos da, sabemos de nuestra obligación, que Hashem nos ordena estudiar la Tora de día y de noche, sabemos que no debemos conformarnos con lo que sabemos, y sabemos, y sabemos… “El estudio de la Tora está frente a todos los preceptos”… con cada palabra y palabra. Pero solamente cuando subamos al Cielo sabremos, con certeza, de cuántos sufrimientos nos salvó nuestro estudio. “La Tora nos salva y nos protege”, y también sabremos, cuánta abundancia descendió al mundo gracias a nuestro estudio, y por todo esto, recibiremos además nuestro premio…

Dos generaciones más atrás, antes del descubrimiento de los antibióticos a base de penicilina, las epidemias provocaban inmensas cantidades de muertos.

El descubrimiento fue atribuido a Alexander Fleming, en 1928, pero su producción en masa, para los antibióticos, la consiguió el mismo Fleming, junto a los científicos Ernest Chain y Howard Florey. Los tres juntos, se llevaron el premio Nobel en 1945.

Bien, dejamos la historia…

El Jafetz Jaim ztz”l promovió la construcción de un hospital “iehudi” en la ciudad de Lida. Reunió a los dirigentes de la comunidad, a los influyentes y a los millonarios. Comenzó su disertación y los dejó a todos con sus bocas abiertas. ¿De qué habló?

Habló de la pobreza del enfermo, y del sufrimiento espiritual cuando tiene que internarse en un hospital de no iehudim, donde las enfermeras y los mismos enfermos alimentan y se alimentan con animales muertos (nevelot) y animales no aptos (terefot).

Recuerdo, hace tiempo, las imágenes o esculturas (ídolos) al borde de cada cama en los hospitales de la Argentina, que por supuesto, cuando tuve que permanecer internado, pedí que la retiren…

Los millonarios abrieron sus corazones y sus manos. Fueron donando camas y camas hasta completar en unos minutos todo un hospital. Uno donaba dos, otro diez, otros doce, etc.

Pero, algo quiso enturbiar toda esta santificación del Nombre de Hashem. Hubo una gran reunión, estaba toda la ciudad para escuchar los resultados y la puesta en marcha de la obra. El justo, el Jafetz Jaim estaba allí, y todos los ojos se centraban en su pequeña figura. Todos se saludaban con gran entusiasmo, pero los millonarios vieron no con buen ojo, que el justo no les prestaba gran atención y compartía su alegría, principalmente, con los estudiantes de las Ieshivot.

Uno de los millonarios alzó su voz y preguntó con desvergüenza: Rabi, ¿cuántas camas donaron los estudiantes de la Ieshiva para el hospital?

El Jafetz Jaim levantó la voz mucho más alto: ¿qué está diciendo? ¡Cada uno de ellos donó cincuenta camas!

Cincuenta camas era mucho, ninguno de los millonarios había donado un importe tan alto. ¿Cómo podía ser que estos estudiantes, hijos de familias pobres, donaran tanto dinero? ¿De dónde pudieron haberlo conseguido?

El Jafetz Jaim se dio cuenta de que había comenzado un murmullo, que dudaban de sus palabras, por eso continuó: Así es, como dije. Cada uno de ellos donó cincuenta camas, y tal vez más que eso. Porque las camas que ustedes donaron, sirven para recostar allí enfermos que, lamentablemente, muchas veces están agonizando, o que se están curando de sus dolencias, y quién puede saber, solamente Hakadosh Baruj Hu, cuántos de ellos se curarán de sus enfermedades. En cambio, los estudiantes de la Ieshiva, estudian Tora, y la Tora nos defiende y nos salva. Y por el mérito de la Tora que ellos estudian, se enfermarán menos personas, y de esa forma estamos ahorrando camas o dejando de necesitar camas en el nuevo hospital…

Ahora, nos acercamos a un tiempo crítico en las Ieshivot: el fin de un ciclo de estudio, el principio del “Jofesh Hagadol”, o la “gran vacación”, un tiempo que puede provocar, Jalila, un debilitamiento en el estudio de la Tora. Y el rabenu Hajafetz Jaim ztz”l nos advirtió (Torat Habait):

Mira, hermano mío, en todo momento en que está en tus posibilidades ocuparte de la Tora y no te has ocupado, se considerará como si alguien viniera a ti a pedirte que te ocupes de salvar almas y no las has salvado. Y también, cuando podemos decir que nuestros ojos no ven, están ciegos, que no sabíamos esto… para esto vinieron nuestros sabios y nos revelaron estas palabras: ¡es más grande el estudio de la Tora que la salvación de las almas!

Cuán grande es la obligación de cada uno, de poner toda nuestra fuerza en el estudio de la Sagrada Tora, y cuidarnos para no debilitarnos, y más, cuidarnos de no anular su estudio…

Ahora es el momento, el mérito es mío…

Traducido del libro Maian Hashavua.

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom

 




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