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Shabat Shalom


La Nueva Hoja Nueva - Ki Tetzé
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס”ד

 

CON LA AYUDA DE HASHEM

“y se los dará Hashem, vuestro D-s, en sus manos” (Devarim 21,10)

Dijeron en nombre del Rebe Mifshisja ztz”l: en la Tora tenemos cosas que se entienden tal cual como están escritas, y otras cosas que entenderemos desarrollando y explicando. Y hay una regla general para aplicar, que ninguna porción de texto se puede apartar de su entender más simple. Pero, existen perashiot en las cuales con el desarrollo y la investigación llegamos a explicar también lo más simple de lo que está escrito. Parece un trabalenguas, pero daremos un ejemplo para que se entienda.

Al principio de nuestra perasha está escrito: “cuando salgas a la guerra con tu enemigo”. Y nuestros sabios explicaron que se trata de la guerra contra el Ietzer Hara, el instinto del mal. Esto no es sólo una explicación, sino que es la profundidad de algo tan simple...

Vamos a darle luz a estas palabras, en un mundo donde hay tanto para aprender, donde podemos hacer hablar a nuestras bocas. Nos centraremos en el comienzo de la perasha: “cuando salgas a la guerra con tu enemigo, y Hashem, Tu D-s, lo entregará en tu mano”. Es una garantía, que todo el que salga a la lucha contra el Ietzer, podrá vencerlo.

Y hay un versículo que lo demuestra explícitamente: el Bore Itbaraj le informa a Kain que no debe desesperarse ni sentirse mal por el hecho de no haber aceptado su ofrenda. No es una pérdida sino parte de un aprendizaje, porque siempre se puede mejorar, y si Kain mejora su ofrenda, seguramente será aceptada por Hashem.

Pero si no mejora, se desplomará en la puerta del pecado. El Ietzer está al acecho, en cada rincón, busca cualquier agujero para meterse y desde allí encaminarse hacia la victoria. Y así se nos va el impulso, perdemos la fuerza para continuar. Nos quedamos dormidos, pero, tenemos que saber, el Ietzer nunca duerme, siempre está esperando nuestra debilidad. Por eso, no debemos desesperar y tampoco podemos aflojar ni por un instante: “y tú lo gobernarás”, si quieres, estarás sobre él, sólo si quieres…

Y esta garantía, ¿en qué se apoya? La respuesta, la encontramos también en nuestro versículo: “y Hashem, Tu D-s, lo entregará en tu mano”.

Si la victoria sobre el Ietzer Hara dependería de mí o de mi fuerza, podría objetar que yo soy débil, en el sentido que quiera, o físico o espiritual, la cuestión es tener la excusa de que soy un hombre sin la fuerza necesaria. Pero, es verdad, el Ietzer Hara tiene una fuerza espiritual inmensa. Cuenta la Guemara (Kidushin 81a) que el piadoso, rab Amram, vio al Ietzer como una columna de fuego, y dijo: yo puedo verte, eres una columna de fuego, y yo soy sólo un hombre de carne y hueso, y con todo lo que tengo en contra, ¡voy a vencerte!

Y a decir verdad, ¿qué puede hacer la fuerza de un hombre para vencer sobre una columna de fuego?, ¿cómo vencer a una fuerza espiritual tan poderosa?

La respuesta está escrita en la Guemara: cada día y día, el Ietzer Hara se renueva, busca nuevas estrategias y se fortalece sobre la persona, buscando su muerte, y si no fuera por la Ayuda de Hakadosh Baruj Hu, nadie podría contra él.

Como la victoria sobre el Ietzer depende exclusivamente de la Ayuda del Cielo, no interesa cuánta sea nuestra fuerza (¿quién es el fuerte? El que domina su instinto) o cuánta nuestra debilidad. Cada uno debe “salir a la guerra contra el enemigo”, cada uno hará con lo que esté al alcance de sus fuerzas, “y Hashem, Tu D-s, lo entregará en tu mano”.

Pero, no nos apuremos, existe una condición: “tenemos que salir a la guerra”. Llevar nuestro pensamiento a la acción, salir a pelear contra el Ietzer Hara. Enfrentarlo, atacarlo, rechazarlo. Ponernos en marcha y entonces, nos haremos merecedores de la Ayuda del Cielo, y de esta forma, podremos vencerlo. Pero, si dejamos caer los brazos, y pensamos que otros podrán hacer el trabajo por nosotros, el Ietzer Hara se pondrá más fuerte, y lo más seguro es que la Ayuda del Cielo no llegue para nosotros, porque no la buscamos.

¿Y sobre que qué están dichas todas estas cosas? Nosotros nos encontramos atravesando el mes de Elul, el mes del arrepentimiento, el mes del balance de nuestras acciones. No hace falta hablar sobre el tema, ni mencionar su importancia. Con absoluta seguridad, hay mucho para corregir en el camino de nuestras vidas. Estamos muy lejos de la integridad como personas. No hemos sacado provecho de los obsequios (espirituales) que nos han dado, en todo sentido. El arrepentimiento y la confesión de los pecados, son la parte más sencilla del trabajo de los Iamim Hanoraim. Lo más importante es mirar hacia adelante, comprometernos para el futuro, procurar y garantizarnos una mejoría.

Cuentan que una vez, en uno de los momentos de máxima fuerza de las Selijot, Rabenu Hajafetz Jaim ztz”l golpeó con fuerza sobre la Bima haciendo callar todas las voces de la congregación.

Cuando el recinto quedó en silencio, dijo: ¿Qué estamos haciendo todos juntos aquí? ¿Contándole al Bore Olam que pecamos? ¡Eso es algo sabido y revelado para Hashem! Nuestra obligación es decirlo para nosotros, Hashem no necesita que se lo digamos, en cambio nosotros sí lo necesitamos, reconocer que pecamos y aceptar y comprometernos a emprender un nuevo camino...

Por esto sufrimos, porque nos conocemos bien, y no estamos seguros de que podremos cambiar. Tenemos tan poca fe en nosotros mismos. Ya lo escribió Rabenu “Or Hajaim” Hakadosh ztz”l, que cuando las personas que pecaron despiertan en arrepentimiento, dirán: estamos dispuestos a arrepentirnos, siempre y cuando nos aseguren que ahora mismo será nuestra muerte, porque si seguimos viviendo, seguiremos pecando...

¡Y están equivocados!

Puede ser que se conozcan a sí mismos, y están en lo cierto cuando se describen como débiles e inseguros. Pero no pusieron en la balanza la Ayuda del Cielo, ¡que no tiene límites! Todo lo que se nos pide, o mejor dicho, lo que solamente se nos pide, es reconocer la verdad, comenzar, dar el puntapié inicial. Solamente salir a la guerra con el enemigo, y Hashem, Tu D-s, lo entregará en tu mano.

 

Traducido del libro Maian Hashavua.

 

 

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom

 




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