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Shabat Shalom


La Nueva Hoja Nueva - Vayetze
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס”ד

EL MEJOR CAMINO

“y le dio a Bilha, su sirvienta, por esposa” (Bereshit 30,4)

Las lágrimas se derramaban sin medida en el Beit Hamidrash, durante la conferencia del Rosh Ieshiva, el gaon rabi Abraham Iafen ztz”l. Su figura, podía ser comparada a la de un habitante del “Olam Atzilut” (de acuerdo a la Tora y a la Kabala, uno de los distintos mundos, en realidad el más elevado, donde se podría apreciar, sin lugar a dudas, en forma revelada, la Unicidad de Hashem. Atzilut, se deriva de “Etzel Habore”, el mundo donde podríamos estar, en forma palpable, junto a Hashem). Su barba blanca descendía con sus cualidades (como se describe a Aharon Hacohen), su palabra clara y medida, con tranquilidad y con el porte de un rey. Durante decenas de años, ocupó el lugar de su suegro, el Saba MiNovardok ztz”l, y fue el apadrinador de decenas de conocidas Ieshivot.

Ahora, se encontraba parado, leyendo una hoja del Midrash, de nuestra perasha (Bereshit Raba 71,7). El Midrash nos muestra la forma en que Rajel Imenu se queja de su esterilidad frente a Iaacov Avinu, preguntándole por qué no eleva sus oraciones por ella, por qué no hace “mover” los cielos con sus gritos. Ella le recuerda como su padre, Itzjak, rezó y pidió por Rivka, la esposa (de Itzjak, madre de Iaacov), y Hashem respondió a sus oraciones. ¿Por qué él, Iaacov, no se comporta como su padre?

Iaacov le contesta: mi padre no tenía hijos, por eso “molestó” a Hashem con sus plegarias. Yo ya tengo hijos de Lea, tu hermana. No es seguro que mis oraciones tengan el efecto esperado...

Le dijo ella: entonces mira a tu abuelo, Abraham, que ya tenía un hijo, Ishmael. De todas formas hizo Tefila para que Sara tenga hijos. Entonces, también tú puedes rezar...

Y Iaacov le contestó, preguntando: ¿acaso tú puedes hacer algo tan grande como las acciones de mi abuela Sara? Ella hizo entrar una mujer extraña a su casa, hizo que Abraham se case con Agar...

Dijo Rajel: si eso es lo que impide que yo sea madre, puedes tomar por esposa a mi sierva Bilha, y tal vez yo también pueda “construir” con ella... Y así fue.

El rab levantó los ojos del Midrash, y preguntó: ¿qué quiere Iaacov de Rajel, su querida esposa? No tenemos ninguna duda, seguro que él rezaba por ella, rezaba con todo su corazón, lloraba, y no llegaba la respuesta de Hashem. Y entendió cuál era la causa del “silencio” en su Tefila: Rajel era estéril, y necesitaba méritos especiales para cambiar el “orden” del mundo. No era suficiente con las oraciones de Iaacov Avinu, porque Iaacov ya tenía hijos. Y Iaacov tiene el consejo en su boca: tal vez, si ofrendas un sacrificio, como hizo Sara, si traes algo que te moleste a tu casa...

Y la pregunta surge de inmediato: ¿acaso hasta ese momento Rajel Imenu no había hecho ningún sacrificio? Rajel le entregó las señales a Lea, su hermana, para que no sufra vergüenza en la noche de su casamiento, para que no se descubra que ella ocupaba el lugar de su hermana. ¿Acaso dejar su lugar a la hermana no se considera suficiente sacrificio? En verdad, no tiene comparación con lo que hizo Sara...

La pregunta sonó como un trueno para la mayoría de los jóvenes de la Ieshiva. Sin dudas, es una pregunta tremenda. Lo que hizo Rajel no puede compararse con ninguna otra cosa. No existe sacrificio más grande: esperó siete años para casarse con Iaacov, y cuando llega el gran día, deja su lugar a su hermana, que Lea se case con Iaacov en su lugar. ¿Qué podemos pedirle a Rajel ahora? Pero la prueba de que Iaacov Avinu está en lo cierto, es que después de que trae a Bilha a su casa, queda embarazada y nace Iosef. Solamente después de que Bilha se casa con Iaacov. ¿Cómo se explica?

El Rosh Ieshiva se aprestó a dar la respuesta: les revelaré el secreto. Iaacov Avinu ve que sus oraciones no tienen el efecto esperado, que inclusive los portones de las lágrimas están cerrados. Rajel es estéril, y ningún consejo da resultado. Sabe que hay solamente un camino a seguir: comportarnos como solemos decir “ojo por ojo”. La regla es conocida, así es como Hashem conduce su mundo: de la forma en que nosotros nos comportamos con nuestros semejantes, así Hashem se comportará con nosotros. En otras palabras, si nosotros somos “flexibles” con nuestros semejantes, Hashem será flexible con nosotros. Y si somos estrictos para juzgar a otras personas, Hashem será estricto con nosotros. Cuando una persona “deja pasar”, no es meticulosa con los demás, Hashem le perdonará sus pecados, cuando nosotros nos ponemos firmes con nuestras palabras frente a otras personas, el juicio hacia nosotros será mucho más difícil (Baba Metzia 30b). Veamos, Sara era estéril, no podía engendrar hijos. ¿Qué hizo?, hizo que su sirvienta Agar se convierta en la esposa de Abraham, y le dio la posibilidad a Agar de que tenga un hijo para Abraham. Por eso, si aplicamos el “ojo por ojo”, ella, Sara, también se hará merecedora de un hijo, aunque sea contra las leyes de la naturaleza.

Iaacov Avinu le dice a Rajel, su esposa, hasta ese momento estéril: no hay palabras para describir el gran sacrificio que has hecho al entregar las señales a Lea. Pero, no has hecho eso para que Lea tenga hijos, sino para que Lea se case conmigo y ella no pase vergüenza. Por eso, tu acción, a pesar de ser algo tan grande, no tiene la fuerza para que a través del “ojo por ojo” puedas tener hijos. Esa gran acción fue útil para que tú también puedas casarte conmigo, pero no más. Si tú quieres tener hijos, debes realizar una acción en ese mismo terreno, llevar a tu sirvienta a tu casa, convertirla en la esposa de tu marido para que tenga hijos. Cuando tú hagas que ella tenga hijos, Hashem hará que tú tengas hijos, ojo por ojo. Y no se me ocurre otro consejo...

Palabras maravillosas, que nos obligan a producir un mensaje. El Rosh Ieshiva prosiguió: dice la Guemara (Sanhedrin 90a) que todas las “cualidades” de Hakadosh Baruj Hu las aplica “cualidad frente a cualidad” (ojo por ojo, para que lo entendamos mejor). Entonces, este resulta ser el camino para conseguir cualquier cosa. La persona (hombre o mujer) que trabaja para cumplir la voluntad de su pareja, podrá “probar” al Cielo y verá que instalarán el Shalom Bait, la paz en su hogar. El que colabore o ayude a su compañero para que consiga su sustento, comprobará que desde el Cielo se preocuparán por multiplicar sus ingresos. El que enseña Tora a su compañero, sentirá como su corazón se abre y de su cabeza brota la sabiduría.

Vale la pena hacer la prueba y transitar por el camino seguro: en lugar de hacer grandes esfuerzos tratando de conseguir más y más cosas, tratemos de hacer el bien a nuestros compañeros, y todas las cosas buenas llegarán, y las alcanzaremos con facilidad, con la abundancia de la Bendición del Cielo.

Traducido del libro Maian Hashavua.

 

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom

 




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